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La sonda Cassini halla un océano salado en las profundidades de una luna de Saturno junio 29, 2009

Posted by Manuel in astronomia, ciencia, divulgación científica, evolucion, microbiologia, origen de la vida.
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encelaro

ABC Digital

Encélado, una de las lunas heladas de Saturno, oculta bajo la superficie de su polo sur un océano salado, según científicos alemanes y británicos, que publican su hallazgo en la revista Nature. Para los científicos, este descubrimiento puede tener implicaciones en la búsqueda de vida extraterrestre y en la comprensión de la formación de las lunas planetarias.

Juergen Schmidt, de la universidad alemana de Potsdam, y Nikolai Brilliantov, de la universidad británica de Leicester, llegaron a esta conclusión tras estudiar los géiseres de vapor y gas y las minúsculas partículas de hielo lanzados desde el polo sur de Encélado a cientos de kilómetros en el espacio.

La sonda Cassini descubrió los sorprendentes chorros en 2005 durante su exploración de Saturno. Con la ayuda de la Universidad alemana de Heidelberg y del también alemán instituto Max Planck de física nuclear, los científicos realizaron experimentos de laboratorio y analizaron los datos procedentes del Analizador de Polvo Cósmico de Cassini.

Sales de sodio

De esta forma, confirmaron que las partículas heladas expulsadas por Encélado contienen cantidades sustanciales de sales de sodio, «lo que sugiere la presencia de un océano salado a gran profundidad». El estudio indica también que la concentración de cloruro sódico en ese océano puede ser tan elevada como la de los océanos en la Tierra.

Esta es la primera prueba experimental directa de la existencia de este océano salado, al que Schmidt y Brilliantov ya se refirieron en otro artículo en Nature en 2008 al explicar que los chorros de vapor eran expulsados con mayor fuerza que las partículas de polvo. Esa fuerza implica la existencia de agua líquida bajo la superficie, y las teorías sobre la formación de satélites sugieren que cuando un océano líquido está en contacto durante millones de años con el núcleo rocoso de una luna se trata de un océano salado.

Encélado es uno de tres únicos cuerpos extraterrestres en el sistema solar en el que se producen erupciones de polvo y vapor, y es uno de los pocos lugares, aparte de la Tierra, Marte y la luna Europa, de Júpiter, donde los astrónomos tienen pruebas directas de la presencia de agua.

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Mate usted su propio cáncer junio 29, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, mutaciones, sociedad.
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cancer

Publico Digital

La quimioterapia, que ha supuesto una revolución en el tratamiento del cáncer, pero que ataca por igual a células sanas y enfermas, podría estar viviendo sus últimos días. La irrupción de los anticuerpos monoclonales medicamentos fabricados a partir de células del sistema inmune ya demostró el papel determinante de las propias defensas del cuerpo a la hora de combatir el cáncer. Pero las investigaciones, ahora, han ido aún más allá.

La reciente identificación de los mecanismos que hacen que una célula se divida ininterrumpidamente lo que da lugar al cáncer ha permitido en ratones lo que hace años parecía impensable: manipular las células cancerosas para que se comporten como debieran y supriman el tumor.

La clave está en los microARN o miRNA, pequeños elementos de la célula parecidos a trozos de ADN que el director del programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), Manel Esteller, define como “pequeñas moléculas de ARN que no originan proteína [la función mayoritaria del ARN], sino que se quedan como ARN y regulan la expresión de decenas y hasta cientos de genes”. Según señala Esteller, en los últimos cinco años se ha sabido que en el cáncer “existen defectos en la producción de miRNA”. Desde entonces, se ha avanzado en la investigación de las causas de tal déficit de ARN.

Un equipo de investigadores, dirigido por el científico de la Universidad Johns Hopkins (EEUU), Josh Mendell, ha logrado introducir los miRNA deficitarios en las células de un tumor de hígado en ratones y ha conseguido, de esta forma, que las células cancerosas mueran y las sanas se mantengan sin cambios. El hallazgo, que se publica hoy en Cell, sugiere que el reemplazo de miRNA puede ser una estrategia eficaz y nada tóxica, todo lo contrario que la quimioterapia que, en todo caso, ha permitido que más de la mitad de los tumores malignos se cure.

Para introducir los fragmentos perdidos de ARN en las células descontroladas, los investigadores optaron por usar como vehículo un virus adenoasociado, que inyectaron en la cola del ratón enfermo.

Resultados espectaculares

En comparación con los ratones que no fueron tratados de esta forma, los que recibieron el miRNA sólo se introdujo un fragmento de estos componentes reaccionaron de forma espectacular, inhibiendo el crecimiento tumoral en un 80% de los casos.

“Los animales que conformaban el grupo de control a los que se insertó el virus vacío no mostraron ningún cambio en la tasa de crecimiento de sus tumores que, en tres semanas, se había disparado”, señala Mendel. “Sin embargo, entre aquellos a los que insertamos el fragmento perdido, hubo algunos que lograron una remisión completa de los tumores mientras que el resto experimentó una reducción del tamaño y de la cantidad de ellos”.

Para Esteller, este estudio es “prometedor, porque abre una nueva vía para pensar en fármacos que reparen o devuelvan a la normalidad los defectos genéticos y epigenéticos de los miRNA”.

Aunque los resultados del experimento son sin duda prometedores, quedan varios flancos que resolver para poder pensar en la inserción de miRNA como solución definitiva frente al cáncer. En primer lugar, habría que ver si funciona en otros tipos de cáncer. El virus que utilizaron para introducir el fragmento de ARN era de la familia de los adenovirus, típicos en ensayos de terapia génica y que se dirigen especialmente al hígado, donde estaba el tumor. Mendell explica que ahora se trabaja en otros vehículos para la inserción de miRNA, como nanopartículas sintéticas.

En cualquier caso, el experimento no sólo debería poder repetirse en otros modelos animales sino, en un futuro, trasladarse a humanos. “La traslación de estos trabajos a humanos suele ser larga y complicada: el modelo murino [ratón] está muy controlado y los tumores humanos de hígado son más heterogéneos”, comenta Esteller, una de cuyas áreas más importante de trabajo es precisamente la identificación de las causas del déficit de miRNA. Este científico también destaca que aún se desconocen los posibles efectos secundarios de esta terapia en los tejidos sanos. “Vale la pena invertir en estas investigaciones porque nos muestran una nueva forma de atacar a los tumores, por lo que se trata de una noticia muy bien recibida”, concluye Esteller.

El ejemplo de los miRNA es paradigmático en cuanto a cómo la investigación puede dar la vuelta a un concepto establecido. Estos pequeños fragmentos de ARN han sido menospreciados durante años por la ciencia como ARN chatarra, ya que se pensaba que eran desechos celulares.

Desde que en 2003 se empezó a estudiar más de cerca su biología, la concepción sobre su importancia ha cambiado mucho. “Sólo recientemente hemos empezado a apreciar toda una nueva capa de complejidad que afecta a los miRNA y a otros tipos de ARN que no codifican proteínas”, subraya Mendell.

Los científicos españoles han aportado mucho al conocimiento de los miRNA. El grupo de Esteller publicó en PNAS en 2008 que el déficit de miRNA en el cáncer podría deberse a una pérdida de expresión de los mismos por una modificación debida a factores externos. El mismo equipo publicó en Nature Genetics que la ausencia de miRNA podría deberse a mutaciones de los genes que los producen. El investigador Joan Massagué, por su parte, descubrió el año pasado que los miRNA estaban directamente involucrados en las metástasis tumorales.