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Científicos anti-evolucionistas (I) abril 7, 2008

Posted by Manuel in ciencia, evolucion.
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Este es el tercer y último de los post dedicado al trabajo de Cornish-Bowden y Cárdenas que os comenté en dos artículos anteriores. Esta parte trata acerca de algunos científicos que se oponen a la teoría de la evolución. No se habla apenas del listado de científicos creacionistas que se presentan en sus revistas (por ejemplo Answer in Genesis), eso se tratará en un artículo futuro.

 

En un esfuerzo por mostrar que la “ciencia de la creación”  es una ciencia, sus defensores han confeccionado un listado de científicos con prestigio que acepten firmar la siguiente declaración:

 

“Yo soy escéptico con la idea de que la mutación al azar y la selección natural explica la complejidad de la vida. Se debe realizar un cuidadoso examen de las evidencias aportadas a favor de las teorías darwinianas”.

 

Esta declaración es suave: pocos científicos tendrían dificultades en añadir su nombre a la segunda frase, incluso la primera es objetivable, más por sus implicaciones que por lo que realmente dice. No es de extrañar que poco más de 100 científicos firmaran esta declaración (Edward (2001) 100 Scientist, Nacional Poll Challenge Darwinism http://www.reviewevolution.com/press/pressRelease_100Scientist.php). Lo que más sorprende es que sólo un tercio de ellos, tienen o presumen de tener conocimientos en biología, y 5 de éstos trabajan en la Biola University (antiguo Bible Collage of Los Angeles), una institución no destacada por sus enseñanzas en biología.

 

Para demostrar la futilidad de agregar personas a un listado (en vez de mostrar un listado de argumentos razonados), cuando la pregunta (que fue llamada Steve, en honor a Stephen J. Gould, y decidida democráticamente por la National Center for Science Education) fue:

 

“La evolución es un principio vital para la biología, y la multitud de evidencias que se poseen apuntan hacia que todos los organismos compartimos un ancestro común. Aunque existan debates legítimos acerca de los patrones y los procesos de evolución, no hay ninguna razonable duda científica de que la evolución ocurre y que la selección natural es un mecanismo de gran importancia en ella. Es científicamente inapropiado y pedagógicamente irresponsable que la pseudociencia del creacionismo, incluyendo aquí al diseño inteligente, aunque no sólo limitándolo a él, sea incorporado en los currícula de ciencias de nuestras escuelas públicas”.

 

Esta proclama recibió el apoyo de cerca de 800 nombres (Steve-o-meter, http://www.neseweb.org/resources/article/meter.html).

 

Uno de los aspectos que más llama la atención es que en la lista creacionista, sólo contiene el nombre de tres personas con algún background ilustre: Michael Behe, William Dembski y Jonathan Wells. De ellos sólo Behe puede ser considerado biólogo, y de él se hablará más adelante. Dembski no tiene publicaciones en ninguna revista de biología del ISI. Wells tiene muy pocas, y aunque una de ellas está en una revista de alto índice de impacto (Rowning et al., 1997, PNAS USA 94:1224-1229), su aportación no tiene relevancia en sus creencias creacionistas. Sin embargo, ha conseguido publicar un artículo creacionista en una revista científica (Wells, 2005. Riv Biol 98:71-86).

 

Como ya se apuntó anteriormente, a los creacionistas de la Tierra joven les disgusta el diseño inteligente porque engloba a un gran número de diferencias creencias, y en eso (y en poco más) tienen razón. Sin embargo, el diseño inteligente no debe de ser tomado como una anécdota ya que es la única justificación que tienen para hablar de la “ciencia de la creación”. Phillip Johnson, la persona que bautizó el diseño inteligente, es un profesor de derecho retirado de la Universidad de Berkeley, en California, sin credenciales en ciencias. La persona que ha dado alguna credibilidad científica ha sido Michael Behe, que trata de justificar el diseño inteligente en términos de “complejidad irreducible”, la idea de que los organismos dependen de muchos sistemas que solamente pueden funcionar si todos los componentes están presentes simultánea y funcionalmente. Behe tiene publicaciones relevantes en bioquímica relacionadas con la hemoglobina (Behe and Englander, 1979), con la estructura del DNA (Luthman and Behe, 1988) y el plegamiento de proteínas (Behe et al., 1991), y su libro “La caja negra de Darwin” (Behe, 1998) es extensamente citado por aquellos que están desesperados por encontrar literatura científica que ataque la idea de la evolución.

