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Cómo aumenta la población mundial junio 13, 2008

Posted by Manuel in educación, evolucion, sociedad.
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Si quieres conocer cómo varia la población mundial sólo tienes que ir WordLifeExpectancy

Además de ver la esperanza de vida de cada país, se pueden ver las principales causas de mortalidad para cada país, y cómo aumenta la población mundial.

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Los humanos no involucionamos, ¿pero estamos evolucionando? junio 13, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, escepticismo, evolucion, mutaciones, religión.
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Después de varias semanas dando vueltas a una ocurrencia llamada “involución” y que ha sido perfectamente contestada en La invención de la involución humana, cabe preguntarse, ¿los humanos evolucionamos?.

La Involución

Algunos creacionistas afirman que no sólo no hay evolución, sino que hay una “involución”. Aunque hay quien intenta apropiarse esta idea como una apuesta personal, este concepto puede ser consultado desde hace tiempo en la revista “Answer in Genesis” dirigida por Ken Ham (el también director del museo del creacionismo, donde los humanos tienen a los dinosaurios como mascotas). Así en esta revista podemos leer: “La evolución ha llevado desde las moléculas de la vida hasta los humanos. Para ello es necesario ganar nueva información dentro del material genético del organismo. Por ejemplo para que una ameba evolucione hasta algo parecido a una vaca, nueva información (no bases nitrogenadas al azar, sino DNA ordenado y complejo) tuvo que generarse para codificar oídos, pulmones, cerebro, piernas, etc. Si una ameba tuviese que hacer un cambio así, su DNA necesitaría nueva información (…). En la naturaleza no se observa ganancia de información, todo lo contrario, se observa lo opuesto: LOS ORGANISMOS PIERDEN INFORMACIÓN. Los organismos están cambiando, pero en la dirección opuesta que afirman los evolucionistas, se está perdiendo información genética”. Es curioso, AiG sin quererlo se mete en un berenjenal. Combaten fieramente la evolución y el fijismo, sin embargo nos dice que el DNA pierde información. Supongo que esto será válido para todos aquellos organismos que tengan DNA (todos los seres vivos), por lo que si hay involución, éstos deben de estar variando al perder información. Eso lo quieran o no, se llama evolución. La aceleración negativa se quiera o no lleva a frenazo, pero que también es movimiento.

El caos para intentar justificar de una forma científica lo que sólo se puede explicar en términos de un acontecimiento sobrenatural (milagro) llega hasta el extremo de primero afirmar que tras el vaciado del arca se produjo evolución, desde unas especies tipo hasta las actuales (por ejemplo de un tipo de oso, hasta todos los que tenemos ahora) a decir ahora que hay involución. De traca.

Si hay involución ¿vivimos menos?.

La respuesta es que no. Se vive más y mejor. En el artículo El cumpleaños de Matusalén… se expone muy bien la cuestión.

Además en la publicación de Mathers et al. (2001) “Healthy life expectancy in 191 countries, 1999, World Health Report” de la revista Lancet (vol. 357: 1685-1691), los autores muestran que la esperanza de vida ha aumentado y que el número de años que una persona pasa sana a lo largo de su vida también ha aumentado. Esta encuesta muestra que el valor medio de esperanza de vida (para 1999) era de 64.5 años, lo que supone un aumento de al menos 6 años en las dos últimas décadas. Sin embargo hay diferencias enormes entre países. Así el primero de ellos, Japón presenta una esperanza de vida de 74.5 años, mientras que Sierra Leona de 25.9. En la publicación también se pone de manifiestos algunos datos que explican la baja de la esperanza de vida de algunas regiones del planeta. Así, los países del África subsahariana sufren sequías, fuertes hambrunas e infecciones de SIDA y malaria, lo que aporta datos muy negativos. Otro aspecto negativo citado en el artículo es el abuso de alcohol en países de la órbita de Rusia (especialmente en hombres). De las enfermedades hereditarias no dice nada.

En la página WordLifeExpectancy se puede observar como los datos del informe de la OMS de 1999 ya se han quedado obsoletos y la esperanza de vida sigue subiendo.

Treinta años separan la esperanza de vida entre ricos y pobres

La esperanza de vida en los países más ricos del mundo excede actualmente en más de treinta años a la de los países más pobres, según la Comisión Global sobre los Determinantes Sociales de la Salud. En Gran Bretaña y otros países similares de la OCDE, la esperanza de vida era de 78,8 años en el período 2000-2005, lo que representa un incremento de más de siete años con respecto a la del período anterior de 1970 a 1975. En ese mismo plazo de tiempo, sin embargo, la esperanza de vida en los países subsaharianos sólo se incrementó en cuatro meses hasta un total de 46,1 años, señala el informe provisional de la comisión, publicado en la edición de Internet de la revista médica Lancet.

