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El doctorado de algunos creacionistas ilustres junio 30, 2009

Posted by Manuel in ateismo, biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, educación, escepticismo, evolucion, geología, política científica, pseudociencia, religión, sociedad.
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education

Hace unos días os presentaba en un artículo museos dedicados a la pseudociencia, entre los que los museos dedicados al creacionismo literalista bíblico eran mayoría. Uno de ellos, el Creation Evidence Museum destaca de la media por la cantidad de falsos fósiles que posee en su interior.

Alguien que planee dirigir un museo de paleontología, como es el caso, debe de contar con unos sólidos conocimientos científicos, que le permitan discernir entre un fósil auténtico y una simple roca, entre un espécimen que nos intentan vender o un fraude confeccionado con el ánimo del descrédito o del lucro. Incluso un especialista puede equivocarse, y en la historia de la ciencia aparecen casos de errores y fraudes, por lo que los museos son cada vez más profesionales, cuentan con la opinión de más personas para que la probabilidad de error sea la menor posible.

¿Cumple el Creation Evidence Museum con esos parámetros de calidad?. Este museo está dirigido por Carl Baugh, un literalista bíblico sin ninguna titulación académica (en ningún campo) conocida. Ha sido a la vez, presidente y alumno de la ”Pacific internacional University”, una institución ultraconservadora, cristiana y sin acreditación académica por parte de las autoridades educativas estadounidenses.

¿Por qué este tipo de instituciones no son reconocidas por las autoridades educativas?. No es por manía persecutoria, sino porque (i) algunas de ellas no tienen instalaciones educativas, sólo un apartado de correos, (ii) para obtener el diploma no es necesario asistir a los cursos, éste se puede obtener por correo, (iii) puede no existir interacción con el profesor, (iv) los nombres recuerdan, de una manera insultante, al de otras universidades de gran prestigio, (v) los diplomas se pueden obtener a los pocos días o semanas de haber realizado la inscripción, (vi) estas instituciones se publicitan por sistemas que se podrían calificar de spam por e-mail. Por ejemplo, la Pacific International University (PIU) ofrece doctorados, o grados en teología por 2.500-3.000 dólares, posee una oficina administrativa, pero no un campus, no se requiere un nivel mínimo de estudios para entrar en ella, sólo pide dos referencias, una académica y otra religiosa.

Parece claro que el señor Baugh no tiene la suficiente formación para diferenciar un hueco en el suelo de una huella paleontológica, a pesar de lo cual dirige un museo y una universidad. Cómo mínimo esa conducta debería de ser tildada de fraudulenta. Hay muchas personas bien preparadas académicamente que merecían un trabajo de ese tipo, es un insulto hacia estas personas que se han pasado media vida formándose, encontrarse posteriormente que un falso titulado desempeña labores para las que no está capacitado.

Y lo más triste es que las instituciones similares a la PIU abundan, tal y como puede verse en este listado. Así que no os sorprendan los creacionistas cuando os digan que hay muchos doctores que apoyan sus tesis. Habría que ver a cuantos de ellos ese doctorado les llevó sólo hacer una transferencia bancaria. En cierta medida me recuerda una escena de la estupenda serie británica Yes, minister, en la que en hay se produce el siguiente debate entre el ministro y su secretario:

Ministro: Deberíamos subir los impuestos directos a la vez que imponemos tasas en productos de primera necesidad.

Secretario: ¿Pero usted sabe algo de economía?

Ministro: ¡Por supuesto, soy doctor en economía!

Secretario: Pues le habrán regalado el título….

Ministro: ¿Regalado?. ¡Ni pensarlo, mis buenas 20 guineas me han costado!

😀 😀

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Descubren cómo y qué comían algunos dinosaurios por el análisis de sus dientes junio 30, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, evolucion, geología, paleontología.
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dinodieta
Recreación artística de dos dinosaurios de pico de pato / Wikipedia

ABC Digital

De algo tan pequeño como un diente, los científicos han podido descubrir qué comía y cómo algo tan grande como un dinosaurio. Investigadores de la Universidad de Leicester en Reino Unido han revelado la forma tan peculiar en la que devoraban hace millones de años los pico de pato o hadrosaurios -un método que no se parece al de ninguna criatura viva actual-, y en qué consistía su dieta principal: les entusiasmaba la cola de caballo… Por cierto, un excelente diurético.

