jump to navigation

Cristianismo contra evolución: un falso conflicto junio 2, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, educación, escepticismo, evolucion, religión, sociedad.
Tags: , ,
comments closed

Algunos cristianos, afortunadamente un minoría, asocian evolución con ateísmo y falta de moralidad. He recogido en este artículo diversas opiniones de cristianos que se pueden leer en diversos blogs en los que el debate gira en torno a ciencia/religión, así como las opiniones de Keith Miller, cristiano evangelista y profesor de geología de la universidad de Kansas que apoya la teoría de la evolución. Este artículo muestra que la evolución es aceptada, en una mayor o menor medida por el cristianismo, excepto por aquellos literalistas bíblicos y por algunas ramas del calvinismo que no permiten la más mínima desviación de lo que está escrito en la Biblia. La historia del calvinismo es muy turbulenta, y se ha caracterizado por una gran intransigencia a la hora de permitir cualquier variación de la interpretación que ellos hacen de las escrituras. Baste recordar la opinión de Calvino acerca de cómo debían comportarse los pastores protestantes: “claramente se ha de consignar aquí el poder con el que deben de ser investidos los predicadores de la Iglesia. Al haber sido nombrados administradores y heraldos de la palabra divina, pueden atreverse a todo y obligar a todos los grandes y poderosos de este mundo a doblegarse ante la majestad de Dios y a servirle. Pueden dar órdenes a todos, desde el más alto al más bajo. Tienen que implantar la ley de Dios y destruir al reino de Satanás, proteger a los corderos y exterminar a los lobos. Tienen que amonestar e instruir a los dóciles; acusar y eliminar a los resistentes. Pueden hacer y deshacer, lanzar rayos y truenos, todo ello conforme a la palabra de Dios”. Por ningún lado se lee el mensaje de amor y paz que suele acompañar al cristianismo. En realidad su intención (y lo consiguió) fue el de imponer una teocracia férrea, costase lo que costase. Una rama del calvinismo, los puritanos, fueron los padres fundadores de la colonia anglosajona que más tarde formaría los EEUU. Este país ha heredado muchas de las tradiciones religiosas de sus fundadores, y eso se puede comprobar por el hecho de que es el país en el que la aceptación popular de la teoría de la evolución es menor (sólo detrás de Turquía) y donde los grupos cristianos protestantes son muy numerosos y con poder tanto político como financiero.

El conflicto religión/evolución no solamente no ayuda a ninguna de las partes en litigio, sino que es destructivo a muchos niveles. La ciencia es una metodología, una forma de conocer el mundo natural. La investigación científica se lleva a cabo por la búsqueda de una serie de causa-efecto, y se limita a estudiar entidades “naturales” y cómo éstas funcionan. Esa auto-limitación en ocasiones se denomina “naturalismo metodológico”.

La evolución es un proceso natural observable en el mundo físico. La evolución como proceso natural no dice nada acerca de Dios. No dice nada acerca del desarrollo, establecimiento e historia de la nación de Israel. No dice nada acerca del desarrollo, expansión y naturaleza religiosa del Imperio Romano, o de la ocupación que éste hizo de Israel. No dice nada acerca del nacimiento, vida o resurrección de Jesús. No dice nada acerca del crecimiento y desarrollo de las iglesias cristianas.

La evolución simplemente suministra una visión del proceso del desarrollo de la vida (no de su origen), de dónde procede la biodiversidad y de cómo se produce un proceso que sigue en marcha. Afirmar que existe un conflicto entre la cristiandad y la evolución es falso. El conflicto sólo existe con el creacionismo, que adopta la creación en 6 días y una edad joven para la Tierra. Dentro de la cristiandad esto se reduce a un debate acerca de la naturaleza de los primeros capítulos de la Biblia y cómo los entendemos. Es posible entenderlos sin ningún tipo de conflicto con la evolución, y todavía poder ser llamado cristiano. De hecho, esa es la postura de la mayoría de los cristianos.

La ciencia no es un opositor hostil a la cristiandad, es una fuente de descubrimientos, en la que en muchas ocasiones la cristiandad se apoya para su propia afirmación. Uno no tiene más que comprobar cómo en campos tales como la arqueología, la ciencia que rodea los estudios bíblicos establece una relación armoniosa. Y esto también es válido para disciplinas tales como la historia, la filología o la paleobotánica.

Cuando se describe la relación entre la evolución y la cristiandad como hostil, estamos ahogando la empatía de los jóvenes cristianos hacia la ciencia. Si les proponemos cosas como el creacionismo o el diseño inteligente como conocimientos científicos, estamos colocando a Dios como barrera para que sigan buscando respuestas y descubrimientos. Si construimos un muro a nuestra capacidad de responder cuestiones que conciernen al mundo natural y proponemos una respuesta religiosa para aquellos agujeros de conocimiento que poseemos, les estamos cortando su capacidad para encontrar soluciones.

No hay problema con las personas que dicen que existe una deidad que guía sus pasos, pues ésta no debe entrar en conflicto con los descubrimientos relacionados con la naturaleza. Desde la perspectiva de la ciencia, apelar a la acción de un ser sobrenatural es algo típico de la ignorancia. Un poder sobrenatural escapa a las “leyes” naturales, puede actuar en cualquier sentido y conseguir cualquier objetivo. Como resultado, recurrir a este agente significa no poder entender los mecanismos por los que un fenómeno natural o histórico ha ocurrido. Creer en la acción de un ser sobrenatural no contesta a la pregunta de cómo pasan las cosas. “Ocurrió un milagro” no es la mejor respuesta a la pregunta “¿Cómo ocurrió?”; cuando lo cierto es que “no lo sabemos”. Miller afirma que “se puede aceptar la doctrina de la creación: que Dios sea el creador de todas las cosas y que nada exista sin la participación de Dios, y que a la existencia de Dios se llegue a través de la fe. Sin embargo, la observación científica no aporta ninguna prueba acerca de la existencia de Dios, de hecho no puede. Ninguna descripción científica, por completa que sea, aporta ningún argumento acerca de la existencia de un Creador. Como Dios actúa a través de todos los procesos, las descripciones científicas y la teología de la creación son perfectamente compatibles”.

Los cristianos no deben temer a realizar explicaciones causales. Por muy completas que sean las descripciones científicas acerca de los eventos y los procesos, no suponen un peligro para el teísmo cristiano. Al contrario, cada nuevo avance científico debe de ser entendido con alegría como una revelación de la mano creativa de Dios. De hecho, Dios es innecesario para una descripción científica, pero una descripción científica no es una descripción completa de la realidad. La ciencia excluye recurrir a agentes sobrenaturales, simplemente porque la acción de esos agentes no puede ser investigada por métodos científicos. La ciencia no hace referencia acerca de Dios, no dice nada de si Dios está relacionado con los procesos físicos del Universo o en la vida de la gente.

En resumen, no hay serios argumentos de disputa entre el cristianismo y la evolución. El debate radica en la diferente visión que ambos poseen acerca de los primeros capítulos de la Biblia.