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El fin del mundo en 2012: cómo se fabrica una gran mentira noviembre 19, 2009

Posted by Manuel in astronomia, ciencia, divulgación científica, educación, escepticismo, pseudociencia, sociedad.
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JUDITH DE JORGE- ABC Digital

¿Cómo consigue una mentira absolutamente increíble expandirse como la pólvora y convencer a miles de personas en todo el mundo a pesar de que no cumple ni una sola verdad científica? Desde hace unos meses, el absurdo bulo de que el mundo se acaba en 2012 por un cataclismo cósmico circula sin control por internet en webs de contenido pseudocientífico. Ninguno de sus planteamientos tiene sentido -echa al traste leyes universales e incluso se saca de la chistera, sin ningún rubor, un misterioso planeta oculto-, pero como no faltan crédulos dispuestos a confiar en el primer planteamiento absurdo que se les proponga, el movimiento pro Armagedón se ha convertido en una gran bola de nieve. Esa locura colectiva ha llegado a las puertas de la NASA. Como adelantó ABC.es hace unos días, uno de los especialistas de la agencia espacial, el astrobiólogo David Morrison, un experto de renombre mundial en el sistema solar, ha tenido que salir a escena para aclarar que, aunque el mundo tiene muchas tristes razones para irse a pique, no hay ninguna señal de que ocurrirá precisamente en esa fecha, y mucho menos por un choque planetario o algo semejante.

El especialista expone sus razones, perfectamente argumentadas, en una web muy recomendable. Entonces, ¿qué intereses ocultos hay detrás del engaño? ¿Y cómo se ha montado esta especie de marketing viral? ¿No echan de menos que no haya mencionado hasta el momento la recién estrenada superproducción de Hollywood «2012»? Por supuesto. Aquí está una de las claves del asunto. Pero empecemos por el principio…. Seguir leyendo AQUÍ

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¡Con que facilidad se encuentran especialistas en la red! julio 16, 2009

Posted by Manuel in ciencia, divulgación científica, escepticismo, evolucion, pseudociencia.
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magufo
Hasta hace poco a los “listillos”, esos que saben absolutamente de todo (teniendo en cuenta que eso no existe), nos lo encontrábamos con frecuencia en las tertulias radiofónicas o televisivas. Daba igual que se hablara de fútbol, toros, historia del Medio Oriente o física nuclear, las mismas personas pontificaban, daban consejos y asesoraban a expertos que llevaban más de 30 años de trabajo en sus respectivos campos.

El desarrollo de Internet ha trasladado a esos “especialistas” al dominio de los blogs. Rara vez abren una página web, se limitan a deambular por diferentes espacios opinando de todo, intentando convencer de que su postura es la correcta, y que el resto del universo está errado.

Bueno, éstos al fin y al cabo son “listillos” que incrementan su ego de esta forma, pero que no suelen causar “males mayores”, aparte de hacer perder el tiempo y la paciencia de algún administrador de páginas web o de algún comentarista con el que se enfrenta dialécticamente. Pero hay un subgrupo de “listillos” que sí requieren una atención especial. Son los amantes de la pseudociencia, las magufadas y las conspiraciones. Éstos se mueven por Internet sembrando dudas, transmitiendo fobias y miedos, e introduciendo información falsa, que puede resultar perjudicial para quienes la leen. En el corto espacio de tiempo que este blog lleva abierto, ha habido dos muy insistentes, directamente relacionadas con el tema general de este espacio:

La evolución no sólo no existe, sino que todas las evidencias que se tienen acerca de ella son falsas. Ojo, no estoy diciendo que entren aquí personas debatiendo sobre sus dudas de algún mecanismo evolutivo, como por ejemplo el darwinismo, lo que digo es que hay personas que directamente afirman que los seres vivos no evolucionan. Esta opinión procede sobre todo de fundamentalistas religiosos, sin ningún tipo de formación en ciencia en general y en biología en particular (cosa que enseguida sale a relucir en los debates). De hecho ni siquiera conocen aquello que critican.

El SIDA (o algunas otras enfermedades infecciosas) no está producida por el virus HIV (o el correspondiente patógeno). De nuevo, las personas que airean esto normalmente no tienen conocimientos microbiológicos, ni siquiera de biología, simplemente airean y amplifican lo que han visto en otras páginas. El motivo por el que estas personas hacen esto supongo que es muy diverso, pero escapa a mi comprensión, especialmente cuando en casos como este puede llevar un daño asociado a otras personas muy serio.

En estos temas puedo debatir con más autoridad, ya que por si alguien aún no lo ha notado, yo soy especialista en microbiología y biología evolutiva. Pero también, muy de tarde en tarde, llegan otras como las torres gemelas fueron voladas con explosivos, o la composición de los explosivos del 11-M era tipo X, y todo eso dicho por personas sin conocimientos de ingeniería, arquitectura o química. De hecho la mayoría son personas que no sabrían distinguir la diferencia entre un cloruro de sodio y un sulfato de sodio, o qué estructura sería necesaria para construir un aparcamiento de 3 plantas; pero ahí los tienes pontificando en la red.

