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Educar, ¿para qué? julio 18, 2008

Posted by Manuel in educación.
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Aunque parezca mentira el texto que presento fue redactado en 1924 por el pensador alemán Kart Kraus. Digo que parece mentira porque este texto bien podría haber sido escrito hoy. Y coincido con el análisis, especialmente con lo redactado en negrita.

NIHIL NOVUM (MUTANT HOMINES, NON MORES)

Que la cultura es la quintaesencia de aquello que uno ha olvidado es una buena idea. Además, es una enfermedad y una carga para el entorno de la persona culta. Una reforma de la secundaria que aspira a suprimir la enseñanza de las lenguas muertas aduciendo que no sirven para la vida es ridícula. De hecho, solo habría que suprimirla si sirvieran para la vida. Por supuesto, no son útiles para preguntar en Roma o en Atenas por el mejor camino a los diversos monumentos. Pero nos inculcan la capacidad de imaginárnoslos. La escuela no sirve para acumular conocimientos prácticos. Las matemáticas, sin embargo, limpian las vías cerebrales, y aunque uno deba aprenderse de memoria fechas que luego olvidará en el acto al salir de la escuela, no estará haciendo nada inútil. El único error es la enseñanza de la lengua alemana. Esta se aprende mediante el latín, que posee este especial valor añadido. Quien escribe buenas redacciones alemanas acabará siendo un dependiente de comercio alemán. Quien las escribe malas y, en cambio, aprueba el latín, quizá sea algún día un escritor alemán. Lo que puede hacer la escuela es crear esa bruma difusa de las cosas vivas, de cuya cáscara emerge luego una individualidad. Si al cabo de los años alguien sabe a qué drama clásico y a qué acto corresponde una cita, la escuela habrá errado su objetivo. Pero si intuye dónde puede encontrarla, es una persona realmente culta y la escuela habrá cumplido plenamente su objetivo.

Karl Kraus (1924), Dichos y contradichos, Barcelona, Ed. Minúscula, 2003.

Fundamentalismo made in USA julio 18, 2008

Posted by Manuel in ateismo, creacionismo, educación, escepticismo, religión, sociedad.
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Hoy vengo con una recomendación literaria. El libro en cuestión se llama “La religión en los Estados Unidos: El surgimiento de la nación poscristiana”. En este interesantísimo libro se hace un análisis de las principales congregaciones religiosas de los EEUU, las que el autor llama las religiones no bíblicas (cristianismo tradicional y judaísmo), la bíblica basada en San Pablo (los baptistas del Sur) o que adoptan una serie de sustitutos de Biblia (mormones, adventistas del séptimo día, ciencia cristiana, etc).

Uno de los análisis que hace es el de los grupos fundamentalistas cristianos. Me ha llamado tanto la atención y me ha recordado tantas cosas discutidas en este foro que mejor lo comparto:

“La infalibilidad de la Biblia es el punto de partida para la doctrina fundamentalista. Es una noción muy difícil de comprender, puesto que no significa que los baptistas del Sur fundamentalistas sean lectores obsesivos de la Biblia. Un análisis de la mayor parte de los sermones publicados por ellos muestra un asombroso desconocimiento de la Biblia. Ellen M. Rosenberg, en The Sourthern Baptists: A subcultura in Transition (1989), relata con precisión esta situación peculiar:

A falta de doctrina, o de un conjunto de reglas interpretativas con las cuales se puedan evaluar los nuevos desafíos, los baptistas del Sur pueden mantenerse unidos sólo con una estructura nuclear de fe de extraordinaria generalidad y ambigüedad. La Biblia satisface esa necesidad; se convierte en una prueba de proyección psicológica, en una proteíca prueba de Rorschach. A medida que la infalibilidad de la Biblia se convierte en una frase clave, la Biblia misma se lee menos de lo que se predica, se interpreta menos de lo que se esgrime. Es cada vez más frecuente ver a un pastor agitar una Biblia desde el púlpito al tiempo que enuncia palabras que se apartan de ella. Los miembros de la congregación llevan sus Biblias a los servicios eclesiásticos; el pastor anuncia un largo pasaje para su sermón y espera hasta que los asistentes lo encuentran, para después leer sólo el primer verso antes de seguir su propio camino de divagación. El libro se ha convertido en un talismán .

(…) “Esta noción de la Biblia como la palabra de Dios es más musulmana que cristiana, ya que se aplica mejor al Corán que a la Biblia. El Corán nos da una sola voz, la voz de Dios mismo, quien enuncia el texto completo en voz alta a su mensajero, Mahoma. Hay algo en la fortaleza rocosa del fundamentalismo baptista del Sur que guarda una interesante semejante con el fundamentalismo islámico. La infalibilidad para ambos movimientos es una metáfora inconsciente para la represión de toda individualidad” (…).

(…) “La urgencia abrumadora (y perversidad) del fundamentalismo de los baptistas del Sur rebasa todo precedente estadounidense de malas interpretaciones al respecto, y lo convierte en algo semejante al fundamentalismo chiíta iraní y a los peores excesos del Naturei Karta israelí (…). Hay una devaluación de todo lenguaje y de todo pensamiento en estos fundamentalistas. Aun cuando insisten en la infalibilidad de la Biblia, renuncian a toda devaluación de la lectura real de la Biblia porque el lenguaje con el que está escrita es demasiado remoto y difícil como para que ellos comienzan siquiera a comprenderlo. Lo que queda es la Biblia como objeto físico de piel fláccida, un icono final o talismán mágico (…). Los comentarios acerca de la Biblia por parte de los fundamentalistas se basan en sus propias convicciones dogmáticas sociales, políticas, culturales, morales y hasta económicas, y los textos bíblicos se citan simplemente, con abandono frenético, sin importar si son de alguna manera ilustrativos o si se aproximan siquiera a las áreas en donde se concentran las convicciones. Además, los textos se citan como si se interpretasen a sí mismos y fueran perfectamente transparentes en sus significados” (…)

(…) La teología depende de analogías, argumentos y metáforas, todas las cuales refuerzan la diferencia entre las palabras y las realidades que éstas representan. Los baptistas fundamentalistas, no se han percatando de que la Biblia es, en primer lugar lenguaje (…).