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Paley, el reloj y la piedra diciembre 8, 2008

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, evolucion, religión.
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William Paley fue un teólogo británico autor de la Teología Natural. En esa obra Paley presentó un nuevo concepto. Paley invitó a sus lectores a que imaginar una piedra y un reloj. Uno puede preguntarse cómo han llegado hasta allí, así como su origen. Una conclusión apropiada para la piedra es que siempre ha estado ahí, pero para el reloj, argumentaba Paley, ese pensamiento no es correcto. Eso es debido a las complejas características del reloj, cada pieza del reloj es necesaria para que éste funcione correctamente, por lo que se sugiere la existencia de un diseño que necesita de un diseñador. Aplicando el mismo razonamiento a humanos y otros seres vivos, Paley argumentó que se necesitaba de un diseñador: Dios.

Este argumento es uno de los principales de los seguidores del Diseño Inteligente. También se agarran a él los literalistas bíblicos de la Tierra joven (YECs), como hacen con todo argumento que les suene anti-evolucionista, aunque no acaben de entender del todo su significado. En este escrito Paley, en su afán de enseñarnos algo bien diseñado nos mostró una obra humana: el reloj, y para mostrarnos algo no diseñado, algo natural empleó una simple piedra. Grave error.

Paley empleó aquí el más profundo pensamiento antrópico: sólo aquello que a primera vista parece diseñado debe de haber sido diseño. Y deja de lado una “simple piedra”. Esa simple piedra ha sufrido procesos de extrema complejidad. Un análisis detallado de esa piedra nos revelará datos acerca de su pasado. En primer lugar su composición: lo normal es que aparezcan átomos de hierro, calcio, silicio, oxígeno e incluso, dependiendo de la roca, podía algunos más pesados como cobre o incluso plomo. Esos átomos no estaban presenten en el universo primigenio, con elevada probabilidad proceden de una “evolución del universo”. Una vez formado esos átomos tuvieron que constituirse para formar parte nuestro planeta, y ahí no acaba todo. Esas rocas pueden haberse formado muchísimo después como fruto de procesos de meteorización, sedimentación o actividad volcánica. Una vez depositada en la superficie, queda a merced de procesos geológicos y climáticos, que le darán el aspecto con el que no lo encontramos.

¿Podemos asumir todo esos procesos naturales para que una serie de átomos simples se conviertan en una roca de la corteza y no podemos asumir que otros puedan dar lugar a moléculas con capacidad replicativa?.

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