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Científicos creacionistas (IV): Ernst Chain octubre 29, 2008

Posted by Manuel in ateismo, biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, evolucion, historia de la ciencia, microbiologia, religión.
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En el listado de científicos adscritos por páginas tales como Answer in Genesis, SEDIN, ICR o incluso por instituciones defensoras del Diseño Inteligente, como el Discovery Institute, aparece Ernst Chain como presunto creacionista. Y al menos en los 3 primeros portales lo incluyen en su pensamiento YEC, ya sabéis el de la Tierra joven. Chain murió hace ya casi 30 años, con lo que no fue testigo del gran boom de la biología molecular, lo que como luego veremos, le hizo perder bastante perspectiva de hacia donde evolucionaba la ciencia. Veamos primero unas pinceladas de su vida:

Ernst Boris Chain nació en 1906 en Berlín (Alemania). En esta ciudad completó sus estudios hasta graduarse en Química; posteriormente su interés por la incipiente bioquímica lo llevó a trabajar en el Instituto de Patología de Berlín. Más tarde se trasladó a Cambridge (Reino Unido) y se incorporó al grupo de Frederick Hopkins (Premio Nobel de Medicina, 1922) de la Escuela de Bioquímica de Cambridge. Dos años más tarde pasó a Oxford para trabajar con Howard Walter Florey. Murió en Dublín (Irlanda) en 1979. Recibió el Premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1945 junto a Howard W. Florey y Alexander Fleming por su descubrimiento de la penicilina.

En resumen, un químico de formación que participó con el llamado grupo de Oxford que descubrió la penicilina. Insistió mucho en que esta sustancia fuera patentada, pero finalmente la opinión de Florey fue la que se impuso y la penicilina fue un regalo de estos investigadores a la humanidad. Sus investigaciones discurrieron posteriormente por la química de la penicilina y la producción de otros antibióticos a partir de hongos y bacterias: También realizó estudios de sustancias tóxicas o narcóticas del sistema nervioso y propiedades de la insulina y relación con el metabolismo de la glucosa en la diabetes.

Era una persona muy religiosa, en la última etapa de su vida manifestó de forma notoria en público su identidad judía. Fue un miembro activo del Instituto Weizmann de Ciencias. En el año 1965 expresó claramente su visión religiosa en una conferencia impartida en el Congreso del Mundo Judío que llevó por título Por qué soy judío.

¿Por qué Chain es incluído por los YECs en sus listados?. ¿Por ser muy religioso?. Ya he mostrado diversos ejemplos anteriormente de científicos muy religiosos, incluso creacionistas, que piensan que el pensamiento YEC es un fraude intelectual. ¿Es este otro ejemplo más o dejó algo escrito Chain que muestra su pertenencia al movimiento YEC?.

En su obra científica no se observa nada por el estilo, pero sí que escribió un artículo de divulgación donde se exponen ideas anti-darwinistas por parte de Chain. Este artículo lleva por título Social responsibility and the scientist in modern western society y fue publicado en 1971 en la revista Perspectives in Biology and Medicine volumen 14 páginas 347-369. La publicación recoge una conferencia impartida por Chain ante el Consejo de Cristianos y Judíos, una charla ante una audiencia de no científicos donde éste hace un repaso de su visión de las ciencias, sus perspectivas y cómo éstas han ayudando y seguirán ayudando al desarrollo de la sociedad.

Es en esta publicación donde se produce una crítica al darwinismo por parte de Chain, y lo hace en la parte final de la charla. Como seguro que estáis impacientes por ver esas críticas empezaré a revisar el artículo al revés, primero relataré la opinión de Chain acerca de la evolución y luego comentaré otros aspectos que considero interesantes de su charla.

Para Chain, los conceptos de Darwin-Wallace acerca de la evolución entendida como una selección natural a través de la supervivencia del más adaptado no es más que un producto de una visión “naive” del siglo XIX, en la que se plantea que todos los secretos de la naturaleza se podrán llegar conocer mediante el método científico si se da el tiempo suficiente.
Bien, aquí Chain hace una crítica basada en un planteamiento filosófico que, efectivamente nació en el siglo XIX (el positivismo) y por el que muchos científicos de la época plantearon que la ciencia llegaría a resolver todas las dudas de la humanidad.
Seguimos:

