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El viaje del T. rex a través del tiempo (II) abril 2, 2008

Posted by Manuel in ciencia, evolucion.
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Como ya comenté en un anterior post, los fósiles son raros, ya que se tienen que dar una serie de circunstancias de conservación muy especiales. Escribiré sobre ello en otro artículo. Más raro aún es el hecho de que se pueda recuperar de ellos material proteico o incluso DNA. Eso se antoja quimérico si las criaturas extintas vivieron hace varios millones de años. A pesar de ello el grupo de la Dra. Schweitzer afirma que tras analizar un fósil de T. rex (animales extinguidos hace unos 65 millones de años) encontró material que, al menos en apariencia microscópica, recordaba tejidos.  

En un trabajo posterior (Asara, J.M., Schweitzer, M.H. Freimark, L.M., Phillips, M., and Cantley (2007) “Protein sequences from mastodon and Tyrannosaurus rex revealed by mass spectrometry” Science 316: 280-285) estos autores presentan evidencias de su capacidad para, empleando las últimas tecnologías de análisis de cantidades infinitesimales de muestra, obtener DNA o proteína de estas muestras.  

En primer lugar utilizan técnicas de espectometría de masas (“MS/MS spectra”) para analizar el colágeno incluido en el cráneo de un mamut de 100.000 años de antigüedad. Estos análisis han sido capaces de clasificar al mamut dentro del grupo de los mamíferos. Sin embargo esta técnica, hasta el momento, había fracasado con fósiles de más de 1 millón de años, aquellos en los que la concentración de proteína está por debajo del límite de detección de la técnica.  

El colágeno es la proteína más abundante del hueso y su longevidad ya ha sido demostrada con anterioridad en diversos fósiles (Knott and Barley (1998) Bone 22:181; Tuross et al. (1988) Geochim. Cosmochim. Acta 52: 976). Además esta proteína está muy conservada, por ejemplo la identidad entre el colágeno humano y el de una rana es del 81%, y entre humano y un bóvido del 97%.  

La muestra de T. rex analizada procedía de un fémur de 68 millones de años del ejemplar MOR 1125 obtenido en la formación Hell Creek. Este fósil presenta tejidos blandos conservados según Schweitzer et al. (2005) Science 307: 1952. No se había conseguido con anterioridad proteína de esta muestra debido a su baja concentración y a su modificación y degradación en el proceso de fosilización.

Las muestras fueron preparadas igual que en el caso del mamut, con la diferencia de que se hicieron más pasos en la purificación (extracción en fase-sólida, intercambio iónico y microcromatografía de fase reversa) con el fin de eliminar contaminantes y posteriormente se concentraron los péptidos resultantes.  

Los resultados de los péptidos analizados mostraron: (i) contaminación procedente de bacterias tales como Rhodococcus sp. y Solibacter usitatis, (ii) siete fragmentos peptídicos pudieron ser alineados con secuencias de aminoácidos depositadas en los bancos de datos y correspondientes a colágenos. Una comparación de estas secuencias empleando un alineamiento BLAST (que da la secuencia más próxima a la que se compara) muestra un 58% de identidad con secuencias de gallina y un 51% con las de rana. Desgraciadamente no se puede comparar con la secuencia del colágeno de cocodrilo o aligator, ya que no se posee aún esa secuencia.  

La ciencia no es una religión, aunque los creacionistas no hagan más que repetirlo machaconamente. Mientras el creacionismo, que sí tiene una entidad religiosa, lo intentan disfrazar de ciencia con diferentes nombres, siendo el último más conocido el de diseño inteligente. Una muestra de que la ciencia funciona con otros parámetros a las creencias preestablecidas lo representa la reciente publicación en la revista Science: Buckey et al. (2008) “Comment on “Protein sequences from mastodon and T. rex revealed by mass spectrometry” Science 319: 33c.  

Algunos investigadores ya habían manifestado una cierta incredulidad ante la posibilidad de obtener DNA o proteína de fósiles de hace más de un millón de años.

