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La ciencia está en crisis octubre 9, 2008

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, educación, escepticismo, microbiologia, sociedad.
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Que las ciencias no están atravesando su mejor momento es algo que no es nuevo para los docentes. Se puede observar cómo el número de alumnos que muestra interés por asignaturas de ciencias puras tales como matemáticas, física, química o biología disminuye paulatinamente. También hay una bajada en el número de universitarios en esas disciplinas. Y dentro del ámbito universitario, lo que se observa con mucha preocupación es la más significativa bajada en el número de personas que quieren seguir una carrera científica. A pesar de que en estos momentos se disfruta de una financiación superior a la de hace una décadas, las vocaciones científicas están a la baja.

Que eso ocurra en España, país de escasa tradición científica, no es demasiado sorprendente. Lo que sorprende es que también ocurra en uno de los países con mayor desarrollo científico del mundo: el Reino Unido. Ayer leía en el interesantísimo libro “La razón estangulada” de Carlos Elías (Ed. Debate), un libro del que volveré a escribir, la siguiente afirmación de Martin Rees y David Filkin.

La paradoja que define el mundo actual es que cada día dependemos más de la ciencia y la tecnología, cada día la ciencia sabe más cosas y nos explica mejor el mundo, pero también cada día la gente siente menos aprecio por ella. Cualquier chaval se sabe todos los jugadores de la liga inglesa de fútbol. Leen y releen sus biografías. Los medios de comunicación occidentales los ponderan como héroes. Pero ningún adolescente conoce algo de algún científico. Los desprecia: piensa que sus vidas son aburridas y decepcionantes en comparación con las de cantantes o futbolistas. Las vocaciones científicas se pierden alarmantemente en Occidente. El diferencial entre lo que la ciencia sabe y lo que la gente “culta” sabe de ciencia se incrementa hasta tal punto, que la población considera que es imposible seguir su progreso y, literalmente, le da la espalda. Hay gente en puestos altísimos de la sociedad actual que aún piensa que es el Sol el que gira alrededor de la Tierra o que los dinosaurios y el hombre vivieron en la misma época. Este desprecio por las ciencias es un fenómeno relativamente nuevo e imparable en el mundo occidental, que no sabemos hacia dónde nos puede llevar. Pero en cualquier caso debemos encontrar urgentemente las causas.

Martin Rees y David Filkin son dos de los mejores divulgadores científicos en Inglaterra. Esta reflexión, viniendo de quien viene, es para tenerla muy en cuenta.

Humberto Ecco también avisa, pero de otra forma. Él apunta a que el desarrollo tecnológico, la complejidad de las ciencias, y la falta de interés de la sociedad por ésta, está permitiendo el resurgimiento de la magia. Según Ecco “hay un renacimiento de sectas satánicas, de ritos sincretistas que antes los antropólogos culturales iban a estudiar a las favelas”.

Para Ecco la tecnología ha sustituido a la magia donde la barita mágica sería el mando a distancia.

¿Qué es la magia, qué ha sido durante siglos y qué es, como veremos todavía hoy?. La presunción de que se podía pasar de golpe de una causa a un efecto por cortocircuito, sin completar los pasos intermedios. Clavo un alfiler en una estatuilla que representa el enemigo y éste muere, pronuncio una fórmula y transformo el hierro en oro, convoco a los ángeles y envío a través de ellos un mensaje. La magia ignora la larga cadena de la causa y el efecto. La confianza, la esperanza en la magia, no se ha desvanecido en absoluto con la llegada de la ciencia experimental. El deseo de la simultaneidad entre causa y efecto se ha transferido a la tecnología.

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Comentarios

1. Juanma - octubre 9, 2008

En mi curro tengo una compañera, bellísima persona y a la que aprecio, pero totalmente enganchada a la medicina natural y alternativa, especialmente a la homeopatía, hasta el punto de que me explicó como su homeopata le había definido el carácter de su bebé (“mi bebé es que es muy ‘whashindongin'” o algo así, me explicaba, mientras yo la miraba con cara de alucinado). Su bebé -no vacunado, por supuesto…- padeció una neumonía. Afortunadamente el pequeño se recuperó a base de dosis de antibióticos. Mi compañera explicó el origen de la neumonía diciendo que al bebé le afectó el proceso de mudanza de casa que estaban realizando en ese momento. Lo decía absolutamente convencida y con rasgos de culpabilidad (“he provocado una situación de estres a mi hijo quién por esta razón ha enfermado” venía a ser su discurso). Todos mis intentos por insinuarle -educadamente- que ella no tenía la culpa de nada y que hay miles de microorganismos que provocan la neumonía cayeron en saco roto. La chica es culta, eficientísima en el trabajo, actual y moderna… y sin embargo asume postulados antirracionales. Ante eso… ¿qué podemos hacer? Yo cada vez estoy más alucinado con la fuerza del ‘pensamiento mágico’ de nuestra sociedad…

2. manuelabeledo - octubre 9, 2008

Es complicado Juanma. Normalmente esta gente se refugia en las pseudociencias cuando ven que la ciencia “generalista”, por llamarla de algún modo, les “falla”. No entienden que a veces no hay soluciones, las que se aportan son erróneas o llegan demasiado tarde. Necesitan tomar el control de alguna forma y las pseudociencias le proporcionan esa sensación.

Estudio sobre la relación entre la pérdida de control y las creencias irracionales.

Al parecer una de nuestras mejores armas, la abstracción, es también uno de nuestros peores enemigos.

3. Manuel - octubre 9, 2008

Juanma, me dices que tu compañera es culta. ¿Sabe que es el ADN?. Si a mí alguien me pregunta quién fue el hijo de Carlos V y no le contesto dirán que soy un inculto, pero si a un escritor de éxito y presunto intelectual le preguntan por Darwin y lo único que sabe decir es que se parecía a la etiqueta de anís del mono, no pasará nada, incluso le reirán la gracia. Y así nos va.

4. investigadora - octubre 9, 2008

Yo he utilizado la medicina natural alternativa toda mi vida. La he usado con mis hijos y nietos y nunca me ha fallado.

No creo en usar drogas, ya sean licitas o ilicitas. No son necesarias, sino perjudiciales y todas tienen efectos secundarios que van debilitando el sistema inmunologico. Solo en extrema urgencia se deben usar, pero es un crimen contra la salud usarlas a la mas minima.

Esa chica es inteligente y piensa por sí misma. Son pocos hoy en día los que lo hacen. Aprende de ella y te irá muy bien.

De vez en cuando dicen que se necesitan los antibióticos. No estoy convencida de ello. Eso lo comprobe una vez cuando una conocida pudo sobreponerse a una infección de riñón, que despues de tomar varias dosis de antibióticos no le resultaron, es mas, le provocaron reacciones alergicas, y los medicos no pudieron recertarle mas.
La única otra opción que le dieron fué beberse cuatro litros de agua al día, y al cabo de dos semanas la infección se fue.

Los antibióticos tambien tienen malos efectos secundarios y si se puede evitar tomarlos, mucho mejor.

Creo que en futuro se descubrirá que los antibióticos han sido responsables del desarroyo de multitud de enfermedades peores que las que intentó atacar.

La prevención es el camino de la salud. Comer bien, hacer ejercicio y vivir una vida cristiana en obediencia a Dios, la cual evita el estres sobre todo, es lo mejor que podemos hacer.

Mediten

Es una predicción y con el tiempo se verá.

5. manuelabeledo - octubre 9, 2008

Otra cosa que evitaría mi estrés es no encontrarme con comentarios de fanáticos fundamentalistas que, para más INRI, creen en la mal llamada “medicina alternativa”.

Seguro que los debates serían mucho más productivos, además.