Es desde luego una perogrullada, y no una teoría científica, decir que un organismo no puede sobrevivir si no está adaptado para sobrevivir. Es también obvio que si en una determinada especie las mutaciones producen variantes genéticas que dan ventajas para adaptarse al medio, entonces sus posibilidades de supervivencia serán mayores que las menos adaptadas. No hay dudas de que estas variantes aparecen en la naturaleza y estas variaciones son causa de limitadas contribuciones hacia la evolución de especies.
Chain ve por tanto una tautología en el concepto supervivencia del más apto, pero no excluye para nada la contribución de la mutación en la adaptación. Informa de la existencia de mutaciones beneficiosas y de su contribución en la evolución. ¿Os suena esto igual que lo que dicen los YECs, los cuales insisten en que no existe ninguna mutación beneficiosa?. Es más apunta hacia la existencia de evolución, lo que critica es el mecanismo utilizado para explicarla. Seguimos:

Postular, como los positivistas de finales del siglo pasado, y sus seguidores de este, que el desarrollo y la supervivencia del más apto es una ENTERA consecuencia de mutaciones al azar, o incluso, que la naturaleza efectúa experimentos de prueba y error a través de las mutaciones para generar organismos más adaptados para sobrevivir, me parece a mí una hipótesis no basada en evidencias e irreconciliable con los hechos. Esta hipótesis descuida obstinadamente el propósito teleológico que se presenta a cualquier biólogo, independientemente de si estudia la relación entre los órganos de un organismo, la relación entre los orgánulos de una célula o las interrelaciones entre varias especies. Estas teorías clásicas de la evolución son una simple simplificación de una inmensa y compleja cantidad de datos, y lo que más me sorprende es que hayan mantenido tanto tiempo, sin un rumor de protesta por parte de los científicos. Sin embargo, en estos momentos un cada vez mayor número de científicos que se están dando cuenta que no está claro con las actuales teorías de la evolución, y éstas necesita una drástica revisión, siendo éstas deducidas en base a consideraciones morfológicas y ecológicas
Aquí hay dos cosas interesantes. Por un lado critica la evolución basada en el azar, según su manera de entender el darwinismo; mientras que por otro critica que los científicos darwinistas no intenten entender las causas por las que la evolución opera (propósito teleológico). Y en la parte final tiene razón, la teoría de la evolución ha tenido una drástica revisión (como por otra parte se hace en ciencias). Desde la década de los 70 del pasado siglo hasta ahora se han incorporado nuevas teorías para explicar lagunas de conocimientos que se tienen en cuanto a los mecanismos por los que la evolución opera, como por ejemplo el equilibrio puntuado o la simbiogénesis. También se han incorporado, especialmente desde la década de los 80 gran cantidad de información molecular, que junto con los nuevos datos de secuenciación de genomas han robustecido los pilares en los que se apoya la teoría evolutiva. Y a pesar de ello todavía se sigue discutiendo acerca de los mecanismos, como siempre se ha hecho en ciencia.

En particular, los modernos conocimientos del código genético y la forma de trasmitirse la información, son casi incompatibles con el concepto darwiniano de la evolución. Es prácticamente imposible que toda la información génica, que todas las secuencias que podemos encontrar en un organismo hayan sido ensambladas por mecanismos de prueba y error. La probabilidad de que esto fuese así es demasiado pequeña para ser incluso considerada, incluso dando los largos períodos de tiempo que lleva la vida sobre la Tierra. La necesidad de unas fuerzas que dirijan el proceso en el origen y desarrollo de los eventos biológicos se antojan necesarios.
En la última frase de esta exposición está la clave de la forma de pensar de Chain: evolución dirigida. Esto se acerca un poco a las ideas de Teihard de Chardin y a la de los católicos que postulan que Dios podría estar guiando la evolución. Lo acerca a esta posición religiosa y lo aleja de la ciencia, porque las mismas críticas que él realiza hacia la evolución por “prueba-error” (falta de evidencias, según él) deben de ser argumentadas en la evolución con “guía sobrenatural”.
Estamos, pues ante un creacionista que sitúa a Dios en el principio (creación) y durante el proceso de evolución, pero no estamos ante un YEC, que ni siquiera admiten la especiación, y lo focalizan todo hacia una única creación hace unos 6.000 años.

En la misma charla Chain describe algunas relaciones etológicas entre primates y humanos, y apunta hacia la existencia de similitudes anatómicas y fisiológicas entre ellos, sin embargo afirma: los primates, después de todo, y a diferencia de los humanos, no han sido capaces de generar grandes profetas, filósofos, matemáticos, escritores, poetas, compositores, pintores, o científicos. Ellos no han sido inspirados por el hálito divino que se pone de manifiesto en la creación espiritual del hombre y que diferencia al hombre de los primates.
De nuevo esto recuerda la posición de la iglesia católica, un hálito divino hacia un primate especial que lo convirtió en humano, y lo diferenció para siempre del resto de animales.

