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Hallan indicios de oxígeno en cristales de hierro de hace 3.500 millones de años marzo 18, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, evolucion, geología, microbiologia, origen de la vida, paleontología.
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Diminutos cristales de hematita, un mineral de hierro, en una formación de jaspe en el Cratón de Pilbara, en el noroeste de Australia. Efe / Hiroshi Ohmoto

Científicos estadounidenses creen haber encontrado indicios de oxígeno y por tanto de vida en la Tierra hace 3.460 millones de años, casi 800 millones de años antes de lo que se pensaba.

El geoquímico Hiroshi Ohmoto y su equipo de la Universidad de Pensilvania llegaron a esa conclusión tras encontrar diminutos cristales de hematita, un mineral de hierro, en una formación de jaspe en el Cratón de Pilbara en el noroeste de Australia.

En un estudio publicado hoy en la revista Nature Geoscience, afirman que esto demuestra la existencia de una extensión de agua rica en oxígeno en ese lugar en la época del eón Arcaico (hace entre 3.600 y 2.700 millones de años).

Y por tanto, denota la presencia de microorganismos capaces de producir oxígeno mediante fotosíntesis unos 800 millones de años antes de los fósiles de microbios fotosintéticos más antiguos conocidos hasta la fecha.

“Nuestro estudio aporta fuertes indicios de fotosíntesis oxigénica y de la oxigenación de la atmósfera y de los océanos hace más de 3.460 millones de años”, dijo a Efe Ohmoto.

Tras analizar las características químicas de los granos de hematita, los científicos concluyeron que los cristales, que se desarrollaron en un antiguo mar que cubría entonces la zona, se formaron directamente probablemente a temperaturas superiores a 60 grados centígrados por la interacción de fluidos hidrotermales y agua de mar rica en oxígeno.

“Esto sugiere la presencia de un número suficiente de organismos capaces de realizar la fotosíntesis como para oxigenar esa extensión de agua al menos de forma ocasional”, señalan.

Ohmoto explicó que la hematita puede formarse por la acción de los rayos ultravioleta o del oxígeno y los cristales hallados en Pilbara se desarrollaron a profundidades de más de 200 metros, donde los rayos ultravioleta no llegan.

El único mecanismo posible en esas condiciones es una reacción entre fluidos hidrotermales ricos en hierro ferroso y agua de mar rica en oxígeno, afirmó.

“Nuestro hallazgo implica que el origen de la vida ocurrió hace unos 3.500 millones de años”, declaró Ohmoto.

Hasta ahora se creía que la fotosíntesis oxigénica evolucionó hace 2.700 millones de años, sobre la base de moléculas biológicas halladas en esquistos (rocas) en la cuenca de Hamersley, que cubre una parte del Cratón de Pilbara.

El Cratón arcaico de Pilbara es una región importante para el estudio de la historia de la Tierra al incluir grandes zonas volcánicas y de sedimentos muy bien conservadas del eón Arcaico.

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“No se puede mezclar ciencia y religión” marzo 18, 2009

Posted by Manuel in ateismo, biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, escepticismo, evolucion, geología, paleontología.
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Público Digital

¿Es posible estar hablando durante más de dos horas de fósiles, esponjas y organismos unicelulares sin que el aula se quede vacía? Lo es cuando el conferenciante se llama Jose Luis Sanz. Este catedrático de paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid ha demostrado su talento como divulgador en más de media docena de libros, la mayoría de los cuales dedicados a uno de sus temas favoritos, los dinosaurios. El pasado viernes volvió a demostrar su talento para hacer atractiva la ciencia en su intervención en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, en El Escorial (Madrid).

Su conferencia se titula ‘Fósiles, Cultura e Historia de la Vida’. ¿Cree que la gente percibe la importancia de los fósiles dentro de la cultura en general?

No, yo no estoy tan seguro. Por eso tengo tendencia a insistir un poco en el asunto. La paleontología es una ciencia básica, pero sí ha hecho aportaciones al perfil intelectual del hombre moderno que significan cambios muy notables, sobre todo en lo que se refiere a cómo nos vemos dentro de la naturaleza, e incluso a cómo nos vemos dentro de nosotros mismos. Básicamente la función social de la paleontología es satisfacer la curiosidad del hombre hacia la vida en el pasado. Y puedes remontarte a los tiempos que quieras, a un ciudadano romano que en sus viñedos se encuentra una almeja fósil y piensa en qué demonios puede ser… La paleontología despeja esas incertidumbres y da una explicación científica y racional.

