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La red cerebral de las creencias religiosas marzo 16, 2009

Posted by Manuel in ateismo, biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, escepticismo, evolucion, religión, sociedad.
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ISABEL F. LANTIGUA- El Mundo Digital

Sin entrar en el debate sobre la existencia o no de Dios, lo que es indudable es que las religiones y la fe sí existen. Están presentes en todas las sociedades y culturas y son un rasgo único y exclusivo de los seres humanos. Investigadores de los Institutos Nacionales de Trastornos Neurológicos de EEUU han logrado ver, gracias a las técnicas de imagen cerebral, dónde se localizan estas creencias y cómo entran en funcionamiento.

“Nuestros pensamientos religiosos están mediados por unas regiones del cerebro que han evolucionado con el paso del tiempo y que sirven para otras funciones, entre ellas la de reconocer las intenciones de las personas. Además están relacionadas con las emociones y la memoria”, explica a elmundo.es Jordan Grafman, principal autor del estudio que se publica en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Science’. “Las creencias religiosas forman una pequeña parte de un proceso cognitivo mucho más amplio, del que no se pueden separar”, añade este especialista.
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Áreas del cerebro que están involucradas con la creencia en Dios. (Foto: NIH)

El equipo analizó tres componentes de estas creencias en 66 individuos: cómo percibían la implicación de Dios con el mundo, la emoción provocada por la fe y las propias experiencias religiosas. Mediante diversos test e imágenes de resonancia magnética, los autores midieron la función cerebral de los participantes ante afirmaciones del tipo ‘Dios guiará mis actos’, ‘Dios está siempre presente’ o ‘Nos castigará o recompensará al final de la vida’, entre otras. Así observaron que las áreas cerebrales que se activaban al escuchar cuestiones de religión se situaban en el lóbulo temporal – que desempeña un papel importante en el reconocimiento de las caras y en el lenguaje- y el lóbulo frontal -implicado en la memoria y el juicio-.

“De la misma manera en la que juzgamos a los demás y evaluamos sus acciones, evaluamos a Dios, pues las áreas cerebrales implicadas en ambos procesos son las mismas”, argumenta Grafman. No obstante, aunque estas sean las áreas implicadas, las regiones concretas que entran en funcionamiento difieren si el individuo ama a Dios o si, por el contrario, siente ira hacia él, al igual que ocurre con los sentimientos de simpatía o antipatía hacia cualquier otra persona.

Enseñanzas recibidas

Otro de los aspectos que comprobaron los autores del nuevo trabajo es que en la formación de estas creencias tienen mucho que ver las enseñanzas recibidas. Una de las fuentes necesarias para el conocimiento de las religiones es la doctrina, un conjunto de proposiciones que los creyentes aceptan como verdaderas a pesar de que no pueden verificarlo personalmente. La mayor parte de la doctrina religiosa tiene un componente linguístico abstracto que es culturalmente transmitido de generación a generación. Esto explica, según los investigadores, que exista un vínculo claro entre la religiosidad de un individuo y lo que le han enseñado sobre el tema previamente y, todo ello, controlado por el lóbulo temporal, responsable de las actividades discursivas y de memoria.

“Lo más destacable de nuestra investigación es que demuestra que la religiosidad se puede estudiar con las técnicas de neurociencia y compararse con los sistemas crebrales y neuronales que regulan otro tipo de creencias. Además, hemos visto que la fe y los pensamientos religiosos se adaptan a la evolución biológica de las funciones cognitivas”, declara a este periódico el especialista del Instituto de Trastornos Neurológicos de Bethesda (EEUU).

De teoría en teoría

Las bases biológicas de la religión han sido desde siempre objeto de un amplio debate en distintos campos, desde la antropología y la genética pasando por la cosmología. Las teorías psicológicas contemporáneas consideran que estas creencias son parte de un fenómeno cerebral complejo que emergió en la especie humana con el objetivo de ayudar a los individuos en sus relaciones sociales. Esto es lo que sostiene, por ejemplo, la extendida Teoría de la Mente.

En cuanto a las redes neuronales de la religiosidad, poco se sabía hasta ahora. Los primeros estudios al respecto se centraron en manifestaciones concretas de la fe relacionadas con ciertas patologías. Así, la hiperreligiosidad mostrada por algunos pacientes con epilepsia motivaron algunas hipótesis que relacionaban las creencias religiosas con las áreas cerebrales responsables de la enfermedad. Lo mismo ocurrió con otros trastornos. No obstante, ninguna de las teorías fue capaz de proponer una arquitectura psicológica y neuronal firme sobre las bases que subyacen a estas creencias.

“El objetivo de nuestro estudio era definir la estructura cerebral y el proceso cognitivo que está detrás de las creencias religiosas. Y con las técnicas de imagen hemos podido ver cuáles son estas regiones del cerebro concretas” afirma Jordan Grafman, que indica que “una vez identificadas estas regiones particulares tenemos una mayor capacidad para caracterizar los posibles cambios de comportamientos que puede experimentar una persona que se dañe dichas zonas”.

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Comentarios

1. Kyrie Eleison - marzo 17, 2009

Dices: “Están presentes en todas las sociedades y culturas y son un rasgo único y exclusivo de los seres humanos”.

Manuel, ¿podríamos decir que es lo que nos diferencia de los animales?¿Es lo que nos hace humanos y no animales?

Entonces… ¿una persona no religiosa en qué se diferencia de los animales? 😀

Leyendo el artículo me asalta otra duda. Se dice que una lesión en esas partes del cerebro que el hombre utiliza en el pensamiento religioso podría tal vez afectar a su religiosidad…

Entonces, ¿los no religiosos lo son por lesión cerebral?

