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Los chimpancés, más listos que el hambre julio 30, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, divulgación científica, evolucion.
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El Mundo Digital

Los chimpancés usan herramientas por instinto y tienen su propia cultura ‘tecnológica’. No es algo nuevo. Sin embargo, ahora, los científicos de la Fundación Mona han observado que los monos que no han tenido un modelo tecnológico, como los recuperados en la selva por la fundación, son capaces de desarrollar su propia cultura.

«Los primeros resultados indican que nuestros chimpancés tienen una alta capacidad para el uso y modificación de instrumentos, y para adaptar la propia herramienta al problema específico que necesitan resolver», explica Miquel Llorente, responsable de Investigación de la Fundación Mona e investigador del IPHES.

Para llegar a esta conclusión, compararon «la tecnología utilizada en dos actividades artificiales de ‘termite fishing’ (caza de termitas). Una de ellas consistía en sacar de un termitero una mezcla de plátano con cacahuetes de unos tubos, y la otra, tenía por finalidad obtener zumo de un tubo mayor de PVC. El tipo de herramienta que utilizaban en una u otra tarea era totalmente diferente en cuanto a medidas, longitudes y anchuras».

Y no solo eso, sino que «además, -puntualiza Miquel Llorente- en la mayoría de casos las herramientas habían sido modificadas. Eso implica todo un proceso mental de planificación con lo que se presupone una elección de la materia prima y una adaptación de ésta a la necesidad específica del problema».

El comportamiento de los primates es imprescindible para entender el proceso de hominización en la evolución humana. Además, es un buen complemento en el propio estudio arqueológico ya que da pistas «vivas» de cómo han podido ser los procesos de utilización y fabricación de instrumentos, los procesos de resolución de problemas, la estandarización de herramientas y la difusión cultural de la tecnología.

Los chimpancés también miran a la cara julio 24, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, educación, escepticismo, evolucion.
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Un chimpancé participando en el experimento. | Tomonaga et al.

El Mundo Digital

Los chimpancés se interesan más por las caras que por los plátanos. Ésta es la conclusión a la que han llegado unos científicos japoneses que estudian el comportamiento de estos primates. El estudio aparece publicado en la revista científica Frontiers in Zoology.

En los humanos, los rostros suponen un estímulo visual especial que se procesa de una forma distinta a otros estímulos. «Las caras captan nuestra atención. Hemos demostrado que los chimpancés comparten esta tendencia a fijarse en las caras más que en otros objetos», explica Masaki Tomonaga, de la Universidad de Kyoto (Japón).

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores organizaron un juego cuya recompensa eran unos bocados de sabrosa comida. Los chimpancés tenían la opción de acercarse a una pantalla de ordenador en la que aparecía una imagen seguida de una diana. Si el chimpancé presionaba la diana, recibía un premio.

En una primera serie de experimentos, la imagen aparecía en una parte de la pantalla, seguida de la diana, que podía estar en ese mismo lado o en el opuesto. Según los científicos, los tiempos de reacción de los animales mejoraron cuando la diana apareció justo detrás de la imagen.

A continuación, las imágenes aparecían una junto a otra, y una de ellas era la cara de un chimpancé. Cuando la diana aparecía detrás de la cara, los tiempos de reacción eran mejores que cuando aparecía detrás de otro objeto. Esto mostró que la atención se dirigía claramente hacia el lado de la pantalla en el que aparecía el rostro.

Durante el experimento, los chimpancés mostraron más interés por las caras de sus congéneres que por los plátanos, las flores, las casas o los trenes. Este efecto se redujo cuando los rostros aparecieron invertidos, lo que sugiere que es la posición específicamente correcta de la cara lo que capta la atención.

«Este interés se observó también con rostros humanos, por lo que el efecto no está limitado a caras de su misma especie», añade Tomonaga.

Los genomas de humanos y chimpancés presentas más diferencias de las predichas con anterioridad febrero 14, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, evolucion, mutaciones, paleontología.
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Los autores desvelan que las diferencias del ADN humano y el del chimpancés son diez veces mayores a las aceptadas hasta el momento

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Los genomas de humanos, chimpancés y gorilas difieren más de lo que se pensaba. En este ejemplo, podemos ver el caso extremo de una duplicación que se ha expandido (ha incrementado el número de copias) en los genomas del chimpancé y el gorila, mientras que se ha mantenido estable en el genoma humano, donde está representada por una única copia. Las flechas verdes y la redonda marcan la posición de la copia ancestral. Las flechas rojas indican dónde están las nuevas copias creadas en los genomas del chimpancé y el gorila.

