Los genes cuentan la historia enero 23, 2009
Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, evolucion, geología, paleontología.Tags: clonación, lobo de Tasmania
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Un equipo científico internacional logró detallar un gran porcentaje de los genes del extinto tigre de Tasmania.
Jonathan Amos- BBC
Los expertos extrajeron ADN del pelo de restos del animal conservados en museos de Suecia y EE.UU. Esos datos han permitido que los científicos confirmen la relación de la evolución del tigre con otros marsupiales. El estudio dado a conocer en la publicación Genome Research podría igualmente aportar pistas sobre las causas de la extinción de algunos animales.
Los dos tigres examinados tenían el código de ADN casi idéntico, un hecho que indica una diversidad genética muy limitada en esa especie en el momento en que dejó de existir. Pese a que la cacería fue el factor que ocasionó la desaparición de este animal australiano, su longevidad como especie posiblemente ya estaba fatalmente comprometida, según los investigadores. Estas lecciones deberían ser tomadas en cuenta cuando se lleven a cabo esfuerzos de conservación en la actualidad, agregaron.
“La diversidad genética es un marcador clave para detectar señales de peligro de extinción y debería utilizarse para evaluar la urgencia de la preservación”, dijo a la BBC el profesor Stephan Schuster de la Universidad Penn State.
Tema recurrente
El tigre de Tasmania (Thylacinus cynocephalus) tenía la apariencia de un perro y las rayas de los grandes felinos. Sin embargo, en términos evolutivos compartía muy poco con esos animales y tenía una relación más cercana con los kanguros y koalas. Los Thylacinus en estado salvaje duraron hasta el comienzo de la década de 1900, el último espécimen cautivo murió en el zoológico de Hobart en 1936. Su reciente desaparición y la existencia de varios especímenes bien conservados en museos ha generado especulaciones de que ese animal podría ser el mejor candidato extinto para un intento de resurrección a través de técnicas científicas moleculares como la clonación. Sin embargo, el equipo a cargo de esta investigación sostiene que su motivación va por otro lado. “Nuestra meta es aprender cómo prevenir que especies en peligro lleguen a la extinción”, señaló Webb Miller, otro profesor de Penn State y miembro de equipo de investigación que incluye expertos de EE.UU., Suecia, España, Dinamarca, el Reino Unido y Alemania. “Quiero aprender lo máximo posible sobre mamíferos grandes antes de que se extingan porque todos mis amigos son grandes mamíferos”, agregó el profesor Miller. “Sin embargo igualmente espero que la publicación de esta investigación también revigorice las discusiones en torno a la posibilidad de revivir el extinto tigre de Tasmania”, dijo el académico.
Clara señal
El equipo extrajo ADN de pelos preservados de los tigres. Esta táctica recientemente ha empezado a dar frutos en las investigaciones. La molécula de ADN se degrada a través del tiempo, pero la keratina insertada en el pelo retrasa la descomposición y limita la contaminación bacteorológica. Este mismo equipo utilizó esa metodología para descubrir el 80% del genoma del mamut peludo, un animal que desapareció hace miles de años. “En los huesos hay millones y millones de canales porosos que pueden ser penetrados de forma muy profunda por los microorganismos. Cuando mueren dentro del hueso depositan su ADN sobre el ADN del animal”, dijo el profesor Schuster. Esta última investigación identificó un pequeño grupo de genes encontrados en la mitocondria, la estructura que alimenta las células biológicas. El ADN en la mitocondria se pasa de la madre a los hijos. Debido a que su ritmo de mutación es estable, los investigadores pueden utilizarlo como un reloj para calcular la divergencia entre especies. Con esta técnica es posible demostrar que el pariente más cercano del tigre es otro marsupial conocido como el numbat.
Preocupación
“Las dos secuencias del Thylacinus tienen un parecido extremadamente similar, con solamente cinco diferencias en 15.492 nucleótidos”. El equipo señaló que esta cercanía indica que conforme la especie se acercaba a la extinción había poca diversidad genética para resistir las bacterias y otros factores ambientales. Si la cacería no hubiese eliminado a los últimos ejemplares, hubieran sido extremadamente vulnerables a cualquier enfermedad. “Este es el peligro de una población clonada”, dijo el profesor Schuster. “La diversidad genética baja surge como un elemento común en las especies extintas que están siendo estudiadas por nuestro equipo”. Los investigadores ahora están examinando la genética del amenazado diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii), una especie aquejada por un cáncer facial transmisible.