«Durante millones de años, hasta su extinción al final del Cretácico, los hadrosaurios fueron los herbívoros dominantes del Planeta. Sabíamos que eran capaces de romper su comida de alguna manera, pero sin la mandíbula compleja de los mamíferos no podían masticar de la misma forma y era difícil adivinar cómo se las arreglaban para comer», expone el paleontólogo Mark Purnell, del Departamento de Geología de Leicester. «Tampoco estaba claro qué comían, si eran pacedores como las vacas o las ovejas, o arrancaban las hojas o ramas de los árboles como los ciervos o las jirafas». De esta forma, es difícil hacerse una idea de cómo eran los ecosistemas del Cretácico tardío o aclarar cómo se produjo la gran extinción hace 65 millones de años.
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Movimientos complejos

El nuevo estudio pretende arrojar luz sobre este punto a partir del análisis de una dentadura. Por fortuna, las muescas y rasguños de estos viejos dientes de decenas de millones de años se conservaban en buen estado desde la muerte del animal. Según los científicos, estas marcas revelan los movimientos de un pico de pato cuando come. Al parecer, el dinosaurio comía, como suele decirse, «a dos carrillos». Realizaba movimientos complejos, en los que la mandíbula se movía arriba y abajo, hacia los lados y de delante hacia atrás. Para Paul Barrett, paleontólogo del Museo de Historia Natural de Londres, «esto prueba que el hadrosaurio masticaba, pero de una forma completamente diferente a nada que esté vivo en la actualidad». En lugar de una mandíbula inferior flexible, tenía una especie de «bisagra» que articulaba la parte superior de la mandíbula con el resto del esqueleto. Cuando mordía, la mandíbula superior era forzada hacia el exterior. En ese proceso, las dos filas de dientes resbalaban una contra otra y se trituraban los alimentos.

Los científicos también descubrieron el principal componente de la dieta de estos dinosaurios, la cola de caballo, una planta muy común en aquella época y que hoy día se comercializa como diurético. Los investigadores llegaron a esa conclusión tras encontrar pequeñas partículas de granitos de arena en los dientes, por lo que concluyeron que el dinosaurio comía de la vegetación que crecía en el suelo. Además, hallaron gránulos microscópicos de silicio, un mineral que se encuentra en estos vegetales.

Para los participantes en este estudio, que se publica esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, lo más soprendente fue obtener «tanta información» de un área dental tan pequeña «como un par de cabellos humanos».
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El ser humano puede orientarse como los murciélagos y los cetáceos junio 30, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, evolucion, sociedad.
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ecolocalizacion
El investigador Juan Antonio Martínez detectando una columna por ecolocación. | SINC

El Mundo Digital

El ser humano también tiene el sentido de la ecolocación, como el que tienen los cetáceos o los murciélagos, aunque menos desarrollado. Esto es lo que ha comprobado un equipo de científicos de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).

Según la investigación, la emisión de ciertos chasquidos de la lengua puede ayudar a identificar los objetos de nuestro alrededor, sin necesidad de verlos. El desarrollo y la práctica de este sentido podría ser especialmente útil para las personas con falta de visión.

“Los humanos podemos rivalizar con los murciélagos en la capacidad de ecolocación o biosónar bajo ciertas circunstancias”, señala a SINC Juan Antonio Martínez, autor principal del estudio e investigador de la Escuela Politécnica Superior de la UAH.

El equipo que dirige el científico ha iniciado una serie de estudios pioneros en el mundo para poder usar la capacidad infrautilizada de ecolocación que tiene el ser humano.

En el primer trabajo, publicado en la revista Acta Acustica united with Acustica, el equipo analiza las propiedades físicas de varios sonidos y propone el más efectivo para su uso en la ecolocación.

“El sonido casi ideal es el ‘clic palatal’, un chasquido que se origina poniendo la punta de la lengua en el velo del paladar, justo detrás de los dientes, y realizando un movimiento rápido hacia atrás, aunque es frecuente hacerlo erróneamente hacia abajo”, explica Martínez.

El investigador comenta que los clic palatales “tienen una forma muy similar a los sonidos que emiten los delfines -cambiando la escala-, aunque estos animales tienen órganos adaptados y pueden hacer 200 clic por segundo y nosotros sólo tres o cuatro”.

Con la ecolocación, “que es tridimensional y permite atravesar materiales que son opacos a la radiación visible”, se puede medir la distancia de un objeto por el tiempo que transcurre entre la emisión de una onda acústica y la recepción del eco o la onda reflejada en ese objeto.

Aprender a ecolocalizar

Para aprender a emitir, recibir e interpretar los sonidos los científicos están desarrollando un método con una serie de protocolos. El primer paso es que el individuo sepa ejecutar e identificar sus propios sonidos (son diferentes para cada persona), y después saber utilizarlos para distinguir los objetos según sus propiedades geométricas, “como lo hace el sónar de los barcos”.

