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Los genomas de humanos y chimpancés presentas más diferencias de las predichas con anterioridad febrero 14, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, evolucion, mutaciones, paleontología.
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Los autores desvelan que las diferencias del ADN humano y el del chimpancés son diez veces mayores a las aceptadas hasta el momento

chimpance
Los genomas de humanos, chimpancés y gorilas difieren más de lo que se pensaba. En este ejemplo, podemos ver el caso extremo de una duplicación que se ha expandido (ha incrementado el número de copias) en los genomas del chimpancé y el gorila, mientras que se ha mantenido estable en el genoma humano, donde está representada por una única copia. Las flechas verdes y la redonda marcan la posición de la copia ancestral. Las flechas rojas indican dónde están las nuevas copias creadas en los genomas del chimpancé y el gorila.

Un equipo internacional ha descubierto que cada especie de primates, incluyendo a los seres humanos, posee una enorme cantidad de fragmentos exclusivos en su genoma. El estudio, que cuenta con la participación de dos investigadores del Instituto de Biología
Evolutiva (centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC-), contribuye a comprender los mecanismos de la evolución humana y la base de diversas enfermedades únicas en su especie. La investigación aparece publicada en el último número de la revista Nature, una edición especial dedicada a la celebración del bicentenario del nacimiento del naturalista inglés Charles Darwin. Durante la última década, la comunidad científica ha aceptado la hipótesis de que los seres humanos y sus parientes vivos más cercanos, los chimpancés,
sólo diferían en el 1,24% de sus secuencias de ADN. Sin embargo, las conclusiones de este estudio prueban que esta estimación es incorrecta y que, en realidad, el número de diferencias puede ser hasta 10 veces superior.

Tomàs Marqués-Bonet, del Instituto de Biología Evolutiva (centro mixto de investigación de la Universidad Pompeu Fabra y del CSIC), ha coordinado el equipo internacional, dirigido por Evan E. Eichler, de la Universidad de Washington (Seattle, Estados Unidos), en estrecha colaboración con Arcadi Navarro (ICREA-IBE Barcelona).

Según los autores, la clave de este descubrimiento ha residido en el estudio de las duplicaciones segmentales, fragmentos grandes de ADN repetidos muchas veces a lo largo del genoma. Hasta el momento, esta parte del genoma era ignorada, ya que resultaba muy complicado individualizarla del resto del ADN. Sin embargo, desde hace tiempo se sospechaba que su presencia debía de ser importante.

El equipo internacional ha estudiado de forma sistemática las duplicaciones segmentales de todo el genoma de cuatro especies de primates: macacos, orangutanes, chimpancés y humanos. De este modo, se ha podido no sólo elaborar el primer catálogo de especies específico de estas regiones del genoma, sino también cuantificar mucho mejor las diferencias entre especies y entender en qué momento de la evolución aparecieron.

La investigación revela novedades evolutivas cualitativamente diferentes. Como señalan los investigadores, las diferencias con que se había trabajado hasta el momento eran cambios (mutaciones) en las secuencias del genoma que comparten todos los primates. Los autores lo explican con un símil: se trataría de cambios equivalentes a tener ediciones diferentes de un libro.

DIFERENCIAS ÚNICAS

Sin embargo, las diferencias estudiadas por los investigadores del Instituto de Biología Evolutiva son diferencias únicas para cada especie. Siguiendo el mismo símil, se trataría de diferencias radicales en la biblioteca de cada especie: son colecciones completas de libros que unos organismos tienen y otros no.

Las duplicaciones segmentales son fragmentos del genoma, de miles a millones de nucleótidos de longitud, que se han duplicado debido a mecanismos moleculares muy complejos. Es decir, en determinados momentos de la evolución, se hicieron múltiples copias que se fueron insertando en diversos lugares del genoma. Como las duplicaciones pueden ser muy grandes, contienen muchas veces genes completos. Las copias de estos genes, que en principio son idénticas, pueden ir especializándose, a
base de adquirir pequeñas mutaciones, hasta diferenciarse completamente unas de otras.

Es así como se generan la mayoría de genes únicos de una especie concreta: por duplicación y posterior especialización. Todos estos genes nuevos pueden realizar funciones nuevas que serán exclusivas de la especie que los tiene. Como explican Arcadi Navarro y Tomàs Marqués, las duplicaciones predisponen el genoma a reorganizarse, a tener grandes cambios estructurales, como quien hace construcciones diferentes con las mismas piezas. Este fenómeno puede derivar en ciertas enfermedades como el autismo, la esquizofrenia o el retraso mental. No obstante, los científicos puntualizan que la duplicación de genes no es sinónimo de anomalía, sino de
variación y de novedad. Novedades que pueden ser favorecidas por la selección natural o pueden resultar patológicas, en función de cómo se desarrollen.

EN BUSCA DE LOS GENES DE LA HUMANIDAD

Además de identificar las citadas diferencias, el estudio también ha logrado datar la época en que hubo más duplicaciones. Los autores la encuadran en un intervalo de entre 12 y 8 millones de años, justo antes de la separación de los linajes de los humanos y chimpancés, ocurrida hace unos seis millones de años. Este hecho implica que todos los genes estudiados, que acababan de aparecer, han ido adquiriendo características nuevas a lo largo de los seis millones de años que llevan separados evolutivamente hombres y chimpancés.