Las investigaciones preliminares indican que el diablo también padece de una diversidad muy baja. “Estamos tratando de encontrar las diferencias genéticas entre ellos, pero esta vez nos gustaría utilizar esta información para seleccionar el pedigrí”, dijo el profesor Schuster. “Vamos a informarle a los equipos de reproducción que están trabajando en Australia que hace falta cruzar los animales para tener el mayor éxito posible en la estabilización de la población para lograr la mayor diversidad genética posible”.
El creacionismo en los países islámicos enero 22, 2009
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Hoy en “De todo un poco”: El creacionismo en los países islámicos
Toda la Antártida se calienta enero 22, 2009
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Imagen de la Antártida que muestra el calentamiento del continente, muy significativo en la parte occidental (rojo), significativo en la Península y ligero en la parte oriental. (Foto: ‘Nature’)
Tana Oshima- El Mundo Digital
Hoy, la revista británica Nature pone fin al confuso debate sobre la temperatura de la Antártida con un estudio que afirma que el continente austral, en su totalidad, también se está calentando.
Parecía una extraña excepción: todo el globo se calentaba menos la Antártida. Durante años, los escasos datos que tenían los científicos para calcular las variaciones de temperatura en todo el continente antártico indicaban que, salvo la pequeña península que apunta hacia Chile y Argentina, la Antártida se enfriaba, desafiando la tendencia al calentamiento en el resto del planeta.
Una cosa era cierta en el anterior debate: la Antártida oriental, aproximadamente la mitad este del continente, se enfrió en los años 80 y 90. Un importante estudio publicado en la estadounidense Science en 2001 dio con la clave de este enigma. La pérdida de ozono -por el agujero debido a la emisión humana de aerosoles- enfría la estratosfera, lo cual hace que fuertes vientos rodeen la Antártida, impidiendo que las masas de aire de latitudes bajas, más cálidas, alcancen el interior del continente.
Pero una nueva técnica de medición más completa, desarrollada por Eric Steig, de la Universidad de Washington en Seattle (EEUU), y colegas, con la ayuda de la NASA, ha mostrado que la destrucción de la capa de ozono sólo afectó a la Antártida Oriental. Afectó, en pasado, porque incluso la mitad este del continente está volviendo a caldearse -con la recuperación del ozono- en la actualidad, volviendo a la tendencia que siguió hasta los años 80.
La nueva técnica estadística desarrollada por Steig y colegas combina las mediciones por satélite (infrarrojos térmicos) y los datos recogidos de las estaciones meteorológicas, con series que se remontan a hace 50 años (al primer Año Geofísico Internacional, en 1957). Hasta ahora, las valoraciones de temperatura en la Antártida se basaban sólo en la información que daban las estaciones meteorológicas, casi todas situadas en la costa. Poco decían, en realidad, sobre el interior del continente, donde, además, hay muy poca presencia de científicos. (Las incursiones humanas hacia ese interior inhóspito son cada vez más frecuentes. En estos momentos, un grupo de científicos chinos va camino del centro de la Antártida, en la llanura de mayor altitud del continente, donde esperan encontrar hielos de hasta 1.200.000 años de antigüedad repletos de información sobre cómo era el clima en el pasado).
Calor en la Antártida Occidental
Pero los autores del estudio descubrieron que los datos de las estaciones meteorológicas coincidían con los datos de satélite, por lo que decidieron utilizar estos últimos para deducir las variaciones de temperaturas en las zonas del interior sin estaciones meteorológicas. Los resultados indican que no sólo la Península, como se creía hasta ahora, sino también la Antártida Occidental, han registrado un aumento significativo en la temperatura del aire desde 1957 (de más de 0,1ºC por década en esta última). Esta vasta región apareció incluso con un mayor calentamiento que la Península, y es de hecho la más susceptible de perder sus plataformas de hielo (extensiones de hielo continental que se adentran en el mar), como está ocurriendo con la plataforma Wilkins -ésta, en la base de la Península-, y como ha ocurrido con otras nueve en estos 50 años.
