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¿Qué nos hace humanos? febrero 17, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, evolucion, mutaciones, paleontología, sociedad.
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Doscientos años después del nacimiento de Charles Darwin, y pese a los avances en genética y neurofisiología, la ciencia aún carece de una respuesta a qué nos define como especie

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Público Digital
“La pregunta más difícil es: ¿qué nos hace humanos? […] El grado de variación fenotípica [entre humanos y chimpancés] no está estrictamente relacionado con el grado de variación en la secuencia”. Con estas palabras se abría la discusión del estudio, publicado en Nature en 2005, en el que se analizaba el primer borrador del genoma del chimpancé. Los investigadores hacían notar así que, comparando los genes de humanos y simios, sería difícil predecir especies tan distintas. Cuatro años después, otro trabajo en el último número de Nature, encabezado por el español Tomás Marqués-Bonet, recalca que “las proteínas [de humanos y chimpancés] son virtualmente idénticas”.

Después de 150 años de biología evolutiva, inaugurada por Charles Darwin y su Origen de las especies, las preguntas sobre la condición humana continúan vigentes. El científico inglés supo leer en la naturaleza un pasado común para simios y humanos. Las herramientas disponibles hoy permiten arrostrar la evolución del Homo sapiens desde múltiples frentes, como la paleoantropología, la neurofisiología o la genética, que complementan las huellas del pasado con las versiones alternativas de la ruta evolutiva. Entre estas, el chimpancé es una referencia viva, un código base para descifrar el origen humano.

Hasta la fecha, los eslabones perdidos continúan en paradero desconocido, y el Homo sapiens, la única especie terrestre capaz de sentir inquietud por tales asuntos, aún ignora dónde reside la diferencia que le impulsa a plantearse estas cuestiones ante la pantalla de un ordenador, en lugar de, como otros primates, pasar la vida disfrutando de un atracón de insectos en cualquier bosque africano.

“Aún no sabemos qué son los seres humanos”, confesaba a Público el neurobiólogo Susumu Tonegawa. Este premio Nobel resaltaba la difusa brecha que separa al Homo sapiens de los simios: “Gente como Chomsky defiende con ahínco que el lenguaje evolucionó con el Homo sapiens, pero los simios tienen un lenguaje primitivo”.

La afirmación de Tonegawa tiene fuste neurológico desde que en 1998 se rompió uno de los mitos sobre el privilegio del cerebro humano, la presencia de una región llamada planum temporal cuya asimetría se relaciona con las facultades del lenguaje y la música. Ese año, Patrick Gannon, del Hospital Mount Sinai de Nueva York, dirigió un estudio publicado en Science que descubría esta característica en el cerebro de los chimpancés, situando el origen de este rasgo anatómico hace más de ocho millones de años, antes de la separación de ambas ramas evolutivas.

¿Tienen los chimpancés un potencial para el lenguaje mayor que el que demuestran? “Los simios poseen capacidades que no desarrollan en la naturaleza si no se dan las condiciones adecuadas”, explica el primatólogo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, Josep Call. Este investigador expone un ejemplo para comprender la justificación evolutiva: “Nosotros no fuimos seleccionados por la evolución para leer y escribir, pero logramos hacerlo. Esto es posible porque nuestro sistema cognitivo, y el de los chimpancés, es flexible y complejo”.

Industria y cultura

Las observaciones de los primatólogos no dejan de estrechar la grieta del privilegio humano. “En los años 50 se pensaba que el uso y fabricación de instrumentos era exclusivamente humano, pero hoy esto no se sostiene”, dice Call, quien en 2006 publicó en Science que los chimpancés en laboratorio, pero no en libertad, guardan herramientas para el futuro. En los últimos años se han descrito otras habilidades de estos simios, como cazar usando palos a modo de lanzas, consumir plantas con propiedades curativas o manejar utensilios para desenterrar raíces y tubérculos.

El escalón de la fabricación de herramientas también ha sido superado. Call adelanta a Público la próxima aparición en Biology Letters de un estudio que ha completado en colaboración con Crickette Sanz y David Morgan y que revela una nueva habilidad de los chimpancés salvajes. “Empleando los dientes, deshilachan el extremo de un palo como si fuese un pincel, y luego lo introducen en un termitero. Las termitas muerden las fibras y son capturadas”. Call precisa que “el pincel es más eficaz para atrapar termitas que el palo sin trabajar”.

