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Hojas artificiales para producir energía limpia enero 15, 2010

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, política científica.
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A lo largo de millones de años, las hojas de las plantas han desarrollado un eficaz sistema para captar la energía del sol, conocido como fotosíntesis. El proceso les permite producir comida y además es el paso central para dividir las moléculas de agua y crear iones de hidrógeno. Científicos chinos han logrado copiar el sistema y han diseñado hojas artificiales que les permitirá generar hidrógeno de una forma eficaz y ecológica. Tongxiang Fan, de la Universidad Jiao Tong de Shanghai, explica a New Scientist que es posible crear una fábrica de hidrógeno en miniatura: “Utilizar la luz solar para dividir moléculas de agua y obtener carburante de hidrógeno es una de las más prometedoras tácticas para erradicar la dependencia del carbono”, asegura.
La idea no es nueva aunque, hasta ahora, los investigadores se habían centrado en intentar modificar o imitar las moléculas que llevan a cabo el proceso. Los investigadores chinos cambiaron el concepto e intentaron copiar la compleja estructura de las hojas. Las hojas de las plantas fueron sometidas a varios procesos químicos hasta obtener un material que conserva gran parte de su estructura original.
Este sistema podría ser útil a la hora de desarrollar un método ‘limpio’ para generar hidrógeno.
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Un árbol más antiguo que la Creación enero 10, 2010

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, escepticismo, evolucion, geología, paleontología.
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La pícea solitaria de Noruega, cuyas raíces tienen 9.950 años, es el árbol vivo más antiguo del mundo. (Foto: Universidad de Umeå)

Raaisa Mannaa- El Mundo

El árbol más antiguo del mundo, una pícea de 9.550 años que data de la era glacial, ha sido descubierto en la provincia de Dalarna, en Suecia. La pícea solitaria de Noruega, que pertenece a la especie que tradicionalmente se usa para decorar las casas europeas durante Navidad, representa la planta viva más antigua identificada en el planeta. La parte visible del árbol, de cuatro metros de altura, tiene alrededor de unos 600 años, pero su sistema de raíces ha estado creciendo por unos 9.550 años. Así lo asegura Leif Kullman, profesor del departamento de ecología y ciencia ambiental de la Universidad de Umeå en Suecia y director de la investigación.

El arbusto, que fue encontrado en una altitud de 910 metros, debe su increíble longevidad a la capacidad de clonarse a si mismo. “Los tallos y el tronco de la pícea tienen una vida útil de alrededor de 600 años; pero tan pronto éstos mueren surgen unos nuevos de las reservas de la raíz” explica Kullman. “Es por esto que el árbol tiene una expectativa de vida muy larga”, añade.
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Errores más comunes en torno a la teoría de la evolución septiembre 16, 2009

Posted by Manuel in biologia, divulgación científica, educación, escepticismo, paleontología, pseudociencia, religión.
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darwin acompañad
En esta serie de artículos se tratará de algunos errores, malinterpretaciones o tergiversaciones en torno a la teoría de la evolución. Éstas han dado pie a debates sin razón de ser, o al aprovechamiento por parte de aquellos que no quieren saber nada de la evolución por motivos meramente religiosos. Podéis leerlos en AQUÍ; AQUÍ; y AQUÍ

Un nuevo paso hacia la fotosíntesis artificial julio 5, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, evolucion, microbiologia.
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fotosintesis

El Mundo Digital

Un equipo internacional de investigadores ha modificado la clorofila de un alga de forma que se parezca a las extremadamente eficientes antenas de luz de las bacterias. A continuación se determinó la estructura de estas antenas de luz, lo que supone el primer paso para convertir la luz del sol en energía mediante una ‘hoja’ artificial.

Los investigadores han publicado su artículo en la versión online del ‘PNAS’. Swapna Ganapathy, de la Universidad de Leiden, Holanda, ha basado su tesis doctoral en este estudio, dirigido por Huub de Groot.

El objetivo ideal, y de momento utópico, es crear ‘nanobosques’ o carreteras en las que las fisuras de la superficie se rellenan con moléculas de pigmento que recogen la radiación solar y la convierten en combustible y otras formas de energía limpia.

Pero antes de que eso pueda ocurrir, es necesario desarrollar sistemas artificiales de fotosíntesis de manera que sea tanto rápida como eficiente.