6. Manuel - octubre 9, 2008

Fleming genocida?. Ah no, si fue premio Nobel. ¿Y qué llevaban los soldados americanos en sus mochilas como si fuesen lingotes de oro?. Anda, si era penicilina… Ellos sí que eran listos

7. pauloarieu - octubre 9, 2008

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios.
Hebreos 11:3
Jueves
283-83 9

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Octubre
2008

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman… Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu.
1 Corintios 2:9-10

Mi fe esclarece mi razón

El Dios eterno, todopoderoso, vino a esta tierra como un niño… luego fue un modesto carpintero… Sufrió una muerte atroz en la cruz… Y después resucitó… ¿Por este medio Dios podría declararme justo? ¿Por la muerte de su Hijo? Mi razón se resiste: ¡Imposible!
Sin embargo, estas afirmaciones atestiguan la existencia de un Dios digno de este nombre. No es un Dios a mi medida, ni el producto de mis ideas. Él es el Dios cuyos pensamientos superan totalmente lo que puedo imaginar. Entonces abandono mi pretensión de hacer de mi razón el juez final. Humildemente escucho a Dios, quien habla en la Biblia e incluso propone pruebas a mi inteligencia: el milagro de la creación, el de la resurrección de Jesucristo y tantas profecías cumplidas…Así mi fe esclarece mi razón. Transforma mis pensamientos más recónditos, mis secretas creencias, y todo mi comportamiento afectivo e intelectual. No creo sin comprender, sino que creo a fin de comprender y aceptar los pensamientos de Dios. Así mi inteligencia se activa en el descubrimiento del plan de la gracia de Dios que se concretiza en Jesucristo. Él es “el primero y el último”, el hombre humillado y el Hijo de Dios. Desde que lo acepté como Salvador personal, su presencia de amor me esclarece y me consuela cada día.

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© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
http://labuenasemilla.net calendarios@labuenasemillanet
http://ediciones-biblicas.ch

8. Phosphoros - octubre 9, 2008

Hola Paulo
¿Murió y Resucitó?…Al igual que Attis, Dionisos-Baco, Krishna, Mitras, Osiris, Zoroastro, etc…
Saludos.

9. manuelabeledo - octubre 9, 2008

Por favor, ¿no podemos dejar la puñetera religión a un lado de una vez? ¿Es que todos los temas se van a contaminar con lo mismo?

10. Phosphoros - octubre 9, 2008

Lamentablemente la Religión se nos Pega cuál Gripe…¡¡¡JÁ!!!.

11. erikgiron - octubre 9, 2008

Increíble que saliendo de la edad de la información y entrando en la era del conocimiento, todavía hay planteamientos mágicos… y lo peor, querer meterle un poco de religion a temas científicos… si en realidad existiese una sola religion, quizá creería en algo, mientras tanto seguiré alimentando mi vacio existencial con la ciencia.

12. Phosphoros - octubre 9, 2008

Sí pero no te olvides de las Mujeres y el Alcohol…qué NO sólo de Ciencia vive el Hombre.

13. lampuzo - octubre 9, 2008

Desgraciadamente lo que comentas es un hecho. Algo he escrito en mi blog en referencia e invita a ver con pesimismo el futuro. Es triste que el conocimiento y ciencia se consideren algo exótico y en manos de unos cuantos,considerados como tales, excéntricos.

Yo tengo mi propia teoría: El conocimiento es peligroso porque invita a hacer preguntas difíciles de contestar por muchos estamentos consolidados sobre la ignorancia.

Como muestra.., un botón..

14. Phosphoros - octubre 9, 2008

Hola Iampuzo
Sí razón por la cuál los EEUU están exportando masivamente el Creacionismo y el Diseño Inteligente, para crear una Masa Informe de Seres Ignorantes y Supersticiosos que no cuestionen nada, y pagen las Deudas Externas junto con sus Diezmos…
Saludos.

15. Phosphoros - octubre 9, 2008

Sin olvidarnos del Consumismo desenfranado, que es otra cosa que exportan los Yankys…sí no te agarran por un lado, lo hacen por el otro.

16. Gonn - octubre 9, 2008

Buenas,
Manuel, me apunto el libro.
Este es un tema que me parece realmente preocupante en ciertos aspectos. Como ya comentó antes Manuel, parece que solo es culto aquel que sabe quién escribió Fuenteovejuna o en qué año subió al trono Felipe II. No quiero decir que no haya que saberlo, pero igual de importante y “de culto” que saber cuál es la diferencia entre un gen, una proteína y una bacteria.
Es más, en los medios de comunicación aparecen constantemente noticias relacionadas con la ciencia. Sin un mínimo de cultura científica, ¿qué criterio puede tener una persona a la hora de analizar noticas relacionadas con los transgénicos, la clonación, las células madre o la malaria?

Las asignaturas de ciencias siempre han tenido fama de difíciles o como decían algunos: “El que sabe, sabe, y el que no a letras”. Sin embargo, creo que hay que romper con esta mala fama y para ello, se debe promover el estudio de la ciencia desde el colegio. Ahora parece que por lo menos va a haber una asignatura (Ciencias para el Mundo Contemporáneo) en la que se van a dar nociones de los temas científicos de mayor actualidad. No está mal para empezar.

Por otro lado, está el problema del que trata el artículo, consecuencia directa de lo que acabo de exponer, unido a la inseguridad laboral que conlleva una carrera científica (al menos en España). Llegar a ser científico cuesta y mucho. Si ese esfuerzo no se reconoce, si se siguen pagando sueldos miserables, si se mantiene una inestabilidad laboral hasta los 40 años o más…, ocurren 2 cosas: en primer lugar, pocos se atreven a adentrarse en este mundo de incertidumbre y en segundo lugar los que ya están se largan a países serios.

Pero bueno, ahora con la crisis no creo que vayan a mejorar las cosas. “Que sigan inventando ellos”.

Saludos,
Gonn

17. Phosphoros - octubre 9, 2008

Hola Gonn
No te procupes, en la Argentina es mucho peor, y te puedo asegurar que Trabajar y Estudiar es Muy, pero Muy difícil…
Saludos.

18. juan - octubre 9, 2008

manuel antes de hacerle mis preguntas queria decirle sin animo de ofender pero si para ser concreto ver como en este foro se tocan muchisimos temas y me imagino que no intenta dar la ultima palabra en ellos, vea manuel sea sincero con usted mismo antes de responderme las preguntas, la ciencia en el estudio del cern gracias a un cientifico en mi pais que es uno de los primeros incoscientemente conto que la primera reunion que se iba a hacer en la semana que el llego era de unos cientificos de francia para dar excusas por si no encontraban nada, eso sin contar con la misma respuesta del olvidado y renovado higgs, le esta dando mucha importancia a la ciencia y lo mas seguro es que no logren algo muy importante, o esas utopias de a largar la vida sea sincero con usted mismo si quiere juegue a la tabla uija y dese cuenta del por que muchos piensan que las respuestas de la ciencia respecto a lo paranormal es muy vacia si usted es sincero le da verdadera importancia a la vida y a encontrar respuestas de verdad y no irse como un cerebrito terco si se muere mañana, sin ser alguien verdaderamente objetivo, es mas ahora se habla mucho del gran problema de como la ciencia le quita a las personas un criterio verdadero a percibir su alrededor como claramente se puede leer en sus post, de verdad es triste ver como personas tan inteligentes como usted se igualan a la masturb…on mental de las personas que no saben nada de ciencia los seudocientificos y que intentan darselas de algo por el simple internet ya que ni siquiera tienen un trabajo estable en este tema. ahora le agradesceria cuidarse en todo lo paranormal que se meta y que busque noticias antes de entrar ceryendo que el dios ciencia dice que no existe ni pasa nada y despues solo termine haciendose daño o en algun problema, indague en cosas que nunca ah echo es mas escribame a este correo y le mando un buen tema por donde comenzar que no es muy peligroso y con el cual eh echo unos ejercicios con varias personas a mi alrededor, ah y le agradeceria responderme mis preguntas, que es el verdadero motivo mas importante de esta comunicacion.

-que pruebas concretas ya que se supone que la ciencia son echos comprobables, que pruebas o que concretamente a encontrado la ciencia que pueda negar a dios y por que ningun cientifico de los mas inteligentes a echo hincapie en esta si supuestamente existiera?

ah y añadiendo una pregunta que tambien necesito respuesta, por que si encuentran los mismos fosiles los biologos, los paleontologos y los cientificos dan respuestas diferentes y no se ponen de acuerdo?

respuestas claras gracias..