En resumen, Chain fue una persona que no apoyó el darwinismo porque para él la evolución sólo podía ser explicada desde un control divino. La religiosidad de Chain es un aspecto muy respetable de su vida, pero creo que invade una parcela en la que sí existen evidencias científicas, al menos en cuanto a la evolución. Esta visión llevó a Chain a tener una perspectiva muy limitada de la capacidad y el desarrollo de la ciencia en sus años futuros y eso también se puede ver bien en el resto del artículo. Así por ejemplo pone en solfa, calificando de ideas extravagantes y como imposibles de realizar por parte de la ciencia : la generación de especies con nuevas capacidad metabólicas o la ingeniería genética. En la década de los 80, se desarrolló la biología molecular y la ingeniería genética y hoy en día disponemos de muchos organismos modificados para producir sustancias o para adaptarse a nuevas situaciones ambientales, por poner dos ejemplos. Y esa posibilidad ya era apuntada por muchos genetistas en la época de Chain.

Es curioso también que cuando se plantea el problema de la aparición de resistencias antibióticas afirma. se le ha dado mucha publicidad, como una posible consecuencia del uso de antibióticos en la comida del ganado, pero no constituye ningún problema para la salud humana. Denota de nuevo, al menos falta de perspectiva, cuando no falta de información. Ya en el año 1947 se detectó la primera cepa bacteriana resistente a la penicilina y en los años 50 fue descubierta una cepa de Shigella multirresistente en Japón. Poco después empezaron a encontrarse ese tipo de cepas por todo el planeta, e incluso en 1961 se aisló el primer Staphylococcus aureus multirresiste en un hospital de Inglaterra, país en el que él residía. Hoy día sabemos de la importancia de controlar la ingesta de antibióticos, tanto en humanos como en animales. ¿Quizás su visión deísta de la evolución le forzara a pensar que era imposible una rápida adquisición de resistencias bacterianas a los antibióticos?.

Igualmente cuando habla de la posibilidad de modificar genéticamente a humanos para combatir enfermedades hereditarias afirma: este tipo de abordajes debe de ser obviado por ser ciencia ficción. Asimismo opina que en los procesos de clonación jamás se conseguirá ir más allá de unas cuantas divisiones en un cultivo celular, pero jamás se llegará a un individuo completo
Vamos que no era Julio Verne, precisamente.

Una parte importante de la charla (la mayor) está relacionada con la posición moral de la ciencia y los científicos ante la guerra (hay que recordar que la charla se impartió durante la Guerra Fría), sobre las patentes, el medio ambiente y la ciencia en la sociedad (que la ve como algo que puede llevar al Apocalipsis). Es interesante también cómo trata la difusión de los resultados científicos en la prensa. Hay fuertes críticas al hecho de las exageraciones de la prensa y la búsqueda del sensacionalismo. Eso ha cambiado poco, la prensa como negocio que es, busca el sensacionalismo para vender más. Lo que llama la atención es lo que él considera exageraciones para vender periódicos: niños probeta, cura para el cáncer, exageraciones de la toxicidad de los aditivos alimenticios o la aparición de bacterias resistentes a antibióticos. Los primeros niños probeta nacieron en 1977; aunque el cáncer sigue siendo una enfermedad terrible y mortal en muchos casos, ya se pueden curar algunos tipos de tumores; muchos aditivos alimentarios han tenido que ser retirados por tóxicos y se ha tenido que establecer una dura legislación para su uso y las bacterias multirresistentes a antibióticos son uno de los mayores problemas sanitarios de principios de este siglo. Aquí demuestra una falta de visión de conjunto de la ciencia preocupante en una persona que ganó el premio Nobel. ¿Puede estar esto motivado porque sus creencias religiosas personales invadieron en demasía aquellos campos en los que se exige un control experimental y racional?. Desgraciadamente ya no tenemos aquí a Chain para preguntárselo.

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Comentarios

1. Cnidus - octubre 29, 2008

Muy buen artículo y muy muy interesante.
Lo que más me ha llamado la atención, aparte de que Chain de YEC tenía muy poco ya que aceptaba la evolución pero dirigida por una fuerza divina… es que Chain estaba negando un hombre de paja.

Creo que Darwin lo dejó muy claro: Teoría de la Evolución mediante Selección Natural. ¿Dónde dejó la SN este hombre?

Por otro lado, últimamente estoy leyendo sobre resistencias y hay algo que me asusta más que las resistencias en sí mismas: las mutaciones compensatorias. Si el fenómeno en conjunto: resistencia y aparición de mutaciones compensatorias, más el mecanismo de “guardar cambios” de la SN, no es evolución darwiniana, no se lo que es x_x¡

2. Manuel - octubre 29, 2008

Cnidus, eres el primero en leerte entero el artículo y comentar algo sobre él . Te has ganado un gañifante. 😉

Tienes razón Chain no habla de la selección natural, que es el soporte principal del darwinismo.