Un equipo internacional ha descubierto que cada especie de primates, incluyendo a los seres humanos, posee una enorme cantidad de fragmentos exclusivos en su genoma. El estudio, que cuenta con la participación de dos investigadores del Instituto de Biología
Evolutiva (centro mixto de la Universidad Pompeu Fabra y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC-), contribuye a comprender los mecanismos de la evolución humana y la base de diversas enfermedades únicas en su especie. La investigación aparece publicada en el último número de la revista Nature, una edición especial dedicada a la celebración del bicentenario del nacimiento del naturalista inglés Charles Darwin. Durante la última década, la comunidad científica ha aceptado la hipótesis de que los seres humanos y sus parientes vivos más cercanos, los chimpancés,
sólo diferían en el 1,24% de sus secuencias de ADN. Sin embargo, las conclusiones de este estudio prueban que esta estimación es incorrecta y que, en realidad, el número de diferencias puede ser hasta 10 veces superior.

Tomàs Marqués-Bonet, del Instituto de Biología Evolutiva (centro mixto de investigación de la Universidad Pompeu Fabra y del CSIC), ha coordinado el equipo internacional, dirigido por Evan E. Eichler, de la Universidad de Washington (Seattle, Estados Unidos), en estrecha colaboración con Arcadi Navarro (ICREA-IBE Barcelona).

Según los autores, la clave de este descubrimiento ha residido en el estudio de las duplicaciones segmentales, fragmentos grandes de ADN repetidos muchas veces a lo largo del genoma. Hasta el momento, esta parte del genoma era ignorada, ya que resultaba muy complicado individualizarla del resto del ADN. Sin embargo, desde hace tiempo se sospechaba que su presencia debía de ser importante.

El equipo internacional ha estudiado de forma sistemática las duplicaciones segmentales de todo el genoma de cuatro especies de primates: macacos, orangutanes, chimpancés y humanos. De este modo, se ha podido no sólo elaborar el primer catálogo de especies específico de estas regiones del genoma, sino también cuantificar mucho mejor las diferencias entre especies y entender en qué momento de la evolución aparecieron.

La investigación revela novedades evolutivas cualitativamente diferentes. Como señalan los investigadores, las diferencias con que se había trabajado hasta el momento eran cambios (mutaciones) en las secuencias del genoma que comparten todos los primates. Los autores lo explican con un símil: se trataría de cambios equivalentes a tener ediciones diferentes de un libro.

DIFERENCIAS ÚNICAS

Sin embargo, las diferencias estudiadas por los investigadores del Instituto de Biología Evolutiva son diferencias únicas para cada especie. Siguiendo el mismo símil, se trataría de diferencias radicales en la biblioteca de cada especie: son colecciones completas de libros que unos organismos tienen y otros no.

Las duplicaciones segmentales son fragmentos del genoma, de miles a millones de nucleótidos de longitud, que se han duplicado debido a mecanismos moleculares muy complejos. Es decir, en determinados momentos de la evolución, se hicieron múltiples copias que se fueron insertando en diversos lugares del genoma. Como las duplicaciones pueden ser muy grandes, contienen muchas veces genes completos. Las copias de estos genes, que en principio son idénticas, pueden ir especializándose, a
base de adquirir pequeñas mutaciones, hasta diferenciarse completamente unas de otras.

Es así como se generan la mayoría de genes únicos de una especie concreta: por duplicación y posterior especialización. Todos estos genes nuevos pueden realizar funciones nuevas que serán exclusivas de la especie que los tiene. Como explican Arcadi Navarro y Tomàs Marqués, las duplicaciones predisponen el genoma a reorganizarse, a tener grandes cambios estructurales, como quien hace construcciones diferentes con las mismas piezas. Este fenómeno puede derivar en ciertas enfermedades como el autismo, la esquizofrenia o el retraso mental. No obstante, los científicos puntualizan que la duplicación de genes no es sinónimo de anomalía, sino de
variación y de novedad. Novedades que pueden ser favorecidas por la selección natural o pueden resultar patológicas, en función de cómo se desarrollen.

EN BUSCA DE LOS GENES DE LA HUMANIDAD

Además de identificar las citadas diferencias, el estudio también ha logrado datar la época en que hubo más duplicaciones. Los autores la encuadran en un intervalo de entre 12 y 8 millones de años, justo antes de la separación de los linajes de los humanos y chimpancés, ocurrida hace unos seis millones de años. Este hecho implica que todos los genes estudiados, que acababan de aparecer, han ido adquiriendo características nuevas a lo largo de los seis millones de años que llevan separados evolutivamente hombres y chimpancés.

Para Marqués y Navarro, probablemente es gracias a esta separación que los seres humanos consiguieron adaptarse al entorno actual. Los investigadores reconocen que, quizás, es en este inmenso océano de diferencias donde hay que buscar los denominados genes de humanidad o los genes que dan lugar a determinadas enfermedades propias de la especie humana. Por el momento, los investigadores desconocen si esta línea de investigación desvelará estos extremos.