Dado que técnicas como estas se transmiten a las generaciones sucesivas, ¿se puede hablar de cultura? “Así es, desde el punto de vista biológico”, responde Call, apuntando una diferencia fundamental: “Nuestra cultura es acumulativa, la de los chimpancés, no. No hay una sola persona en el mundo con todos los conocimientos que requiere fabricar un bolígrafo desde cero”.

Sin olvidar otros logros anatómicos y funcionales de los sapiens, como el bipedalismo, el rastro de las pistas sobre lo típicamente humano conduce al cerebro. Para el neurobiólogo del Instituto Cajal (CSIC), Alfonso Araque, la clave está en el tejido fino del cerebro, aunque “probablemente no es una sola característica la que nos hace humanos”. El investigador plantea una aparente paradoja: “El cerebro humano es un 300% mayor que el de un chimpancé, pero solo tiene un 125% más de neuronas”.

Para Araque, la solución al acertijo radica en los astrocitos, células del sistema nervioso que acompañan a las neuronas y que han pasado de considerarse un simple soporte a revelarse como actores de peso en la transmisión y el almacenamiento de la información. El neurobiólogo aporta un dato revelador: “Como ya escribió Ramón y Cajal en 1913, la proporción de astrocitos respecto a neuronas aumenta en la escala evolutiva. En los humanos es 10 veces mayor”.

Tanto la anatomía cerebral como sus implicaciones funcionales dependen, en último término, de una arquitectura genéticamente programada. El descenso al alfabeto de los genes insinúa algunas respuestas, pero no de forma inmediata. El grado de similitud entre el genoma humano y el del chimpancé barre una horquilla del 95% al 99%, dependiendo del método empleado para la comparación. Parece lógico que los esfuerzos debieran dirigirse a ese escaso 5%, pero no es tan sencillo como localizar el rincón del genoma donde se esconde lo humano. La diferencia está enormemente repartida en pequeñas dosis por todo el genoma; el resultado es, como dice el estudio de Marqués-Bonet, “proteínas virtualmente idénticas”, como si la tenue pista de los genes se borrara por completo en su producto, las proteínas. Ni siquiera en un gen como FOXP2, relacionado con el lenguaje, los humanos aportan apenas nada nuevo a la versión que posee un ratón.

Cuestión de grado

Pero el callejón tiene salida, una vía rompedora abierta gracias al trabajo que Marqués-Bonet y Arcadi Navarro, del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC y Universidad Pompeu Fabra), han desarrollado en colaboración con investigadores de EEUU e Italia. Marqués-Bonet, hoy en el laboratorio de Evan Eichler de la Universidad de Washington, señala que la comparación tradicional entre genomas se hace gen a gen, lo que permite descubrir los polimorfismos puntuales variaciones en una letra del ADN y secuencias cortas insertadas o eliminadas.

El nuevo enfoque, más panorámico, ha revelado que muchos segmentos aparecen copiados en múltiples lugares del genoma y que estas duplicaciones varían enormemente entre especies como el macaco, el orangután, el chimpancé y el humano. “Hemos encontrado muchas diferencias”, dice Marqués-Bonet, advirtiendo de que humanos y chimpancés podrían situarse hasta 10 veces más alejados genéticamente de lo que se sospechaba hasta ahora.

El resultado se traduce en “distintas cantidades de proteína”, apunta el científico. ¿Podría algo tan sutil explicar el hecho humano? “Diferencias como éstas influyen en el fenotipo, por ejemplo en la resistencia de los macacos al sida”. Curiosamente, la hipótesis trae a la memoria la afirmación darwiniana de que lo humano no es una cuestión de distinto tipo, sino de distinto grado. Marqués-Bonet es prudente: “No decimos que esto nos haga humanos. Pero podemos empezar a buscar”.

La búsqueda proseguirá. Según la experta en chimpancés, Jane Goodall, “lo que nos hace humanos, creo, es la capacidad de plantear preguntas”. Quizá lo esencial no es tanto saber qué nos hace humanos como no dejar nunca de formularnos la pregunta.

«La humanidad sigue evolucionando»

Entrevista con Tomás Marqués-Bonet, genetista evolutivo de la Universidad de Washington (EEUU)

¿Por qué la metodología del estudio es novedosa?

Hemos revelado regiones del genoma que no se miraban por ser demasiado complicadas. Gracias a esto hemos observado muchas diferencias entre los genomas de cuatro especies de primates (humano, chimpancé, orangután y macaco) que hasta ahora estaban ocultas. Se trata de duplicaciones segmentales que esparcen múltiples copias de fragmentos por todo el genoma, en distintos cromosomas.

