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El carbono-14 desvela que los restos de la tumba de San Pablo podrían pertenecer al apóstol julio 1, 2009

Posted by Manuel in ciencia, divulgación científica, escepticismo, religión, sociedad.
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En un anterior artículo mostré cómo la ciencia había contribuido a resolver un problema de fe. Análisis mediante el empleo de la datación por el carbono-14 mostraron que el sudario expuesto en la catedral de Turín no pudo envolver a Jesús, ya que es una tela de la Edad Media. En estos días, sin embargo la misma prueba de datación del carbono-14 muestra que los restos que se encuentran en la tumba de san Pablo corresponden a una persona del siglo I ó II. Os resuelvo algunas dudas respecto a esta noticia y os dejo el comentario de prensa de la misma:

¿Quién fue San Pablo?
Su verdadero nombre fue Saulo, y todos los datos que conocemos acerca de él son los que relata el Nuevo Testamento. Pablo murió en Roma, decapitado bajo el mandato del emperador Nerón. Más datos sobre Pablo aquí

¿La ciencia dice que es inequívocamente que la persona que reposa en la tumba analizada es san Pablo?
No exactamente, lo que dice es que los restos de la tumba pertenecen a una persona que murió en el siglo I ó II de nuestra era. Podría tratarse de san Pablo, cualquier otro cristiano martirizado o cualquier otra persona muerta en el circo romano. Esa es una labor para arqueólogos e historiadores.

Entonces la ciencia, ¿no podrá decir nunca que los restos del sepulcro son, sin ningún género de dudas, los restos de san Pablo?
Bueno, con los datos que se tienen ahora en la mano no se puede afirmar categóricamente, aunque sí se pueda decir que hay una posibilidad a tener en cuenta de que sí pertenecen a Pablo. Para conocer si eso es así de forma inequívoca se deberían de contar con ADN de algún familiar contemporáneo o actual, con el que poder comparar. De todas formas la historia y la arqueología también tiene mucho que decir a partir de la tumba o del ropaje y ajuar del cadáver. Ese es otro tipo de análisis científico que se puede llevar a cabo.

san pablo

ABC Digital

Benedicto XVI clausuró ayer el Año Paulino desvelando que los restos que se guardan en el sarcófago bajo el altar mayor de la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, pertenecen al Apóstol de los Gentiles. Ante varios miles de fieles y representantes del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, el Papa informó de que recientemente se había practicado un pequeño agujero en el sarcófago, nunca abierto en 2.000 años, por el que se introdujo una sonda, que desveló la existencia en el interior de un precioso tejido de lino de color púrpura laminado en oro y otro de color azul con filamentos de lino, así como granos de incienso rojo y sustancias proteicas y calcáreas.

También se hallaron pequeños fragmentos óseos, que ahora han sido sometidos a la prueba del carbono 14. El Vaticano siempre ha dado por hecho que se trataba de los restos del Apóstol de los Gentiles, pero ahora «todo parece confirmar la unánime e incontrastable tradición de que se tratan de los restos mortales del apóstol Pablo, lo que nos llena de profunda emoción», según las palabras del Santo Padre. Según explicó Benedicto XVI, los expertos que realizaron la prueba del carbono 14 «desconocían de dónde provenían los fragmentos y han concluido que pertenecían a una persona vivida entre los siglos I y II».

Bajo el altar mayor

Desde el comienzo de su Pontificado, Benedicto XVI ha prestado una gran atención a San Pablo y a la majestuosa basílica sobre su tumba en la Vía Ostiense, fuera de los muros de la ciudad de Roma, como era obligatorio para los cementerios. Gracias a esa inspección arqueológica y la apertura de un hueco en un muro bajo el altar mayor, los peregrinos pueden ver ahora la gran lápida de mármol que cubre la tumba original de San Pablo, decapitado el año 64 o el año 67 de nuestra era durante una de las persecuciones de Nerón.
El Pontífice clausuró ayer el Año Paulino, un día antes de que se conmemore en el Vaticano a San Pedro y San pablo, los patrones de la Iglesia Católica. El Año Paulino lo abrió el Papa el 28 de junio del pasado año en el mismo lugar donde ayer lo cerró, acompañado de cardenales, obispos, sacerdotes y una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, encabezada por los metropolitas Emmanuel y Gennadios.