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La sonda Phoenix en Marte: una gran noticia, ¿para todos? mayo 27, 2008

Posted by Manuel in astronomia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, evolucion, microbiologia, sociedad.
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La sonda ‘Phoenix’, tras recorrer 679 millones de kilómetros, se ha posado con éxito en una zona del polo norte de Marte, donde iniciará ahora su misión de recoger muestras de hielo y determinar la existencia de material orgánico. El control de la NASA desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, California, respiró aliviado cuando la sonda puso sus tres patas sobre el planeta rojo 10 meses después de iniciar su largo viaje desde el Centro Espacial en Cabo Cañaveral (Florida).”Ha tocado superficie suavemente, de acuerdo con lo previsto”, dijeron los responsables de la misión entre aplausos y el júbilo del equipo del JPL. Alrededor de las 03.43 hora española llegaron las primeras imágenes:

El aterrizaje había sido bautizado como “los siete minutos del terror”.
La ‘Phoenix’, ha entrado en la atmósfera marciana a unos 21.000 kilómetros por hora. Y en el aterrizaje ha tenido que realizar una complicada serie de operaciones hasta reducir su velocidad a sólo 8 kilómetros por hora, justo antes de que sus tres patas toquen el suelo.

La ‘Phoenix’ desplegará sus instrumentos y empezará a trabajar a pleno rendimiento pasados 90 días marcianos (que duran 40 minutos más que los de aquí).

La Phoenix Mars es una sonda espacial construida por la NASA, lanzada el 4 de agosto de 2007 desde la base de Cabo Cañaveral. Su objetivo es descender y hacer perforaciones en el suelo para tomar muestras a diferentes profundidades. La capa de agua helada en las altas latitudes septentrionales es su objetivo prioritario. El programa científico es un esfuerzo conjunto entre universidades de Estados Unidos, Canadá, Suiza, Dinamarca y Alemania. Su objetivo primario es llegar a una región cercana al Polo Norte de Marte, desplegar su brazo robot y hacer un agujero para examinar el subsuelo.

No es la primera vez que esto se intenta. En 1999, la sonda Mars Polar Lander se estrelló cuando iba a aterrizar; por otra parte, la misión Mars Surveyor Lander, fue suspendida antes de partir en 2001. Dos de los instrumentos diseñados para esta última se han renovado e incorporado a Phoenix. El nombre de Phoenix, se eligió para indicar de forma metafórica el renacimiento de estas dos misiones.

A diferencia de los tres últimos descensos con éxito de sondas de la NASA en Marte (Mars Pathfinder, Spirit y Opportunity), que utilizaron bolsas de aire para amortiguar el impacto con el suelo, Phoenix vuelve al descenso con pequeños cohetes similares a los que llevaban hace tres décadas las dos sondas Viking para posarse en el suelo marciano tras el inicio del descenso con paracaídas.

La Misión tiene varios objetivos: (1) determinar si hubo vida en Marte, (2) caracterizar el clima marciano, (3) estudio de la geología de Marte, (4) prepararse para la exploración humana de Marte. Se estudiará la historia geológica del agua, la cual es la llave para descifrar el pasado de los cambios climáticos del planeta. Phoenix buscará zonas que puedan ser habitables gracias a su cercanía a regiones con agua congelada.
La misión principal deberá durar 90 días marcianos o cerca de 92 terrestres.

¿Está todo mundo contento ante las perspectivas de nuevos conocimientos que se abren en este tipo de misión?. Pues no, hay quienes opinan que este tipo de exploraciones deberían de finalizar. Existen diversos motivos para ello, pero uno de los más extendidos es el del coste. Sin duda son misiones costosísimas, por lo que a menudo se plantea si no sería mejor dedicar ese dinero a solucionar problemas más terrenales. Sin embargo no todos argumentos contrarios a estas misiones son tan prosaicos, otros son más ¿cómo llamarlo?, ¿exóticos?. Un ejemplo lo constituye la opinión de los YEC (creacionistas de la Tierra joven).

¿Tienen algo que decir los YEC ante esto tipo de exploraciones?. Ellos lo consideran “mala ciencia”, especialmente en lo que atañe a la búsqueda de vida extraterrestre. Además, ellos que son tan “científicos” que ya tienen el resultado antes de hacer el experimento (bueno eso lo han hecho siempre). En la versión en español de Answers in Genesis llamada Respuestas en el Génesis en su versión traducida al español podemos leer: “Respuestas en Génesis siempre ha sostenido que cualquier microorganismo hallado en Marte, difícil que sea hallarlo, se debería a una contaminación terrestre”. Muy hábiles, ya critican el resultado sin tan siquiera tenerlo. Si algún día se encuentra un organismo extraterrestre con una química totalmente diferente a la nuestra, o sólo ligeramente diferente (por ejemplo con 6 bases nitrogenadas en su molécula de la herencia), me gustará ver como lo explican. Ah claro, mutaciones del viaje. Pero para no tener que enredarse mucho con la explicación ya tienen el texto a modo de discurso:

“La Biblia, el testimonio ocular de Dios sobre los orígenes de la vida, los planetas y el universo, nos dice que Él creó la Tierra antes del Sol, y Él creó los otros cuerpos celestes (incluyendo los planetas) en el mismo día que creó el sol. Nada de lo que esos vehículos puedan hallar en Marte, podrá contradecir el relato histórico que Dios nos dio (Proverbios 21:30)”.

