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La ciencia está en crisis octubre 9, 2008

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, educación, escepticismo, microbiologia, sociedad.
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Que las ciencias no están atravesando su mejor momento es algo que no es nuevo para los docentes. Se puede observar cómo el número de alumnos que muestra interés por asignaturas de ciencias puras tales como matemáticas, física, química o biología disminuye paulatinamente. También hay una bajada en el número de universitarios en esas disciplinas. Y dentro del ámbito universitario, lo que se observa con mucha preocupación es la más significativa bajada en el número de personas que quieren seguir una carrera científica. A pesar de que en estos momentos se disfruta de una financiación superior a la de hace una décadas, las vocaciones científicas están a la baja.

Que eso ocurra en España, país de escasa tradición científica, no es demasiado sorprendente. Lo que sorprende es que también ocurra en uno de los países con mayor desarrollo científico del mundo: el Reino Unido. Ayer leía en el interesantísimo libro “La razón estangulada” de Carlos Elías (Ed. Debate), un libro del que volveré a escribir, la siguiente afirmación de Martin Rees y David Filkin.

La paradoja que define el mundo actual es que cada día dependemos más de la ciencia y la tecnología, cada día la ciencia sabe más cosas y nos explica mejor el mundo, pero también cada día la gente siente menos aprecio por ella. Cualquier chaval se sabe todos los jugadores de la liga inglesa de fútbol. Leen y releen sus biografías. Los medios de comunicación occidentales los ponderan como héroes. Pero ningún adolescente conoce algo de algún científico. Los desprecia: piensa que sus vidas son aburridas y decepcionantes en comparación con las de cantantes o futbolistas. Las vocaciones científicas se pierden alarmantemente en Occidente. El diferencial entre lo que la ciencia sabe y lo que la gente “culta” sabe de ciencia se incrementa hasta tal punto, que la población considera que es imposible seguir su progreso y, literalmente, le da la espalda. Hay gente en puestos altísimos de la sociedad actual que aún piensa que es el Sol el que gira alrededor de la Tierra o que los dinosaurios y el hombre vivieron en la misma época. Este desprecio por las ciencias es un fenómeno relativamente nuevo e imparable en el mundo occidental, que no sabemos hacia dónde nos puede llevar. Pero en cualquier caso debemos encontrar urgentemente las causas.

Martin Rees y David Filkin son dos de los mejores divulgadores científicos en Inglaterra. Esta reflexión, viniendo de quien viene, es para tenerla muy en cuenta.

Humberto Ecco también avisa, pero de otra forma. Él apunta a que el desarrollo tecnológico, la complejidad de las ciencias, y la falta de interés de la sociedad por ésta, está permitiendo el resurgimiento de la magia. Según Ecco “hay un renacimiento de sectas satánicas, de ritos sincretistas que antes los antropólogos culturales iban a estudiar a las favelas”.

Para Ecco la tecnología ha sustituido a la magia donde la barita mágica sería el mando a distancia.

¿Qué es la magia, qué ha sido durante siglos y qué es, como veremos todavía hoy?. La presunción de que se podía pasar de golpe de una causa a un efecto por cortocircuito, sin completar los pasos intermedios. Clavo un alfiler en una estatuilla que representa el enemigo y éste muere, pronuncio una fórmula y transformo el hierro en oro, convoco a los ángeles y envío a través de ellos un mensaje. La magia ignora la larga cadena de la causa y el efecto. La confianza, la esperanza en la magia, no se ha desvanecido en absoluto con la llegada de la ciencia experimental. El deseo de la simultaneidad entre causa y efecto se ha transferido a la tecnología.