En el próximo artículo, que será la semana que viene, no me dará tiempo antes, intentaré ser más breve.

Saludos

3. JACS - octubre 29, 2008

Entonces, otro que tampoco era YEC, cómo van cayendo las mentiras, no?
Saludos

4. Gabriela - octubre 29, 2008

Hola Chicos, Guauuu costó leer tanto Manuel pero ya van 4 con este? guau, que increíble. Saludos a todos.

5. El rano verde - octubre 29, 2008

Evidentemente, aunque no estoy de acuerdo con lo que postula Chain, de lo que no cabe duda es de que se trata de una crítica DESDE DENTRO de la teoría evolutiva.

Por un lado Chain ataca al azar (hombre de paja, como dice Cnidus) y por otro busca una direccionalidad evolutiva “en base a consideraciones morfológicas y ecológicas”. Eso puede ser erróneo ( y de hecho creo que lo es), pero no es anticientífico, ni siquiera antievolucionista, ni mucho menos “creacionista” en el sentido que hoy le damos a esa palabra (literalidad del génesis).

Y por otro lado tenemos una crítica al panadaptacionismo neodarwinista que es perfectamente válida (y que no tengo mayor problema en compartir).

Lo de la “creación espiritual” chirría un poco, sí. Pero bueno, caería dentro de una visión religiosa de la evolución que hoy nos puede parecer chocante, pero que en su día incluso Wallace compartió. En todo caso, no es significativo. Las afirmaciones no falsables caen fuera del ámbito de la crítica. Lo importante es constatar que Chain nunca puso en cuestión el hecho de la evolución en sí.

¿Que luego la evolución estuvo dirigida por Ese-Gran-Cachondo según Chain? Pues para él la perra gorda… Lo que realmente nos interesa saber es el Cómo. Y es de eso de lo que estamos discutiendo.

… Y van 4. Buen trabajo, Manuel!

6. Paulo Arieu - octubre 29, 2008

Hola Manuel-
Interesante tu artículo. un poco largo, quizas.
Saludos

7. Gabriela - octubre 30, 2008

Hola Jacs te llegaron mis respuestas, entendiste algo? avisame sin no es así.
Hola el Rano que placer leer tus comentarios, y gracias por los que dejaste en mi Blog y el link, voy a tratar de armar una pagina de epigenética. Ah y a s vez le dejaste uno a Jacs jajajaj
Un saludo a todos
Gaby

8. luis - octubre 30, 2008

El anarquismo epistemológico de Paul K. Feyerabend

Una visión científica disidente

El anarquismo epistemológico de Paul K. Feyerabend

La ciencia del poder o el poder de la ciencia
A la sombra de la Ciencia: Paul K. Feyerabend
Como bien apunta Ernesto Sábato en Hombres y engranajes, entre los siglos XVIII y XIX se propagó en el mundo, a manera de nuevo fetichismo, una verdadera superstición acerca de la ciencia, ocasionada, quizás, por el problema de la verdad del conocimiento y el trauma ocasionado por una etapa de oscurantismo en la Edad Media, cuando el conocimiento se fundaba en sofismas, supuestos y supersticiones fanáticas elevadas a categorías de dogmas y axiomas incuestionables. Esto traería como consecuencia la búsqueda y la reflexión acerca de cómo se podría lograr el conocimiento verdadero. Entonces fue inevitable: la ciencia pasó a convertirse en una nueva magia y el hombre promedio, el hombre de la calle, creía tanto más en ella cuanto menos iba comprendiéndola. Es más, la humanidad, en su mayoría, estaba convencida de que, con su ayuda, la solución a los problemas que la aquejaban iba a llegar pronto. Es en ese mismo contexto que aparecen las figuras de culto, los científicos, gozando de la misma veneración que tuvieron, o tienen aún, los chamanes, brujos y sacerdotes. Veneraciones y reverencias propias, dicho sea de paso, de los débiles mentales. Este hombre-ciencia se convirtió en un personaje discreto y mecanizado; pues, “a ciencia cierta”, buena parte de las cosas que hay que hacer en física, biología o lógica (salvo gratos casos excepcionales o variaciones posmodernas pintorescas) es faena mecánica de pensamiento que puede ser ejecutada por cualquiera con un poco (o algunos años) de trabajo mecanizado. Se trabaja con un método, constriñéndose y recluyéndose en un campo de ocupación intelectual cada vez más estrecho, y ni siquiera es forzoso para obtener abundantes resultados poseer ideas rigurosas sobre el sentido de éste. Ortega y Gasset argüía que la ciencia fue progresando, en buena parte, debido al trabajo de hombres absolutamente mediocres que, recluídos en la estrechez de su campo visual, consiguen en efecto, descubrir nuevos hechos y hacer avanzar su ciencia, que apenas conocen, y con ella la enciclopedia del pensamiento que concienzudamente desconocen.