Síndrome del estatus

Según un experto, citado en el diario “The Independent”, la diferencia entre unos y otros estaba relacionada con el grado de control que el individuo ejerce sobre su propia vida. Para Marmot, la misma regla es aplicable a los ciudadanos de los países pobres: conforme ésos mejoren de estatus social y aumenten el control sobre su propia vida, más mejorará su salud porque serán menos vulnerables a las amenazas económicas. “Cuando uno piensa en la gente en los países pobres, lo primero que viene a la mente son problemas como la pobreza, la falta de vivienda y de agua corriente o la exposición a las enfermedades infecciosas”, afirma el experto británico. Pero según Marmot, hay otro factor muy importante, la gradación social en materia de salud, que él califica de “síndrome del estatus”. “No son sólo quienes ocupan el lugar más bajo de la jerarquía los que tienen la peor salud, sino que ese fenómeno ocurre en grado distinto a lo largo de toda la escala”, explica el científico. “Quienes ocupan el penúltimo lugar tienen peor salud que los que están en el escalón superior, pero superan en salud a quienes están por debajo de ellos en la escala social”, afirma. El informe provisional de la citada comisión indica que los efectos del síndrome de estatus se extienden desde el último lugar hasta el primero de la jerarquía, y así los adultos suecos con un doctorado tienen mayor esperanza de vida que los que sólo poseen una licenciatura. “Esa gradación es un fenómeno mundial que afecta a todos los países, ya sean pobres, ricos o de renta media. Todos estamos implicados”, señala Marmot.

La consecuencia es que incluso dentro de los países ricos como puede ser Gran Bretaña hay fuertes diferencias de esperanza de vida. Los ciudadanos más pobres de Glasgow (Escocia) tienen una esperanza de vida de 54 años, que es inferior a la media india.
El informe llega a la conclusión de que si bien las soluciones técnicas y médicas son muy importantes, no son, sin embargo, suficientes para aumentar la esperanza de vida de una población. Según Marmot, está también el “empoderamiento psicosocial”, que significa tener mayor control sobre la propia vida, y el político, es decir la capacidad de voto. El informe definitivo de la comisión, que se publicará el próximo mayo, identificará las consecuencias negativas de un estatus social bajo y hará las oportunas recomendaciones.

En el Reino Unido, hace un siglo, el índice de mortandad infantil entre los ricos era de 100 por cada 1.000 niños nacidos vivos frente a 250 por 1.000, entre los pobres, índice similar al actual de Sierra Leona. La mortalidad infantil sigue siendo doble entre los pobres que entre los ricos del Reino Unido, pero ambos índices se han reducido de modo substancial: actualmente es de un 7 por 1.000 entre los primeros y de un 3.5 por 1.000 entre los ricos.

Ningún informe de la OMS, ni ningún informe médico o sociológico pone de manifiesto un incremento en las muertes o enfermedades por taras genéticas a nivel global. Pero podemos estar tranquilos, si algún día esto es detectado por la OMS, ésta dará la voz de alarma como se ha hecho en otras ocasiones ante la aparición de algún agente perjudicial para la salud humano.

No involucionamos pero, ¿evolucionamos?

Esta pregunta es más compleja de responder, todavía se está analizando. Algunos investigadores opinan que la especie humana ha escapado a la selección natural, por lo que ya no evolucionamos. Sin embargo otros opinan que la especie humana sigue evolucionando, e incluso ésta se está acelerando. De hecho opinan que las diferencias entre humanos de distintos continentes están aumentando. El profesor de antropología de la universidad de Utah Henry Harpending afirma “Hemos usado técnicas de genómica para mostrar que los humanos estamos evolucionando rápidamente, y que la tasa se ha acelerado en los últimos 40.000 años, especialmente desde el final de la era glaciar, hace ahora 10.000 años”.

Harpending afirmó que asume que su publicación en PNAS (Hawks et al. (2007) PNAS USA 104: 20753-20758), puede tener implicaciones polémicas: “no somos los mismos que la gente de hace 1.000 o 2.000 años”, lo que podría explicar la diferencia entre los belicosos vikingos y sus actuales pacíficos descendientes. “Hasta ahora esto se había considerado como una consecuencia cultural, pero cualquier temperamento podría ser explicado por influencia genética”.

“Las razas están evolucionando deprisa una respecto a otra”. Harpending afirma que los genes están evolucionando deprisa en Europa, Asia y África. La tendencia parece más encaminada a la separación que a la formación de una única mezcla de la humanidad”. Eso está ocurriendo porque los humanos se dispersaron desde África por todo el planeta hace 40.000 años, y no ha habido mucho flujo genético entre las regiones desde entonces. “Nuestro estudio niega aquello que se asume ampliamente, que lo humanos no hemos cambiado casi nada en los últimos 40.000 años. En esta publicación se muestra que los humanos estamos cambiando rápidamente en la escala siglos a milenios, y esos cambios son diferentes entre los distintos grupos de cada continente”.