Los autores del trabajo subrayan en la nota de Science que: (i)Hay que tener muy en cuenta la vida media del colágeno en la natuleza. Así, se ha determinado que el colágeno posee un vida media de 130.000 a 7.5ºC, mientras que sólo 2.000 años a 20ºC. Por tanto es posible encontrar trazas, o incluso grandes cantidades de esta sustancia en muestras de mamuts de miles de años de antigüedad (y muchos de ellos conservados a muy bajas temperaturas), mientras que el altamente improbable encontrar trazas de esta proteína en muestras de millones de años. (ii)Los pasos de concentración de péptidos empleados en el trabajo del grupo de Schweitzer incrementa la probabilidad de que pequeñas contaminaciones, que de otra forma pasarían desapercibidas, ahora sean detectadas, e incluso interfieran con el material que se busca. (iii)La excepcional conservación de material semi-tisular en el fósil MOR1125 de T. rex está perfectamente documentada. Sin embargo, una conservación morfológica (observable al microscopio) no es equivalente a una conservación molecular (Gupta et al. (2006) J. Geol.. Soc. London 163: 897). (iv)Sorprende el hecho de que el grupo de Schweitzer haya realizado una secuenciación de los péptidos. Buckley et al. no han podido llevar a cabo esta secuenciación a pesar de ser capaces de identificar el patrón de péptidos por espectrometría de masas.  (v) Los métodos informáticos utilizados para realizar la comparación de secuencias no les parecen los más adecuados a Buckley et al. Según estos autores empleando un análisis filogenético llamado Neighbor-Net (que se fundamenta en buscar el “vecino más cercano”, aquel organismo que tiene más cercanía taxonómica), aprecia que mientras la muestras de mamut estarían cerca de los elefantes actuales, el T. rex estaría cercano a los anfibios. 

Por todo ello Buckley et al desconfían de las presuntas trazas de colágeno presentes en el fósil de T. rex. Así trabaja la ciencia, a base de desconfiar de lo ya publicado, y recomprobarlo.

Claro que hay otra alternativa, aquella que apuntan los creacionistas: creerte lo que te dicen. Un ejemplo de este tipo se puede encontrar en (http://www.answersingenesis.org/Espanol/docs/mamut.asp) donde se pueden leer algunas perlas como estas:   

“Después de crearlos (refiriéndose a los mamuts), Dios maldijo al género de los elefantes (sic) junto con “toda la creación” (Romanos 8:20-22) cuando Adán pecó. Cerca de 1.600 años después, Dios envió un diluvio global para extinguir al hombre y a todos los animales terrestres (vertebrados), aparte de los representantes de cada especie que Noé tomo en el Arca del tamaño de un transatlántico (Génesis 6-8). Es posible que Noé sólo haya llevado un par de proboscideanos a bordo (…).”

 “(…) El diluvio no dejó muchos fósiles muchos fósiles de mamíferos grandes, parcialmente porque estos tendían a hincharse y flotar, y serían destruídos por los roñadores (sic) (…)”.

 “(…) En áreas peormente afectadas por la Edad de Hielo, la selección natural habría eliminado las criaturas que carecían de genes para sobrevivir en el frío (…)”!!!!. Vamos, que después de ponerse tan cansinos, ¿ahora salen con lo de la selección natural?.

Si es que son de traca.

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Comentarios

1. Gonn - abril 2, 2008

Excelente artículo!
Parece pues, que no se han encontrado los dichosos eritrocitos en el T. rex de Schweitzer, como difunden los creacionistas a los cuatro vientos…
Me quedo con la conclusión acerca de los mamuts de Answer in Genesis:
“Aunque los medios utilizan los mamuts como propaganda evolucionista, estos pueden ser explicados apropiadamente por una cosmovisión bíblica.”

Yo ya no se si esta gente lee la Biblia o se la fuma para tener esas cosmovisiones… 😉

Saludos,
Gonn


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