¿Qué implicaciones tiene esto en la evolución de los primates?

El consenso en biología humana dice que en los primates el ritmo de variación del genoma es mucho más lento que en otras especies, que su genoma es más estable. Y en efecto hay una deceleración en polimorfismos puntuales, pero en cambio descubrimos que hay una aceleración en estas duplicaciones en la rama de chimpancés y humanos.

¿Cuál es el motivo?

No lo sabemos. Es posible que contribuyera el hecho de que los humanos sufrieron un cuello de botella –disminución drástica de la población– en su historia temprana.

Usted afirma que estas duplicaciones pueden ser evolutivamente importantes e influir en la diferencia de fenotipos entre especies. ¿Pueden diferenciar también a unos humanos de otros?

Sí, también diferencian los fenotipos dentro de una especie. Algunos de mis colegas trabajan en la influencia de este factor en la susceptibilidad a enfermedades. En los macacos, distinto número de copias de un gen determina una diferente resistencia al sida. También hemos comparado los tres genomas humanos disponibles y hemos visto que más del 99% de las duplicaciones en un genoma están presentes en los otros, pero varía el número de copias.

Las nuevas tecnologías de secuenciación de genomas se desplazan hacia fragmentos más pequeños.

En efecto, las nuevas tecnologías leen fragmentos cada vez más pequeños, y esto no facilita la búsqueda de duplicaciones. Por tanto, los nuevos genomas completos que vayan apareciendo pueden ignorar estos cambios.

¿Continúa evolucionando el ser humano?

Sin duda. Cada uno de nosotros deja a sus hijos 4 o 5 variantes genéticas que uno no tenía, así que este ritmo mínimo continuará, porque es independiente de los cambios en la sociedad. Otra cosa es lo que ocurra con nuestra especie en el futuro. La evolución ayuda a entender el pasado, pero no predice el futuro.

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Comentarios

1. wirwin - febrero 17, 2009

Que articulo más interesante, muy bueno gracias por compartirlo saludos

2. Manuel - febrero 17, 2009

Hola Wirwin, bienvenido de nuevo por aquí. El cerebro sigue siendo un gran misterio. Necesitamos una revolución en ese campo, hay tanto por hacer y es tan difícil… (hay una serie de barreras éticas que sólo una mente despiadada podría saltárselas). Espero que alguien encuentre alternativas y en este siglo podamos avanzar en el estudio de este órgano.
Saludos

3. Alicia - febrero 17, 2009

Los chimpancés y otros primates tienen un lenguaje, pero al no ser articulado como el humano, no permite el intercambio de información al mismo nivel. Se hacen preguntas y respuestas, pero con un lenguaje simbólico. También creo, pero de esto no estoy segura, que me lo diga quien lo sepa, que sus cuerdas vocales no están preparadas para emitir los sonidos que emitimos nosotros,ni ningún otro articulado.
En cuanto a lo de los astrocitos, creo haber entendido que no es la cantidad de neuronas ni de sinapsis lo que nos diferencia de otros animales, sino los astrocitos que regulan el pensamiento, que funciona más lento. No sé si es eso.

4. Manuel - febrero 18, 2009

Alicia, el número de células de la glia (células de soporte que producen “conexiones”) como son los astrocitos, oligodendrocitos, las células ependimarias o la microglía es mucho más alto en el cerebro humano que en el otro animales. Un ejemplo: el cerebro de Einstein se conserva (fue donado a la ciencia). No es especialmente grande, sin embargo el número de células de la glia está muy por encima de la media.

Efectivamente, parece que la estructura del aparato “fonador” de los chimpancés les impide hablar, no hace mucho leí esto: Los grandes simios no hablan porque no pueden hacerlo. Los chimpancés, por ejemplo, son genéticamente similares a las personas. Pero la estructura de su aparato respiratorio y de su tráquea y cuerdas vocales les impide hacerlo. Un bonobo (chimpancé pigmeo) del Centro de Investigación para el Lenguaje de Atlanta llamado Kanzi batió todas las marcas en un concurso de comprensión y sintaxis. Utilizando juguetes de animales, y sin dar pistas con la expresión, escuchó cómo una voz le preguntaba: “¿Puedes hacer que el perro muerda a la serpiente?”. Kanzi, que tenía diez años y jamás había escuchado esa frase, respondió colocando la serpiente en la boca del perro. Acertó 475 preguntas de 660. Ante el mismo formulario un niño de dos años acertó 40 preguntas menos.