Igual ocurre con temas relacionados con la salud, las vacunas son armas de destrucción masiva, o los medicamentos son toxinas producidas por la industria farmacéutica para transformarnos en dependientes económicos de ellas, proclamado por personas que no saben ni lo que es un patógeno ni como funciona el sistema inmune, o la base molecular de las enfermedades.

Yo no digo que no se deba de tener un espíritu crítico, eso es algo sano, pero de ahí a creerse lo primero que te cuentan (porque los conocimientos de los que uno dispone no le permiten llegar hasta el fondo sobre quién tiene razón), y sobre todo de ejercer de vocero de algo que ni entienden, media un abismo.

Pero como dicen los abuelos este es un país de “listos” e Internet más, añado.

Cinco pruebas para los incrédulos que aún piensan que nunca pisamos la Luna julio 14, 2009

Posted by Manuel in astronomia, ciencia, divulgación científica, escepticismo, historia de la ciencia, pseudociencia.
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luna
ABC Digital

Cualquiera puede hacer la prueba. Si escribimos Luna y Teoría de la Conspiración en el buscador de Google, aparecen con 320.000 referencias, lo que nos permite hacernos una idea de hasta qué medida está extendida la fantasía de que el ser humano nunca aterrizó en nuestro principal satélite y cuál es la controversia que el asunto desata. Los partidarios de que el viaje fue un fraude preparado por el Gobierno de EE.UU. y la NASA están convencidos de que el Apolo XI era en realidad una nave de cartón piedra y de que las imágenes de televisión que asombraron y emocionaron a millones de personas en todo el mundo hace ahora cuarenta años (20 de julio de 1969) no eran más que el resultado de un burdo montaje rodado en un plató de televisión.

Para avivar su teoría paranoica, los convencidos dan múltiples explicaciones: sombras irregulares, una bandera de barras y estrellas que ondea cuando no debería hacerlo, una nave sin capacidad suficiente para transportar todos esos vehículos espaciales que rodaban por el suelo selenita… Los argumentos para sembrar dudas pueden ser fascinantes, pero no se sostienen en cuanto los ilumina la luz de la razón. Cansado de escuchar leyendas y alusiones conspirativas, el físico sevillano Eugenio Fernández Aguilar decidió recogerlas en el libro «La conspiración lunar ¡vaya timo!» (Laetoli) para refutarlas con su debida explicación científica. Estas son algunas de las más conocidas:

La bandera ondea, cuando no debería porque en la Luna no hay atmósfera:
«Es el argumento más repetido y el más fácil de desmontar», asegura Fernández Aguilar. «Y es cierto, no puede ondear en un ambiente en el que no hay atmósfera, pero es que no ondea». Según explica, «se trata de un error de percepción, ya que vemos la fotografía de la bandera y creemos que ondea, pero no es así». Lo que ocurrió es que los astronautas, que ya sabían lo que se iban a encontrar, colocaron la enseña de tal forma que diese sensación de movimiento. «En la parte superior había una especie de travesaño horizontal para que la tela no cayera. Ya se sabe, es el orgullo americano».

En las imágenes del paseo lunar no se ven las estrellas:
En la Tierra, si hacemos una fotografía del cielo con nuestra cámara, «el tiempo de exposición es tan pequeño y la luz tan tenue que no da tiempo a que la luz de las estrellas entre en la película». En la Luna, «ocurre lo mismo. La claridad es tremenda de día y de esa forma no se pueden captar las estrellas». En las fotografías de la Estación Espacial Internacional (ISS) y los paseos espaciales en los transbordadores «nunca se ven las estrellas por la misma razón».

Las sombras de los astronautas y de los objetos no son paralelas cuando deberían serlo:
«Si cogemos dos palos y los ponemos uno al lado del otro, veremos sus sombras paralelas. Pero si pasamos esa imagen en tres dimensiones a una fotografía o a un monitor, a las dos dimensiones, entra la variable de la perspectiva y parece que se cortan en la lejanía».

La retransmisión del alunizaje y el paseo espacial fue rodada en un plató por Stanley Kubrick:
Es posiblemente la hipótesis más alucinante, y lo más curioso es lo absurdo de su origen. «La idea viene de un documental, ‘Operación Luna’, dirigido por William Karel y que emitió la cadena francesa Arte », explica el autor. «Cuando vi el documental, me quedé espantado. No me lo podía creer: aparecían agentes de la CIA y ex empleados de la NASA que reconocían que el viaje a la Luna era un montaje. No fue hasta que leí los títulos de crédito que me di cuenta de que el vídeo era un divertimento, un juego». Lo cierto es que el propio director admitió que la película era una invención, que se trataba tan sólo de una especie de broma experimental. De hecho, incluye tomas falsas de las mentiras y música cómica. Hasta los nombres de los entrevistados son inventados «y coinciden con personajes de películas de Kubrick».Para más inri, se emitió en día de los Santos Inocentes en muchos países. Sin embargo, «muchos lo dieron por cierto. Las tonterías son más fáciles de entender que aquello que te obliga a pensar».