Para Marqués y Navarro, probablemente es gracias a esta separación que los seres humanos consiguieron adaptarse al entorno actual. Los investigadores reconocen que, quizás, es en este inmenso océano de diferencias donde hay que buscar los denominados genes de humanidad o los genes que dan lugar a determinadas enfermedades propias de la especie humana. Por el momento, los investigadores desconocen si esta línea de investigación desvelará estos extremos.

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Comentarios

1. Eleison - febrero 14, 2009

Noticia de doble filo o agridulce para los fans de la ciencia.

Por un lado, aunque no cambia nada, debilita la fuerte asociación del hombre al chimpacé tan presente en los discursos de los más fundamentalistas científicos.

Por otro lado les puede ser grato conocer que hay más diferencias de las supuestas entre el hombre y el chimpancé, para poder continuar usándo a los monos como cobaya más preciada de la “filantrópica” ciencia.

Saludos cordiales.

2. Manuel - febrero 14, 2009

Eleison, creo que esta es una noticia muy interesante. En primer lugar esta noticia procede de los científicos que son los únicos que aportan datos en este campo, dado que los creacionistas sólo se animan a hacer de hooligan en una dirección, sin aportar nada útil al debate. En segundo lugar lo único que hace es separar más atrás en el tiempo la rama de la evolución a chimpancés de los humanos, nada asombroso ya que sólo compartimos un ancestro común, no descendemos de ellos. En tercer lugar, y creo que lo más interesante, estriba en el estudio de esas secuencias repetidas hasta ahora dejadas de lado, por su complejidad: ellas pueden explicar el origen de muchos genes que contribuyen a la especiación y la aparición de caracteres que nos separan de otros primates.

Pero esto son trabajos que están en marcha, si alguien quiere verdades absolutas e instantáneas porque se siente impaciente tendrá que recurrir a libros milenarios 😉

Saludos

3. Eleison - febrero 15, 2009

jaja… yo también la encuentro una noticia interesante. Evolución y cristianismo son perfectamente compatibles. No todos los cristianos son fundamentalistas sureños con antorchas en la mano.

Saludos cordiales, Manuel.

pd: ¿eres el mismo que manuelableledo o sólo os llamais igual? Lo pregunto para no confundir…

4. Eleison - febrero 15, 2009

Por cierto, me hace mucha gracia el subtítulo de tu blog:

“Una visión racional del pasado de la Tierra”

¡Ostras! ¿No será más bien “una visión racionalista” del pasado de la Tierra?

Es como si tratases de seres no racionales a quien no tuviese esa visión, jaja…

Una preguntita: Los seres humanos de otras culturas, o de tribus perdidas, ¿son seres racionales, bajo tu parecer?

😉

Tal vez sólo sean impresiones mías…jeje. Un saludo!

5. Manuel - febrero 15, 2009

Eleison, Manuel Abaledo y yo somos dos personas distintas.

Coincido contigo, evolución y cristianismo son perfectamente compatibles, es algo que llevo mucho tiempo repitiendo, aunque de vez en cuando se descuelguen por aquí algunos que lo nieguen.

En principio todos los seres humanos somos racionales, sin importar su origen. Pero algunas de las posturas que mantienen pueden no serlo. Si hacen prevalecer una creencia sobre lo que dicta las evidencias, como por ejemplo una edad de la Tierra de 6000 años, tendremos una visión no racional (en el sentido de no meditada sino creída)

Saludos

6. Eleison - febrero 15, 2009

Sí, la literatura cristiana distingue bien entre kronos (tiempo humano, terrestre) y kairós (tiempo divino), muy diferente del anterior. A menudo, hay confusiones entre un tiempo y el otro. Incluso, por ejemplo, los apóstoles confunden a veces las palabras de Jesús, al no saber si se está refiriendo a kairós o a mero tiempo cronológico (el “tercer” dia puede significar “el último día” en kairós, pero Jesús se refería a tres días terrestres esa vez, jeje).

Saludos.

7. J.M.Hernández - febrero 16, 2009

Eleison, he leído varios comentarios tuyos y veo que criticas los estereotipos sobre cristianismo y espiritualidad. Puedo estar de acuerdo o no, pero me parece una postura muy respetable.

En aras del mismo respeto, te señalo que la ciencia no funciona con “fans”, con lo que un descubrimiento no es “agridulce para los fans de la ciencia”, sino simplemente interesante, y motivador para seguir con nuevas investigaciones.

Muchas veces -y no digo que sea tu caso- las personas religiosas piensan que todas las disciplinas funcionan como sus creencias, y no es así. Un religioso está acostumbrado a que sus dogmas sean inamobibles, y la falsación de cualquiera de ellos supone una catástrofe para su sistema de creencias. En ciencia es justamente al contrario: contínuamente se está buscando la falsación, y el rechazo de una teoría establecida solo redunda en un mejor conocimiento.

En ciencia, las cosas cambian continuamente, y es lo normal. Este descubrimiento, cuyas consecuencias es pronto para saber, es muy interesante, no agridulce 😉

Saludos.


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