Así, el calentamiento de la mitad oeste del continente ha sido tal que supera el enfriamiento durante 20 años de la mitad este, por lo que, en total, el balance ha sido positivo, es decir, de calentamiento en estas cinco décadas. Según Steig, la pérdida de hielo marino en la costa de la Antártida occidental ha hecho que ésta se caliente más que la Antártida oriental.
La pérdida de hielo marino tiene dos efectos sobre el clima. Primero, el agua del mar se vuelve mucho más cálida que el aire, por lo que la atmósfera se calienta. En segundo lugar, un mar sin hielo tiende a provocar tormentas, las cuales arrastran el aire cálido del norte hacia la Antártida Occidental. «No es muy distinto del calentamiento de la costa occidental europea durante el invierno. El aire cáildo de latitudes bajas, junto con las relativamente cálidas aguas del Atlántico Norte, tienden a mantener cálida la costa europea en comparación con la costa este de Norteamérica», añade Steig.
Diferentes mediciones
Como glaciólogo, Adolfo Eraso, de la Universidad Politécnica de Madrid, apoya los resultados de Steig. «¡Por fin, cuánto me alegro!», responde a la noticia del estudio. Eraso lleva nueve años con el proyecto Glackma midiendo cada hora en determinados periodos de tiempo la descarga de los glaciares tanto en el Ártico como en la Antártida (para lo cual mete, a sus setenta y tantos años, sus pies descalzos en aguas de cero grados, «ni frío ni calor»). «Los resultados dependen mucho de dónde se tomen las medidas», puntualiza. «En la zona alta de un glaciar, que es donde se suelen hacer las mediciones, a menudo la masa que se gana suele ser superior a la que se pierde. Pero en cotas más bajas… ¡se está perdiendo más masa de la que se gana!», enfatiza.
En el futuro a corto plazo, Steig considera que también la Antártida Oriental sufrirá el mismo grado de calentamiento que el resto del continente. «A mediados de siglo, los esfuerzos por reparar la capa de ozono empezarán a tener sus resultados y tal vez se consiga hacer desaparecer el agujero. Si es así, toda la Antártida se calentará al mismo ritmo que el resto del planeta», concluye.
Un pez fósil de 418 millones de años arroja luz sobre los orígenes de la mandíbula enero 22, 2009
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Imagen detallada de una parte de la mandíbula del pez acantodio ‘Ptomacanthus anglicus’ en la que se aprecia la dentadura. (Foto: Nature)
Tana Oshima- El Mundo Digital
Una de las tareas más difíciles a las que se enfrentan los paleontólogos es reconstruir a un animal completo a través de fósiles y encajarlo en el complejísimo puzzle de la evolución. La dificultad aumenta proporcionalmente con la antigüedad del fósil: cuanto más nos remontamos en el tiempo, más imperfecto es el registro y más piezas faltan en el rompecabezas.
Es el caso que se trae entre manos el investigador Martin D. Brazeau, de la Universidad Uppsala, en Suecia. En un estudio publicado en solitario en la revista Nature esta semana, el científico intenta arrojar un poco de luz sobre el oscuro debate, lleno de preguntas sin respuestas, acerca del origen de los vertebrados con mandíbulas. El registro fósil sitúa en los inicios del Paleozoico (entre los periodos Silúrico y Devónico, hace más de 400 millones de años) a los primeros animales mandibulados o gnatóstomos, representados por los extintos peces acantodios, que comparten caracteres con peces óseos y tiburones. Aun así, salvo afortunadas excepciones, es raro encontrar al animal completo fosilizado -para que fosilice un organismo tiene que mineralizar, y para ello se tienen que dar circunstancias excepcionales o contar con materiales apropiados, como las conchas-, lo que ha dificultado hasta ahora establecer una relación clara entre los acantodios y los vertebrados mandibulados modernos.
