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El agua puede existir en Marte a 50 grados bajo cero mayo 22, 2009

Posted by Manuel in astronomia, biologia, ciencia, divulgación científica, evolucion, geología, microbiologia.
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marte agua
Imagen de agua helada en el Polo Norte de Marte. | ESA

El Mundo Digital

El agua que en el pasado corrió por la corteza de Marte era líquida y no se congeló aún estando a muchos grados bajo cero porque en ella estaba disuelta una solución salina de minerales que la mantenían en ese estado. Un equipo de científicos españoles acaba de dar con la clave de este misterio: han encontrado un modelo de la composición de ese fluido que pudo haber creado los cauces, los lagos y los valles que han captado las cámaras de las sondas enviadas al planeta rojo. Es más, apuntan que todavía podría existir ese agua líquida.

El trabajo, publicado en la revista Nature, viene a dar respuesta a una incógnita sobre el agua que dio forma al astro más cercano a la Tierra, muy visitado por sondas desde hace 45 años. Si su temperatura, dada su distancia del Sol, está entre -87ºC y -46ºC, ¿cómo podía haber agua líquida en lugar de hielo?

Alberto G. Fairén, un español que lleva un tiempo trabajando para la NASA, también se la hizo y decidió retomar un experimento sobre soluciones salinas que se había iniciado en el marco de las investigaciones en Río Tinto, un lugar con aguas con PH muy ácido, con alto contenido en sales ferruginosas, que le dan un aspecto rojizo y único, similar a Marte.

En concreto, se centró en una de las tres hipótesis que explicarían la orografía del planeta. Ni la de la existencia de un gas con efecto invernadero que calentó la superficie, ni la de posibles volcanes eran confirmados por los datos recogidos por las sondas espaciales Viking, Pathfinder, Opportunity y Spirit.

Y respecto a la propuesta de que hubiera sido una solución salina, el problema era que el contenido de sal necesario para que no se congelase el agua, hacía de éste un elemento tan viscoso que no era posible que hubiera creado ríos, gargantas y bordes oceánicos.

Pero ahí estaba la clave. «Lo que hemos hecho es hacer un modelo de solución salina con los componentes detectados por las sondas que sí hacen posible que el agua sea líquida hasta a 50ºC bajo cero, y la concentración de sales es de un 6%, como los oceános», explica Ricardo Amils, del Centro de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid.

Amils destaca que, incluso a una presión de CO2 de dos atmósferas, tampoco cambiaría este agua marciana de estado. El investigador explica que «eso significa que a la presión actual de Marte podría haber agua líquida en la actualidad, lo que confirmaría el indicio de aquellas gotas detectadas por la sonda Phoenix». Y va más allá: «Si en Río Tinto hay microorganismos que viven en ese hábitat, también podrían vivir microorgaismos en Marte, o podrían haber vivido».

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Comentarios

1. Uranus - mayo 22, 2009

Excelente! Ya que este planeta nos está quedando chico, podríamos colonizarlo de aquí a 100 años.

