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La nueva charlatanería científica noviembre 11, 2008

Posted by Manuel in ciencia, divulgación científica, escepticismo.
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Este artículo, que ha llegado a mis manos gracias a Phosphoros, está muy relacionado con cierto troll que ha pasado por aquí últimamente.

Traducido de The Independent

Los charlatanes de la fe ofrecen soluciones mágicas disfrazadas de respuestas científicas.

Antes era fácil detectar los ataques contra la ciencia. Un pastor del sur de Estados Unidos, agitando la Biblia en la mano, decía entre hipidos que él no era descendiente de ningún mono. Una aldea africana se negaba a recibir vacunas porque prefería los tratamientos alucinatorios del brujo local. Agoreros de la Nueva Era vendían pociones en las ferias. Todo eso era desechado con rapidez por personas que veían los frutos de la ciencia cada vez que encendían la luz eléctrica o se subían a su jeep.

Pero en las cinco décadas pasadas los enemigos de la ciencia han evolucionado (¡oh, ironía!). Más que atacar a la Ilustración por el frente, pregoneros de teorías irracionales y supersticiosas han comenzado a afirmar que sus creencias son simples alternativas y que tienen la misma validez científica. Han adoptado el estilo (pero no las técnicas) del discurso científico. Ahora construyen evidencia falsa para hacerla casar con sus conclusiones religiosas preordenadas y exigen respeto científico para ellas.
Así pues, hoy el pastor sureño no agita la Biblia, sino una colección de documentos de apariencia científica referentes a la teoría del diseño inteligente, que dicen probar que el mundo debe haber sido creado por una inteligencia consciente. Los agoreros de la Nueva Era cuentan con toda una sección de medicina alternativa en todas las farmacias. Y muchos defensores de la Ilustración, temerosos de que los llamen intolerantes, se callan y aceptan la situación. El resultado es que el entendimiento global de la ciencia se contamina poco a poco.

Si se quiere un ejemplo de esta nueva seudociencia, no hay más que revisar la nueva película What the Bleep Do We Know?, tediosa y ofensiva a la inteligencia, que ha tenido un éxito inesperado en Estados Unidos. Marlee Matlin representa a una mujer que vive un día extraño; conoce a un muchacho capaz de raras proezas físicas, quien le pregunta: “¿A qué profundidad quieres llegar en el hoyo del conejo?” La cinta pretende ser un estudio serio de las implicaciones filosóficas de la física cuántica, y la historia de Matlin se alterna con entrevistas con personas que parecen ser científicos. Al principio se limitan a señalar algunos de los conocimientos extraordinarios que han surgido del estudio de la materia a nivel cuántico (submolecular). Pero poco a poco el filme comienza a hacer extrapolaciones anticientíficas (y absurdas); los “científicos” se ponen a asegurar que los descubrimientos de la física cuántica ofrecen pruebas de gran cantidad de fantásticas afirmaciones de la Nueva Era. Dicen que uno puede caminar sobre el agua si tan sólo “lo cree con cada fibra de su ser”.

Richard Dawkins, científico de verdad, resume las premisas de la película: “La física cuántica es profundamente misteriosa e incomprensible. La espiritualidad oriental es profundamente misteriosa e incomprensible. Por lo tanto, deben estar diciendo lo mismo”. Por desgracia la reacción de Dawkins es una excepción; muchos periódicos han elogiado la cinta como un “brillante estudio científico”. Bueno, sí, puedo uno pensar, es una película tonta, pero, ¿qué daño puede causar? Por sí misma, muy poco. Pero lleva todas las marcas de la nueva pseudociencia. Una táctica típica es aprovechar un vacío de conocimiento científico para llenarlo con afirmaciones basadas en la fe. Por ejemplo, los geólogos han descubierto un vacío en el registro de fósiles que hace difícil explicar cómo se desarrolló la evolución durante ciertos periodos. Los neocreacionistas se aferran de allí para sostener que eso “prueba” que no hubo evolución. (Aunque parezca increíble, más de 40 por ciento de estadunidenses les creen).

