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Un menú de reyes para “digerir” la falta de alimentos en el mundo julio 8, 2008

Posted by Manuel in sociedad.
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Ya sé que esta noticia no está muy relacionada con lo que publico habitualmente en este blog, pero no he podido por menos que exponerlo. Queda tanto camino por andar para llegar a ser humanos…

AMAYA GARCÍA | ESTHER MUCIENTES. El Mundo edición Digital

Los líderes de los países más poderosos están preocupados. La escalada del precio de los alimentos y del crudo está centrando la cumbre del G8 que se celebra estos días en Tokyo.
La pobreza en África, el envío de ayuda al continente o la escasez de alimentos centraron el debate de la primera jornada. Un debate que debió suponer un gran desgaste dado el festín gastronómico que se dieron los líderes de las grandes potencias mundiales.

Mientras las economías emergentes, formadas por Brasil, México, la India, China y Sudáfrica pedían a la ONU su intervención para paliar la crisis alimentaria, Bush, Merkel, Brown, Berlusconi, Sarkozy, Fukuda, Harper y Medvedev, con sus respectivas parejas, se daban una opípara cena formada por 19 platos.

Desde maíz con caviar hasta dados de atún con aguacate y gelatina de soja o almejas hervidas, pasando por salmón ahumado y erizos de mar. Así hasta casi 20 deliciosas creaciones con todo tipo de alimentos: gambas, ternera, verduras… Los mejores delicattessen para los más poderosos.

La crisis alimentaria presente durante toda la primera jornada de la cumbre pareció evaporarse a la hora de la cena. Con el nombre de’Bendiciones de la Tierra y del Mar’, el menú preparado por los chefs japoneses encargados de alimentar a los líderes mundiales deleitó a sus comensales con los platos típicos de la isla de Hokkaido. El cocinero encargado de tal festín era Katushiro Namakura, el primer chef japonés en ganar una estrella Michelin.

El banquete que se dieron los líderes del G8 no ha sido del agrado de todos. Dominic Nutt, de la ONG ‘Save de Children’, ha sido uno de los más críticos con la actitud de los primeros ministros. “Es profundamente hipócrita que los líderes mundiales coman plato tras plato mientras hay una crisis alimentaria y millones de personas no tienen ni qué comer”.
Asimismo, diversas organizaciones han exigido a los Estados del G8 que cumplan con sus promesas de ayuda al desarrollo hechas en 2005. Entonces, prometieron aumentar la ayuda a África a 50.000 millones de dólares al año hasta 2010.

Sin embargo, hasta ahora no han cumplido e incluso se teme que desdigan lo pactado. “Necesitamos desesperadamente más dinero y deben ser nuevos medios financieros”, dijo Max Lawson de Oxfam.

Debate sobre la existencia de Dios julio 8, 2008

Posted by Manuel in ateismo, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, escepticismo, evolucion, religión.
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El Darwinismo (II) julio 8, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, evolucion, historia de la ciencia, religión.
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En esta segunda parte ofrezco un texto contemporáneo al de Machado, que muestra una posición contraria a los postulados de Darwin. Ceferino González fue un filósofo asturiano de finales del S. XIX. En este texto critica la teoría de la evolución (TE), pero desde el punto de vista filosófico. En realidad dedica mucho más tiempo a criticar el darwinismo que la propia TE. De hecho, hay poca crítica científica, y la poca que hay es errónea. Confunde los postulados de Darwin con los de Lamarck. Si bien Lamarck también postulaba a favor de la variación en las especies, su teoría era muy diferente a la de Darwin: pensaba que los cambios que se introducían en un organismo a lo largo de su vida pasaban a la siguiente generación y no introdujo el término selección natural como motor evolutivo. Las principales críticas hacia la TE en este texto vienen desde el conflicto que la TE plantea en términos religiosos, y por ello es calificada por este autor como anticristiana. A partir de ahí deriva hacia una crítica del darwinismo, una corriente filosófica que nació en esa época.
En la última entrega mostraré un texto de 1880 en el que ya se tendían puentes entre fe y ciencia. Como podeis ver, no es que la historia se repita, sino que parece que nunca salimos de un bucle espacio-temporal.

Fray Ceferino González. Estudios religiosos filosóficos, científicos y sociales. Madrid 1873.

“La teoría expuesta y desarrollada por Carlos Darwin para explicar el origen, los grados y las manifestaciones diferentes de la vida sobre la tierra, es lo que aquí apellidamos darwinismo. Esta teoría, acariciada hoy por los partidarios de lo que se llama prehistoria, y más todavía por los adeptos del materialismo disfrazado bajo el pseudónimo de positivismo, es una teoría esencialmente transformista, es el transformismo aplicado a la idea y al fenómeno de la vida. Por lo demás, preciso es reconocer que la explicación de la vida por medio del transformismo dista mucho de ser una teoría original de Darwin, el cual no ha hecho más que desarrollar, modificar y completar las teorías y doctrinas de Lamark, Bory Saint-Vincent, Naudin y algunos otros, sin contar las relaciones más o menos lejanas de afinidad y analogía entre la hipótesis darwiniana y las de Maillet, de Robinet y de algunos enciclopedistas del pasado siglo, que señalaban los monos como progenitores del hombre.

