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Una Venus esculpida en marfil de hace 35.000 años, la figura humana más antigua mayo 15, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, evolucion, paleontología, sociedad.
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Vista lateral (izquierda) y frontal (derecha) de la Venus de Hohle Fels. | Universidad de Turinga

El Mundo Digital

De igual modo en que Picasso consideró que el arte no había inventado nada desde las pinturas rupestres de Altamira, bien podría Botero decir que desde las esculturas del Paleolítico Superior europeo «todo es decadencia». La larga trayectoria de expresión simbólica europea a través de tallas de huesos y piedras acaba de encontrar un nuevo origen con el hallazgo de la que es posiblemente la figura humana esculpida más antigua del mundo.

La estatuilla, esculpida en marfil proveniente de una hembra de mamut, ha sido bautizada, como manda la tradición, con el nombre de Venus. Con una altura de unos 6 centímetros, representa el cuerpo de una mujer con los rasgos sexuales muy exagerados y fue encontrada en una de las cuevas de Hohle Fels, cómo no, en la región de Suabia en Alemania; una auténtica mina del arte europeo más primitivo. En este caso, más de 30 mediciones con radiocarbono han dado a la pieza una antigüedad de al menos 35.000 años, aunque Nicholas Conard, arqueólogo de la Universidad de Tubinga (Alemania) y autor del estudio publicado en Nature, le concede hasta unos 40.000 años. En cualquier caso, en los comienzos de la cultura Auriñaciense.

No se trata, ni mucho menos, del único trabajo en marfil de principios del Auriñaciense, pero sí es, de momento, la única figura humana de esa época. Este descubrimiento revoluciona la hasta ahora extendida teoría sobre la evolución de la cultura del Homo sapiens en Europa, que situaba la aparición de artefactos simbólicos y representaciones figurativas del cuerpo humano algunos milenios después, en fases posteriores del Auriñaciense suabo.

Hipertrofia de los rasgos sexuales

La Venus de Hohle Fels es similar a otras estatuillas femeninas que aparecieron más tarde en la cultura Gravetiense, unos miles de años después, en la hipertrofia de los rasgos sexuales, como el pecho y la vulva, y el detalle casi preciosista de manos y dedos, cuya precisión puede apreciarse también, según Conard, en la recién descubierta estatuilla.

El tamaño desproporcionado de los órganos sexuales y su carácter explícito podrían ser vistos «según los criterios del siglo XXI como casi rozando la pornografía», escribe Paul Mellars, de la Universidad Stony Brook (EEUU), en un comentario publicado en el mismo número de la revista Nature. Pero los fines en la prehistoria debieron ser bien distintos. Según algunos expertos, la deformación de los caracteres femeninos obedece a una posible intención de reflejar la fertilidad, al igual que aparecieron en la misma época símbolos fálicos tallados en hueso. Para otros, eran objetos chamánicos utilizados en rituales.

Otras características de estas Venus del Paleolítico superior, siguiendo probablemente la escuela que creó la de Hohle Fels, es el contraste de los rasgos sexuales con la pequeñez de brazos, piernas y cabeza, en un intento claro, opinan los arqueólogos, de restarle importancia al resto del cuerpo. En el caso de nuestra Venus primigenia, la cabeza es tan ínfima que representa apenas una especie de aro que sirvió sin duda para pasar el cordel que permitía colgarse al cuello la figurilla, a modo de collar.

No obstante, lo más importante desde el punto de vista de la evolución es que tan antigua expresión artística da nuevas pistas sobre cómo se originó la cultura europea de nuestra especie, pues la presente escultura fue tallada muy poco tiempo después de la llegada de los primeros Homo sapiens a Europa. «Lo más sorprendente es la erupción repentina de todas estas formas artísticas con la llegada del sapiens a Europa», añade Mellars.

Curiosamente, fue en aquellos mismos instantes en que nuestros ancestros recién llegados de África esculpían aquellas figuras, contribuyendo al florecimiento de su cultura, cuando los Neandertales dieron sus últimos pasos sobre la Tierra.

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Comentarios

1. carlosestacabreado - mayo 15, 2009

De nuevo MI OPINIÓN (y solo es una opinión) es que llamarlas venus (como el caso de la Venus de Willendorf o las otras venus paleolíticas) es un error de nombre que descontextualiza el momento de la obra (el concepto de venus como diosa es romano). Yo creo que lo más correcto es llamarlas (debido a que todo apunta a eso) diosas de la fertilidad o diosas madre. Si bien existe una relación entre la diosa venus y esas otras diosas, también es cierto que existen notables diferencias…

(como el caso de la teoría de la evolución de darwin y la sintética…ya la he liao otra vez…jejeje)

2. carlosestacabreado - mayo 15, 2009

pues no… 😦

3. FacundoM - octubre 15, 2009

No se..hay algo que realmente me gustaria saber y es como se elaboran las teorias falicas de estos objetos. Siempre tuve duda de porque los expertos confian tanto en esas teorias (que son suyas) yo no tengo porque creerlas. Asi mismo con respecto a las pinturas y la supuesta “intencion futurista”(yo lo llamo asi) que seria la invocacion y creencia a que la situacion pintada (ej. hombre mata bisonte) es lo que va a suceder.
En unas de mis primeras clases de historia se me ocurrio decir si solo podria ser el placer de pintar situaciones, sin relacionarlo con alguna intencion divina, o de fertilidad en el caso de las venus podia ser solo un adorno para ellos.mas alla de la vida en ese momento podia estar basada solo en eso.


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