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¿Qué hace un creacionista como tú en un país como este? abril 4, 2008

Posted by Manuel in ciencia, evolucion.
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Hace poco alguien me preguntaba, ¿qué hay de los creacionistas en España?. Cuando esa pregunta fue planteada no sabía mucho, pero he reunido alguna información que quiero compartir.  

Todos conocemos ya la gira de “profetas” del creacionismo que se ha movido por España en las últimas semanas. Las charlas fueron presentadas por una organización llamada PSSI o Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica. Ese nombre tan noble varía un poco cuando se entra en la página web de la misma (http://www.pssiintenational.com) ya que ahí se puede leer que es una organización de médicos y cirujanos que en realidad critica el darwinismo (physicians and surgeons who dissent from darwinism). Vamos, que la integridad científica para ellos es criticar la evolución, algo que además está bien alejado de su ámbito profesional.

Tampoco quiero extenderme con el PSSI porque merece un artículo él solito, sólo decir tres cosas: (i) para formar parte de él hay que firmar esta declaración: «we are skeptical of claims for the ability of random mutation and natural selection to account for the complexity of life and we therefore dissent from Darwinian macroevolution as a viable theory. This does not imply the endorsement of any alternative theory.”, (ii) es una organización sin ánimo de lucro (aunque uno ya he visto lucrarse a tantas organizaciones de este tipo que no sé que pensar), (iii) su apóstol en España es el Dr. Antonio R. Martínez (lo de doctor va porque es médico, no conozco si está en posesión de algún doctorado). 

Pero aparte de este paso fugaz, en España hay varias escuelas donde se enseña el creacionismo. Todas ellas pertenecen a la secta de los Adventistas del séptimo día. Y eso de secta no lo digo yo sino la Redune, la asociación para la prevención de la manipulación sectaria. Esos colegios son el Colegio Rigel de Zaragoza, el Colegio Adventista de Sagunto, el colegio Urgell de Barcelona y el colegio Timón de Madrid.  

Además, hay un centro de documentación de la SEDÍN: Servicio Evangélico de Documentación e Información en Cassà de la Selva (Girona) donde se suministra todo tipo de información pseudocientífica disfrazada de ciencia (http://www.sedin.org/spanind.htm#1). En esta dirección abundan los libros que ofrecen visiones alternativas del registro fósil, geología, magnetismo, origen de la vida, etc (que supongo que enseñarán en sus escuelas), e incluso libros tan científicos como el titulado “los OVNIS y la nueva conciencia”. 

Diseño Inteligente abril 4, 2008

Posted by Manuel in ciencia, evolucion.
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Hoy me tomo un descanso en la escritura para presentaros el artículo de un amigo. Este texto fue publicado por la Opinión de Tenerife el día 1 de abril de 2008 y está firmado por Rubén López. Rubén es Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y es uno de los mayores expertos españoles en Steptococcus pneumoniae, la bacteria que provoca la neumonía, otitis y meningitis, entre otras enfermedades.En el presente artículo el autor defiende la postura de la Academia de no permitir que la paraciencia del Diseño Inteligente forme parte de los currícula de las materias impartidas en las escuelas. Que lo disfruteis.  

Han pasado más de 150 años desde la publicación de «El origen de las especies». En este libro seminal Charles Darwin propu­so que determinadas variantes, dentro de una misma especie, se adaptaban mejor al ambiente en que vivían y, como consecuencia de ello, producían una descendencia más abundan­te. Es decir, existe una selección natural de los in­dividuos más aptos para sobrevivir bajo deter­minadas condiciones. «Cuando el número de va­riaciones acumulado en un grupo de individuos alcanzaba un nivel que determina un considera­ble cambio en su perfil genético se darían las con­diciones para dar lugar a una nueva especie. To­do ello, llevó a Darwin a sugerir que las especies (animales o plantas) procedían unas de otras va­liéndose do un largo proceso que implica la selec­ción de aquellas variantes mejor adaptadas.

