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Pegatinas creacionistas y réplicas evolucionistas julio 9, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, educación, escepticismo, evolucion, humor, religión, sociedad.
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En algunos distritos escolares de algunos estados de los EEUU, como por ejemplo Kansas, aquellos profesores de ciencias que intentan que sus alumnos aprendan una de las teorías fundamentales en biología, como es la teoría de la evolución, se encuentran con graves problemas para llevar a cabo su trabajo. Una de las artimañas que los creacionistas se han sacado de la manga son las pegatinas que todos los libros de ciencias deben de llevar. Aquí os muestro una:


“Este libro contiene material acerca de la evolución. La evolución es una teoría, no un hecho, sobre el origen de los seres vivos. Este material debe de ser observado con una mente abierta, estudiado con cuidado y considerado críticamente”.

Esto fue considerado por lo evolucionistas (y con razón) como un ataque a la libertad de cátedra en ciencia, una intromisión por parte los grupos intolerantes religiosos, que interpretan de una forma muy particular el Génesis. La tercera ley de Newton (que también es una teoría científica) dice que “Por cada fuerza que actúa sobre un cuerpo, éste realiza una fuerza igual pero de sentido opuesto sobre el cuerpo que la produjo”. Y esto es lo que produjo exactamente la aparición y obligación de estas pegatinas, que al poco tiempo surgieran otras pegatinas que con fina ironía mostraban lo ridículo de la mediada creacionista:

“La evolución es sólo una teoría, igual que la Ley de la Gravedad”

“La evolución es un hecho, Dios es sólo una teoría”

Esta pegatina estaba destinada a ser pegada en las Bíblias. Su mensaje es: “Este libro va acerca de dioses. La existencia de entidades con poderes sobrenaturales es controvertida, y muchos creen que los mitos, especialmente los mitos de otra gente, es ficción. Este material debe de ser observado con una mente abierta, estudiado con cuidado y considerado críticamente”

Via Flickr me llega una pegatina quizá más extrema. Yo no comparto su contenido, y entiendo que puede ser muy hiriente para muchas personas; pero está ahí, yo no la he creado. Ha nacido como consecuencia de una respuesta, quizá excesiva y no demasiado meditada en sus consecuencias, a las pegatinas creacionistas. Podemos ver así confrontados los dos extremos: la visión religiosa extremista y la antireligiosa:


Traducción:
LA SAGRADA BIBLIA
Advertencia: esto es una obra de ficción. NO interpretar literalmente.

Aviso sobre el contenido: contiene versículos describiendo o incitando al suicidio, incesto, zoofilia, sadomasoquismo, actividad sexual en un contexto violento, asesinato, violencia morbosa, uso de drogas o alcohol, homosexualidad, voyeurismo, venganza, menoscabo de figuras de autoridad, ausencia de normas, violaciones y atrocidades de los derechos humanos.

Aviso de exposición: la exposición a los contenidos durante períodos de tiempo prolongados o durante los años formativos en niños puede provocar ilusiones, alucinaciones, merma de las capacidades cognitivas y de razonamiento objetivo, y, en casos extremos, desórdenes patológicos, odio, intolerancia, y violencia, incluyendo, pero no limitado a, fanatismo, asesinato, y genocidio.

Darwinismo (III) julio 9, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, escepticismo, evolucion, historia de la ciencia, religión.
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Este es el último artículo de esta serie, en el que pretende mostrar la posición del acercamiento ciencia/fe. En el texto, en muchas ocasiones redactado en un tono poético, se dan varías claves por las que la teoría de la evolución no contradice ningún precepto religioso.

La creación

Eduardo de Echegaray

Revista de España, 1880.

«¡No concibo ese tenaz empeño de presentar como ateísta a la teoría de Darwin, cuando su autor no lo fue, por lo menos al escribir su obra! ¡Qué importa que aquélla demuestre, por acciones puramente materiales, las transformaciones que han tenido las formas orgánicas, como la teoría de LaPlace crea mundos de casi invisibles nebulosas!. Siempre queda algo vago y misterioso, que la ciencia no puede explicar, el origen del pensamiento, secreto que el hombre lleva consigo desde que nace hasta que la tumba recibe sus pobres restos, y que todavía no ha podido descubrir.

Al que cree en un Dios, y en general al partidario del dualismo, sea cualquiera la forma que su inteligencia haya dado a esta idea, nunca le falta en los revueltos laberintos de nuestra imaginación, a semejanza de los antiguos templos de Egipto y de la India algún lugar secreto y misterioso donde colocar la imagen del Ser Supremo.

¡Triste costumbre la de todas las religiones de oponerse al desarrollo de la ciencia!¡Qué le importa al deista que el sabio le describa cómo vibra el cuerpo luminoso, cómo esta vibración se transmite a la atmósfera etérea que envuelve al universo, y cuyas ondas trasversales corren con la velocidad casi infinita hasta chocar con el ojo humano (…)!¡Qué le importa, vuelvo a repetir, que el sabio le explique paso a paso cómo la vibración se transmite de hilo en hilo, de nervio en nervio, si llegará un instante que, perdido en el maravilloso laberinto de nuestro ser, tendrá que recurrir a Dios para que le saque de él (…). Ese misterio abismo, donde se pierde el sabio, es algo, ya el Dios personal de las religiones positivas, ya el Dios panteísta que abraza dentro de sí el universo, pero algo, en fin, distinto de la grosera materia que tocan nuestras manos.

Donde la ciencia acaba, empieza la conciencia. (…) No les importe que la ciencia avance, que ellas retrocedan sin temor, sin miedo, siempre tendrán a sus espaldas espacio infinito donde moverse, y tanto más valdrán, cuanto más alto sea el pedestal sobre el cual se levanten.

Que recuerden que en lucha con la ciencia, al querer invadir el terreno de ésta, siempre fueron vencidas, más tarde o más temprano, como nos lo dice la historia, al relatar en sangrientas páginas, tan lamentables contiendas.

Por eso dijimos al principio de nuestro primer artículo: la ciencia es profana religión, que tiene a Dios por término, al universo por templo, y a la razón del hombre pequeño detalle de la suprema inteligencia, por sacerdote.

Terminada esta larga digresión, destinada a demostrar que hasta los más fanáticos religiosos pueden ser partidarios de la teoría de Darwin, sobre la transformación de las formas orgánicas, sin temor de caer en el ateísmo. (…)».