El coche lunar es demasiado grande y no pudo ser trasladado en la cápsula espacial:
«El planteamiento es idiota». Fernández Aguilar no puede sino reirse. «El Rover, el vehículo lunar, estaba plegado. Es como un mueble de Ikea. Hay vídeos muy interesantes en los que se ve cómo se despliega y se le colocan las cuatro ruedas y otros componentes».
Si las hipótesis conspirativas son tan fáciles de refutar, ¿por qué creemos en cosas raras? «El ser humano tiende a creer lo fácil, aquello en lo que no tenga que pararse cinco minutos para pensar», dice el autor. «Quizás tenga que ver con la cultura de lo inmediato», añade, aunque existe otro componente psicológico: «No creemos las versiones oficiales para no sentirnos como títeres y huir del rebaño. En España, esto se acrecienta con el rechazo que a algunos les produce todo lo que viene de Estados Unidos». Además, con los misterios «también se hace negocio». Como contrapartida, la NASA «es muy transparente y ofrece gratis muchos de sus materiales».

¿Y qué es lo más estúpido que ha escuchado sobre la llegada a la Luna?
-Lo más bobo lo escuché una vez en una radio mexicana. Un locutor negaba que el Hombre hubiera llegado a la Luna y daba como prueba que el tercer astronauta, Michael Collins, salía de la Tierra sin bigote y volvía con un bigote «a todo dar». ¿Pero qué sentido tiene eso? ¿Acaso en la Luna no puede crecer el bigote? Es de lo más absurdo

La realidad real noviembre 7, 2008

Posted by Manuel in ciencia, escepticismo.
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Al darse una vuelta por el ciberespacio utilizando un ordenador, uno se encuentra con blogs que defienden todo tipo de teorías, montando a su alrededor cruzadas personales que vierten miles de bytes al día. Estas teorías son de todo tipo, por ejemplos las hay acerca de conspiraciones donde hay unos personajes que nos controlan (estos varían dependiendo del articulista, pueden ir desde reptiles disfrazados de humanos, a masones, o aristócratas descendientes de sectas antiguas a dueños de multinacionales de un sector que les cause fobia). Otros aseguran que refutan teorías científicas perfectamente establecidas como la teoría de la evolución, la esfericidad de la Tierra, el origen de las enfermedades o los últimos descubrimientos de astronomía; y lo hacen desde un púlpito al que si rascamos un poco se le ve claramente su total incultura científica, que deja entrever que en realidad ni siquiera entienden las teorías que critican. También los hay que critican a los sistemas sanitarios actuales, pero no por ineficacia o por detectar errores de gestión en ellos, cosa que sería muy saludable; sino que atacan a la base, afirmando que la vacunación no es efectiva, que las medicinas no son más que fruto del ansia de negocio y poder de las farmacéuticas, y que los científicos biomédicos, los facultativos y las empresas farmacéuticas tienen montado un complot para minar nuestra salud, que sin estos sujetos implicados gozaríamos de una extraordinaria salud.

Estas páginas se mueven en lo que se puede llamar la realidad virtual, aquella sustentada en información recogida en libros, o galopando en el ciberespacio. Pero hay otra realidad, aquella que Federico Mayor Zaragoza llama la realidad real. La que nos dice que hay millones de personas muriendo de hambre en el mundo, sufriendo plagas por parte de patógenos, tanto microbianos como parasitarios; la de aquellos que mueren a diario por culpa de tumores, problemas cardiovasculares, etc. Cualquiera puede pasar a formar parte de esa realidad real. Cualquiera puede verse obligado a viajar en un momento dado a una zona endémica de fiebre amarilla, puede sufrir un tumor o tener una neumonía bacteriana. En ese momento se entra de lleno en el mundo de la búsqueda de soluciones rápidas, no en de las teorías lanzadas desde el salón de casa con total comodidad. Cuando una persona tiene un tumor en una fase curable no pide teorías, pide curación; cuando a alguien le avisan de que a la zona donde tiene que viajar la gente enferma con frecuencia de algo que transmite los insectos, lo que la gente pregunta es si hay alguna forma de evitar la infección. Los misioneros y las ONGs, que conocen muy bien la parte más deprimida de la humanidad, llaman pidiendo alimentos y medicinas. Esa es la realidad real, y eso es lo que la gente busca cuando acude a especialistas, no fantasías, sino soluciones.

La ignorancia forma parte de la evolución humana septiembre 16, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, escepticismo, evolucion, humor, pseudociencia.
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Después de ver este video en Escepticismo, Ciencia y Perspectiva Ginga me he acordado de algo que leí en ARP-SAPC.

Hay escepticismo porque hay mucho imbécil y mucho ignorante. La ignorancia y la imbecilidad forman parte también de la evolución humana. Pero está claro que será muy difícil desbancar a la ciencia y al conocimiento, a la reflexión y a la racionalidad. Yo no creo, yo pienso. Las personas que pensamos creemos que tenemos que trabajar para mejorar el funcionamiento de la especie. Después están los ignorantes y los imbéciles que piensan al revés, con lo cual evitan el progreso de la especie.

Eudald Carbonell, geólogo y paleontólogo codirector del Proyecto Atapuerca en su conferencia que llevó por título “La ignorancia forma parte de la evolución humana”.