Los antecedentes acumulados a través del estu­dio de los fósiles (es decir de los restos o las hue­llas dejadas por los seres vivos en los diferentes estratos de las rocas) y de los avances en genética y biología molecular han servido para proporcionar una robusta cohesión científica a las geniales ide­as enunciadas por Darwin hace siglo y medio. De esta continua confrontación experimental surgen los conocimientos que apoyan hoy con solidez la «Teoría de la Evolución de las Especies» que esta­blece la cadena evolutiva que va desde las bacterias hasta el hombre, el último eslabón de esa cadena.

La Academia Nacional de Ciencias de EE UU nos dice que, en ciencia, el estatus de Teoría sólo se acepta ante evidencias firmemente establecidas a lo largo del tiempo. Un escenario que, además, per­mite hacer predicciones cuya posterior confirma­ción nos llevan a afianzar esa teoría.

En EE UU la ciencia recibe un apoyo casi reve­rencial por parte del ciudadano medio pero el 55% de ellos tiene dudas sobre la Evolución. Al mismo tiempo, este gigante de la ciencia es un país dónde las creencias religiosas están fuertemente arraiga­das. Es probable que ambos factores hayan contri­buido a que fuera allí donde se haya sustanciado lo que ahora se conoce como «Diseño Inteligente» (DI). Los postulantes del DI, llamados creacionistas, de­fienden un planteamiento donde, en esencia, se des­carta el evolucionismo de concepción puramente científica sobre la base de que la complejidad que presentan ciertas peculiaridades de los seres vivos no se podría explicar por simple evolución (v.g., el ojo humano o el flagelo bacteriano). Esta conclusión les lleva a proponer la necesaria existencia de un «diseñador inteligente» (que no definen como un dios) que, aparentemente, sería el encargado de in­tervenir en esas situaciones donde, según sus cri­terios, la razón científica no basta. Es decir, se apro­vecha en esta propuesta los fundamentos de la «Te­oría de la Evolución» a los que se añade el elemento preconcebido de un diseñador.

De esta forma se les propone a los estudiantes una vía para reconciliar sus creencias con su interés por la ciencia. No deja de ser interesante que la Iglesia Católica no consi­dere al DI como una teoría científicamente acepta­ble e incluso Juan Pablo II ya señaló en su día que la propuesta darviniana era más que una teoría.

Los defensores del DI cuentan ya con un buen número de adeptos en EE UU. Las presiones ejer­cidas por sus militantes llevaron a algunos estados de la unión introducir en las escuelas el DI como una teoría científica alternativa. Sin embargo, en el año 1987 el Tribunal Supremo de EE UU descar­tó que esta propuesta se enseñara en aulas de Cien­cias Naturales al considerarla un «argumento re­ligioso». Más recientemente, los creacionistas han comenzado a hacer proselitismo en Europa y, con­cretamente, en los próximos meses se han progra­mado una serie de charlas en diferentes universi­dades españolas en el marco de facultades de cien­cias. Es en este punto donde la ciencia no puede hacer concesiones. Esas facultades no son el lu­gar adecuado para servir de foro a una puesta al día de propuestas donde se incluyen elementos que no son susceptibles de ser sometidos a la observa­ción y a la comprobación experimental. Para eso es­tá la clase de religión o, apurando las cosas, alguna especialidad de la moderna sociología.

En 2009 se cumplirán 200 años del nacimiento de Darwin y prestigiosas revistas científicas insis­ten en que el mejor homenaje que podemos hacer al gran naturalista sería el que las instituciones aca­démicas propalaran con toda claridad que su Teoría ha tenido para la biología el mismo impacto que, en su día, supuso para la física la Teoría Gravitacional de Isaac Newton. Cotejar evolucionismo y cre­acionismo sería como abrir una falsa confrontación entre Cosmología y Astrología al mezclar elementos científicos demostrables con argumentos que por su propia naturaleza no admiten los patrones del aná­lisis experimental. Teniendo en cuenta lo mucho que ha representado la Teoría de la Evolución en el im­parable avance de la ciencia no es de recibo distor­sionarla introduciendo en olla elementos mágicos y mucho menos valiéndose, en la universidad, del am­paro de Facultades científicas.