 

El propio Behe “modestamente” presenta su trabajo como “es tan importante que debe de ser considerados como uno de los grandes logros en la historia de la ciencia. El descubrimiento rivaliza con aquellos obtenidos por Newton y Einstein, Lavoisier y Schrödinger, Pasteur y Darwin”.

 

Como muchos críticos al libro “La caja negra de Darwin” han notado ya, Behe (al igual que Johnson) es muy cuidadoso para no nombrar en ningún momento al Diseñador, teniendo así coartada para afirmar que su fin es puramente científico, sin ninguna relación con la religión. Pero solamente un lector realmente ingenuo puede llegar a tener alguna duda acerca del Diseñador en el cual se está pensando. Otro punto importante es que Behe afirma que él llega a estas conclusiones mediante el estudio de la bioquímica, dando la impresión a los lectores no bioquímicos de que cualquier bioquímico estará de acuerdo con estas ideas. Esto está tan alejado de la verdad que, en una medida sin precedentes, su propio departamento de la Universidad de Lehigh ha publicado un comunicado en su página web describiendo a Behe como él único disidente de la posición uniforme del departamento que apoya la teoría de la evolución (Brace, 2007 http://www.lehigh.edu/~inbios/news/evolution.htm).

 

Una de las principales críticas a este libro es la persistente confusión entre la evolución y el origen de la vida. Charles Darwin hizo algunas sugerencias acerca del origen de la vida, pero su fama se debe a la teoría de la selección natural, que concierne a la evolución, no al origen de la vida. De hecho, si en algo coinciden la mayoría de los biólogos es que el origen de la vida todavía no se comprende del todo (de hecho la definición de vida es algo en lo que se está lejos aún de llegar a un consenso), pero en general prácticamente todos consideran que la idea de selección natural es correcta. En el libro de Behe, sin embargo, la idea de la complejidad irreducible se presenta como un argumento contra la selección natural, cuando no hay nada de eso. De hecho se puntualiza en aspectos que una teoría del origen de la vida necesitaría explicar. Para la pregunta que más solivianta a los creacionistas, el grado de parentesco en humanos y primates, la complejidad irreducible no tiene ninguna relevancia. El ejemplo de Behe de la coagulación sanguínea opera exactamente igual para humanos que para chimpancés, y no tiene que decir nada acerca de si los chimpancés y los humanos compartimos un ancestro común.

 

En el libro de Behe se afirma que no existe ninguna publicación que detalle la evolución de los sistemas complejos. Y eso, a pesar de que la evolución del ciclo de Krebs ha sido más que estudiada (Meléndez-Hevia et al., 1996 J. Mol. Biol. 43: 293-303), y por ejemplo sea extensamente tratado en el libro de Kenneth Miller “Encontrando al dios de Darwin” (Millar, 1999). Es importante darse cuenta que Behe deja una vía de escape al no definir complejidad, así él puede afirmar que el ciclo de Krebs no entra en su definición de complejidad irreducible y no tiene nada que ver (Behe, 2000). Sin embargo se debe asumir que complejo es aquello que todo bioquímico define, por tanto decir que la evolución de sistemas complejos nunca se ha discutido es completamente falso.

 

En un pasaje que parece haber pasado desapercibido por aquellos que piensan que Behe está en contra de la evolución darviniana, afirma que él encuentra la idea del antepasado común bastante convincente. Él también afirma que, a pequeña escala, la teoría de Darwin ha triunfado…pero es al nivel de la macroevolución… cuando provoca escepticismo. La obra de Behe pareció influenciar incluso a Ratzinger (2003) quien mostró sus dudas acerca de la macroevolución citando frases de  Szathmáry y Maynard Smith. Sin embargo esta cita parecía influenciada negativamente por Behe, ya que  Szathmáry y Maynard Smith tenían la macroevolución como tema central su colaboración. La diferencia está en que ellos afirmaron:

 

“No hay razones teóricas para excluir a los linajes evolucionados, para incrementar su complejidad con el tiempo, y no hay evidencias empíricas de que esto sea así. Sin embargo, las células eucariotas son más complejas que las procariotas, los animales y plantas son más complejos que los protistas, etcétera. El incremento de complejidad se puede haber obtenido como resultado de una serie de grandes transiciones evolutivas. Eso implica cambios en el sentido en que esa información es almacenada y transmitida”.