Los de la Nueva Era hacen lo mismo con los vacíos de la física cuántica. En el caso de la espiritualidad de la Nueva Era, poco daño físico se ha hecho. Unos cuantos ingenuos compran “medicinas alternativas”; otros acaban empapados y avergonzados en el fondo de un río después de tratar de caminar sobre él. Incluso en el caso del creacionismo es difícil mostrar daño sustancial. A algunos niños los privan de recibir verdadera educación científica y les enseñan puras mentiras, pero nadie ha muerto por eso.

Sin embargo, la inacción de los defensores de la Ilustración ante esta erosión de la ciencia sí conduce a muertes en algunos de los países más pobres del mundo. A partir de la década de 1970 y del ascenso del postmodernismo se ha vuelto popular ver a la ciencia como un sistema imperialista occidental, ni mejor ni peor que otras “formas indígenas de conocimiento”. Algunos gobernantes de países en desarrollo se han tomado en serio esa noción, y las víctimas son sus propios ciudadanos. El presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, ha adoptado con entusiasmo esta retórica, atacando la “hegemonía” de la ciencia occidental y asegurando que es “colonialista” decir que el VIH causa el sida. Se ha apegado a un científico llamado Meter Duensberg, quien sostiene que el sida es causado por la pobreza y no puede ser transmitido mediante el sexo heterosexual. ¿El resultado? Ahora nacen más de 70 mil niños cada año en Sudáfrica con VIH… una gran victoria contra el imperialismo.

De manera similar, el fundamentalista Partido Bharatiya Janata (PBJ), que gobernó India de 1998 a 2004, promovía con intensidad lo que llamaba “ciencia védica”, la cual asegura que todo conocimiento científico puede encontrarse en los textos sagrados hindúes que fueron revelados “en un relámpago” hace más de un milenio. Las mejores técnicas científicas no son la experimentación y la verificación, sino el yoga y la meditación. En otras palabras, no es ciencia, sino religión. En consecuencia, los sistemas de predicción de seísmos del país se alejaron de los métodos científicos hacia las prácticas “védicas”. El Departamento de Salud invirtió millones de dólares en la investigación, desarrollo y venta de orina de vaca como tratamiento para la tuberculosis y el sida.

Esta inyección de multiculturalismo y relativismo en la ciencia no ha causado mayor daño a los privilegiados occidentales, que se vuelven hacia la medicina de verdad cuando enferman de gravedad. Pero ha sido un desastre en los países pobres.
Dawkins es quien mejor ha ridiculizado este relativismo, al decir simplemente: “La ciencia funciona. Una tribu africana puede creer que la Luna es un viejo cacharro lanzado al cielo, pero eso no nos lleva a la Luna. La ciencia sí. Señálenme un relativista a 10 mil metros y les enseñaré un hipócrita”. Sin embargo, cada vez menos personas parecen capaces de discernir la diferencia entre la ciencia y la pseudociencia. Las personas que se embadurnan el rostro con “medicinas alternativas” no son más científicas que Thabo Mbeki o el PBJ. Los posmodernistas que desdeñan la ciencia han popularizado una falsa igualdad entre la sensatez y la tontería, la cual ha remplazado la igualdad verdadera de todas las personas ante el rigor del método científico, que no es “occidental”: pregunten si no a los árabes, que fueron sus precursores, o a las decenas de millones de personas de África cuyas vidas han sido salvadas por la erradicación científica de la viruela.

Pero si los del mundo desarrollado no pueden resistir el ascenso de las pamplinas de la Nueva Era y el neocreacionismo, y aun si decimos que todo es relativo, ¿qué esperanza pueden tener personas que se encuentran en circunstancias más desesperadas contra sus propios charlatanes anticientíficos?

Johann Hari*

*Periodista y dramaturgo británico. Es columnista del diario The Independent y de la revista Attitude, la principal publicación gay británica. En 2003 recibió el premio Press Gazette -considerado el Pulitzer británico- como Periodista Joven del Año.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya

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Los xenolitos y la determinación de edad de las rocas. noviembre 11, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, evolucion, geología.
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Mientras este planeta ha ido girando según la constante de la ley de la gravitación, se han desarrollado, a partir de un comienzo tan sencillo, infinidad de formas cada vez más bellas y maravillosas
Charles Darwin. El Origen de las Especies

La edad de las rocas se obtiene clásicamente mediante el cálculo del periodo de desintegración de isótopos presentes en las mismas. Uno de los sistemas más utilizados es el de datación potasio-argón.