Con el transcurrir de los años la ciencia formó un núcleo teórico difuso expresado por denominaciones genéricas, como “física relativista” o “matemática conjuntista”, y otro núcleo metodológico más difuso aún y relacionado más con instrumentos que con procedimientos (acelerador atómico, computador, etc.). Generalmente se le atribuyen ciertas cualidades como: universalidad sin limitaciones, carácter público intrasubjetivo, neutralidad valorativa, política e ideológica y hasta el mismo hecho de ser usada o aplicada susceptiblemente sin discriminaciones por la especie humana. Todas y cada una de las características cuestionadas. Algunos filósofos, entre ellos Popper, han afirmado que la ciencia es esencialmente conocimiento público; pero en los hechos, la ciencia no es conocimiento público, sino más bien secreto muy bien administrado por los centros hegemónicos. Muchas veces se ha dicho que el científico sirve fundamentalmente a la humanidad, pero la verdad es que verdaderamente la ciencia, parida desde los mismos centros de poder, se usa principalmente para el bienestar de aquellos y para afianzar las relaciones de dominación que se ejercen sobre los países dominados y dependientes. Diría Marcuse : “La racionalidad técnica y científica y la manipulación están soldadas en nuevas formas de control social”. Sólo el “buen burgués” estaba – y está- en la idea de que la misión de la ciencia era acabar con las guerras y hacerle la vida más cómoda; tal vez piense, asimismo, que la misión del arte es hacer felices y virtuosas a sus hijas. La gran gloria y la gran amenaza de la ciencia residen en que todo lo que en principio no es posible, se puede hacer si existen las tecnocondiciones y el suficiente empeño para hacerlo. Los científicos pueden regodearse en la gloria de sus logros; pero, en los tiempos actuales, la reacción más típica del común de las gentes consiste en temblar ante la amenaza.

Paul K. Feyerabend (1924- 1994), epistemólogo anarquista, considerado anticientífico, pensador crítico, punzante, irónico y subversivo, en realidad – y exactamente – se trata de un disidente, consideró a varios colegas suyos como “medrosos roedores académicos, que ocultan su inseguridad detrás de una sombría defensa del status quo”, y desarrolló agudas reflexiones sobre el papel de la ciencia en la sociedad contemporánea. Puso a la epistemología en tensión y la obligaría a revisar sus ropajes especializados, formales y exclusivamente académicos, enfrentando sin tregua ni contemplaciones a una tradición largamente respetada. “Nada es más peligroso para la razón que los vuelos de la imaginación”, decía Hume y es que demostró, además de su competencia científica, grandes dotes de escritor y polemista.

Las ideas de Feyerabend, influenciado por Popper, Mill, Kuhn y Lakatos, comienzan a gestarse siendo profesor de filosofía en la Universidad de California, Berkeley, y profesor de filosofía de la ciencia en el Instituto Federal de Tecnología en Zurich . Investigó en física, astronomía y matemática. Su formación como físico y como filósofo se fue completando durante su estancia en Londres, pero lo decisivo para el desarrollo de sus ideas fue su práctica educativa en un medio plurirracial y multicultural. Cada fenómeno o problema que abordaba era para él una situación única y exclusiva que tenía que explicarse y esclarecerse de manera particular. No existían fronteras para su curiosidad y ningún tipo de “criterio” restringía su pensamiento: aceptaba la colaboración, en cualquier investigación particular, de pensamientos y emociones, fe y conocimientos. Feyerabend afirmaba que la idea de un método fijo, de una racionalidad fija surge de una visión del hombre demasiado ingenua; es así que propuso un pluralismo metodológico donde deberían buscarse propuestas alternativas. Una propuesta de visiones, temperamentos y actitudes diferentes que den lugar a juicios y métodos de acercamiento diferentes donde solamente un principio pueda ser defendido bajo cualquier circunstancia: Todo vale. Estos principios fueron planteados básicamente en Contra el método y ampliados posteriormente en Adiós a la razón.