 

Finalmente los autores de este artículo recomiendan como libros que tratan el tema evolución/creacionismo las obras: “Evolution vs. Creationism (Scout, 2005. University of California Press, Berkeley) y Science and Creationism (Montagu, 1984. Oxford University Press).

 

Como conclusión indicar que el creacionismo representa en la actualidad una amenaza para el pensamiento racional de biología, no sólo para los USA sino también para otros muchos países.

 

 

Comentarios

1. J.M.Hernández - abril 7, 2008

Buenas,

Interesante la disparidad en el número de firmantes, tanto como en la propia redacción de ambas declaraciones.

Sin embargo, un aspecto que conviene recordar siempre en estos debates es que en ciencia no existe el principio de autoridad (o no debe existir). La opinión de un premio Nobel es tan válida como la de un becario predoctoral.

La validez de una teoría es indiferente a la titulación o el prestigio de los que se declaren a favor. Únicamente la resistencia a las pruebas, la supervivencia a los experimentos, y la congruencia en el marco general de conocimientos es lo que hace (o debe hacer) que sea aceptada o rechazada.

Cierto es que lo de “mundialmente aceptada” se interpreta como argumento de apoyo, pero debe entenderse en el marco del párrafo anterior: no es que muchos investigadores crean en ella, sino que consideran que resiste sólidamente a la experimentación.

Y mucho menos argumentar posiciones particulares. Conozco investigadores de primera línea que llevan pulseras magnéticas ¿debo por ello creer en la canalización de la energía personal? obviamente no. Puedo fiarme de sus experimentos (dada su carrera, es muy posible que no esten estafando con los datos), sin embargo, ni su opción política, ni ética, ni religiosa tiene porqué parecerme igual de válida.

Saludos.

2. Frank - agosto 22, 2008

La ciencia exacta solo existe en las matematicas, fisica y quimica, en la tecnologia, etc. Pero en temas antropologicos, arqueologicos, psicologicos, letc, la ciencia solo se reduce al metodo cientifico y a ll INTERPRETACIÓN de los resultados, y ahi dejo de ser exacta y por lo tanto dejo de ser ciencia. La Teoria de la Evolución desafortunadamente o afortunadamente esta dentro de este ultimo, la interpretación, no son matematicas ni nada esta dicho.

Saludos.

3. scarlette - abril 26, 2009

tienen k tener algo con^mas informacion x k no me sale toda la inforacion k necesito

4. Manuel - abril 26, 2009

Frank, ¿te fias de los médicos forenses que nos dicen quienes son culpables de asesinato en crímenes que nadie ha visto, o estamos mandado inocentes a la ejecución o la cárcel de forma arbitraria?

Saludos

PD: ¿sabías que muchos puntos de la evolución están basados en las matemáticas?. Hay que leer más y copiar menos textos de las páginas creacionistas de internet,

5. Uranus - abril 26, 2009

Don Manuel, tú si que te tomas tiempo para contestar.
Opinión de Frank: 22/08/2008
Respuesta de Don Manuel: 26/04/2009

6. riodetinta - mayo 13, 2009

Pienso que hasta las ciencias exactas corren el riesgo de un ser humano que se equivoque por un punto de vista subjetivo o prejuicios. Vamos bien, pero nos falta bastante por conocer; es divertido saber que la Verdad no nos está prohibida sino que simplemente es un larguísimo camino de ensayo y error hasta lograr tener una formulación en nuestro lenguaje de todas las leyes naturales. Aunque aclaro, pienso que es imposible lograr tener una formulación en nuestro lenguaje de TODAS.

Me agrada mucho leer estos artículos. Buscaré más 😀


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