19. Gonn - octubre 9, 2008

Hola Phosphoros,
Siempre existe alguien peor que uno, no? Por lo que me cuentan amigos argentinos parece que la cosa no está muy bien por allá (en Sudamérica en general). De hecho, cuando estuve en Perú, en una estancia de 4 meses en un laboratorio, pude hacerme una idea de todo esto. Si bien me pareció que el nivel de formación era excepcional, también pude ver que el sistema en el que se basaba la investigación era, sencillamente, inexistente. Pero sería largo de contar.

Aquí en España, la tendencia es, obviamente, a compararnos con el resto de Europa y claro, nos quedamos bastante atrás.
He de admitir que en los últimos años se han hecho “cosillas”. Pero la mayoría de las veces son parches que duran un tiempo y terminan reventando. Veremos…

Saludos,
Gonn

20. Paulo Arieu - octubre 9, 2008

Capítulo tercero
Poder y crisis de la ciencia
En nuestro anterior recorrido histórico por el campo de la ciencia hemos descubierto algunos hechos notables. La ciencia, nacida del asombro humano y de su deseo de seguridad y poder, mantuvo desde el principio una especial relación con la religión. La mayoría de los hombres buscaron a través de la ciencia una esfera de independencia respecto a la religión. El razonamiento, la percepción teorética y, más tarde, la experimentación, fueron los instrumentos empleados para conseguir ese propósito. Tanto si el pensador científico era modesto y respetaba un limitado campo de fe, como si no, la motivación era la misma: la lucha por la independencia del hombre.
Hemos visto también que la reforma calvinista dio un poderoso ímpetu a la ciencia, abriendo los ojos del hombre para ver el mundo como campo de su vocación. No obstante, desde la Reforma, la ciencia triunfó de tal modo, que gradualmente quedó arraigada la idea en los científicos de que la ciencia podía liberar a la humanidad absolutamente, y proporcionar el poder necesario para dominar el mundo. La ciencia aplicada, en particular, dio la impresión de convertir esto en realidad. Tanto Dios, como su mandamiento a la humanidad, desaparecieron de la visión de estos científicos. Hoy, en casi todas las ciencias y todas las Universidades Dios se ha convertido en un vacío. El hombre de ciencia no sabría, ni siquiera por aproximación, dónde podría introducir en su trabajo la idea de Dios y de fe.
El lado irónico de este desarrollo está en que al mismo tiempo que los sueños de poder e independencia mediante el conocimiento se convertían en realidad, la ciencia atravesaba
una. grave crisis en sus propios fundamentos y en lo relacionado a su poder en la vida práctica. Este poder y esta crisis son los temas de este trabajo.
La crisis actual en el pensamiento científico
Debe quedar claro que ni el tremendo poder de la ciencia, ni su rápido desarrollo, constituyen las causas de la crisis. Es cierto que ambas cosas lo han complicado todo, y nos plantean muchos problemas, pero la crisis tiene otro carácter. Es paralizadora, y sus raíces se adentran muy hondo en el hombre y en la realidad. La causa de la crisis está en la creencia del hombre en su poder independiente y en su dominio del mundo por medio de la ciencia. Están en juego la neutralidad de la ciencia, que es indispensable para esa creencia, y el carácter ilimitado de las posibilidades científicas en cuanto base para el indiscutido poder del hombre sobre la realidad. Con toda razón se puede sospechar que el oscuro trasfondo de esta crisis es la desaparición de Dios del pensamiento y vida del hombre. Dios mismo ha conducido a la humanidad a esta crisis. El no permitirá que se le relegue al olvido. No lo puede permitir por causa del propio hombre. Así, el sueño de independencia, el sueño de un mundo sin Dios y de una redención sin Cristo, se ha convertido en una pesadilla.
Fácil será bosquejar las líneas maestras de nuestro estudio. Nos proponemos demostrar que existe realmente una crisis en la ciencia y en su aplicación a la vida, aun a pesar de que el ámbito de su conocimiento e influencia sigue creciendo. Debemos, por tanto, examinar en primer lugar el actual quehacer científico, y luego fijarnos en su aplicación.
Especialización en el campo científico
Comencemos por una de las principales causas de los actuales problemas de la ciencia. Nos referimos al incremento de la especialización. Debido a su rápido desarrollo, la ciencia ha extendido las fronteras del conocimiento de una forma casi revolucionaria. Esto ha creado graves problemas. El erudito capaz de examinar todo el horizonte del conocimiento es figura del pasado. Es imposible hallar ni tan siquiera un hombre capaz de dominar todo el campo de una sola ciencia. Todo científico está obligado a especializarse. Es muy ilustrativa la anécdota de un profesor a quien se pidió que escribiera un artículo sobre la Reforma en Alemania, en el período 1520-1 525, y que rehusó diciendo que su especialidad era la Alemania de la Reforma entre 1 525 y 1530. Afortunadamente esa situación no es universal. Pero es evidente que la especialización ha ido ya tan lejos que ha roto la cohesión de la ciencia en conjunto. Apenas hay una comunicación entre las diversas ciencias, y en la mayoría de ellas sólo el trabajo en equipo puede garantizar una cierta coherencia. La especialización no hace, por consiguiente, sino producir una especie de crisis en la ciencia.
Pero hay que tener en cuenta que la especialización no es la única causa, y posiblemente ni siquiera la principal causa, de la actual disolución de la ciencia. Fijémonos de nuevo en el concepto de ciencia del siglo XIX. Se creía que el pensamiento científico proporcionaba una poderosa estructura de verdad objetiva que, en principio lo abarcaba todo. La ciencia se dividió en diversos departamentos, quedando entrelazada por la filosofía, la cual generalizaba los resultados de las diversas ciencias.
Problemas acerca de la ¡limitación y la objetividad
Mientras que hasta el presente ese criterio se ha ido defendiendo cada vez más, al mismo tiempo ha surgido una prófunda desconfianza hacia esa idea en sí. El concepto de ciencia se ve asaltado por dos graves dudas, que se refieren a su ilimitacióri y a su objetividad.
La primera duda surgió del siguiente modo. ¿Podrá este conocimiento científico, en constante expansión, solucionar siempre las cuestiones de verdadera importancia? El irracionalista dice que no. La ciencia, debido a su mismo método, se aparta de todos los problemas que son realmente importantes. Este locuaz animal –dice Martin— este charlatán que nunca para, devora la débil inteligibilidad de los hechos visibles. Se pone aquí de manifiesto un vuelco completo de la fe en la ciencia, que la humanidad acariciaba desde los filósofos griegos.
Claro está que esta duda apenas la sienten muchos científicos, particularmente los que se dedican a las ciencias de la naturaleza. Pero de todos modos se ven profundamente afectados por estas dudas, debido al poder del pensamiento filosófico moderno. Whitehead dice correctamente que el científico que cree que su ciencia está libre de la filosofía, se ha rendido ya a una filosofía del azar. La cuestión es que entre la gente influyente de nuestra actual sociedad no hay una confianza en la ciencia en cuanto guía para nuestra civilización. Esto es parte de la crisis de la ciencia. Pero la crisis de nuestra civilización se ha complicado por el hecho de que esta ciencia continua guiando, a pesar de todo, la vida práctica. Por consiguiente la ilimitación de la ciencia ha producido la idea de la prioridad y preeminencia de la ciencia aplicada.
La lucha por la objetividad científica
La primera duda que los científicos tuvieron se refirió a la objetividad y neutralidad de la ciencia. Ya nos hemos ocupado de este asunto un poco más arriba. Incluso los que no aceptaban una ciencia sin límites creían que la ciencia estaba, por lo menos, libre de sentimientos, creencias y fe; o sea, que era neutral. Se la consideraba, por tanto, fuente de la verdad objetiva, de la verdad libre de todo elemento subjetivo. Pero también eso se duda hoy. Hemos intentado hacer ver anteriormente que este pensamiento autónomo e imperialista, que ni siquiera respetaba o admitía la fe del hombre, su libertad y responsabilidad, produjo un relativismo de cuño propio que hizo tambalear la objetividad.