Feyerabend llegó a proponer un procedimiento contrainductivo, basado en la contradicción sistemática de teorías y resultados experimentales bien establecidos y aumentar el contenido empírico con la ayuda del principio de proliferación. Para esto el científico debería ser heterodoxo y proponer ideas contrapuestas, habría que ir contra el metodólogo que repite y aplica como esclavo los principios y declaraciones más recientes de los que dirigen la física, aunque al hacerlo, viole algunas -si no todas – de las reglas básicas de su propio oficio. Se deben proponer ideas distintas, recurriendo para ello, como fuente de inspiración, a lo que haga falta, incluso a teorías antiguas y desechadas, sin que importe para nada que hayan sido “falsadas empíricamente” en su tiempo o que, probablemente, tengan orígenes metafísicos, religiosos o míticos. La idea era buscar sistemas conceptuales que choquen con los datos experimentales aceptados, e incluso proponer nuevas formas de percepción del mundo, hasta entonces ignoradas. El científico haría uso de cuanto tenga a la mano: sugerencias heurísticas, concepciones del mundo, disparates metafísicos, restos y fragmentos de teorías abandonadas, etc. Bertrand Russell dijo al respecto: “Incluso la cauta y paciente investigación científica de la verdad, que parece la antítesis de la rápida certidumbre del místico, puede ser fomentada y nutrida por el espíritu en que se mueve y vive el misticismo”. La infalibilidad del método científico fue confrontada por Feyerabend: “La idea de un método que contenga principios firmes, inalterables, y absolutamente obligatorios que rijan el que hacer científico tropieza con dificultades considerables al ser confrontada con los resultados de la investigación histórica. Descubrimos, entonces, que no hay una sola regla, por plausible que sea, y por firmemente basada que esté en la epistemología, que no sea infringida en una ocasión u otra”. El atomismo antiguo, la revolución copernicana, el atomismo moderno, la teoría ondulatoria de la luz y otras muchas surgieron, además, contraviniendo, explícita o implícitamente, reglas metodológicas generalmente aceptadas. Finalmente la unidad de opinión no es deseable, salvo que resulte de la más libre y completa comparación de opiniones opuestas, y la diversidad no es un mal, sino un bien, la cual es necesaria no sólo para el avance del conocimiento sino también para el desarrollo de nuestra individualidad.

Ortega y Gasset argumentaba, con fundamentada razón, que “el científico ha sido y es, como hombre, un mostruo, un maniático cuando no un demente”, y además resaltaba la notoria facilidad con que los científicos se han entregado siempre a las tiranías. Y Feyerabend lo corroboraba, para él la ciencia en un principio estuvo enfrentada a formas de pensamiento dogmáticas, a ciertas ideologías heredadas imperantes; pero, con el transcurrir del tiempo, una nueva ilustración se había configurado; y es que, en la actualidad, ésta (la ciencia) tiene todas las características de una religión, llamada cientificismo. En los colegios, por ejemplo, la ciencia se enseña con el mismo valor de verdad que los dogmas de fe religiosos, sin alentar en ningún caso perspectivas más amplias de observar los fenómenos y las cosas, mientras que el adoctrinamiento en las universidades y centros de educación superior es mucho más sofisticado y riguroso y, por ende, sin ningún tipo de cuestionamiento a la actividad científica. Feyerabend da cuenta de estas problemáticas, donde la ciencia se ha transformado y se ha asentado como verdad única, inalterable e infalible. No hay quien no le haga reverencias, lo cual le da libertad de proselitismo político y poder tecnocrático. Como toda religión institucionalizada y poderosa, también, no se le puede desligar del Estado; muchas veces, además, la ciencia se ha impuesto por la fuerza y no por el diálogo o el convencimiento, como en el caso de los países no occidentales donde se llegó a exterminar otras muchas formas de saber. Feyerabend en La ciencia en una sociedad libre planteó que ésta (la sociedad libre ) no se impone, sino que surgirá cuando la gente que resuelve problemas concretos colabore en su creación. Además afirma que la sociedad libre insiste en la separación entre la ciencia y el Estado. Las comunidades científicas o la “Iglesia Universal de la Razón y la Verdad y del Pensamiento Único” han perdido incluso su relativa autonomía de antaño en otras épocas históricas; ahora dependen de la gran industria, por una parte, y de la política científica del Estado correspondiente. Existe una ciencia aplicada que puede generar grandes beneficios económicos a la empresa patrocinadora, o como en el caso de ciencia amarrada con el Estado, que suele tender a priorizar determinadas líneas de investigación, dando lugar a que el progreso científico sólo vaya en algunas y determinadas direcciones. Científicos, técnicos y especialistas sirviendo como refrendos de las políticas de los Estados y las multinacionales.