¿No es también uno de los mejores ejemplos históricos de la lucha del conocimiento científico contra el fanatismo?

Es cierto; la paleontología permite superar conceptos no científicos, procedentes de la mitología o de la interpretación de la cosmología de cualquier religión al uso. En este sentido hay un caso muy conocido, que es el del obispo anglicano James Usher, que en el siglo XVII dijo que la Tierra había sido creada hace unos 6.000 años, basándose únicamente en las Sagradas Escrituras. Las Sagradas Escrituras, obviamente, son un libro religioso. Yo, por supuesto, respeto las creencias de cualquiera, pero una cosa es la ciencia y otra cosa es la religión, y no se pueden mezclar, por lo menos en lo que se refiere a la interpretación de fenómenos naturales. Otra cosa distinta es que uno crea en la intervención de un ser ultranatural en toda la concepción histórica del mundo. No obstante, ese ser ultranatural no es demostrable desde el punto de vista científico; así que por lo tanto, tenemos que mantenerlo al margen.

Sin embargo, ideas como las del obispo Usher siguen vigentes hoy día, y además, cada vez con más fuerza.

Sí, de hecho, hay una corriente que en realidad nació en el siglo XIX, que es ésta del diseño inteligente. Insisto: una cosa son las creencias religiosas y otra cosa es el conocimiento científico basado en evidencias con hipótesis contrastables.

¿Cómo ha visto evolucionar la paleontología en España?

Pues muy positivamente. Es una percepción personal, pero yo creo que basada en evidencias muy contundentes: la presencia de nuestros paleontólogos en las revistas internacionales de investigación, la aparición de cosas tan importantes como Atapuerca… Y si uno va analizando cualquier aspecto de la paleontología en España, en cada especialidad te puedes encontrar con una figura reconocida internacionalmente y que ha hecho aportaciones en los últimos años que han sido de gran interés.

Entre otras cosas, ha servido para que nos enteremos de que aquí también había dinosaurios…

Bueno, en general la paleontología de vertebrados en este país siempre ha tendido a estudiar los mamíferos. Y es verdad que existe un registro excelente de dinosaurios que parece que nadie había tenido en cuenta. El primero que se dio cuenta, de todos modos, fue el paleontólogo castellonense José Royo Gómez, que en los años anteriores a la Guerra Civil hizo algunos intentos y publicaciones de dinosaurios, pero que prácticamente no trascendieron. Royo Gómez tuvo que salir por pies después del final de la Guerra Civil, y al final aquello se quedó en nada. Si Royo Gómez hubiera seguido trabajando, los españoles nos habríamos enterado mucho antes de que había dinosaurios aquí. Pero además no hay que olvidar que las primeras citas de hallazgos de dinosaurios en España son de finales del siglo XIX; y el primer dinosaurio nombrado es de 1984, si no recuerdo mal.

En su ponencia no ha tenido reparos en meter un vídeo de ‘Los Simpson’ o una foto de Bob Esponja. ¿El humor es útil para divulgar la ciencia?

Más que el humor, yo diría la cultura popular. Su generación es un proceso muy complejo, en el cual hay una información que generan los científicos, y una transformación por los medios de comunicación, no solamente los supuestamente objetivos, como los periodísticos, sino los que modifican la realidad, como los artísticos, los creativos… Deconstruir cómo se instala la información científica en la cultura popular es uno de los procedimientos más eficaces para divulgar lo que los científicos creemos que realmente se debe divulgar. Y desde luego, lo que no hay que hacer es llevarse las manos a la cabeza; eso me parece una postura absolutamente errónea si quieres hacer una buena divulgación.

En sus libros se ha referido a las representaciones que el cine o los cómics han hecho de los dinosaurios. Y defiende que en ese caso tampoco hay que llevarse las manos a la cabeza.

Claro, a los dinosaurios los puedes considerar en dos vertientes: una, la científica, que es nuestro conocimiento objetivo de ellos. Y la otra es su utilización como patrimonio cultural, pero en términos creativos. Y estos términos implican que a mí me parece muy bien que el señor Spielberg, o algún dibujante de cómics, utilicen los dinosaurios como les parezca. La cuestión es no mezclar las dos cosas. Con las dos líneas bien delimitadas, yo puedo disfrutar tanto de un estudio científico de los huesos de un dinosaurio como de una película de Spielberg; no hay ningún problema.