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¿Originaron los volcanes la vida en la Tierra? octubre 17, 2008

Posted by Manuel in biologia, ciencia, diseño inteligente, evolucion, geología, historia de la ciencia, microbiologia, origen de la vida, paleontología.
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Tana Oshima
El Mundo Digital
Fue tan sencillo como convincente. El experimento que un científico de la Universidad de Chicago llamado Stanley Miller reprodujo una y otra vez en el laboratorio hace más de medio siglo sigue explicando hoy los posibles orígenes de la vida en la Tierra.
Un ya histórico estudio publicado en Science en 1953 demostraba cómo a partir de los componentes de la atmósfera terrestre inicial podían surgir los aminoácidos, clave para la formación de la vida. No había ingredientes más conocidos y accesibles para la “sopa primigenia” -como la descrita por Darwin-: metano, hidrógeno, amoniaco, agua y electricidad.

El experimento de Miller, hoy común en las clases de química de los institutos, consistió en juntar todos estos ingredientes y descargar electricidad, simulando así el océano, la atmósfera y los rayos de hace 4.500 millones de años. El resultado fue una sopa de aminoácidos. Un simple experimento había logrado crear 13 de los 21 aminoácidos necesarios para la vida. El célebre astrofísico Carl Sagan lo consideró “el paso más significativo para convencer a los científicos de que la vida puede ser abundante en el cosmos”.

Cincuenta y cinco años después, la misma revista Science publica una revisión del experimento. Jeffrey Bada, de la Institución Scripps de Oceanografía en la Universidad de California en San Diego, y colegas han reinterpretado el análisis de Miller para concluir que los principales componentes de la vida pudieron surgir de las erupciones volcánicas.

Más aminoácidos

Durante estas décadas, varias evidencias han cuestionado la validez de la atmósfera recreada por Miller (existen dudas de que ésta fuese tan reductora, es decir, pobre en oxígeno). Sin embargo, el nuevo experimento llevado a cabo por Bada sugiere que “incluso si la atmósfera en su conjunto no era tan reductora, podría haberse dado una síntesis prebiótica localizada” en sistemas volcánicos, dice el estudio. Se cree que la Tierra, en sus orígenes, era un planeta convulso, sacudido por la actividad volcánica. El estudio actual sugiere que los rayos y las emisiones de gases resultantes de las erupciones volcánicas pudieron producir los componentes químicos necesarios para la vida. Al volver a realizar el experimento con técnicas contemporáneas, los investigadores han logrado crear un total de… ¡22 aminoácidos!

Tras una de las pruebas, los autores del estudio publicado hoy describen que “el vapor (expulsado por los volcanes) inyectado en la chispa [eléctrica] puede haber generado con radicales hidroxilados que reaccionaron o bien con los precursores de los aminoácidos o con los propios aminoácidos”.Tras la muerte de Miller en 2007, Bada, ya veterano, y sus colegas rescataron las muestras químicas originales de aquella “sopa primigenia”. “Estábamos seguros de que aún quedaban cosas por descubrir en el experimento original de Miller”, dice Bada, coautor del estudio. “Nos dimos cuenta de que una versión moderna” de las pruebas con sistemas volcánicos “produce una variedad más amplia de componentes”.

[Hoax] Cuando la fe nubla la razón octubre 17, 2008

Posted by Manuel in ateismo, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, educación, escepticismo, historia de la ciencia, pseudociencia, religión, sociedad.
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Un periodista ingles, con una amplia cultura se traslada de Inglaterra hasta Nueva York. Este periodista fue Richard Adams Locke, un descendiente del filósofo John Locke. Después de una etapa como periodista de sucesos pasó a ser editor en jefe del New York Sun, uno de los principales periódicos de masas de la ciudad de Nueva York. Este periódico tenía como objetivo llegar a todas las capas sociales de la población y era vendido, no por suscripción, sino por chicos en la calle.

En la época en la que acontecieron los hechos, la astronomía era muy popular en esa ciudad. El cometa Halley sería visto en Septiembre de 1835, y ya en agosto se habían montado telescopios en los parques para observarlo. A pesar de que ya se conocía por parte de la ciencia la naturaleza de los cometas, éstos seguían siendo vistos por la mayoría de la población como una prueba del Creador. Además, los neoyorquinos estaban convencidos de que Dios había beneficiado por igual a todo el universo, con lo que se imaginaban a los planetas conocidos entonces como planetas habitados.

Richard A. Locke era crítico con las posturas fundamentalistas en religión, por lo que en el periódico que trabajaba encontró la plataforma adecuada para ejercer su pequeña jugarreta.

En agosto de 1835 Locke empezó una serie de artículos en los que describía descubrimientos efectuados por el astrónomo John Herschel. Este científico se encontraba en ese momento en Ciudad del Cabo estudiando los cielos del hemisferio Sur. Herschel se encontraba allí, en un lugar alejado, tanto que una comunicación con Nueva York llevaría en aquella época más de dos semanas. Por tanto quedaba a merced de un periodista con inventiva. El engaño de Locke se llevaría a cabo por completo antes de que el astrónomo pudiese conocerlo.

El primer artículo de Locke publicado en el Sun el 25 de agosto de 1835 describía de una forma detallada todos los maravillosos descubrimientos efectuados por el telescopio de Herschel. Describió la potencia del telescopio de tal magnitud que podía observar objetos de 18 pulgadas sobre la superficie de la Luna. En el segundo artículo describe la fauna que se podía observar en la Luna, tales como anfibios y otros animales acuáticos. Además precisó la presencia de mares y lagos en nuestro satélite. El bombazo llegó el 29 de agosto, cuando publicó la observación de vida inteligente en la Luna, incluyendo formas humanoides.

Los chicos que vendían los periódicos igual no leyeron los artículos, pero estaban encantados, ya que las ventas se habían incrementado notablemente. Todo el mundo quería saber qué vendría a continuación. Locke no los decepcionó, relató que tras unos ajustes en el telescopio, Herschel había sido capaz de observar templos religiosos en la Luna. El New York Times afirmó que lo descrito por Locke era probable y posible, mientras que el New Yorker escribió que “comenzaba una nueva era de la astronomía”. Muchos clérigos de USA consideraron la posibilidad de empezar a producir Biblias para la población de la Luna.

El plan trazado por Locke parecía cumplirse a la perfección: cualquiera podría darse cuenta que lo escrito era una fantasía, y los americanos se darían cuenta lo estúpido que es usar la astronomía para justificar sus creencias religiosas. Pero este periodista que creía conocer a la población de EEUU se equivocó. Cuando Locke reconoció que todo lo escrito era ficción, y el Sun publicó que Herschel no había hecho esos descubrimientos, la opinión de los neoyorquinos no varió un ápice. Éstos se mantenían firmes en sus creencias, seguían opinando que lo escrito por Locke era cierto (o al menos posible) y lo que es más irracional, anunciaron que en el futuro la ciencia demostraría lo narrado por Locke.

Referencias:

1. David Bodania (2008) How a hoax fooled the faithful. Nature (2008) 455:866-867.
2. The Moon Hoax