Paul K. Feyerabend murió el 11 de febrero de 1994, a los 70 años, dejándonos una severa advertencia sobre el progresivo auge de la ciencia y de la tecnología y su influencia en las áreas más diversas del ser humano, sociales, políticas y hasta militares, en el futuro. Y es que pareciera predominar en aquellos campos (los científicos) una autosuficiencia flagrante, como cuando Mario Bunge responde frente a cuestionamientos sobre el arrollador avance científico y sus consecuencias político-sociales, manifestando vaga e irresponsablemente: “toda innovación tiene sus inconvenientes”. Cuando se trata de Chernobyl, el efecto invernadero, los envenenamientos de ríos y mares, Hiroshima y Nagasaki u otros desastres ecológicos y sociales, los científicos vacilan en sus respuestas. O callan. La Ciencia oficial siempre pretenderá ser la portadora absoluta de la verdad absoluta dando cabida a nuevos cultos de instancias abstractas como el de la razón objetiva, por la cual se ha sacrificado mucho en guerras y masacres, demostrando ser tan represiva como la idea de la “verdad revelada”. Entonces no nos queda otra que transitar, como Feyerabend, los caminos de la racionalidad humana y despertar de ese letargo cientificista, porque como dijo Cioran: “Frente al hombre abstracto, que piensa por el placer de pensar, se alza el hombre visceral, el pensador determinado por un desequilibrio vital que se sitúa más allá de las ciencias y del arte. Me gustan los pensamientos que conservan un aroma de sangre y de carne. Los hombres no han comprendido aún que la época de las preocupaciones superficiales e inteligentes se ha acabado y que el problema del sufrimiento es infinitamente más revelador que el del silogismo, un grito de desesperación infinitamente más significativo que una observación sutil… ¿Por qué no dejamos de admitir el valor exclusivo de las verdades vivas?”.

TAL VEZ a manuel le sienta un poco y asu actitud

periódico Desobediencia

9. Manuel - octubre 30, 2008

Luis, interesante ensayo. Pero de lo que hablas es del cientifismo, vamos de filosofía. De cómo ven la ciencia gente como Popper o T.Kuhn y otros humanistas que aplicaban criterios acientíficos para explicar como funciona la ciencia. Y humanistas, que son los que en realidad toman las decisiones. ¿Cuántos científicos han llegado a gobernar grandes potencias?, ¿quiénes toman realmente las decisiones políticas?, ¿quienes son los que deciden la financiación y dónde debe de trabajar cada uno?.

Eso son debates interesante, pero no es el que yo tengo abierto aquí. Por supuesto que es de interés ese debate y animo a que lo continueis, pero en estos momentos de mi vida yo busco respuestas para intentar saber algo más acerca de cómo funciona la naturaleza. Y esas respuestas no se obtienen mirando por una ventana y pensando como hacia Aristóteles, sino experimentando y analizando como hizo Galileo.

Saludos

10. Manuel - octubre 30, 2008

Paulo, sí me quedó un poco largo, pero no quise dejar ningún cabo suelto que diese lugar a malinterpretaciones. Es importante conocer la labor de los científicos, situarles en su contexto histórico y analizar su obra, si no se pueden cometer injusticias. Y eso es grave, en especial cuando esa persona ya murió y no puede defenderse.

Un ejemplo con Chain: justifica que los científicos colaboren con los militares. Luego lo matiza, y dice que sólo en tiempos de guerra. Hay que entender que esta charla la efectúo durante uno de los picos de máxima tensión EEUU-URSS, con la seguridad de que la URSS tenía a miles de científicos en programas militares. Por tanto, y visto desde esa perspectiva, aunque no se esté de acuerdo con esas declaraciones, se pueden llegar a entender.

Intentaré ser más breve con el resto de científicos a estudiar.

¿Viste el mensaje con la editorial del libro de Collins?.

Saludos

11. JACS - octubre 30, 2008

Nada que ver con el asunto tratado en este blog, pero creo que hay que cuidar el lenguaje, y este error se ve en muchos sitios. En el comentario #8 de Luis aparece escrito “status quo”, cuando debería ser “statu quo”.
Saludos

12. Paulo Arieu - octubre 30, 2008

Manuel.SI.vi el comentario.Gracias.
No quise criticar el artículo, pero realmenet me garado muchismo mas el anterior, su redacion era ams diunamico, no se is etse te agbrro cansado del trabajo o que, pero se me hizo un poco pesado la lectura, ad iferencia del anterior, que me atarpo mucho mas su lectura.
Pero bueno, no toods lso dias es domingo. Pero no quise criticar,solo que se me hizo pesado la lectura del artículo, pero eso es sol oalgo personal.
Buen artículo igual, y pobre jolimu, debe estar babeando rabia por todos lados, regalale una antirábica,por las dudas muerda a alguien.y quizas te ganes el pemio nobel de la Paz. (jejejej)
Saludos

13. Manuel - octubre 30, 2008

Hola Paulo, tomo nota de las críticas.

