jump to navigation

Londres culmina el Centro Darwin de la Evolución septiembre 11, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, educación, evolucion, geología, historia de la ciencia, paleontología, política científica, sociedad.
Tags: , , ,
trackback

El espectacular edificio del nuevo Centro Darwin. | Reuters

El espectacular edificio del nuevo Centro Darwin. | Reuters

El Mundo

Dos siglos después de su nacimiento, el espíritu de Darwin acaba de renacer en Londres. El próximo martes abrirá al público la nueva instalación del Museo de Historia Natural de la capital británica bautizada con el nombre del padre de la evolución. El Centro Darwin, que será gratuito, consiste en un capullo gigante de ocho pisos de altura y 3.500 metros cuadrados que pretende convertirse en un espacio de convivencia entre científicos y ciudadanos.

El nuevo centro cumple tres objetivos: permite la conservación de sus importantes colecciones, ofrece modernas instalaciones para los científicos y permite esta interacción con el público, la gran innovación del centro y lo que lo convierte en único.

“Lo que queremos es acercar la ciencia a la gente, el centro es un espacio donde se pueda ver a los científicos trabajando y se puede hablar con ellos”, cuenta el director del Museo de Historia Natural, Michael Dixon.

Con este centro, que ha costado 78 millones de libras (unos 90 millones de euros) se ha conseguido asegurar la conservación de las colecciones de insectos y plantas durante los próximos300 años. Hasta ahora, las colecciones estaban guardadas en un almacén al sur de Londres y algunas se estaban deteriorando. Las nuevas instalaciones permiten controlar la temperatura -de 17ºC- y la humedad relativa -del 45%- que se requieren para su perfecta conservación. En total se están trasladando 17 millones de especies de insectos y tres millones de ejemplares de plantas en una mudanza lenta y minuciosa.

Interacción con el público

Además, los 200 científicos que trabajarán a diario dispondrán de las más modernas instalaciones para llevar a cabo sus indagaciones, con cámaras y microscopios de última tecnología.

Dentro del espectacular capullo gigante, Paul, un voluntario, enseña a los primeros visitantes un ejercicio que consiste en distinguir entre cuatro especies de escarabajos conservadas en unos cubos de cristal. En otro puesto, otro voluntario enseña a diferenciar entre dos mosquitos aparentemente iguales. A través de muestras de ADN descubre que uno provoca la malaria.

En total, a lo largo del serpeante pasillo, encontramos hasta seis puestos con actividades para el público, 40 instalaciones de alta tecnología y pantallas táctiles.

También hay un muro de 12 metros de altura en el que se proyectan imágenes del cambio climático. Y la avanzadísima sala Attenborough -creada en honor al gran científico naturalista- en el que cada día un científicos mostrará sus hallazgos al público.

Romper estereotipos

En medio del recorrido, al otro lado de unas enormes cristaleras, vemos a auténticos científicos clasificando insectos o plantas, en su día a día. “Es un gran cambio para nosotros”, explica uno de ellos, “aunque esta es la función del científico”. Han recibido cursos de comunicación, aunque la mayoría no parece que los necesiten ya que comunican únicamente con la pasión que muestran por su trabajo.

De alguna manera, con el Centro Darwin se pretende acabar con la idea que todos tenemos en la mente del científico loco con bata blanca encerrado en lo alto de una torre, inaccesible, rodeado por tubos de ensayos y líquidos de colores, obsesionado con sus experimentos. Este científico ya es historia.

“Queremos aprender de la gente, saber cuáles son sus inquietudes, y esto nos hará a la vez trabajar con más pasión a nosotros”, reconoce Malcolm Scoble, responsable del departamento de Entomología.

“Creo que Darwin estaría encantado con este centro”, confiesa Johannes Vogel, responsable del departamento de botánica y casado con una de las descendientes de Charles Darwin. “Estaría encantado con la posibilidad de poder contar y mostrar de forma inmediata sus descubrimientos, sus pensamientos, y de poder interactuar con la gente”.

Anuncios

Comentarios

1. NPalopoli - septiembre 29, 2009

Ansío visitarlo algún día. Me encantaría que se convirtiera en un centro de referencia global para la convivencia entre quienes hacen ciencia y aquellos que la disfrutan.
En Punta Alta, en Argentina, existe desde 1990 el Museo Darwin. Está lejos del Centro londinense en su alcance e intenciones, pero su valor público es similar, celebrando el lugar donde Darwin comenzara a encontrarse con sus nuevas ideas.


Sorry comments are closed for this entry

A %d blogueros les gusta esto: