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La ciencia en la época de Darwin (III)

Las escuelas geológicas en el siglo XIX

“Entre los varios métodos utilizados en el siglo XIX para interpretar la historia de la Tierra, dos correspondían a las escuelas geológicas más relevantes: el catastrofismo y el actualismo , con su variante el uniformitarismo. Así que el desarrollo de la geología durante la primera mitad del sigo XIX estuvo dominado por los debates entre catastrofistas y actualistas uniformitarios.

Una idea de la importancia que tuvieron las controversias geológicas para el desarrollo del darwinismo radica en el hecho, comúnmente aceptado, de que la teoría de la evolución de Darwin fue una consecuencia de la aplicación en biología del principio de uniformidad que Charles Lyell había postulado para la geología.

Sin embargo, la formación inicial de Darwin se llevó a cabo dentro de los límites marcados por el catastrofismo, ya que su maestro Sedgwick era un representante de esta escuela geológica, que, por otro lado, fue la doctrina dominante en Europa occidental durante las primeras décadas del siglo XIX.

El catastrofismo geológico pretendía explicar la aparición repentina de nuevas especies en la naturaleza. En este contexto, considerar el diluvio universal bíblico como la catástrofe que había provocado cambios geológicos importantes fue para muchos naturalistas una consecuencia derivada del examen de los últimos sedimentos depositados a lo largo del tiempo en la superficie terrestre. Entre las formaciones geológicas más recientes creían encontrar pruebas que permitían pensar que, en un pasado no muy lejano, la Tierra había estado completamente cubierta por las aguas. Estos naturalistas estimaban que como de la acción natural de ríos, mares y océanos actuales no podían esperarse efectos que produjeran las señales de una inundación universal, todo parecía indicar al diluvio bíblico como la única causa que podía explicar tal cataclismo. Esto fue esgrimido como un argumento de peso que apoyaba la armonía entre los datos de las ciencias naturales y la doctrina bíblica.

La idea de a gran importancia geológica del diluvio universal fue defendida con vehemencia por Buckland, importante geólogo que tuvo mucha influencia entre sus colegas, desde su puesto de profesor de mineralogía y geología de la Universidad de Oxford. En su Reliquiae Diluvianae (Reliquias del diluvio), aplicaba el término diluvium a los extensos depósitos superficiales de materiales geológicos, que habían sido formados por la última gran convulsión que había asolado la Tierra.


Georges Cuvier, un naturalista defensor del catastrofismo geológico

Algunos autores extremistas llevaron aún más lejos esta supuesta armonía y llegaron a mantener una doctrina geológica basada en el diluvio universal, como único principio universal extraído de la Biblia. Estos autores, los geólogos bíblicos, pensaban que, puesto que las ciencias se habían vuelto ateas, era necesario retornar a la lectura bíblica para interpretar la naturaleza. Su idea era que el diluvio universal era la única teoría que podía explicar la formación de todos los terrenos geológicos que contenían fósiles.

La geología catastrofista está en buena armonía con los relatos bíblicos de la creación y el diluvio, aunque recurría a varias creaciones sucesivas para explicar la aparición en el registro fósil de seres vivos cada vez más complejos en la escala orgánica. Es decir, existía una progresión en la aparición de las clases zoológicas o grandes grupos de seres vivos, ya que primero habían aparecido los seres vivos más sencillos, luego los peces, que eran más complejos desde el punto de vista orgánico que los anteriores; más tarde los reptiles, aún más complejos, y por último los mamíferos. Esto se manifestaba a medida que se encontraban restos fósiles en terrenos geológicos más modernos. Algunos catastrofistas llevaron muy lejos esta postura, como el paleontólogo francés Alcide D´Orbigny, el primer profesor de paleontología en el Museum Nacional d´Histoire Naturelle de París. Sostuvo la existencia a lo largo de la historia de la Tierra de hasta 27 catástrofes geológicas mundiales, cada una de las cuales había ocasionado la destrucción de las respectivas faunas que vivían en el momento de los cataclismos, y que habían sido seguidas por nuevas creaciones de tipos zoológicos.

Entre los catastrofistas fue usual apoyar la existencia en el registro fósil de una progresión orgánica, de los simple a lo complejo, fenómeno que podía ser perfectamente compatibilizado con la sucesiva creación de las clases recogidas en el relato bíblico. Por ejemplo, Sedgwick presentaba dicha progresión en la complejidad orgánica como el indicio de la potencia creadora de dios, que se manifestaba en la tendencia hacia tipos más complejos de organización, que culminaba con la aparición del hombre sobre la faz de la Tierra.

Para valorar la importancia de las ideas geológicas en la actividad de Darwin hay que indicar que, tras el viaje alrededor del mundo, fue considerado fundamentalmente un experto geólogo, dadas las importantes cuestiones de esta disciplina que abordó en su periplo. Por ello, a su regreso a Inglaterra, y apoyado entre otros por Henslow, se vinculó y participó en las sesiones científicas de la Geological Society de Londres”.

Francisco Pelayo: Darwin: de la evolución a la creación

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