Esta serie de artículos no lo hago por fastidiar a Jolimu, ya se lo dije a él; no es nada personal. Esta lista que usa muy frecuentemente está repartidísima por Internet, no es el único que la usa. Está tan repartida que si pones el nombre de Anfinsen aparece al mismo nivel que su labor científica.

¿Cómo se usa luego esa información?. Algunos para replicar que hay premios Nobel creyentes. Eso me parece una perogrullada, la mayoría de premios Nobel son creyentes, basta con repasar sus nombres. Pero bueno, quien usa así esa información no falsea la realidad. Sin embargo otros lo “reclutan” a una corriente literalista bíblica que no es cierta. Para mí el creacionismo YEC es anticientífico y una estafa intelectual, por eso quise comprobar si alguna de estas personas podía pertenecer a esta forma de pensar (me extrañaba).

Y veo que no, y así os lo cuento. En esto días además, mientras buscaba la información, he visto que el número de científicos creyentes es enorme (lo de la ciencia atea es otro cuento chino). Eso es algo que ya comprobé cuando trabajé en un laboratorio de los USA, muchos de mis compañeros eran judios, cristianos, hinduistas, etc. Y todos ellos se alineaban con la evolución teísta haciendo perfectamente compatible su trabajo en ciencia y su fe. Por supuesto también había agnósticos y ateos, como en cualquier profesión, incluso entre los obispos 😉

Saludos

14. pauloarieu - octubre 30, 2008

Manuel, te dejaron un comentario en
http://lasteologias.wordpress.com/2008/10/29/miguel-de-servet-i/

Es un medico teologo reformado fundamentalista.
Saludos

15. Manuel - octubre 30, 2008

Ya opiné, gracias por el aviso Paulo
Saludos

16. pauloarieu - octubre 30, 2008

Es que el problema no es la teoria de la evolucion, son quizas solo algunos de los items que son controversiales, como la macroevolucion, que yo sigo sin poder aceptarla como valida, ya que deberia haber mucha mas evidencia y solo se registran casos que no terminan de convencer, pero no cuento con argumentos suficientes como para poder opinar con fundamento, eso es lo que nos pasa a los que no somos cientificos. No podemos opinar, no tenemos suficiente informacion, ni comprendemos bien como son las cosas. Muchas nos parecen absurdas, pero nos las tenemos que aguantar porque obiamente la ciencia no es democratica, las hipotesis las deciden cientiifcos a los que solo los cientificos obviamente tienen acceso, pero uno se queda pensando porque sinceramente no ve lo que ven estos cientificos y se queda como frizado uno, rascandose la cabeza.Asi esta el patio.
El problema del crecionsimo Tierra Joven es que interpretan literalmente el relato de la creación, sin analizar las evidencias, no quieren aceptarlas, no comprendo porque ese fanatismo, eso no es cristianismo.jesus nunca enseño que debieramos dejar de pensar, al contrario, siempre dejo pensando a todos con ssu profundas enseñanzas, como las parabolas, que a pesar de su sencillez, nadie las entendia. tambien el apostol Pablo era un gran pensador, conocia de filosofia, no solo de teologia, sabia debatir con cualquiera,desde una persona sencilla hasta un rey.Y siempre se opuso a las interpretaciones legalistas de las escrituras.
Ademas, todas enseñanza excesiva de una doctrina es una herejia, hay que enseñar balanceado, no podes estar siempre con el mismo tema. No los entiendo.
No tomes lo que yo te eh dicho como critica, por favor, no es esa mi intención, si?
Solo es un comentario a titulo personal.Gracias
Saludos
Paulo

17. Gabriela - octubre 31, 2008

Luis no entiendo a que viene semejante ensayo anarquista pero como formo parte de los que intentamos hacer ciencia, me ofende bastante que digas todas esas cosas. Y honestamente creo que viniste a hacer alarde de tus conocimientos filosóficos pero coincido con Manuel, la política no la manejan los científicos sino aquellos que tienen el poder en todas sus expresiones. Ud dice que nos ponen en lugar de admiración y si viera mi salario o lo que la gente de mi país opina de nosotros ( los que intentamos hacer ciencia y educar) no diría semejante estupidez. Yo tengo menos de demente que Ud. parece, al dejar un comentario así en un Blog como este.
Gabriela


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