Para defender el evolucionismo la verdad científica debe depender del nivel biológico del desarrollo conocido por el científico, pero cuando esto se enfoca así, nos quedamos sin una verdad universalmente válida.
En sociología la verdad científica se hace depender de la sociedad y del entorno particular del científico. Pero en ese caso no se puede conseguir una verdad válida para otra sociedad —cosa que Marx perdió de vista, pero que Sorel entendió perfecta mente.
En psicología, la verdad científica se convirtió en el resultado de los sentimientos dominantes del científico individual. Su postura, en consecuencia, no puede ser la verdad para toda persona. Una vez más nos quedamos sin verdad en este campo. Freud contradice continuamente su propio mensaje.
En historia, la situación histórica del científico concreto determina también lo que se admite como verdad. Pero eso no ha de ser necesariamente verdad en otras épocas y civilizaciones. Hubo un hombre, Husserl, que entendió perfectamente este peligro de la ciencia. Le impresionó hondamente porque supuso que nuestra civilización está basada en la fiabilidad de la verdad científica. Pensó, por tanto, que la crisis de la verdad científica significaba la crisis de nuestra civilización. Husserl dedicó su vida a demostrar la objetividad y neutralidad de la ciencia, pero también fracasó, y Heidegger, su discípulo, se vio obligado a refugiarse en el existencialismo.
Tampoco las proposiciones que el pragmatismo presentaba eran solucón para la ciencia. En realidad eran una huída, fácil y superficial hacia la práctica. El pragmatismo dejó sin contestar la cuestión básica de qué cosa es buena en la práctica, y qué cosa no. Permitía a la ciencia operar sólo en la superficie de las cosas, donde coincide con la vida práctica, dejando siempre en el olvido los problemas fundamentales. En el curso de una visita a los EE.UU. me percaté de cuántos admiradores tiene allí el pragmatismo entre los científicos, si bien la mayoría de ellos están a oscuras respecto a las cuestiones realmente importantes. El pragmatismo no puede satisfacer al hombre que tenga un poco de asombro científico.
Pareció abrirse después otra vía de escape para los que querían seguir defendiendo la objetividad y neutralidad de la ciencia. Si la afirmación de que la ciencia es objetiva no puede mantenerse en cuanto a la ciencia en conjunto, entonces, se dice, podemos afirmar por lo menos que esta objetividad existe en nuestra ciencia particular, con el fin de dar a nuestro trabajo una validez universal. De este modo el científico se reservaría en su ciencia un área teórica completamente independiente y autosuficiente que garantizara la neutralidad de su ciencia y la objetividad de sus resultados. La física, psicología, economía, sociología, etc. en su aspecto teórico, se consideran de te modo el fundamento de la neutralidad. En la actualidad juegan el tremendo papel que en otro tiempo desempeñara, en el campo del pensamiento científico, aquella filosofía que todo lo abarcaba con su lógica. Es evidente que este concepto de ciencia conduce inevitablemente a la destrucción de su coherencia. Más que la especialización, este nuevo intento de preservar la fe del hombre en la neutralidad, determinó la presente crisis de la ciencia… Pero, según veremos, el problema de la objetividad, aún trastornó más a la ciencia.
Antes de introducirnos en esa cuestión, reflexionemos por un momento en las consecuencias de lo que se acaba de decir. ¿No es cierto —se puede quizás objetar— que la mayoría de los científicos no experimentan todas esas dudas y problemas? Sí, pero eso no afecta a la validez de lo que se viene diciendo. La crisis existe; influencia a todos, tanto si lo notan como si no. Cuando una empresa comercial está al borde de la bancarrota, muchos de sus empleados no saben ni una palabra de la situación. Por consiguiente siguen trabajando sin ninguna preocupación. Sin embargo, su falta de percepción no afecta para nada a la crisis. Pronto o tarde serán influenciados por ella. Así ocurre con la ciencia. Ya hemos apuntado que Whitehead dice correctamente que el científico que cree que su ciencia está libre de la filosofía, se ha sometido ya a una filosofía del azar. Y lo que es más, cada una de estas filosofías del azar está alimentando la crisis. A menos que la crisis se resuelva, la bancarrota de todo el pensamiento científico es inevitable. No estamos todavía al cabo de los problemas del hombre moderno. Las investigaciones de muchos problemas científicos llevan en sí mismos la semilla que ha de destruir el fundamento de la ciencia, así como su objetividad y neutralidad. Esto se puede ver muy claro en una de las ciencias más avanzadas de nuestro tiempo: la Física. ¡Recuérdese que consciente o inconscientemente, el credo científico del hombre moderno es: la ciencia es neutral, o sea, independiente de la fe y de todos los factores subjetivos. Esto se afirma con el fin de hacer al hombre independiente y dotarle del poder necesario para dominar el mundo.
No tenemos la intención de tratar aquí a fondo la cuestión de la Física, teniendo en cuenta que la mayoría de los lectores no estarán familiarizados con este campo. No obstante será preciso hacer unas cuantas indicaciones con el fin de ilustrar lo que pretendemos decir. La teoría del átomo ha enseñado desde hace largo tiempo (desde los días de Demócrito) que la realidad consiste de átomos que se mueven, o sea de partículas indestructibles e inmutables. El trasfondo de esta teoría se basa en la creencia de que la realidad es inteligible, o dicho de otro modo, que la ciencia la puede comprender y dominar. Se consideraba al mundo como un sistema cerrado y determinado, de átomos que se movían según la ley de causa y efecto. Nietzsche dijo irónicamente que semejantes suposiciones científicas hacían la realidad más barata para poderla comprar. Pero cuando las modernas investigaciones progresaron, esta hipótesis naufragó. Fijémonos en los escollos que le pusieron la teoría de la relatividad y de la física cuántica.
Cuando la universalidad de la teoría mecariicista del siglo pasado —antes descrita— fue relativizada a causa de tener que contar con la ondulación, se pensó que esta ondulación de las ondas eléctricas se podría unir a un sistema realmente fijo. La implicación es fácil de entender. Los hombres insistían en que debía existir algún punto fijo en el que se pudiera depositar plena confianza. Pero Einstein, entre otros, demostró que ese sistema no existe. No existe un éter en un sistema absoluto. Acto seguido Einstein investigó de nuevo la dimensión y el tiempo. Según la idea de un sistema absoluto se suponía que estos factores también eran absolutos. Tiene que ser posible decir que una cosa tiene una longitud fija para todos los observadores. Tiene que ser posible decir que un acontecimiento ocurrió en un tiempo definido, independiente del observador. Pero Einstein demostró que esto no es cierto. El mismo objeto podía tener dos dimensiones para dos observadores. El mismo suceso podía haber acaecido en momentos diferentes para dos observadores. Estas diferencias se producirían cuando los observadores se movieran respecto a su relación entre sí. La dimensión y el tiempo varían según el movimiento del observador con relación al objeto o suceso. En este caso, por consiguiente, la verdad científica ya no es objetiva, sino que depende de factores subjetivos. A pesar de que este problema turbó gravemente a los científicos, se vio la forma de superarlo. El elemento subjetivo podía controlarse y calcularse. Uriicamente sufrieron la conmoción —por ser invenciones de la razón— las ideas de la objetividad absoluta, y del espacio y tiempo fijos. Con la mecánica cuántica y ondulatoria, la física clásica experimentó una fuerte sacudida en sus mismos fundamentos. Fijémonos en algunos ejemplos. Uno de los principios de la física clásica era que cada evento se podía localizar exactamente en términos de lugar y tiempo. Pero Heisenberg demostró que cuanto más exactamente se intenta localizar el lugar de un objeto en movimiento, menor es la exactitud con que se puede fijar su velocidad en ese lugar. También se demostró que lo contrario era igualmente cierto. Esto significó una importante limitación para la ciencia. Otro fundamento era el de la pronosticabilidad del futuro de un suceso por medio de la ley de causa y efecto. Se demostró: sin embirqn, que ya no se puede predecir lo que ft sucederá a un eiFJc!rón en el futuro, aun cuando se conozcan exactamente todas sus características presentes. Sólo queda la probabilidad de que se le pueda encontrar en un cierto lugar en un momento dado. Pero también es posible que no sea hallado nunca más, y que se haya desvanecido y producido una ondulación,
