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El darwinismo en España junio 30, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, escepticismo, evolucion, historia de la ciencia, religión, sociedad.
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El otro día buceando en la biblioteca de mi barrio, una de mis pasiones favoritas, me encontré con un libro muy interesante: “El darwinismo en España” editado por Diego Nuñez, Editorial Castalia. Es un libro algo antiguo (1969), con lo que no sé si todavía circula. Este volúmen resume cómo fue acogida la teoría de la evolución de Charles Darwin, y no sólo desde el punto de vista biológico, sino también la corriente filosófica que generó, el evolucionismo.

Charles Darwin en su libro “El origen de las especies” afirmó: “Como todas las formas vivientes son los descendientes directos de las que vivieron mucho tiempo antes de la época cámbrica, podemos estar seguros de que jamás se ha interrumpido ni una sola vez la sucesión ordinaria por generación, y de que ningún cataclismo ha desolado el mundo entero. Por tanto, podemos contar con alguna confianza con un porvenir seguro de gran duración. Y como la selección natural obra solamente por y para el bien de cada ser, todos los dones corporales e intelectuales tenderán a progresar hacia la perfección”. Esta sentencia inundó de un sentimiento de entusiasmo y satisfacción a aquellas personas que pensaban en el desarrollo histórico, que encontraban una posición naturalista y un apoyo científico para desarrollar lo que llamaron el evolucionismo.

La filosofía adoptó criterios cientifistas, con Specer como máximo exponente. La biología se convierte en una ciencia tan atractiva como la física a finales del siglo XIX. Además, en esa época la mejora de los resultados médicos hacen vislumbrar una capacidad ilimitada de la especie humana, e incluso la posibilidad hiperbólica de engendrar un tipo de hombre superior al entonces conocido, como se vislumbra en la filosofía de Nietzsche. El evolucionismo va más allá de la obra de Darwin, transformándose en una corriente social que lleva incluso a argumentar cierta praxis políticas basadas en criterios cientifistas.

El libro que aquí os presento estudia precisamente el evolucionismo, la derivación filosófica de la teoría de la evolución, así como las diferentes corrientes políticas que basaron algunas de sus actuaciones en el desarrollo científico de finales del siglo XIX y principios del XX. En él se presentan textos de personajes ilustres españoles que glosan, ya sea a favor o en contra de esta teoría. Así el profesor Antonio Machado y Núñez (abuelo del poeta) fue uno de los primeros en hablar de evolución en España en sus clases de Historia Natural de la Universidad de Sevilla, y Rafael García Álvarez, catedrático de Historia Natural en el Instituto de Segunda Enseñanza de Granada fue uno de los principales difusores del darwinismo en España.

No cabe duda de que la teoría de la evolución marcó el inicio del curso en diversas universidades españolas, así José Planellas Giralt, catedrático de Historia Natural de la Facultad de Ciencias afirmó en el discurso de apertura del curso 1859-1860: “existe una ley de progreso indefinido que ha de someterse a la indudable certeza de las verdades reveladas”, o del catedrático de Medicina Francisco Flores Arenas, que trató en la apertura del curso 1866-1867 en la Universidad de Sevilla, acerca de si “el hombre es de una naturaleza superior a la de los demás animales”.

En el libro se presentan además textos donde se expone la opinión de personajes públicos de la época acerca de la TE, como Antonio Cánovas del Castillo, José de Letamendi, y otros hombres y mujeres que formaron parte de un agitado debate de impulsores y detractores de las teorías de Darwin a finales del siglo XIX en España. Otro día pondré algún texto significativo de alguna de estas personas y que recoge el libro aquí comentado.

El libro termina con una carga de información/humor negro (muy “tipical spanish”) digna de mención: cómo se recogió la muerte de Darwin en diversos medios. Os copio algunas:

El correo catalán (carlista), Barcelona 26 de abril de 1882:

“Ha muerto esta semana el célebre naturalista Charles Robert Darwin, a la edad de setenta y tres años, después de haber prestado con sus trabajos grandes servicios al materialismo. En 1833 hizo un viaje de circunnavegación, en 1839 se casó con la hija del ceramista Wegdwood, y deja escritas muchas obras.”

La Ilustración Católica, num. 40, 27 de abril de 1882

“El día 20 falleció en Londres, a la edad de setenta y un años, Carlos Darwin, principal autor del sistema transformista que lleva su nombre, y que tantos estragos está causando en las inteligencias educadas a la moderna”.

La Unión (diario de Unión Católica), 21 de abril de 1882:

“El telégrafo anuncia la muerte del sabio inglés Carlos Darwin, cuya celebridad infausta habrá llegado seguramente a oídos de nuestros lectores (…)”.

El Día (diario liberal independiente), 21 de abril de 1882:

“Un telegrama de Londres anuncia que ayer falleció el famoso naturalista y fisiólogo inglés Carlos Darwin. (…) Con ser Darwin un simple naturalista, ha ejercido poderosa influencia en todas las ramas del saber. La filosofía y las ciencias morales se han transformado aplicando las tres famosas leyes de la lucha por la existencia, la herencia y la influencia del medio al desarrollo de las sociedades. Sea cualquiera el juicio que se forme de la doctrina evolucionista, tendrán todos que reconocer en Carlos Darwin una altísima inteligencia, una actividad incansable y un celo sin límites para el desenvolvimiento de la ciencia.

El Motín (semanario satírico de carácter librepensador), 23 de abril de 1882:

Ha muerto Darwin, el que averiguó que el hombre viene del mono. Yo, siguiendo su sistema, estoy terminando un libro que demuestro que el neo (se refiere a los neocatólicos) descienden de un animal que habló una vez, según la Biblia.

La Reinaxensa (“Diari de Catalunya”, 24 de abril de 1882
Nota: os incluyo mi traducción del catalán:

En Londres ha muerto, el día 20 de este mes, a la edad de 73 años, el célebre naturalista y fisiólogo inglés Carlos Darwin. Prescindiendo de la exageración y por su mucho que sus teorías se más o menos cercanas a la verdad, cosa que nosotros no podemos ahora apreciar, ni creo que éste sea el mejor lugar para juzgarlo, lo cierto es que podemos sentir la muerte de un gran hombre y elogiar al que ha pasado toda su vida entregado con amor y fe al estudio de las leyes naturales y tantos servicios ha prestado a la ciencia.

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Comentarios

1. pauloarieu - julio 1, 2008

Siiiiii!!
Ya me había copiado el artículo (jijijijij)

2. Phosphoros - julio 1, 2008

Que loco acá en la Argentina, Darwin fue muy bien recibido por los Intelectuales de esa época, a pesar de la Iglesia Católica.


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