Confío en que algún día recapacitemos para evitar la extinción de unos animales tan cercanos.

5. Kyrie Eleison - febrero 18, 2009

Evidentemente, factores como el desarrollo intelectual no nos hace humanos, sino tan solo primates.

La grandeza de la palabra humano, no debe leerse en clave de especie biológica.

Hay una cosa que no puede hacer el chimpancé, y es renunciar a matar en nombre de algo mayor incluso que la inteligencia humana.

¿Qué saber científico nos impediría matar a otro, si en muchas ocasiones la gente se sale con la suya y haber matado a otro les reporta un beneficio? (y la ciencia lo vería normal: acción + beneficio).

El chimpancé sigue esa ley de la autoafirmación y el beneficio, e incluso la puede llevar a cabo de manera bastante inteligente..

El hombre, a diferencia del chimpancé, puede realizar acciones que no le benefician, en pos de un argumento inexplicable científicamente. Eso es lo que nos hace humanos, no la inteligencia ni el cuerpo.

Por ejemplo, ¿qué le impide, a alguien que solo dispone de la ciencia, asesinar a otro?

6. Manuel - febrero 18, 2009

Kyrie, las actitudes altruistas existen en los animales, realizan algo sin aparente beneficio para ellos. Un primatólogo quiso saber lo que era vivir como un chimpancé. Se ganó la confianza del líder de la manada y se introdujo en la misma. A los pocos días de comer como ellos, y comportarse como ellos su salud empezó a deteriorarse ligeramente, sin conseguir grandes progresos en la interacción humano-simio. A los pocos días un chimpancé le cogió de la mano y se lo llevó de paseo. Él pensó que por fin había “conectado” con el grupo, pero cuál fue su sorpresa cuando este chimpancé lo llevó y lo abandonó en un poblado humano. No está mal ese comportamiento para un animalito, ¿verdad?

Saludos

7. Kyrie Eleison - febrero 18, 2009

Gran animalito, pero que en la naturaleza se den alguna vez casos de altruismo, no niega que el saber científico no frena a quien está dispuesto a matar.

Si sólo funcionásemos con el saber científico (que indica qué se hace, pero no siempre indica “qué se debe hacer) nada impediría matar a otro.

Por eso digo que, aun siendo bueno el saber científico, no es suficiente y disponer sólo de ese saber reduce al hombre al estado de cosa (lo cosifica).

¿Qué impide matar a otro a los que sólo cuentan con el saber científico? Y si no es la ciencia la que le impide matar ¿qué es?

8. Manuel - febrero 18, 2009

Kyrie dices el saber científico no frena a quien está dispuesto a matar. Claro que no, la papiroflexia tampoco. La ciencia es sólo una herramienta para obtener conocimiento. No veo qué tiene que ver.

Hay muchas especies animales que no se matan entre sí nunca, ni siquiera en los combates, y no saben nada ni de ciencia, ni de religión ni de papiroflexia.

¿Estás insinuando que la única moral que impide el crimen es la que se fundamenta en la religión?

9. Eleison - febrero 18, 2009

Estoi insinuando que rechazar los saberes que no son científicos, implica rechazarlos todos y cada uno de ellos pues no son demostrables.

Por tanto, condenar unos saberes ajenos, y aceptar otros que podrían recibir la misma crí,tica, no tiene ni pies ni cabeza.

Más que convencerme a mí, yo te preguntaria: “Honestamente ¿te convence a tí? ¿Qué te impide matar?

10. Manuel - febrero 18, 2009

Elesion, yo no condeno eso saberes, simplemente soy escéptico con ellos. Y si alguien me los quiere imponer, o enseñar en el lugar que no debe, entonces condenaré esto último.

¿Qué me impide matar?. Como no soy psicópata, no encuentro ningún placer en ello. En esto creo que estoy en la media de la población. Por otra parte he sido educado con una escala de valores en la que la vida es un bien fundamental, contra el que no debo de atentar nunca. Por eso no me da por matar, condeno cualquier crimen y estoy contra la pena de muerte.

¿Qué le impide a una ballena matar a otra ballena?

11. Eleison - febrero 18, 2009

No es problema de psicopatía, a veces es de dinero… o recompensas diversas.

La media de la población matería a otro si le garantiaran total inmunidad y una recompensa monetaria atractiva (o vete a saber qué).