Estos experimentos han sacudido la creencia de que la ciencia es objetiva, y de que es posible aislar el suceso que el observador quiere conocer, El hombre moderno se ha visto forzado a admitir que el observador nunca puede separarse de los hechos. Es decir, nunca podemos llegar al suceso en sí. Sólo conocemos una mezcla consistente del suceso que nos gustaría conocer, aunque no podemos, y la influencia subjetiva que introducimos en el acto de observar y medir. El hombre siempre influencia el proceso de un electrón que se mueve al intentar conocer algo de ese proceso, mientras que el proceso en sí no lo puede conocer jamás. Todo ello se suma a la afirmación de que el hombre, particularmente en física, y en general en toda ciencia nunca pueda llegar a la verdad objetiva. No puede excluir los elementos subjetivos de su conocimiento, y esa es su principal limitación, La hipótesis de la verdad científica objetiva tiene que ser abandonada debido a los resultados de la experimentación humana. Más adelante indagaremos qué clase de subjefiidad es inherente a la ciencia, y cuál no.
Resumamos nuestras reflexiones hasta este punto. Hemos examinado la crisis que la ciencia ha producido. La ciencia ya no puede reclamar una objetividad y neutralidad demostradas. En principio, incluso su conocimiento de la realidad se da con limitaciones. Son precisamente las cuestiones más importantes las que escapan al ojo de la ciencia.
Pero no debemos sacar conclusiones equivocadas de esta situación. No son la ciencia en sí, y la verdad científica, las que están comprometidas en la crisis. Lo que se ha visto sacudido es más bien la largamente acariciada, pero errónea, creencia en una ciencia neutral, objetivá, autosuficiente e ilimitada. La crisis concierne a estas dos supociones: 1) existencia de un campo de investigación, en cuanto campo de hechos, aislado y cerrado, y 2) una ciencia que en cuanto medio neutral y autónomo puede investigar ese campo para llegar a la verdad, libre de todos los elementos subjetivos. Esa crisis ya ha ocasionado la destrucción de la coherencia de las ciencias, y ha producido el entronamiento de una filosofía que se refugió en dI irracionalismo o buscó consuelo en el pragmatismo. Cada rasgo de la presente crisis demuestra que el humanismo tiende a oscilar de un extremo al otro. De la idea de que sólo la verdad científica es digna de confianza, se traslada a la postura de que la ciencia es incapaz de suministrarnos verdad alguna. Como más adelante veremos, ambas posturas son inaceptables. Aunque la neutralidad no existe, hay, sin embargo, lugar para la verdad científica.
El poder de la ciencia aplicada
Tras examinar la crisis de la ciencia, debemos ahora considerar la cuestión de la aplicación de la ciencia. También aquí nos encontramos con una crisis en nuestro tiempo. Se ha originado ésta en la misma fuente que produjo la crisis del pensamiento científico, a saber: la creencia en la ¡limitación y superioridad de la ciencia. Esta convicción determinó también la aplicación de la ciencia a la vida práctica, y produjo una crisis en la misma. Para comprender esto debemos prestar breve atención al desarrollo de la aplicación de la ciencia en la vida. Al igual que todas las demás cosas en el mundo, esta aplicación surgió como fruto tanto de poderes buenos como malos, tanto de la fe bíblica que inspira al hombre en su vocación de dominar y desarrollar la tierra, como del espíritu de iluminación que proclamó la liberación del hombre por el mismo hombre con la instrumentalidad de la ciencia.
Cuando esta última idea se desmoronó tras la Revolución francesa, Comte buscó la explicación de este fracaso en la falta de logros científicos. Debía extenderse la ciencia a la sociología
con el fin de controlar el campo de la sociedad humana. La sociedad debía regirse por las leyes de la ciencia de modo que pudiera desarrollarse sin estorbos. Lo que sucedía era que la importancia del criterio acerca de la función de la ciencia en la realidad se estaba infravalorando lastimosamente. Marx empleó el criterio científico a fondo y afirmó que todo lo que él profetizaba nada tenía que ver con la fe. Sus criterios, dijo, estaban basados sólo en la ciencia. Tanto el comunismo como el socialismo —aunque este último de una forma algo ambigua— proclamaron la superioridad de la ciencia aplicada.
Esta ideología no llegó a florecer totalmente durante el siglo pasado. Los principios de la ciencia aplicada no se utilizaron de lleno hasta que Frederic Taylor los empleó en la gerencia científica de la producción. Su intención era eliminar métodos perniciosos de producción mediante la investigación científica, y con ello incrementar la producción, mejorar las relaciones entre empresario y trabajador, y aumentar tanto los salarios como los dividendos. En líneas generales su propósito era alcanzar una producción teóricamente perfecta, dirigida por la ciencia. Las cadenas de montaje de Ford fueron el primer intento de aplicación de estas directrices científicas. La idea se introdujo gradualmente en otros campos, especialmente en aquellos lugares en que el Gobierno tenía un poder absoluto para hacerlo.
Ciencia aplicada y planificación social
El sistema científico de producción se ensayó principalmente en la Rusia comunista, donde Stalin implantó los planes quinquenales. Durante la crisis económica de los Estados Unidos, Roosevelt realizó todos los esfuerzos posibles para establecer una economía dirigida científicamente para su New Deal. En Europa los socialistas desarrollaron también sus sistemas planificados para la sociedad. No puede negarse, como dice Mannheim, que la era del individualismo ha terminado. Hemos entrado en una fase colectivista de la sociedad. La esencia de esta transición está en la sustitución del invento por la planificación científica. La sociedad ya no se abandona al azar, la improvisación y la iniciativa individual. Estamos en el tiempo —suponen con alegría los planificadores— en que la sociedad puede tratarse como problema científico. Puede analizarse, y de este análisis se puede extraer una prognosis para el futuro. Sobre tal base se puede implantar un plan científico y se puede organizar la sociedad según ese plan, de tal modo que la antigua búsqueda de la humanidad de una organización social ideal que asegure el bienestar humano y la seguridad, habrá por fin dado su fruto. Como es lógico, esta planificación requiere tanto el control de la sociedad como de los individuos, a fin de que el plan no sufra alteraciones. El individualismo, dice Mannheim, tendré que estar al fin, más o menos, predeterminado, si se quiere que el plan se lleve a efecto. En consecuencia, los salarios, primas, rentas, seguridad social, cuota de producción, elección de profesión, deberán ser dirigidos desde arriba. La ciencia —se sigue argumentando— da una solución universalmente válida que debe determinar la realidad. Por consiguiente, la aplicación del plan requiere instrumentos que empujen al pueblo a la situación social que armonice con el plan nivelador.
Ahora bien, esta planificación económica no es, en modo alguno, el fin de la cuestión. Mannheim revela una profunda percepción cuando dice que la planificación económica conducirá a la sociedad a un sistema totalitario como el que existe en Rusia. Cualquier individuo que no apruebe el plan o no se adapte a él, debe a pesar de todo aceptarlo, o si es necesario se le debe hacer que lo acepte. Por consiguiente es necesario —sigue diciendo Mannheim— incluir también en la planificación los aspectos espirituales de la vida, con el fin de convencer al pueblo de que en esta era de la planificación debe apoyarse plenamente el plan. Es, pues, inevitable que la educación y la información pública por prensa, radio, etc. sea también planificada. También la religión cae en la esfera de esa planificación y debe adaptarse a ella. En nuestros tiempos modernos todo el mundo debe tener una mentalidad planificadora.
