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Acusaciones falsas de exclusividad contra la evolución: I. El racismo enero 28, 2009

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, divulgación científica, evolucion, historia de la ciencia, paleontología.
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En la época de Galileo, el heliocentrismo levantó ampollas en la sociedad. Fue un cambio de posición del hombre en el universo, y parece que nuestra especie es extremadamente conservadora, eso de los cambios no le va. El heliocentrismo fue declarado como herético porque no se ajustaba al literalismo bíblico y costó varios siglos para que lo evidente fuese admitido. Como ejemplo baste recordar que en España Pablo de Olavide fue condenado en la segunda mitad del siglo XVIII (si he escrito bien, 18!) por la inquisición, entre otras cosas por defender el modelo copernicano.

Algo parecido ha ocurrido con la teoría de la evolución. Esta teoría científica que intenta explicar la biodiversidad de nuestro planeta ha sido acusada, desde algunos sectores, de todos los males del mundo moderno. Podría defender de esos ataques a la evolución desde el punto de la vista de la historia, al fin y al cabo muchos de los males de los que se le acusa ya existían antes de que Charles Darwin naciera. Pero como este es un blog de ciencias voy a utilizar los escritos de científicos anteriores a esa teoría o que no apoyaron la evolución para mostrar que ellos no estaban libres de ese “pecado” del que posteriormente se acusó esta teoría.

Una de las acusaciones está relacionada con el racismo (como si eso sólo hubiese existido a partir del siglo XIX, olvidando –no sé si intencionadamente- quién o quiénes amparaban la esclavitud, la forma más abyecta del racismo).

La cita que os presento fue escrita por George Louis Leclerc, más conocido como conde de Buffon, un gran naturalista francés fallecido en 1788, y que por tanto no tuvo el menor contacto con la evolución darwiniana. Sobre América Buffon escribió en su “Historia Natural”

es un continente en el que el agua está estancada, el suelo resulta improductivo y los animales son de menor tamaño y menos vigorosos, ya que debilitan su constitución los vapores nocivos que se desprenden de sus ciénagas pútridas y sus bosques sin sol. En un medio así, hasta los indios nativos carecen de virilidad. “No tienen barba ni vello corporal, ni tampoco pasión por la hembra”. Sus órganos reproductivos son “pequeños y débiles”

.

Estos comentarios fueron muy bien acogidos entre otros autores contemporáneos. Por ejemplo el clérigo holandés, geográfo y filósofo y experto en América (a pesar de que nunca estuvo allí) Corneille de Paw proclamó en una obra llamada Recherches philosophiques sur les américains (Investigaciones filosóficas sobre los americanos) que

los varones americanos nativos no solamente eran reproductivamente mediocres sino que carecen hasta tal punto de virilidad que tienen leche en los pechos

.

No hubo que esperar a nuestros días a que alguien calificara estos textos de racistas. Thomas Jefferson incluyó una réplica furibunda, e incluso envió a 20 soldados a New Hampshire para buscar un alce macho y regalárselo a Buffon.
¿Hasta cuando algunos seguirán considerando el racismo como un mal nacido al albur de la teoría de la evolución?.

Referencias:

1. Wikipedia ed. inglesa.
2. Bill Bryson. Una breve historia de casi todo.

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Comentarios

1. macroinstantes - enero 29, 2009

Lo gracioso es cómo los racistas se autoproclamaron a ellos mismos como “los más fuertes” y a “los otros”, como los débiles que la selección natural intenta hacer desaparecer… la teoria de la evolución les vino muy bien para intentar justificarse, pero antes de la evolución, cuando abrazaban el creacionismo, también habian decidido que Dios los había creado a ellos superiores… osea que que cambiaron el collar, pero no el perro…

2. Manuel - enero 29, 2009

Hola Macroinstantes, efectivamente. En muchas ocasiones el racismo también se ha solapado con los interes económicos. Cuando grandes potencias de la época como España, Portugal o Inglaterra les interesó mano de obra gratuita consiguieron una bula papal en la se declaraba a los nativos africano y americanos como “seres sin alma”. ¿Quién hablaba de evolución entonces?.

Saludos


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