Que concuerda perfectamente a lo que ellos mismos opinan de sus pruebas que refutan al teoría de la evolución:

“(…) Por lo cual, no importa que sea lo que hallen los científicos; los datos no confirmarán millones de años de evolución (…)”.

En fin, ya sabemos qué caminos debe de ser seguir la ciencia: la exploración y el conocimiento del universo. Y también sabemos dónde no tenemos que dejar entrar a los YEC: en clase de ciencias.

Fósiles creacionistas mayo 26, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, escepticismo, evolucion, religión.
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Los geólogos encuentran cosas raras en el suelo, pero ninguna tan extraña, como los “fósiles desenterrados” por Johann Beringer, un erudito profesor de ciencias de la Universidad de Würzburg (Alemania). Los protestantes alemanes de comienzos del siglo XVIII, así como muchos fundamentalistas americanos de hoy, podrían no creer que estos fósiles fueran restos de una vida que floreció millones de años atrás. El profesor Beringer tenía una teoría inusual. Algunos fósiles, admitía, podían ser restos de una vida que pereció en el diluvio universal, pero la mayor parte de ellos eran “piedras peculiares” talladas por el propio Dios cuando experimentaba con los tipos de vida que pensaba crear.

Beringer entró en éxtasis cuando sus adolescentes ayudantes comenzaron a excavar cientos de piedras apoyaban su hipótesis. Representaban imágenes de los cuerpos de extraños insectos, aves, y peces nunca vistos sobre la Tierra. Había un ave con cabeza de pez, idea que Dios parecía haber descartado. Otras piedras mostraban el sol, la luna, estrellas de cinco puntas y cometas con colas extendidas. Empezó a encontrar piedras con inscripciones hebreas. Una de ellas tenía cincelada la palabra “Jehovah”.

En 1726 Beringer publicó un enorme tratado sobre estos maravillosos descubrimientos. Estaba escrito en latín y gráficamente ilustrado con láminas grabadas. Sus colegas trataron de hacer aparecer a Beringer como un embaucador, pero él se defendía ignorando esta “chocarrería rencorosa” de sus obstinados enemigos oficialistas (¿les suena?).

Nadie sabe qué fue lo que finalmente hizo cambiar de idea al profesor. Se dijo que encontró una piedra con su propio nombre grabado en ella. Se llevó a cabo una investigación, y uno de sus ayudantes confesó. Salió a la luz que las piedras peculiares, un bibliotecario de la universidad y un profesor de geografía.

El pobre confiado y estúpido Beringer, arruinada su carrera, dedicó los ahorros de toda su vida a comprar ejemplares de su necio libro y a quemarlos. Pero su obra se convirtió en un monumento tan famoso al fraude geológico, que 27 años después de la muerte de Beringer se publicó una nueva edición en Alemania. En 1963, apareció una excelente traducción publicada por University California Press.

A pesar de que estos acontecimientos ocurrieron casi un siglo antes de que Charles Darwin hubiese nacido, los falsificadores del cráneo de Piltdown encontraron a quien emular entre las filas de sus rivales científicos: los creacionistas.

Dr. House y la evolución mayo 23, 2008

Posted by Manuel in creacionismo, diseño inteligente, evolucion, humor.
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El conflicto evolución/creacionismo salta a la pequeña pantalla. En un capítulo de la serie Dr. House, éste dice:

-¿Qué me estás diciendo, que la teoría de la evolución está equivocada?, ¿dónde te crees que vives en la América del S.XXI?

El Big Bang y la Tierra Joven mayo 23, 2008

Posted by Manuel in astronomia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, escepticismo, religión.
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Somos polvo de estrellas
Carl Sagan

Dentro de los creacionistas, hay un grupo que se denominan los creacionistas de la Tierra Joven (YEC). Para estas personas la Biblia debe de ser entendida de forma literal. Eso exige que se deben asumir tesis que chocan con los conocimientos científicos actuales en materias tan dispares como la física, la química, la biología, la arqueología, la historia o la lingüística.

En este blog, el debate fundamental gira en torno a la teoría de la evolución (TE), que muchos YEC toman como producto del diablo (sic). La TE es uno de los objetivos fundamentales del ataque por parte de los YEC, hasta el extremo de prohibir su enseñanza en algunos condados de algunos estados de los EEUU, siendo sustituida por alternativas religiosas tales como la ciencia de la creación o el diseño inteligente.

Lo más sorprendente es que, todo ese fragor que usan para oponerse a la TE, no lo utilizan para criticar la gran explosión (Big Bang) como origen del universo. No sólo eso, sino que lo apoyan. Y he dicho bien: eso es sorprendente. Quizá sea porque no acaban de entender el desarrollo teórico de ese fenómeno. Y no me extraña, es un proceso complejo de explicar, con una tremenda carga numérica y de abstracción.