Es evidente que estos pensamientos todavía no han cristalizado en la sociedad occidental. No obstante, se está gestando en todas partes, y todos debemos percatamos del hecho de que nunca llegará un momento concreto en el que se dé el paso decisivo e irrevocable. La planificación avanza gradualmente. Cuando se acepta en principio, uno se ve obligado a seguirla en todo. Aun cuando se rechace el desenlace totalitario, cuanto más se defienda la planificación como panacea de los males de la sociedad, tanto más imposible se hace una resistencia final y una liberación de las consecuencias. Todas las libertades, incluyendo la religiosa, tendrán que sacrificarse si se quiere que la sociedad planificada sea un éxito. Por esta razón, los cristianos en particular deben entender cómo funciona en la práctica la planificación. Se empieza por un análisis de la sociedad. Luego sigue la prognosis del futuro y el diseño del plan ideal. A continuación viene la información al público, a modo de aviso. La etapa final es la implantación del plan como regla coercitiva para el pueblo.
En muchos casos, las tres primeras etapas, hasta llegar a la divulgación del plan, pueden defenderse. Pero ¿qué diremos de la cuarta etapa, o sea, del control de la sociedad por una selección de científicos y dirigentes que tienen la ciencia a su disposición? ¿Es eso malo? ¿Por qué? ¿Ha creado ya alguna crisis? ¿Es la cuarta etapa mala también cuando el pueblo no es obligado sino guiado suavemente, según el proyecto de Mannheim? Obsérvese que en este último caso la élite dirigente sólo necesita dar un paso para obtener su propósito influenciando a la masa en el nivel de lo subconsciente. Este sería el método más fácil, y también el más peligroso. Se usa ya con frecuencia en el mundo de los negocios mediante la sutileza de la publicidad, y no hay duda de que también se usará en po1 (tica. En estos casos, el forzar a la masa para hacerla de mentalidad planificadora y seducirla con motivaciones subconscientes, equivale a borrar su responsabilidad. El pueblo no es ganado por la verdad de la cosa, sino por algo muy diferente, algo que no tiene nada que ver con la verdad, sino con la utilidad para meter a la masa en el molde. Todo esto no es sino una desecración de la personalidad e individualidad humanas. Es así como la ciencia aplicada produce la crisis en la sociedad moderna. Podemos distinguir tres ragos en esta crisis: 1? Pérdida de libertad; 2? secularización, y 3 alienación. De ellos nos ocuparemos en el resto de la obra.
Animales planificados y planificadores
La primera característica de la planificación consiste en la eliminación de la libertad y responsabilidad humanas. Esto es una consecuencia det hecho de que la planificación supone la elaboración científica de las actividades del pueblo en un determinado campo, tanto a nivel individual como en grupo, así como el control de dichas actividades con el fin de comprobar si se ajustan al plan.
¿Cómo se logra esto? Los hombres y las colectividades actuarán cuando estén motivados por una creencia en la necesidad o ventaja de algo, y posean la necesaria libertad para esa actividad. Ser motivado y actuar con libertad sólo es posible sobre una base de conocimiento. Por lo general se tratará de un conocimiento práctico. La mayoría de los individuos se interesa en el aquí y ahora, y se esfuerza por lo que le parece útil. Ahora bien, cuando la ciencia es aplicada, el conocimiento de ella compite con este conocimiento práctico. Esa es nuestra situación actual. Como se comprenderá, en eso radica también nuestro problema. Por el momento no vamos a inquirir cómo debía ser esta competencia. Sólo pretendemos saber cómo es de hecho. Podremos entender esto mejor fijándonos en la gerencia científica que Taylor desarrolló. Para él la ciencia era, en todos los sentidos, la más alta y mejor forma de conocimiento. El conocimiento práctico lo consideraba como algo azaroso y compuesto de piezas reunidas accidentalmente. Pero el conocimiento científico aplicado era para él un todo coherente, sistemáticamente compilado y universalmente válido. Si se llega a hacer presión con él para forzar su aceptación, entonces sustituirá al conocimiento práctico. Como es lógico, este concepto presupone: 1.1 que sólo el conocimiento de los científicos tiene valor, y que el conocimiento práctico de los obreros puede elirninarse sin ningún perjuicio; 2°) que sólo los hombres de ciencia y aquellos que pueden manejar el conocimiento científico tendrán verdadera responsabi !idad. Los obreros están obligados a seguir ras reglas del plan de producción. De este modo la ciencia determina cada operación individual, y la conexión de todas ellas.
Fijémonos ahora en otro aspecto de esta cuestión. Los filósofos de nuestro siglo han protestado, según hemos visto, contra la preeminencia del pensamiento científico, porque no hace justicia al hombre. Debido a su propia naturaleza este pensamiento sólo puede determinar la realidad por sus resultados. Es por consiguiente incapaz de definir la libertad humana. Jaspers dice: “No hay libertad para el pensamiento científico.” Las consecuencias del ideal científico no estorbaron la libertad de la vida práctica en tanto que la ciencia no fue aplicada. Simplemente invitaba al hombre a creer que no es más que un animal o tal vez sólo una máquina.
Pero esta situación cambia completamente cuando el dictado de la ciencia se aplica a las actividades del hombre. No sólo es entonces excluida la libertad del mundo del pensamiento, como fue el caso en Marx y Freud, sino que además, por medio de la planificación y el control de esta libertad, es también excluida de la conducta en la vida. En el sistema de producción de Taylor el obrero no tiene libertad para elegir o inventar. Tiene que hacer lo que el plan le ha impuesto.
Como resultado de la planificación se produce, en principio la misma pérdida de libertad en otros campos. Unicamente se dan diferencias de grado. La élite es libre y responsable; el hombre común es obligado a obedecer ciegamente y se ve privado del precioso don que Dios le concedió en cuanto personalidad libre: la capacidad de responder libremente a la vocación de
Dios. Polak denomina al hombre animal planificador. Es esto algo muy sugestivo para su visión del hombre, pero en su entusiasmo por la planificación olvida que para que una pequeña élite realice el ideal del animal planificador, la masa humana es degradada al nivel de animales planificados.
Está claro que siempre quedará una cierta libertad. Pero ésta no será fruto de los principios científicos. Esta libertad permanece sólo a causa de la incapacidad de la ciencia para controlarlo todo. Lo decisivo es el plan. La libertad debe siempre ceder cuando el plan lo requiera. Siegfried apunta a esta crisis de la responsabilidad y de la libertad (que se originó en un falso principio de la ciencia) cuando dice que el rasgo más sorprendente de nuestro siglo, en comparación con el anterior, es su pérdida de libertad.
Secularización de la vida práctica
La segunda característica de la crisis fue la secularización de la vida. Ya no hay lugar para Dios. No pretendemos decir que la ciencia aplicada sea la única causa de este rasgo de la sociedad moderna, aunque sí que es una causa básica. La culpa no es de la ciencia en sí, sino del hombre que ha producido esa ciencia, guiado por principios falsos. La secuiarización, la disociación de la vida respecto a Dios, surge cuando la propia ciencia es secularizada y por su aplicación controla la vida práctica en su totalidad.
Esas dos condiciones se dan en nuestros días Dios ha sido desplazado gradualmente del pensamiento del hombre con la ayuda del espíritu de una ciencia que es considerada neutral, autosuficiente, independiente, y superior a todo. Esa ciencia, aplicada a la vida práctica, especialmente con su visión de una sociedad planeada, va consiguiendo gradualmente el control de la sociedad. ¿Cómo podemos entender la secularización en esa situación? Esta ciencia aplicada nos plantea un grave dilema.