Hasta ahora algunas personas invidentes habían aprendido la ecolocación de forma autodidacta, “por ensayo y error”. Los casos más conocidos son los estadounidenses Daniel Kish, el único ciego que ha conseguido el certificado de guía de otra persona invidente, y Ben Underwood, considerado como el mejor ecolocador del mundo hasta su fallecimiento a comienzos de 2009.

Para desarrollar esta capacidad no se requieren condiciones físicas especiales. “Con dos horas al día durante un par de semanas se puede distinguir si tienes un objeto delante, y en otras dos semanas, diferenciar los árboles de una acera”, revela Martínez.

El científico recomienda probar con el típico sonido ch que se emite cuando se quiere hacer callar a la gente. El movimiento por delante de la boca de un bolígrafo, por ejemplo, enseguida se nota. Es un fenómeno parecido al que ocurre cuando se viaja en un coche con las ventanillas bajadas y se oyen los huecos cercanos a la orilla de la carretera.

El siguiente nivel de aprendizaje sería dominar los “clic palatales”. Para comprobar que los ecos de los chasquidos de lengua se interpretan correctamente los investigadores trabajan con la ayuda de un puntero láser, que señala la parte del objeto a donde se dirige el sonido.

Otra de las líneas de investigación del equipo se centra en establecer los límites biológicos de la capacidad de ecolocación en humanos, “y los primeros resultados indican que la resolución en detalle podría rivalizar incluso con la propia vista”. De hecho los investigadores comenzaron distinguiendo que tenían a una persona delante, pero ahora ya pueden detectar algunos órganos internos, como los huesos, e incluso “ciertos objetos del interior de un bolso”.

La sonda Cassini halla un océano salado en las profundidades de una luna de Saturno junio 29, 2009

Posted by Manuel in astronomia, ciencia, divulgación científica, evolucion, microbiologia, origen de la vida.
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encelaro

ABC Digital

Encélado, una de las lunas heladas de Saturno, oculta bajo la superficie de su polo sur un océano salado, según científicos alemanes y británicos, que publican su hallazgo en la revista Nature. Para los científicos, este descubrimiento puede tener implicaciones en la búsqueda de vida extraterrestre y en la comprensión de la formación de las lunas planetarias.

Juergen Schmidt, de la universidad alemana de Potsdam, y Nikolai Brilliantov, de la universidad británica de Leicester, llegaron a esta conclusión tras estudiar los géiseres de vapor y gas y las minúsculas partículas de hielo lanzados desde el polo sur de Encélado a cientos de kilómetros en el espacio.

La sonda Cassini descubrió los sorprendentes chorros en 2005 durante su exploración de Saturno. Con la ayuda de la Universidad alemana de Heidelberg y del también alemán instituto Max Planck de física nuclear, los científicos realizaron experimentos de laboratorio y analizaron los datos procedentes del Analizador de Polvo Cósmico de Cassini.

Sales de sodio

De esta forma, confirmaron que las partículas heladas expulsadas por Encélado contienen cantidades sustanciales de sales de sodio, «lo que sugiere la presencia de un océano salado a gran profundidad». El estudio indica también que la concentración de cloruro sódico en ese océano puede ser tan elevada como la de los océanos en la Tierra.

Esta es la primera prueba experimental directa de la existencia de este océano salado, al que Schmidt y Brilliantov ya se refirieron en otro artículo en Nature en 2008 al explicar que los chorros de vapor eran expulsados con mayor fuerza que las partículas de polvo. Esa fuerza implica la existencia de agua líquida bajo la superficie, y las teorías sobre la formación de satélites sugieren que cuando un océano líquido está en contacto durante millones de años con el núcleo rocoso de una luna se trata de un océano salado.

Encélado es uno de tres únicos cuerpos extraterrestres en el sistema solar en el que se producen erupciones de polvo y vapor, y es uno de los pocos lugares, aparte de la Tierra, Marte y la luna Europa, de Júpiter, donde los astrónomos tienen pruebas directas de la presencia de agua.

Mate usted su propio cáncer junio 29, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, mutaciones, sociedad.
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cancer

Publico Digital

La quimioterapia, que ha supuesto una revolución en el tratamiento del cáncer, pero que ataca por igual a células sanas y enfermas, podría estar viviendo sus últimos días. La irrupción de los anticuerpos monoclonales medicamentos fabricados a partir de células del sistema inmune ya demostró el papel determinante de las propias defensas del cuerpo a la hora de combatir el cáncer. Pero las investigaciones, ahora, han ido aún más allá.