No te situes en la media de la población. Mal lugar.

Saludos.

12. Eleison - febrero 18, 2009

Y ti escala de valores no es demostrable…¿y si decidieramos no seguirla puesto que no nos demuestras la verdad de tu escala?

Da que pensar, ¿no?

13. Eleison - febrero 18, 2009

Y tu escala de valores no es demostrable, Manuel, ni observable ni medible ni cuantificable…¿y si decidieramos no seguirla pusto que no nos demuestras la verdad de tu escala?

Da que pensar, ¿no?

14. Manuel - febrero 18, 2009

Claro que mi escala de valores no es demostrable. Como tampoco es demostrable que anoche soñé que viajaba en avión. ¿Y?.

Mucha gente no sigue está escala de valores, de hecho a mucha gente le parece una chorrada. Por ejemplo la pena de muerte se aplica en muchísmos países del mundo (con gran apoyo de sus habitantes). ¿Y?

¿Cómo ves lo de las ballenas, dónde está su escala de valores?

15. Alicia - febrero 18, 2009

“La media de la población matería a otro si le garantizaran total inmunidad y una recompensa monetaria atractiva”.
¿De dónde sacas tú eso? ¿realmente lo crees? A mí, por ejemplo, me impide matar el hecho de que no soy un asesino, aunque no creo que las cosas sean tan sencillas, quizás bajo determinadas circunstancias fuera capaz de matar, aunque no sé cuáles serían. Quizás en defensa propia, quizás por algún otro miedo. No creo que todas las piezas de la maquiaria nazi o de otras dictaduras bajo las que se han cometido multitud de asesinatos, fueran asesinos antes de eso. En cualquier caso, o creo que la ni ciencia ni la eligión hagan que la gente mate o deje de matar.

16. Manuel - febrero 18, 2009

Y si Eleison, las causas pueden ser muy diversas. Porque puestos a juegos de ficción te planteo un caso, quizá dónde sí pueden a salir aspectos de comportamiento “biológico” (para que veas que te echo un clave).
Imagina que tienes 3 hijos, y unos delincuentes los secuentras y te dicen que sólo los verás vivos si matas (tú directamente) o participas en un crimen (no cometer el asesinato pero sin tu ayuda éste no es posible). ¿Qué haces?. Y sobre todo, ¿cómo relacionas esto con la ciencia, que sigo despistado.

Saludos

17. sergiomic - febrero 18, 2009

“Por tanto, condenar unos saberes ajenos, y aceptar otros que podrían recibir la misma crí,tica, no tiene ni pies ni cabeza.”

Aunque muchas de las corrientes espirituales mañosamente se hayan querido adjudicar como exclusivas las normas morales, estas por mucho no poseen sus derechos de franquicia; sino son una condición necesaria desde que el primer ser humano se dio cuenta que es mejor vivir en grupo y esto sucedió mucho antes de que el primer supersticioso masticara raíces de cactos.
Personalmente me da más temor el que no mata solo porque se lo prohíben sus creencias religiosas, ya que más que demostrado es que para los más creyentes el “no mataras” tiene bastantes «sin embargo».

18. Kyrie Eleison - febrero 18, 2009

Manuel:

No lo relaciono con la ciencia. Buscaba demostrar que el hombre no sólo vive de ciencia, sino también de subjetividad. Los científicos ateos acusan a la religión de subjetivismo. Pero no hay apenas científicos ateos capaces de vivir sin esos saberes subjetivos que, teóricamente, tanto molestan.

Ahora resulta que a la única a la que no le perdonan ser subjetiva es a la religión.

Alicia:

Alicia, te oigo decir que tal vez matarías, no sabes ni cuando ni por qué… pero también matarías. No me reconforta. Sobre todo cuando unas líneas más arriba sostenías con seguridad: no soy una asesina.

Manuel, sobre tu macabro “caso”:

Te contestaré con otra pregunta: ¿Qué hubiera hecho Gandhi?

19. Alicia - febrero 18, 2009

Puesto que no soy una asesina digo que no mataría excepto quizás en determinadas circunstancias que ahora no sabría decir cuáles son, admito que se pueda dar esa posibilidad. Si fuera una asesina, afirmaría que sí asesinaría, incluso que ya he asesinado, bien por placer, por dinero, porque sí…

20. Manuel - febrero 18, 2009

Kyrie, claro que el hombre no vive sólo de ciencia. Pero si la mayoría ni sabe lo que es. De hecho muchos acusan a la ciencia de los males del mundo, cuando la inmensa mayoría de la humanidad vive de espaldas a ella. Pero eso es otro tema.

