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Los monos hablan un lenguaje ancestral diciembre 14, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, escepticismo, evolucion.
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Los monos Campbell articulan una forma primitiva de lenguaje

Nuño Domínguez-Público

Los gritos de los monos Campbell (Cercopithecus campbelli campbelli) en los bosques de Costa de Marfil esconden la forma de lenguaje vocal no humano más compleja que se conoce, según un estudio publicado en PNAS. Estos primates articulan un repertorio de gritos distintos para formar frases con significados específicos que alertan de la presencia de un depredador o de la llegada de congéneres de grupos rivales. Hace un mes, Klaus Zuberbühler, de la Universidad de St. Andrews (Reino Unido), junto a investigadores de Francia y Costa de Marfil, publicó un estudio que aseguraba que los monos Campbell usan un repertorio de seis gritos con significados concretos. Hok se relaciona con un águila y krak con un leopardo, sus dos depredadores naturales en los bosques del país africano.

En el nuevo estudio, publicado en PNAS tras dos años estudiando a los monos en el Parque Nacional de Taï de Costa de Marfil, señalan que los machos articulan esos seis gritos en secuencias de 20 o más términos usando una forma primitiva de sintaxis. Los monos emiten distintas secuencias que comienzan con boom, seguido de otros gritos para diferenciar una pelea entre monos de otra especie o la llegada a su territorio de congéneres rivales. También gritan secuencias distintas dependiendo de si se acerca un águila o un leopardo y si lo ven o sólo lo escuchan. En el caso del leopardo, cuanto mayor es la alarma, más kraks contiene la frase. Seguir leyendo AQUÍ

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Los chimpancés, más listos que el hambre julio 30, 2009

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El Mundo Digital

Los chimpancés usan herramientas por instinto y tienen su propia cultura ‘tecnológica’. No es algo nuevo. Sin embargo, ahora, los científicos de la Fundación Mona han observado que los monos que no han tenido un modelo tecnológico, como los recuperados en la selva por la fundación, son capaces de desarrollar su propia cultura.

“Los primeros resultados indican que nuestros chimpancés tienen una alta capacidad para el uso y modificación de instrumentos, y para adaptar la propia herramienta al problema específico que necesitan resolver”, explica Miquel Llorente, responsable de Investigación de la Fundación Mona e investigador del IPHES.

Para llegar a esta conclusión, compararon “la tecnología utilizada en dos actividades artificiales de ‘termite fishing’ (caza de termitas). Una de ellas consistía en sacar de un termitero una mezcla de plátano con cacahuetes de unos tubos, y la otra, tenía por finalidad obtener zumo de un tubo mayor de PVC. El tipo de herramienta que utilizaban en una u otra tarea era totalmente diferente en cuanto a medidas, longitudes y anchuras”.

Y no solo eso, sino que “además, -puntualiza Miquel Llorente- en la mayoría de casos las herramientas habían sido modificadas. Eso implica todo un proceso mental de planificación con lo que se presupone una elección de la materia prima y una adaptación de ésta a la necesidad específica del problema”.

El comportamiento de los primates es imprescindible para entender el proceso de hominización en la evolución humana. Además, es un buen complemento en el propio estudio arqueológico ya que da pistas “vivas” de cómo han podido ser los procesos de utilización y fabricación de instrumentos, los procesos de resolución de problemas, la estandarización de herramientas y la difusión cultural de la tecnología.

Los chimpancés también miran a la cara julio 24, 2009

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Un chimpancé participando en el experimento. | Tomonaga et al.

El Mundo Digital

Los chimpancés se interesan más por las caras que por los plátanos. Ésta es la conclusión a la que han llegado unos científicos japoneses que estudian el comportamiento de estos primates. El estudio aparece publicado en la revista científica Frontiers in Zoology.