La reciente identificación de los mecanismos que hacen que una célula se divida ininterrumpidamente lo que da lugar al cáncer ha permitido en ratones lo que hace años parecía impensable: manipular las células cancerosas para que se comporten como debieran y supriman el tumor.

La clave está en los microARN o miRNA, pequeños elementos de la célula parecidos a trozos de ADN que el director del programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), Manel Esteller, define como “pequeñas moléculas de ARN que no originan proteína [la función mayoritaria del ARN], sino que se quedan como ARN y regulan la expresión de decenas y hasta cientos de genes”. Según señala Esteller, en los últimos cinco años se ha sabido que en el cáncer “existen defectos en la producción de miRNA”. Desde entonces, se ha avanzado en la investigación de las causas de tal déficit de ARN.

Un equipo de investigadores, dirigido por el científico de la Universidad Johns Hopkins (EEUU), Josh Mendell, ha logrado introducir los miRNA deficitarios en las células de un tumor de hígado en ratones y ha conseguido, de esta forma, que las células cancerosas mueran y las sanas se mantengan sin cambios. El hallazgo, que se publica hoy en Cell, sugiere que el reemplazo de miRNA puede ser una estrategia eficaz y nada tóxica, todo lo contrario que la quimioterapia que, en todo caso, ha permitido que más de la mitad de los tumores malignos se cure.

Para introducir los fragmentos perdidos de ARN en las células descontroladas, los investigadores optaron por usar como vehículo un virus adenoasociado, que inyectaron en la cola del ratón enfermo.

Resultados espectaculares

En comparación con los ratones que no fueron tratados de esta forma, los que recibieron el miRNA sólo se introdujo un fragmento de estos componentes reaccionaron de forma espectacular, inhibiendo el crecimiento tumoral en un 80% de los casos.

“Los animales que conformaban el grupo de control a los que se insertó el virus vacío no mostraron ningún cambio en la tasa de crecimiento de sus tumores que, en tres semanas, se había disparado”, señala Mendel. “Sin embargo, entre aquellos a los que insertamos el fragmento perdido, hubo algunos que lograron una remisión completa de los tumores mientras que el resto experimentó una reducción del tamaño y de la cantidad de ellos”.

Para Esteller, este estudio es “prometedor, porque abre una nueva vía para pensar en fármacos que reparen o devuelvan a la normalidad los defectos genéticos y epigenéticos de los miRNA”.

Aunque los resultados del experimento son sin duda prometedores, quedan varios flancos que resolver para poder pensar en la inserción de miRNA como solución definitiva frente al cáncer. En primer lugar, habría que ver si funciona en otros tipos de cáncer. El virus que utilizaron para introducir el fragmento de ARN era de la familia de los adenovirus, típicos en ensayos de terapia génica y que se dirigen especialmente al hígado, donde estaba el tumor. Mendell explica que ahora se trabaja en otros vehículos para la inserción de miRNA, como nanopartículas sintéticas.

En cualquier caso, el experimento no sólo debería poder repetirse en otros modelos animales sino, en un futuro, trasladarse a humanos. “La traslación de estos trabajos a humanos suele ser larga y complicada: el modelo murino [ratón] está muy controlado y los tumores humanos de hígado son más heterogéneos”, comenta Esteller, una de cuyas áreas más importante de trabajo es precisamente la identificación de las causas del déficit de miRNA. Este científico también destaca que aún se desconocen los posibles efectos secundarios de esta terapia en los tejidos sanos. “Vale la pena invertir en estas investigaciones porque nos muestran una nueva forma de atacar a los tumores, por lo que se trata de una noticia muy bien recibida”, concluye Esteller.

El ejemplo de los miRNA es paradigmático en cuanto a cómo la investigación puede dar la vuelta a un concepto establecido. Estos pequeños fragmentos de ARN han sido menospreciados durante años por la ciencia como ARN chatarra, ya que se pensaba que eran desechos celulares.

Desde que en 2003 se empezó a estudiar más de cerca su biología, la concepción sobre su importancia ha cambiado mucho. “Sólo recientemente hemos empezado a apreciar toda una nueva capa de complejidad que afecta a los miRNA y a otros tipos de ARN que no codifican proteínas”, subraya Mendell.

Los científicos españoles han aportado mucho al conocimiento de los miRNA. El grupo de Esteller publicó en PNAS en 2008 que el déficit de miRNA en el cáncer podría deberse a una pérdida de expresión de los mismos por una modificación debida a factores externos. El mismo equipo publicó en Nature Genetics que la ausencia de miRNA podría deberse a mutaciones de los genes que los producen. El investigador Joan Massagué, por su parte, descubrió el año pasado que los miRNA estaban directamente involucrados en las metástasis tumorales.