¿Planteas que no sólo las respuestas razonadas desde el método científico son validas?. Por supuesto que lo son, yo no lo dudo. Lo que uno se puede plantear (porque soy curioso) es si esas respuestas pueden tener una explicación que aún no conocemos. Por ejemplo, que a unas personas les guste el color rojo y a otros el azul, ¿hay un componente biológico?. No lo puedo contestar ahora. Sólo puedo decir “no lo sé”. Claro que otra opción es decir que la gente se divide en grupos según los gustos y a los que les va el rojo son apasionados, lanzados…y mil cosas más.
Por tanto, sí, hay un componente subjetivo muy fuerte y no sé de dónde procede. Si es de algo vital algún día se descubrirá, y si procede de algo divino lo conoceré cuando abandone este mundo. ¿Para qué tanta prisa?. Mientras nos queda la magia del momento 🙂

Si alguna vez me encuentro con Gandhi se lo preguntaré. Yo te preguntaba qué harías tú.

Un cordial saludo

21. Kyrie Eleison - febrero 18, 2009

Bueno Manuel, tú no eres un ateo, sino más bien un agnóstico. Y a los agnósticos poco puedo discutirles, pues su posición me parece correcta (a falta de datos… lo lógico es el agnosticismo).

La “magia del momento” viene dada por ese “hueco o vacío” propio del agnosticismo. Así que no te voy a contradecir, pues tu posicionamieto me parece sensato.

Sobre lo de Gandhi, jeje:

De poco vale lo que hiciera yo. Puedo ser un buen o un mal cristiano, que eso no supondría agravio alguno contra el cristianismo. Es decir, que yo cumpla bien o mal con el cristianismo supongo que no le interesa a nadie. Por ello hablo del cristiansimo (algo sublime) y no de mí (que no soy un ejemplo de virtudes, sino de defectos). E insisto en que estoy onvencido de que no se debe matar bajo ninguna circunstancia (incluso creo que todos deberíamos volvernos vegetarianos, toas las monjas ortodoxas son estrictamente vegetarianas). No sé si Dios perdonaría a un padre que perdiese la cabeza y matara en el supuesto del que hablas. Pero que le fuera perdonado no sé si tiene algo que ver con lo que “cristianamente se debería hacer”. Una cosa es que te lo perdonen, y otra distinta es decir que “es lo que había que hacer”.

Lo que sé es que si todos los habitantes del planeta reaccionasen como Gandhi, incluso tu “supuesto” se haría impensable (pues nadie habría secuestrando niños), y no exigiría ni pensar una solución.

Un fraternal abrazo.

22. logos77 - febrero 19, 2009

Manuel,

¿Quien acusa a la ciencia de los males del mundo? ¿Y de que ciencia hablas?

Saludos

23. Manuel - febrero 19, 2009

Kyrie enhorabuena por llegar a conocer las creencias de las personas en sólo unas líneas. Pero ojo, igual te equivocas. De hecho, muchos de los argumentos que he utilizado los podía haber dicho Descartes. ¿Consideras a Descartes agnóstico?.

En cuanto a lo del secuestro era un juego macabro en el que se ven comprometidas dos partes de una persona, por un lado la moral de la persona en el “no matar” y por otro la tendencia biológica de preservar a los tuyos. Es un dilema de difícil solución, tanto que, en el caso de que alguien matara en esas circunstancias, un tribunal lo tendría muy difícil para emitir veredicto.

Ana, mi frase es consecuencia de otro comentario.

Saludos

24. Kyrie Eleison - febrero 19, 2009

Si bien Dios no es el elemento central en la filosofía cartesiana, también es cierto que Descartes fue creyente, y que Dios aparecía en su esquema teórico.

Un abrazo, Manuel.

Ciencia sí.
Religión también.
… y que nunca se pisen el área la una a la otra

🙂

25. EDITH - abril 30, 2009

hola soy edith

y opino q

LA PROXIMA VEZZ ESCRIBAN + RESUMIDO

QUE NO TENGO TODO EL DIA PARA LEER

CON CARIÑO EDITH

26. Manuel Abeledo - abril 30, 2009

Que los chavales copien literalmente el contenido de una página web para un trabajo del colegio, vale. Pero que encima vengan con exigencias…

27. esbeydi - noviembre 9, 2009

hola pz llo opino que esta lo que dice


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