Datación Potasio-Argón

El método de datación K-Ar se aplica a rocas provenientes de la solidificación de magma enteramente desgaseada, y reposa sobre la hipótesis de que tal roca no contiene más argón al momento de su formación. Una datación de la roca es posible cuando uno de los minerales constituyentes contienen potasio, y que el mineral ha liberado la totalidad del argón formado de la desintegración de 40K. Los minerales se datan midiendo las concentraciones de 40K y de 40Ar acumulado. La medición de la proporción 40K y de 40Ar necesita el empleo de técnicas refinadas de espectrometría de masa en laboratorios especializados. El período de semidesintegración de 40K es de 1,25 millones de años; el método permite datar rocas de diversas las edades geológicas con buena precisión hasta unas pocas decenas de millones de años.

Muchos creacionistas dudan de estos sistemas de detección. Revistas como Answer in Genesis, una de las publicaciones YECs con mayor difusión critica el sistema de datación y afirma que todos ellos son incorrectos, y que en realidad la Tierra no tiene más de 6.000 años. Para fundamentar estas afirmaciones presentan como principal evidencia el hecho de que si tomamos muestras del magma solidificado de una erupción volcánica, por ejemplo en el monte Santa Helena, en puntos diferentes, alejados sólo por unos metros, podemos encontrar disparidades muy importantes en la datación, ¡de hasta millones de años!. Por tanto concluyen con que el sistema de datación basado en isótopos es incorrecto.

Bien, la primera parte de la afirmación es correcta. Si se toman muestras de lava volcánica solidificada sin tomar precauciones y las datamos podemos encontrar disparidades muy serias en la edad. Pero, como siempre que se hacen experimentos, la toma de muestras es muy importante hacerla bien, teniendo en cuanta las características de la muestra, así como el método para efectuarla. Si por ejemplo queremos datar una colada basáltica iremos con cuidado de tomar sedimentos que hay encima o incluso asfalto si pasa una carretera por encima. Esto parece una perogrullada, pero es justo lo que ocurre en las muestras del monte Santa Helena: hay que tener en cuenta que las coladas volcánicas poseen xenolitos.

¿Y qué son los xenolitos?. Los xenolitos son fragmentos de rocas incrustados en una matriz rocosa claramente diferenciada óptica y químicamente. El término deriva de las palabras griegas xenos (ajeno) y lithos (piedra); significa piedra ajena. En caso que nos implica hemos de hablar de los “xenolitos del manto”. Los xenolitos del manto son fragmentos más o menos inalterados del manto sólido, arrastrados por una corriente de magma que subió hacia la superficie terrestre tal y como un río arrastra guijarros. No se trata necesariamente, por tanto, de restos de fusión de cuando se formó el magma, sino simplemente de material arrastrado. En las masas de material arrojadas por los volcanes basálticos se encuentran a menudo xenolitos del manto. Se encuentran en gran número en los depósitos volcánicos, como por ejemplo en los del volcán Santa Helena.
xenolito
Xenolito incrustado en una roca volcánica

Y esa es la clave, ya lo exponen Funkhouser y Narton en su publicación: Radiogenic helium and argon in ultramafic inclusions from Hawai. Journal of Geophysical Research, vol. 73, pp. 4601-4607. Si las muestras no se toman con precaución se mezclarán rocas actuales (las recien formadas a partir del magma) junto a otras muy antiguas de la corteza y manto terrestres arrastrados por la colada. Es por ello que hay tomar mucha precaución y examinar las rocas con el microscopio petrográfico para asegurarse que no se incluye ningún xenolito en la datación, y la muestra es homogénea. Así es como se obtienen resultados fiables y reproducibles.

¿Ateo de Papá Noel? noviembre 11, 2008

Posted by Gonn in ateismo, humor.
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He aquí unas viñetas que explican brevemente las dudas que le surgen a cualquier ateo como yo (soy Gonn, por las dudas…) que intente ponerse en el lugar de un creyente. En esencia se podría resumir así:

calvin4

Por lo que a mi respecta, tengo las mismas evidencias tanto de lo uno (Papá Noel), como de lo otro (Dios).