Pasando ahora a examinar brevemente la teoría darwiniana en sus aplicaciones al origen del hombre, lo cual constituye el punto de vista más culminante y transcendental del darwinismo en sus relaciones con la filosofía cristiana, apuntaremos solamente, ya que otra cosa no permite la índole de esta obra, algunas razones y consideraciones, encaminadas a reconocer y demostrar que la doctrina darwiniana acerca del origen del hombre es tan falsa en sí misma, como contraria a la razón y la experiencia: esto aun cuando se quiera hacer caso omiso y prescindir de su incompatibilidad con las enseñanzas y dogmas del cristianismo.

Y téngase presente, que Darwin no tiene derecho alguno para acudir a esta compensación moral e intelectual, según lo hace, apremiado por la fuerza de la objeción: 1º porque necesitaba demostrar que las facultades morales e intelectuales vienen al hombre en virtud de la selección natural, hipótesis absurda, 2º porque, aun admitida esta peregrina hipótesis, sería necesario probar, so pena de faltar a lo que exige la teoría y principalmente la ley de la selección natural, que la posesión de mayor vigor corporal, la de armas y defensas naturales más fuertes, la perfección mayor de los sentidos externos, son cosas, o dañosas, o por lo menos, inútiles para la lucha por la existencia, o sea para facilitar la conservación de la vida, afirmación que a fuerza de ser absurda, se convertiría en ridícula

Tales son las deducciones lógicas y necesarias del darwinismo, deducciones que llevan en su seno la negación de la caridad cristiana y hasta de la simple beneficencia, el abandono brutal del enfermo y del desgraciado, el sacrificio del débil al fuerte, la santificación y la apoteosis del egoísmo y de la fuerza física. Y no se crea que estas son apreciaciones arbitrarias o destituidas de fundamento: son apreciaciones profesadas y reconocidas explícitamente por los partidarios más fervientes y lógicos del darwinismo. Óigase en prueba de ello cómo se expresa Clemencia Royer, entusiasta propagandista de la doctrina de Darwin, en el prólogo dedicado a su Origen de las especies: “La ley de la selección natural, aplicada a la humanidad, demuestra con sorpresa, con dolor, cuán falsas han sido hasta ahora, no solo nuestras leyes políticas y civiles, sino nuestra moral religiosa. Descúbrese uno de los vicios menos frecuentes, pero no menos graves. Tal es la caridad imprudente y ciega, en la que nuestra era cristiana ha buscado siempre el ideal de la virtud social, por más que su consecuencia directa fuese empeorar y multiplicar en la raza humana los males a que aspira poner remedio… ¿Qué resulta de esta protección absurda concedida exclusivamente a los débiles, a los achacosos, a los incurables, a los malos; en fin, a todos los desgraciados de la naturaleza? Resulta que los malos tienden a perpetuarse indefinidamente.”

¡Con cuánta justicia se ha dicho que la razón humana, cuando cierra sus ojos a la luz de la revelación cristiana, desciende rápidamente por la pendiente del error hasta abrazar y resucitar los grandes extravíos de la filosofía pagana! Porque ello es incontestable que en el pasaje anterior, se proclama la conveniencia y justicia de abandonar a los débiles y desgraciados, a fin de no debilitar ni retardar el perfeccionamiento progresivo de la raza humana. Doctrina es esta cuyo espíritu es más repugnante y cuyas tendencias son más horribles, que la doctrina de ciertos filósofos y legisladores paganos sobre el infanticidio y abandono de las naturalezas deformes o débiles. En vista de esta y de otras consecuencias lógicas del darwinismo, ya no deben extrañarnos los lazos de afinidad, y las simpatías que existen entre el darwinismo y el positivismo materialista, ni menos la analogía, o mejor dicho, identidad de doctrina y tendencias sociales, políticas y religiosas, que es fácil reconocer entre los partidarios del sistema darvinista y los adeptos de la Internacional.

Después de lo que llevamos expuesto, creemos innecesario demostrar que el darwinismo encierra doctrinas y tendencias esencialmente anticristianas. Haciendo caso omiso de otras, la teoría darwiniana sobre el origen del hombre es incompatible con el dogma católico que nos enseña, que nuestros primeros padres Adán y Eva, fueron producidos por Dios inmediatamente. Los que pretenden conciliar el darwinismo con el cristianismo, dan fundamento para sospechar que no conocen a fondo, ni al primero ni al segundo. La citada Clemencia Royer, testigo nada sospechoso en la materia, lo confiesa además paladinamente, cuando escribe: “La doctrina de Darwin es la revelación racional del progreso, fundándose en su antagonismo lógico con la revelación irracional de la caída del hombre. Son dos principios, dos religiones en lucha, una tesis y una antítesis; y yo desafío al alemán más experto en evoluciones lógicas a que encuentre la síntesis de las mismas. Son un sí y un no muy categóricos entre los cuales es preciso elegir, y el que se declare a favor del uno está en contra del otro.”