Percival Lowell publicó un libro hace más de un siglo llamado “Marte y sus canales”. En una breve reseña del libro dice:
Estén o no de acuerdo los astrónomos con las teorías del profesor Lowell sobre Marte, no puede negarse que él ha sido, por lejos, el más infatigable estudioso de nuestro vecino planetario. Sus investigaciones han sido elaboradas y minuciosas, y no solamente le han costado incontable tiempo, sino también la construcción de un observatorio propio, ubicado en una atmósfera adecuada para ese trabajo. Basado en estas consideraciones, cualquier libro suyo sobre la materia merece bastante más atención que el mero hecho de pasar revista —lo que habitualmente sucede a la mayoría de las exposiciones populares de importantes investigaciones científicas—.
En primer lugar, el profesor Lowell es un acérrimo creyente en la habitabilidad de Marte. Sus conclusiones, desarrolladas luego de un prolijo estudio de las desconcertantes marcas visibles en la superficie del planeta, se basan en el valor de un ingenioso razonamiento que no puede sino subyugar a quienes tienen inclinaciones románticas. En los breves párrafos siguientes nos esforzaremos en presentar sucintamente la teoría formulada por Lowell y los argumentos plausibles que ha adelantado para sostenerla.
Visto a través de un telescopio, Marte aparece como un disco coronado de manchas blancas y cubierto de parches azulverdosos y ocre rojizo. En base a las fluctuaciones de esas marcas, Lowell saca la conclusión de que el planeta es habitable. Los rasgos más prominentes son las manchas blancas de los polos. Son la más importante prueba de los permanentes cambios en la condición del planeta, porque van y vienen exactamente igual que nuestros polos, en constante crecimiento y reducción. En lo más crudo del invierno se extienden mucho más allá de las regiones polares, hasta los 60 e incluso 50º de latitud norte o sur según sea el caso, reduciéndose luego, a mediados del verano, hasta medir solamente 5 o 6 grados. Esto puede verse con un simple telescopio de 7,5 cm. Desde un principio se supuso que los casquetes polares de Marte estaban compuestos de hielo y nieve, una teoría que Lowell apoya señalando que a medida que los casquetes polares de Marte se derriten, se van rodeando de una banda de azul profundo que claramente es el producto de su desintegración. Esta cinta azul muestra concluyentemente que la sustancia de que se componen los polos es agua y no algún gas.
Si los casquetes se funden, deberían convertirse en gas, lo que demuestra que Marte posee una atmósfera. Esa atmósfera —es fácil concluirlo— está compuesta básicamente de vapor de agua. Una evidencia que corrobora la existencia de aire en Marte es la presencia de nubes, raras pero observables. Otra prueba es el efecto de limbo, un fenómeno que podríamos describir como una especie de velo brillante en el borde del planeta, que se interpone entre nosotros y él y que solo puede ser causado por aire o niebla. Hay otros hechos, como la existencia de una zona de penumbra, que indicarían la presencia de un aire muy poco denso, más enrarecido que el que se halla en la cumbre de la más alta montaña de la Tierra. Que la atmósfera es muy leve se prueba por la facilidad con que se visualiza el disco marciano en todas sus partes.
Por lejos, las marcas más distintivas de la superficie de Marte son las curiosas líneas descubiertas originalmente por Schiaparelli, a las que bautizó canali. Los canales sugieren una telaraña dispersa por todo el disco del planeta. Tienen un aspecto tan geométrico que el mismo Schiaparelli dijo que parecían haber sido hechas con regla y compás. Es más, la mayoría de ellos corren en línea recta todo su recorrido, y los que no son rectos están curvados simétricamente. Igualmente impactante es el ancho uniforme de cada uno desde su inicio hasta su fin. Cada línea parece un hilo telegráfico tendido de un punto a otro.

El nombrado Giovanni Schiaparelli fue el primero en “observar” los canales marcianos durante la oposición de 1877. Creyendo haberlos visto, los bautizó con la palabra italiana canali, que no desigan precisamente lo que en castellano o inglés significa la palabra “canal” (conducción de agua realizada por la mano del hombre) sino simplemente “grieta” o “rajadura”. La mala traducción al inglés (canals por canali) reforzó la idea de la artificialidad de esas estructuras, y de ahí a pensar que Marte estaba poblado por una civilización tecnológica hubo solo un paso.

Aprendan de los científicos de antaño, ellos sí que realmente han hecho ciencia.

2. Manuel - mayo 22, 2009

Uranus Aprendan de los científicos de antaño, ellos sí que realmente han hecho ciencia

Ya claro, los que han llevado las naves a Marte que lo analizan a diario hacen ganchillo… Lo que hay que leer 😦

3. El rano verde - mayo 22, 2009

Uranus, Lowell (1855-1916) era un astrónomo aficionado que creía en el origen artificial de los canales marcianos. Ni “canali” ni “caneloni”, origen ARTIFICIAL.

Sus disparates sobre el tema desde un punto de vista científico no tenían sentido ni siquiera en su época (aunque sí tuvieron mucha repercusión social). Y él mismo acabo reconociendo su error, aunque tú cien años después no te hayas enterado y le pongas como modelo a seguir.

Bueno, en cierto modo sí que es un modelo a seguir. El al menos sí reconoció su error…

4. jose - mayo 22, 2009

Leí por ahí un argumento de Wallace del tipo “¿y cómo no se me ha ocurrido a mí antes?” respecto a los canales. Según el propio Lowell los canales están al aire libre y atraviesan miles de kilómetros de desiertos. La evaporación daría cuenta de todo el agua que pudiera correr por allí. Si hubieran sido lo bastante insensatos como para aprobar el presupuesto sin tener esto en cuenta, en cuanto empezaran a construirlos se darían cuenta y cancelarían la obra.

Y esto en el caso de que realmente Lowell no se estuviera inventando los canales, viendo cosas que no existen sugestionado por sus conclusiones apriorísticas.

5. J.M.Hernández - mayo 22, 2009

Hombre, lo de los canales no fue más que un vuelo de imaginación al ver las imagenes a baja resolución que ofrecían los telescopios de la época. Traer ahora a colación aquello es como hablar de la generación espontánea, digamos que pelín anacrónico al menos.

Con respecto a la noticia original, que resulta muy interesante, no me quedo clara una cosa: lo que permite el estado líqido a -50º, el modelo de solución salina, ¿es referente exclusivamente a la composición química, es decir, a los tipos de sales en disolución?

Saludos.

6. J.M.Hernández - mayo 22, 2009

*quise decir “liquido”, que estoy cada vez peor.

7. KC - mayo 23, 2009

Me uno a esa pregunta, JM. Se agradecen respuestas.

Saludos.


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