Para generar combustible a partir de luz solar son necesarias dos cosas: una antena que recoja la luz y un catalizador. El presente estudio se centra en ese primer paso: la antena.

Imitando a las bacterias

Los recolectores más rápidos de luz se encuentran en la naturaleza: en las hojas verdes, en las algas y en las bacterias. Las antenas fotosintéticas de las bacterias -clorosomas- son las más rápidas de todas y están capacitadas para captar cantidades mínimas de partículas de luz en condiciones muy desfavorables, como ocurre en el fondo del mar. Estos clorosomas están hechos de moléculas de clorofila. Ahora se trata de imitar estos sistemas de forma muy precisa.

Investigadores alemanes de la Universidad de Würzburg, miembros del equipo de Huub de Groot, modificaron las clorofilas de la espirulina, un alga, para que fuesen lo más parecido posible a los pigmentos de las bacterias. El grupo de Leiden estudió después la estructura de estas antenas semisintéticas.

De Groot y colegas lograron determinar la estructura molecular y supramolecular en detalle de su antena fotosintética ‘artificial’. Lo hicieron mediante técnicas específicas de nanotecnología.

Los investigadores tienen todavía que determinan cómo la antena ‘artificial’ de la espirulina funciona en la práctica. “Es un enfoque totalmente nuevo”, admite De Groot.

Darwin botánico mayo 28, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, evolucion, historia de la ciencia.
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A Charles Darwin todos lo conocemos por sus dos obras que supusieron una revolución en el mundo de la biología, El origen de las especies y El origen del hombre. También puede que algunos conozcáis el primer best-seller que escribió, Viaje de un naturalista alrededor del mundo donde narra su viaje a bordo del Beagle.

Lo que mucha gente no sabe, y ahí incluyo a biólogos poco amantes de la historia de la ciencia, es que Charles Darwin se pasó toda su vida investigando y escribiendo, llegando al final de su vida con varias decenas de publicaciones. Éstas incluyen tratados de geología, zoología, biogeografía, botánica, e incluso, en las últimas etapas de su vida, una autobiografía.

En el campo de la botánica destacan dos importantes obras: La fecundación de las orquídeas (1862) y Plantas insectivoras (1875)

La fecundación de las orquídeas

fecundación orquidea
Esta obra se publicó el 15 de mayo de 1862 bajo el nombre de On the various contivances by wich British and foreign orchids are fertilised by insects, and on the good effects of intercrossing. A pesar de la buena acogida que tuvo entre los botánicos de la época tan sólo se editaron 6.000 ejemplares hasta el siglo XX. La segunda edición no llega hasta el año 1877. En vida de Darwin se tradujo al francés (1870) y al alemán (1877). La 1ª edición en español es publicada en febrero de 2007 bajo el título de La fecundación de las orquídeas, traducción llevada a cabo por la Universidad pública de Navarra.

En este libro Darwin describe y discute las distintas estrategias de polinización llevadas a cabo por las orquídeas que utilizan los insectos como medio de transporte de polen. Tras El origen de las especies, esta publicación es el primer ejemplo detallado de los efectos que la selección natural ejerce en la supervivencia de aquellos ejemplares mejor adaptados. Además, utiliza la relación de las orquídeas con sus insectos polinizadores como demostración de sus hipótesis acerca de las complejas interacciones que llevan a procesos de coevolución.

Plantas insectivoras
plantas insectivoras
Durante un tiempo Darwin mostró un interés apasionado con cierto grupo de plantas adaptadas a una peculiar dieta. Estas plantas eras capaces de capturar insectos, digerirlos y obtener de ellos sustancias necesarias para su nutrición. Tras 15 años de trabajo duro en 1875 se publica la obra Plantas insectivoras, en la que se recogen los resultados de sus investigaciones. El libro incluye descripciones de la anatomía de los principales géneros de plantas carnívoras conocidos hasta el momento de su publicación, así como explicaciones del funcionamiento de los distintos sistemas de captura de insectos (movimiento de las hojas, capacidad de digestión y absorción de distintas sustancias, tipo de respuestas a diferentes estímulos, etc), y algunas conclusiones sobre la evolución del grupo. Las ilustraciones que acompañan al texto, fueron realizadas por dos de sus hijos, Francis y George. En definitiva, esta obra es un clásico de la botánica y una demostración de la aplicación del método científico.

Texto tomado de “El Diario del Jardín Botánico-CSIC”. Nº3- Primavera/Verano 2009