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Un virus gigante: el Mimivirus.

La historia (conocida) de estos virus se remonta al año 1992, cuando unos científicos descubrieron unas partículas que parecían bacterias en el interior de la ameba Acanthamoeba polyphaga durante una investigación relacionada con la legionelosis. Tras someter estas supuestas bacterias a una tinción de Gram y obtener resultados positivos, se clasificaron como una nueva especie de bacteria Gram positiva, siendo bautizada con el nombre de Bradfordcoccus.

Y ahí quedó el asunto hasta el año 2003, cuando científicos de la Université de la Méditerranée de Marsella (Francia) publicaron un artículo en la revista Science en el que demostraban, tras diversos análisis, que esta supuesta bacteria era realmente un virus gigante. A raíz del descubrimiento, este nuevo virus fue rebautizado con el nombre de Acanthamoeba polyphaga mimivirus (APMV) o Mimivirus para abreviar (del inglés mimic = mimetizar, imitar), ya que imitaba el resultado de una bacteria Gram positiva al ser sometida a la tinción de Gram.

¿Y qué es lo que hace a este virus tan exótico?

En primer lugar el tamaño. Su cápside es la mayor de todos los virus conocidos, pudiendo alcanzar entre los 400 y los 800 nanometros (nm) de diámetro. Teniendo en cuenta que el diámetro de la bacteria Mycoplasma (la más pequeña conocida) está en torno a los 300 nm, podemos hacernos una idea del tamaño de este virus.

En segundo lugar, cabe destacar el tamaño de su genoma: casi 1.200.000 pares de bases, es decir, más de una cuarta parte del genoma de Escherichia coli (4 millones de pares de bases) y unas 23 veces más ADN que el virus bacteriófago lambda (50.000 pares de bases). Esto hace que su genoma sea mayor que el de, al menos, 30 microorganismos celulares.

En tercer lugar, cabe mencionar el número estimado de genes que codifican proteínas: 911. Entre estos genes se encuentran algunos que no aparecen en el genoma de ningún otro virus estudiado hasta ahora, como algunas aminoacil-ARNt-sintetasas y ciertas chaperonas (relacionadas con el plegamiento de proteínas). Además, posee, al igual que el genoma de otros virus de gran tamaño, genes relacionados con el metabolismo de lípidos, azúcares y aminoácidos, así como otra serie de genes metabólicos no encontrados antes en ningún otro virus. En total, se estima que sólo el 10% del genoma del mimivirus corresponde al denominado ADN basura.

Todo lo mencionado hasta ahora hace de este virus una especie única en la Naturaleza. Pero además del estudio puramente descriptivo, estos virus han creado cierta polémica por su implicación a la hora de definir qué es y qué no es vida, un concepto que a día de hoy sigue siendo bastante complicado de definir.

El hecho de que su tamaño sea semejante al de algunas bacterias como Rickettsia conorii, que su genoma sea incluso mayor al de otras bacterias, que codifique proteínas no descritas previamente en otros virus y que codifique proteínas del metabolismo ausentes en determinadas bacterias (lo que los hace independientes de la célula hospedadora para ciertas rutas metabólicas), dan lugar a un encendido debate entre los científicos acerca de si los mimivirus deben ser entendidos como una nueva y diferente forma de vida, y por tanto ser clasificados como un dominio independiente y distinto de los tres ya establecidos: Eukarya, Archaea y Bacteria.

Por otro lado, es necesario reseñar que los mimivirus siguen sin satisfacer ciertas características que suelen ir asociadas a las diversas definiciones de vida, como son la homeostasis, la respuesta a estímulos, la división celular o el crecimiento en el sentido estricto del término (no como una replicación y autoensamblaje de componentes individuales).

Por último, no podemos obviar otro frente de discusión abierto por los mimivirus acerca del origen de la vida. Algunos de los genes exclusivos de los mimivirus, como algunos que codifican proteínas de la cápside, han sido conservados en una variedad de virus capaces de infectar organismos de cualquiera de los 3 dominios (Eukarya, Archaea y Bacteria), lo que sugiere que los mimivirus se encuentran relacionados con un tipo de virus de ADN que debió surgir antes que los organismos celulares, jugando así un papel crucial en el inicio y desarrollo de la vida en la Tierra hace unos 3800 millones de años. Otra hipótesis alternativa que se maneja es que pudieron ser 3 diferente tipos de virus de ADN los que dieron lugar a los 3 diferentes dominios actuales de la vida.

Como siempre ocurre y siempre ocurrirá, la biología nos vuelve a sorprender con otra nueva maravilla. Y como siempre, un nuevo descubrimiento como este lleva asociado de forma intrínseca multitud de preguntas, esperando ser resueltas por los científicos. ¿Son estos mimivirus una nueva forma de vida que debería ser clasificada como un dominio independiente? ¿Nos ayudarán en la comprensión del origen de la vida? El debate está servido.

Comentarios

1. Eladio - mayo 23, 2008

Esperamos que estos mimivirus nos ayude tanto en la comprensión del origen de vida y a otros nuevos descubrimientos para la salud de la población mundial. Excelente foro y que Dios les Bendiga.

2. Manuel - mayo 24, 2008

Bienvenido al foro Eladio, gracias por participar. Has definido dos de los objetivos de la ciencia: ampliar nuestros conocimientos, citas el origen de la vida, yo diría entender como funcionamos los seres en general y que esos descubrimientos también puedan redundar en un beneficio para la sociedad.
Un cordial saludo


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