Siempre que la ciencia, motivada por sus presuposiciones, dé la solución definitiva y determinada, no quedará lugar para Dios. No hay lugar para la oración, ni para la gracia divina, ni para la bendición de Dios. Si una sociedad planificada es científicamente correcta, ya no necesita a Dios. Cada paso que se da en esa dirección, hace al mundo más profano y la aisla aún más de Dios. Los salarios y precios, el trabajo, las pensiones, la enfermedad, el gasto del dinero, el tiempo libre, la natalidad, la migración, la elección de profesión, la información educativa y, en definitiva, todo, puede ser controlado por la ciencia sobre la base de una profunda investigación. Sólo ella parece capaz de producir resultados buenos y necesarios. Parece como si la teoría siempre tuviera razón.
La ciencia aplicada parece haber conseguido el dominio del futuro, a menos que se le descubra alguna fisura. Afortunadamente hay por lo menos, dos de ellas. Más adelante las examinaremos, pero puede ser útil mencionarlas ahora: la primera es que la ciencia no es neutral e independiente, y la segunda es que la ciencia aplicada no puede y 1)0 debe intentar controlar la realidad. Pero tengamos en cuenta que el camino para llegar a percibir la debilidad inherente de la ciencia aplicada, con vistas a poder resistir con éxito su impacto totalitario, es largo, duro, y lleno de obstáculos. Parece que incluso el cristiano se ve empujado a confiar en la ciencia, restringiendo su fe al círculo de la familia, la iglesia y tal vez de su propio corazón y el cielo. ¡Al menos eso está fuera de la planificación! La extensión de la planificación —engendrada por el mal (le la ciencia aplicada— persigue a todo aquel que vive sn Dios. Es significativo que Heidegger dijera en una ocasión: “Ser es dar un paso hacia la muerte.”
En esta maligna situación, el cristiano parece forzado a aceptar el esquema “natural-sobrenatural”. Pero esto deja a su llamada vida natural sin Dios. No confiemos jamás en ese esquema. Téngase en cuenta que la secularización siempre tenderá a ensanchar el campo de lo “natural”, y estrechar el de lo sobrenatural. Algunos pueden sentirse tentados a volverle la espalda a la iglesia porque ésta no tenga un mensaje para una vida práctica sin Dios. Sólo el evangelio completo de Dios puede dar esperanza. Este evangelio reta los presupuestos de la ciencia aplicada y se enf renta directamente a ellos, formulando la elección con toda claridad: Cristo o la ciencia. Cristo, el Salvador del mundo, pone al descubierto los problemas del hombre moderno. Sólo El les puede dar solución. El siglo XIX creyó en la rendición mediante el progreso y la tecnología. El siglo XX cree en la redención mediante la ciencia aplicada en una sociedad planificada. Cristo o esa ciencia; he ahí la elección que se nos presenta.
Alienación y aislamiento del hombre
¿Existe alguna otra fisura en la ciencia aplicada? Por cierto que sí. Hay una muy importante, relacionada con la tercera característica de nuestra actual crisis, y estrechamente conectada con el punto anterior. El poder que la ciencia aplicada ha conseguido, se revuelve contra ese hombre que esperaba convertirse, con su ayuda, en amo de la realidad. Es ésta una cuestión muy extensa que aquí sólo podemos tocar brevemente. Dessauer ya ha señalado el hecho de que la tecnología desarrollada por el hombre se está transformando en un poder impersonal, autónomo, que parece haberse independizado del hombre y oponerse a sus mejores intereses. Cualquier persona que trabaje en una organización puede sentir el poder latente que le es característico. No se trata sólo de un poder contra el hombre insignificante, sino que también es, en cierto sentido, algo más allá del control de la élite. A veces hemos habiado con dirigentes de semejantes organizaciones, aconsejándoles para introducir algunas mejoras. Se han encogido de hombros y han dicho: “Su consejo es muy bueno, pero la organización no lo puede incorporar; no olvide que soy tan impotente como Ud.”.
Lo mismo sucede con la planificación en otros campos, incluyendo el de la información pública. Cuando se busca la fuerza en la planificación, lo que en realidad sucede es que uno se convierte en esclavo, aunque se sea el creador del plan. Hitler llegó a un punto de su carrera en el que la guerra ya era inevitable, aunque la hubiera querido impedir. Laski, el teorizante laborista, ha argumentado que cuando el partido de la oposición se hace con el poder en un gobierno que se ha embarcado en un programa laborista planificado, se ve obligado, por el poder de la anterior planificación, a desarrollar el esquema socialista. Esto, dijo, no sólo es bueno, sino también inevitable.
Este punto tiene una aplicación todavía más amplia. El resultado de la ciencia aplicada es la esclavitud y la enemistad. Guardini dice que desde la Edad Media el hombre ha creado varios campos autónomos de investigación con el fin de convertirse en dueño de la realidad. Mediante esos esfuerzos ha cerrado las puertas a Dios. Parece ser que al católico Guardini se le ha escapado el ver que esta tendencia tiene su origen en la naturaleza autónoma alimentada por Tomás de Aquino. Pero se da cuenta, no obstante, de que esa autonomía conduce a la alienación del hombre de ese mismo campo. Esto es algo que se ha puesto muy de manifiesto en el caso del hombre y la bomba atómica.
Esta alienación se puede observar en nuestra civilización, con sus esfuerzos en busca de la seguridad y el poder a través de la indiscutida y triunfante ciencia. Pero todos los esfuerzos humanos han desembocado en una sorprendente inseguridad. El hombre se da cuenta de que los medios de su poder se e escapan de las manos y se vuelven contra la propia humanidad. El hombre ha luchado por conseguir el dominio de ¡a realidad y así, en cuanto amo, ser igual a Dios. En ese proceso ha perdido a Dios. Al propio tiempo se alienó del mismo poder que había descubierto y pretendido emplear para sus propios fines. Esto le ha ido reduciendo más y más a la esclavitud, convirtiéndose en su enemigo. Al igual que en el caso de Adán, el ansia humana de autonomía revela las consecuencias y naturaleza del
pecado. Dios mismo está castigando a nuestra civilización por este pecado, con la actual crisis de la ciencia y el pensamiento científico. La secularización penaliza al hombre con la pérdida del significado de la vida. El ansia humana de independencia ha provocado este mortífero rebote de la herramienta, produciendo la actual esclavitud.
Hay que tener en cuenta que los instrumentos empleados por el hombre no son verdaderamente independientes de éste. Parecen serlo al alienarse de la vida y esperanza del hombre. Es Dios, en realidad, quien hace que el hombre, con todo su recién estrenado poder, se convierta en impotente. Dios castiga la apostasía del hombre volviendo los instrumentos contra el propio hombre, confrontándole con lo absurdo de su vida, y con una pérdida de la fe, con el resultado de la pérdida de la fe, con el resultado de la pérdida esencial del control de los instrumentos.
Jaspers, aunque no percibe el carácter de la fe, admite que esta pérdida de fe marca la crisis de nuestra civilización. No hay nada que objetar a esa observación. Se puede ver en la inútil lucha de Occidente por contrarrestar al comunismo y recuperar la perdida iniciativa. Se puede también ver en la incapacidad de Europa para encontrar la solución adecuada a sus relaciones con sus antiguas colonias.
Apenas hace cuarenta años que Freud dijo que la Religión y la fe eran una neurosis nacida de frustraciones psicológicas. En nuestros días hay muchos humanistas que se percatan con dolor de que la verdad es precisamente al revés. Se dan cuenta de que nuestra crisis es una neurosis nacida de la falta de fe en el significado de la realidad. He ahí, al descubierto, las raíces de nuestra crisis, tanto en la ciencia teórica como en la aplicada. La única solución está en la recuperación de la fe. Montaigne dijo en cierta ocasión: “No hay brisa para el que no conoce un puerto.” Pero no toda fe es válida y verdadera. La única fe que puede rescatar a nuestra civilización es la que hace al hombre absoluta y completamente dependiente de Dios, pues esa fe abre las puertas de la verdadera libertad en Cristo.