😀

¿Y cómo se explica mi caso? Yo fui ateo hasta pasados los 30 años. No he recibido ninguna tradición religiosa familiar (soy hijo de comunistas ateos). No adquirí la Fe por palabra humana, sino por experiencia mística “involuntaria”. Ningún médico me ha detectado disfunción cerebral o locura alguna, ni permanente ni transitoria. Dicen que razono con total lucidez, jejeje…

¿Puede ser que tuviese lesionadas esas áreas (como ateo que era) y se me “curaran” espontáneamente?

jajajajajaja…

Otra duda… ¿supongo que compararían el grupo de creyentes con un grupo de no creyentes? ¿Qué zonas cerebrales utilizaban estos últimos?

Saludos cordiales.

2. Kyrie Eleison - marzo 17, 2009

¿Y por qué una muestra de 66? ¿No podía ser de 77?

Es que ese número 66 nos repele a los creyentes cristianos. No tanto como el 666, pero casi…

🙂

3. Manuel - marzo 17, 2009

Hola Eleison, interesantes cuestiones para Isabel F. Lantigua, autora del artículo, o mejor para los autores del estudio.
Lo que sí tengo claro es que lo que realmente nos diferencia de los animales es nuestro cerebro, la parte que nos hace conscientes y las que nos permiten el pensamiento abstracto complejo. ¿Algo más, who know? Luego sigo.

Saludos

4. Kyrie Eleison - marzo 17, 2009

Pues no sé qué pretende ese estudio. Para decir que el pensamiento religioso debe estar relacionado con alguna que otra parte del cerebro no hace falta tanto rollo. No iba a ser pensamiento a-cerebral, digo yo… Ni tampoco creo que pueda provenir de la médula espinal, jajaja…

Así como en el cao del pensamiento matemático, el lingüístico, el simbólico, etc, alguna parte del cerebro debe registrar cierta actividad.

¿O es que realmente pensaban que no utilizábamos ninguna?

Ya les vale…

jajaja

😀

Insisto en que falta un grupo de no creyentes para comparar. Así podríamos saber si los no creyentes utilizan otras zonas, o es simplemente cuestión de que teienen atrofiada esa parte del cerebro relacionada con el pensamiento religioso…

Inquietante duda… 😉

5. manuelabeledo - marzo 17, 2009

Lesiones, atrofias, animales…

Sigue así Kyrie. Pero por favor, luego no vengas criticando a los evangelistas.

6. Kyrie Eleison - marzo 17, 2009

Hay algo en lo que todos los religiosos y personas espirituales del planeta siempre coincidirán: no somos decenas de quilos de carne sin más…

No te hagas poeta, Abeledo. Es un consejo.

7. manuelabeledo - marzo 17, 2009

No, claro, porque la poesía es algo que no puede explicarse sin la metafísica o algo así, ¿no? O es que la misma zona del cerebro relacionada con la religiosidad es parte del centro creativo de la poesía…

La realidad no es democrática. Aunque el 90% de la población mundial creyese en la existencia del alma, esto no implica que exista. Y mira, no me importa lo que tú creas, por mí como si eres cienciólogo. Pero es un coñazo que te pases por varios blogs a ventilar tus rencores hacia ateos o laicistas, buscando la boca al que te salga al paso y riéndote de todo y de todos.

Acepta tú mi consejo. Si quieres debatir no empieces provocando a los demás de entrada.

8. Kyrie Eleison - marzo 17, 2009

Vaya, mi impresión contigo es la inversa, basta que yo asome para que acudas cual presto cazador. Al final cansa, y decidí tomar la iniciativa…

9. Kyrie Eleison - marzo 17, 2009

Y te decía que no te hicieras poeta sólo por un motivo. Porque un poema, además de contener palabras, debe contener “poesía”.

No sólo de métrica vive el poeta…

10. manuelabeledo - marzo 17, 2009

Te contesto en mi blog para no ensuciar más el de Manuel.

11. Kyrie Eleison - marzo 17, 2009

Haces bien.

😀

12. lampuzo - marzo 19, 2009

Señor K.E. el silogísmo es muy simple:

Para todo cristiano, desinformado, el hecho de nombrar el número 666 les evoca al demonio y le produce la correspondiente reacción de incomodidad. Si como parece, por textos biblícos encontrados, que el numero es el 616 y cambia su conocimiento, al volverle a nombrarle el citado número la reacción no será la misma.

Saludos,

13. bobo"hy@hotmail.com - abril 18, 2009

soy puto

14. bobo"hy@hotmail.com - abril 18, 2009

quiero chupar

15. Manuel - abril 18, 2009

¿Veis?. En cuanto se quita el baneo aparecen los gilipollas. En esos casos hay que activar la versión “refleja insultos.2”

16. lampuzo - abril 18, 2009

Me parece indigno que este tipo este seguramente comiendo todos los dias, con la cantidad de gente que hay por ahí pasando hambre.

17. sbach2k - abril 18, 2009

Lampuzo, no estaría mal aplicar la teoria de Malthus a estos sujetos que consumen recursos que otros si pudieran aprovecharlo de mejor manera o con mucho más derecho. Este planeta necesita una desintoxicación.

18. lampuzo - abril 20, 2009

sbach2K, yo me veo incapacitado de aplicar el principio malthusiano, pero lo que mas me molesta de estos “acaros” es la falta de respeto y educación. Apunta el refran del descaro y lo arrogante de la ignorancia…

Estoy de acuerdo contigo en la desintoxicación

Saludos,


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