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Un científico estadounidense fallece mientras investiga la bacteria de la peste septiembre 22, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, microbiologia.
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Este trabajo tiene sus riesgos, y se ha llevado por delante a un gran microbiológo. Descanse en paz.

casadaban

El Mundo

Su pasión por el laboratorio le acabó por costar la vida. Un científico de la Universidad de Chicago (EEUU), Malcolm Casadaban, falleció el pasado 13 de septiembre por una infección. Tenía 60 años y los forenses identificaron en su sangre una cepa de la bacteria de la peste, la Yersinia pestis, que él se dedicaba a investigar en búsqueda de una vacuna mejor.

Aunque se siguen investigando las causas de su muerte, todo parece indicar a que Malcolm Casadaban murió tras desarrollar una infección (septicemia) que puede causar la muerte rápidamente, antes de que comiencen los síntomas.

Durante la mañana del 13 de septiembre, Casadaban se despertó con un fuerte cuadro gripal y acudió a Urgencias del Hospital Universitario Bernard Mitchell. Falleció pasadas 12 horas.

A los médicos no les dio tiempo a diagnosticar que lo que le sucedía era fruto de la peste. Sólo pudieron confirmar su presencia en la sangre del paciente cuando éste ya había fallecido.

El hecho no deja de ser sorprendente ya que la cepa de la bacteria sobre la que Casadaban estaba trabajando era muy débil -le faltaban algunas proteínas determinantes- y no suele resultar dañina para las personas.

“Este organismo ha sido estudiado en el laboratorio durante más de 40 años. Es la primera vez que ocurre algo similar”, señala Kenneth Alexander, experto en enfermedades infecciosas del Centro Médico de la Universidad de Chicago.

Antibióticos por precaución

Los especialistas en salud pública han realizado un seguimiento de un centenar de personas que habían mantenido algún contacto directo con el científico. Y se les están diagnosticando antibióticos como medida de precaución.

“Nadie más está enfermando. El periodo de incubación varía de dos a 10 días. Ya estamos casi fuera de los límites y ya debería haber dado la cara”, ha declarado Alexander.

“La muerte de este investigador es terrible y trágica, no obstante, no hay ningún indicador que nos diga que la enfermedad se haya transmitido a alguna otra persona”, ha afirmado, en un comunicado, el Departamento de Salud Pública de Chicago.

Los investigadores planean estudiar la secuencia genética de la bacteria encontrada en la sangre del fallecido para ver si ha mutado, aunque los primeros resultados no parecen indicar que esto haya sucedido.

La explicación más plausible es que el investigador contase con una susceptibilidad genética a la bacteria de la peste así como un exceso de hierro en la sangre, que es lo que habría permitido que la infección se desarrollase.

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