Leer el artículo completo en http://lasteologias.wordpress.com/2008/09/03/enfoque-cristiano-de-la-ciencia/

21. KC - octubre 10, 2008

Como decía Foster Wallace, la influencia de los medios audiovisuales tiene una influencia bastante negativa en cabezas que aún no han formado una objetividad psicológica. Es absolutamente normal que un niño quiera ser futbolista por encima de científico, sobre todo cuando los “no niños” tratan a los futbolistas como héroes patrios sin pensar que un futbolista no es más que un mero títere de un negocio que da de comer a muchas bocas. Lo único posiblemente admirable de un futbolista -u otro deportista-, es su esfuerzo en generarse una carrera profesional; por lo demás…

El mismo endiosamiento sucede con personajes televisivos de toda índole: actores, músicos, deportistas… Evidentemente, casi todo tiene sus causas y estas son deducibles.

En cuanto a personas que tienen cargos importantes y ni siquiera saben que la Tierra gira alrededor del Sol…Eso es la sociedad. Ni más, ni menos.

Sobre la magia, yo diría que es parte inevitable del ser humano. Lo inexplicable y sobrenatural nos encanta porque se sale de lo meramente real. Estaría por encima de lo que vemos y eso nos daría argumentos existenciales que podrían aminorar nuestras crisis vitales. Ecco, como buen experto en semiótica, lo sabe perfectamente. Por cierto, aprovecho para recomendar la que será su última novela: La misteriosa llama de la Reina Loana, la cual es, desde mi punto de vista, una sencilla obra maestra. De lo mejor que he leído en mi vida, si sabe uno darle interpretación, claro.

Saludos.

22. Gabriela - octubre 10, 2008

Hola Manuel, Gonn, Phosphoros, KC, Paulo,Manuelabeledo y demas. La realidad de los países sin tradición científica como puede ser España y quizás mucho más aún Argentina, en mi caso, es deprimente para los científicos. Nosotros al menos que hemos tenido que trabajar y estudiar al mismo tiempo para sobrevivir y luego hacer la carrera científica luchando para poder llegar a fin de mes con nuestro sueldo, a mi que hice una maestria con un bebé recién nacido con un gran esfuerzo, que me tuve que ir a EEUU para aprender porque no hay nadie en mi pais que pueda enseñarme en el tema en el que trabajo y ahora tengo que volver a irme me da una buena idea de varias cosas.La ciencia en estos países no está denigrada sino que nadie la ve como algo valioso, ni los gobiernos, ni la gente porque tampoco hay divulgación científica seria. Solo perdiodista que dicen cualquier cosa. Pero la realidad es que antes los laboratorios estaban llenos de hombres y hoy solo se ven mujeres porque es claro que nadie puede manter una familia con sueldos miserables. Algunas mujeres, aún separadas, sobrevivimos pero es muy duro saber que uno vive al límite siempre. Por eso los chicos idolatran más lo mediático, porque es la manera de poder acceder a dinero con poco esfuerzo, más que el propio talento con el que nacieron. La gente se aferra a lo sobrenatural porque necesita creer en algo, y eso atrae. Espero que no sigan mezclando la relgión con la salud o la medicina porque un siglo atrás la gente moría porque no existían los antibióticos… No mezclemos más las cosas. En fin… gracias Manuel por tan lindo artículo.

23. pauloarieu - octubre 10, 2008

Garbiela,me imagino que es duro luchas para salir adelantye, y estudiar como se puede,. Se que la ciencia es muy importante, peor no le dan el valro que tiene, pero hay muchas razones.
No solo la economica, muchas personas realzian grandes profesiones con bajos ingresos, pero no creo que sea solo eso, aunque si es una de las razones, que en estos paises subdesarrollados no se gana nada.
Pero creo que admeas, hoy por hoy, el estudio de la ciencia no despierta en las personas los mismos sentimientos que antes, en otros siglos.
A mi me empezó a interesar mas la ciencia hace un tiempo attas, cuando a raiz de lso debates en este blog y en el mio, me vi obligado e empezr a leer paar poder responder a las presiones que tenia de dar respuesta desde la fe cristiana a mala ciencia, sobre las creencias nuestras y ciertas doctrinas relacionadas con el evolucionismo, y descubir que los cristianos de otros siglos, estudiaban ciencia junto con la Teologia y la filosofia, y hoy esa pasion por descubrir los mecanismos de la creacion han menguados,porque ya muchos no creen que Dios creó el univeros y por eso no investigan mas, ya que ha perdido el interes, al estar la ciencia arraigada al naturalismo.
Pero siglos atras no era asi.
me gustaria recomendarte la lectura de este libro, no te pido qe estes de acuerdo con todo,obvio,pero a lo mejor te ayuda a reflexionar a y a entender algunas de las razones por las cuales al ciencia atraviesa esta crisis.Siempre viene bien leer la otra campana.
No se estaras de acuerdo que la cioencia sin la religion cogea.Pero yo si. Ambas se necesitan
Quisera animarte a leerlo,podes bajarlo incluso el libro, yo lo subi en formato pdf.
me gustaria concoer tu opinion al respecto.
http://lasteologias.wordpress.com/2008/09/03/enfoque-cristiano-
de-la-ciencia/

Saludos, gabriela y adelante, no te rindasque luchando es cuando uno le encuetra mas sentido a la vida.

Paulo

24. Manuel - octubre 10, 2008

Juan, otra vez por aquí. Veo que sigues sin la costumbre de poner signos de puntuación en tus textos, con lo que la compresión de los mismos es casi misión imposible.
Si te gusta la pseudociencia y te sientes cómodo en ella allá, eso quizás conteste las preguntas de tu pseudomundo, pero no lo que de verdad pasa en la naturaleza. Respecto a tus preguntas:
(i) la ciencia no tiene que decir nada de Dios. No lo toma ni como tema de trabajo ni como hipótesis para explicar nada.
(ii) sobre la verdad inmutable y la ciencia: https://oldearth.wordpress.com/2008/09/22/ciencia-o-mitos/

25. Manuel - octubre 10, 2008

Gabriela, Paulo. Sí, las cosas no van bien para la ciencia a nivel global, y en los países con menor tradición se nota más. Hoy hablo algo de eso en https://oldearth.wordpress.com/2008/10/10/ciencia-latina/. Pero vivimos unos tiempos de sombras. Los nuevos medios de masas han incrementado la información circulante, pero cada vez hay menos conocimientos y a los sabios se les ve menos, su opinión se diluye y tiene el mismo valor que la de la vecina del quinto, como dice un célebre tango que conocereis bien. Los fundamentalismos florecen y encima hay quien les ríe las gracias como si fuesen freakis. Personajes como Ahmadinejad o Palin se mueven por la escena internacional con millones de seguidores y la psedociencia florece como si estuviesemos en la Edad Media.

La vida de un científico es muy dura y sacrificada. Paulo, no es sólo el hecho de los sueldos bajos, como bien dices hay otras profesiones donde se gana menos, pero son menos gratificantes. Uno de los aspectos más negativos es la dificultad de la conciliación familiar: jornadas de trabajo muy largas, incluso en fines de semana, movilidad contínua, etapas de formación en otros países, contratos basura durante los primeros años… Todo esto desanima a los jóvenes, sobre todo si éstos tienen como modelo los futbolistas o los cantantes de moda.

Saludos

26. Juanma - octubre 10, 2008

Así me gusta Paulo… resumidito. 🙂

27. Phosphoros - octubre 10, 2008

Hola a todos
Sí todos tienen razón, y comparto lo de Gabriela…
Saludos.

P.D: ¡Paulo, te fuíste al Carajo!…¿estás escribiendo un Libro?.

28. lampuzo - octubre 10, 2008

Como siempre mezclando la “horda roja” con planificación humana y élites, etc.., como si “su caballo” no este repleto de ellas.

Me temo que esto no va de “Un mundo feliz” , esto habla de dificultades para realizar una labor en beneficio de todos, e incluir la satisfacción personal de hacerlo, y nada más. La necesidad que personas, aptas para aportar, se vean incapacitadas de realizar su labor por múltiples condicionamientos tanto financieros como sociales, es donde radica el problema, no en su metafísica existencial.

Vamos a dejarnos de “democracias bajo palio” y otras zarandajas y demos una oportunidad de conocimiento a quién no lo tiene. En eso se basa el futuro de la raza humana, aquí, en su realidad.. y entonces.., si podría ser infinita su existencia.

Ya esta bién de catalogar como “cientifistas”, “evolucionistas” y otros “istas”, a quien no quieren cerrar los ojos.


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