En cualquier caso vale la pena dedicar algo de atención a lo que supone realmente el Big Bang, porque influye directamente en los argumentos creacionistas de la antigüedad de la Tierra. Durante el Big Bang, la temperatura debió de alcanzar los billones de grados centígrados; en su origen, el universo se compuso de luz y de una cantidad casi infinita de partículas atómicas. Al continuar la expansión, protones equivalentes a núcleos de hidrógeno habrían reaccionado con otras partículas energéticas para formar helio, y habrían emitido electrones energéticos y luz. Al cabo de unos 300.000 años, la temperatura probablemente descendió hasta unos 6.000º C, es decir, lo suficiente para que los electrones libres comenzasen a perder velocidad y la luz pudiese viajar sin chocar con nada más. La luz alcanzó una velocidad constante de 299.792 kilómetros por segundo y desde entonces ya no ha frenado.

Mientras tanto, otras áreas del universo cobraron densidad suficiente para atraer a más materia y formar las primeras estrellas. La expansión continuó para atraer más materia y formar las primeras estrellas. La expansión continuó y las estrellas siguieron formándose, viviendo y muriendo. Lo que nos interesa ahora es que en el transcurso de la vida de una estrella las reacciones termonucleares produjeron elementos más pesados que el hidrógeno y el helio. Casi todo lo que hay a nuestro alrededor es el resultado del ciclo vital de una estrella: desde el metal de una cucharilla hasta el oxígeno que respiramos, pasando por el carbono del que estamos hechos. Estos y otros elementos tienen su origen en un proceso extraterrestre que tuvo lugar antes de que existiese el planeta. Somos la consecuencia de al menos una generación de estrellas que han muerto antes de que naciésemos. La Tierra no pudo formarse en el principio de los tiempos.

Se han utilizado diversos métodos para datar el Big Bang. Muchos se basan en medir las distancias entre distintas constelaciones a medida que el universo continúa expandiéndose. En 2003, se publicó la última estimación de la edad del Universo (13,7 más/menos 0,2 miles de millones de años), basada en las fluctuaciones de fondo de las microondas que dejó atrás el Big Bang.

Al alzar la vista hacia el firmamento, podremos ver el tiempo en acción. El número casi infinito de estrellas que vemos representan emisiones que se efectuaron hace millones de años. Estas luces no revelan cómo es una estrella en este momento. Imaginemos por un instante a un astrónomo alienígena que se encuentre a entre 65 y 251 millones de años luz de la Tierra y mire hacia nuestro planeta con un potente telescopio: la luz que refleje la superficie de nuestro planeta se emitió cuando aún vivían los dinosaurios. Al contemplar las estrellas viajamos atrás en el tiempo, aunque muchas veces no nos demos cuenta.

Por supuesto, ello no es del agrado de muchos creacionistas. Muchas veces deciden ignorar la gran mayoría de todos estos datos y, en cambio, sostienen que la velocidad de la luz ha descendido drásticamente desde la creación. No existen pruebas de ello. De ser cierto, sería extremadamente improbable que existiese vida en nuestro planeta. La famosa ecuación de la teoría de la relatividad especial de Einstein “E=mc2” resulta familiar a mucha gente, aunque no siempre se comprenda todo su significado. El gran avance de Einstein consistió en demostrar que la materia (m) y la energía (E) son formas distintas de una misma cosa y, por tanto, son intercambiables. Para calcular la cantidad de energía que existe en la materia, debe de multiplicarse la masa por el cuadrado de la velocidad de la luz (c). Este último término significa que un ínfimo cambio en la velocidad de la luz tendría un efecto desproporcionadamente grande sobre la cantidad de energía producida por la desintegración radiactiva.

Así, para comprimir trece mil setecientos millones de años en sólo 6.000, sería necesario que la velocidad de la luz se hubiese encontrado varios órdenes de magnitud por encima. Ello permitiría comprimir la escala del tiempo, pero dejaría muchos cabos sueltos en otras áreas. Para comenzar, una mayor velocidad de la luz también habría incrementado enormemente la velocidad de la desintegración radiactiva, por lo que se habría producido unos niveles letales de calor en la Tierra. También se incrementaría increíblemente la potencia del Sol, hasta el punto de incinerar la Tierra. ¿Podrían haber sobrevivido nuestros antepasados a la vaporización del planeta?.

En definitiva, si la velocidad de la luz ha cambiado de forma tan drástica, se redefinirían todas nuestras ideas sobre el tiempo, el origen de la vida, el universo y todo en general. En las elocuentes palabras de Ian Plimer:

“Los “científicos de la creación” sólo tienen que sustentar su afirmación de que la velocidad de la luz ha disminuido. Quien demostrase que la ciencia se asienta sobre una piedra angular totalmente errónea, de inmediato ganaría la fama científica, la aceptación universal de la “ciencia de la creación” y un premio Nobel.

No hace falta decir que no ha sucedido tal cosa.

DNA bacteriano y virus gigantes mayo 22, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, evolucion, microbiologia, mutaciones.
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Hoy en la sección Microbios en Acción hemos publicado dos nuevos artículos:

  • Un virus gigante: el Mimivirus
  • El DNA bacteriano gana información