El investigador realizó un exhaustivo análisis anatómico del cráneo de un acantodio de principios del Devónico (de hace unos 418 millones de años), perteneciente a la especie Ptomacanthus anglicus. Es la primera vez que se da una descripción detallada del cráneo de un acantodio que no es el Acanthodes, el representante por excelencia de los acantodios, no porque sea el más representativo, sino por ser casi el único que ha dejado rastros.
Según el análisis, los cráneos de ambos acantodios difieren significativamente, lo que llevó a Brazeau a encontrarle a Ptomacanthus un nuevo hueco en el puzzle de la evolución, entre los primitivos peces acorazados (que surgen entre el Ordovícico y el Silúrico, hace 490-417 millones de años) y los primeros peces mandibulados cartilaginosos. En un árbol de la vida lleno de ramificaciones como es el de todas las especies de este planeta, Ptomacanthus se sitúa como un grupo hermano del ancestro común de todos los vertebrados con mandíbula, incluidos los humanos (al no ser que -y no se delucidará hasta el descubrimiento de nuevas piezas- sea un pariente de los tiburones de aquellos tiempos remotos).
“Estos nuevos datos alteran los conceptos anteriores sobre la filogenia de los gnatóstomos y ayuda por lo tanto a proporcionar una imagen más detallada sobre la adquisición” de las primeras mandíbulas, escribe el autor del estudio.
La acupuntura funciona…igual que el placebo enero 21, 2009
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Fuente: Ciencia Kanija
Los que sufren dolores de cabeza pueden encontrar un alivio en la acupuntura, incluso si la aguja se coloca en lugares equivocados, dicen los científicos. Dos revisiones sistemáticas separadas de datos demuestran que la acupuntura es un tratamiento efectivo para la prevención de dolores de cabeza y migrañas. Pero los resultados también sugieren que procedimientos falsos, en los que las agujas son insertadas de forma incorrecta, pueden ser igualmente efectivos.
“Gran parte del beneficio clínico de la acupuntura podría ser debido a efectos no específicos de las agujas y a potentes efectos placebo, lo que significa que la selección de puntos de agujas específicos puede ser menos importante de lo que muchos practicantes han argumentado tradicionalmente”, dijo el investigador principal de ambos estudios, Klaus Linde, quien trabajo en el Centro de Investigación Médica en la Universidad Técnica de Munich en Alemania.
Otros investigadores han encontrado que tomar placebos – píldoras falsas que los pacientes creen que son reales – podría invocar un útil “poder del pensamiento positivo”, pero también se cree que tomar píldoras regularmente y adecuadamente pensando que son medicinas podría indicar una aproximación táctica global de una persona para estar bien.
En cada uno de los nuevos estudios, los investigadores tratado de establecer si la acupuntura podía reducir la ocurrencia de los dolores de cabeza. Un estudio se centró en dolores de cabeza “del tipo tensión” suaves o moderados pero frecuentes, mientras que el otro se centró en los más severos pero menos frecuentes, normalmente conocidos como migrañas. Juntas, las dos revisiones incluyeron 33 ensayos, implicando un total de 6736 pacientes.
Los hallazgos, detallados en la revista Cochrane Database of Systematic Reviews: Siguiendo un curso de al menos ocho semanas, los pacientes tratados con acupuntura sufrían menos dolores de cabeza generales comparado con aquellos a los que sólo se les daba analgésicos. En el estudio de la migraña, la acupuntura tuvo un índice superior a tratamientos reales con medicamentos preventivos, pero los tratamientos falsos no fueron menos efectivos. En el estudio de los dolores de cabeza por tensión, la verdadera acupuntura era ligeramente más efectiva que los tratamientos falsos. Los resultados indican que la acupuntura podría usarse como alternativa a aquellos pacientes que prefieren no usar tratamientos con medicamentos, y adicionalmente puede dar como resultado menos efectos colaterales, de acuerdo con un comunicado publicado hoy.
No obstante, Linde dice que aún se necesita más investigación.
“Los doctores necesitan saber cuánto duran las mejoras asociadas con la acupuntura y si acupuntores mejor entrenados realmente logran mejores resultados que aquellos que sólo tienen una enseñanza básica”, dijo.