El aumento de población de millones a miles de millones en los últimos 10.000 años acelara la tasa de evolución ya que “estabamos en un nuevo medio para el cual se requiere adaptación, y con mayor población, mayor número de mutaciones aparecen”. El coautor del artículo Gregory M. Cochran afirma: “La historia se asemeja a esas novelas de ciencia ficción en las que aparecen mutantes de golpe y desplazan a los humanos normales, en ocasiones de forma silenciosa, ya sea porque sobreviven mejor a las enfermedades o bien como consecuencia de una conquista violenta. Y nosotros somos esos mutantes”.

Los autores

En el trabajo, dirigido por Harpending, han participado G.M, Cochran, profesor de antropología de la universidad de Utah, el antropólogo John Hawks, un investigador posdoctoral de la universidad de Utah, y actualmente en la universidad de Wisconsin, Madison, el genetista Eric Wang de la empresa Affymetrix (Santa Clara, California), y el bioquímico Robert Moyzis en la universidad de California, Irving.

Analizando la aceleración de la evolución

El estudio buscó evidencias de selección natural (por la que las mutaciones favorables evolucionan) durante los últimos 80.000 años analizando el DNA de 270 personas del proyecto internacional “HapMap Project”, tratando de identificar variaciones en los genes humanos que provoquen enfermedad y que pueden ser usados como dianas para el desarrollo de nuevos fármacos. En este estudio se buscaron específicamente las variaciones génicas llamadas “polimorfismos de un único nucleótido” o SNP, que son mutaciones puntuales en el cromosomas que se han extendido entre la población. Imagine que camina por el mismo cromosoma de dos personas diferentes. Harpending asegura que cada 1.000 pares de bases hay alguna diferencia entre los dos cromosomas. Esto se conoce como SNP. Los datos analizados incluían 3.9 millones de SNP de 270 personas distintas de cuatro poblaciones: chinos Han, japoneses, africanos de la tribu Yoruba y mormones de Utah.

Cada cierto tiempo, los cromosomas se fraccionan al azar y se recombinan para crear una nueva versión o variantes de los cromosomas de partida. Harpending afirma: “si una mutación favorable aparece, entonces el número de copias de ese cromosoma aumentará rápidamente en la población porque sus portadores tendrán más posibilidades de sobrevivir y reproducirse”. Y añade: “y si aumenta rápidamente, se hará común en la población en poco tiempo”. El resultado que obtuvieron fue que el 7% de los genes humanos están en evolución rápida. Los datos, además mostraron que mucha mayor diversidad de SNP de los esperados si la tasa de evolución fuese constante. Si la tasa encontrada se extrapolara a un período de 6 millones de años, momento de divergencia entre humanos y primates, entonces las diferencias genéticas entre chimpancés y humanos deberían de ser 160 veces mayores de lo que son.

Cambios evolutivos en la historia de la humanidad

El estudio dice: “crecimientos rápidos de población se han correlacionado con amplios cambios en cultura y ecología, generando nuevas posibilidades de adaptación. En los últimos 10.000 años se puede observar la aparición de variaciones en el esqueleto y en la dentición, así como nuevas respuestas genéticas ante el cambio de dieta y las enfermedades. Las migraciones hacia los ambientes euroasiáticos crearon presión selectiva que favorecía una menor pigmentación, adaptación al frío y cambios en la dieta”. Debido a que hemos pasado de unos pocos millones de personas a más de 6.000 millones, deben de estar apareciendo más genes favorables se está enriqueciendo su población, tanto globalmente como en cada continente por separado.

Por ejemplo, en China y la mayor parte de África, muy pocos adultos son capaces de digerir leche fresca. En Suecia y Dinamarca, el gen que codifica para la lactasa se mantiene activo, por lo que prácticamente todo el mundo es capaz de digerir leche. Eso explica que las lecherías sean más abundantes en Europa que en África.

Entonces, ¿seguimos evolucionando?.

La genética está sufriendo una nueva revolución en esta década. Las nuevas técnicas de secuenciación automática permiten obtener la secuencia del genoma de una persona en solamente un mes. También se ha incrementado de forma exponencial la capacidad de análisis global mediante estudios de proteómica y genómica comparada. A esto se ha de unir la generación de software muy potente, y de ordenadores con enorme capacidad de cálculo. Eso va a permitir que, en poco tiempo se puedan comparar secuencias de genomas de individuos de todo el planeta, e incluso de diferentes épocas. Hay proyectos en marcha de secuenciación del genoma de momias egipcias y de cadáveres conservados en glaciares, con unos pocos miles de años de antigüedad. Cuando dispongamos de todos esos datos podremos valorar de forma rigurosa si seguimos evolucionando.