En los humanos, los rostros suponen un estímulo visual especial que se procesa de una forma distinta a otros estímulos. “Las caras captan nuestra atención. Hemos demostrado que los chimpancés comparten esta tendencia a fijarse en las caras más que en otros objetos”, explica Masaki Tomonaga, de la Universidad de Kyoto (Japón).

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores organizaron un juego cuya recompensa eran unos bocados de sabrosa comida. Los chimpancés tenían la opción de acercarse a una pantalla de ordenador en la que aparecía una imagen seguida de una diana. Si el chimpancé presionaba la diana, recibía un premio.

En una primera serie de experimentos, la imagen aparecía en una parte de la pantalla, seguida de la diana, que podía estar en ese mismo lado o en el opuesto. Según los científicos, los tiempos de reacción de los animales mejoraron cuando la diana apareció justo detrás de la imagen.

A continuación, las imágenes aparecían una junto a otra, y una de ellas era la cara de un chimpancé. Cuando la diana aparecía detrás de la cara, los tiempos de reacción eran mejores que cuando aparecía detrás de otro objeto. Esto mostró que la atención se dirigía claramente hacia el lado de la pantalla en el que aparecía el rostro.

Durante el experimento, los chimpancés mostraron más interés por las caras de sus congéneres que por los plátanos, las flores, las casas o los trenes. Este efecto se redujo cuando los rostros aparecieron invertidos, lo que sugiere que es la posición específicamente correcta de la cara lo que capta la atención.

“Este interés se observó también con rostros humanos, por lo que el efecto no está limitado a caras de su misma especie”, añade Tomonaga.

El éxito de las albatros lesbianas junio 17, 2009

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albatros
Una pareja de hembras de albatros de Laysan, endémicas del archipiélago de Hawai. – Eric VanderWerf

Público Digital

El amancebamiento entre animales del mismo sexo no es un capricho de unas cuantas alimañas lujuriosas. La homosexualidad es una opción vital compartida por centenares de especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios, incluso de insectos, moluscos y nematodos. La literatura científica está llena de ejemplos. Los muflones canadienses sólo montan a las hembras que se comportan como machos. Los pingüinos barbijos en cautividad forman parejas masculinas que persisten durante años. Y la mitad de las acometidas sexuales de los machos de delfín mular tienen como destinatario otro macho.

Estos comportamientos violan, en apariencia, la ley más sagrada del reino animal: la de la procreación. Si un individuo no tiene descendencia, como ocurre supuestamente en un ejemplar homosexual, su modo de vida se esfuma en la línea evolutiva. Sin embargo, esta jurisprudencia no está tan clara para los biólogos Nathan Bailey y Marlene Zuk, de la Universidad de California.

Ambos científicos publican hoy en la revista Trends in Ecology and Evolution un estudio que da la vuelta al dogma. El comportamiento homosexual no sólo es compatible con Darwin, sino que es en sí mismo un actor capaz de modificar la evolución de una especie. “Como cualquier otro comportamiento que no conduce directamente a la reproducción, -como la agresividad y el altruismo-, las relaciones entre animales del mismo sexo pueden tener consecuencias evolutivas que empiezan a ser consideradas”, explica Bailey.

Compartir las tareas del nido

El investigador pone como ejemplo al albatros de Laysan, un ave marina originaria del archipiélago de Hawai. Un tercio de las parejas de esta especie está compuesto sólo por hembras, que se cortejan y comparten las tareas del nido. Aunque el éxito de las parejas lesbianas a la hora de sacar adelante a sus polluelos es menor que el de los duetos formados por un macho y una hembra, supera ampliamente al de las madres solteras.

Esta tendencia lésbica es, según Bailey, una ventaja evolutiva. En la colonia estudiada, la proporción de hembras era mucho mayor que la de machos. Si no existieran las parejas homosexuales, las hembras pelearían por los machos y provocarían separaciones en las parejas heterosexuales. El número de polluelos, en ese caso hipotético, caería en picado. Otras especies de aves marinas, como el charrán rosado habitual en las islas Canarias y la gaviota de California, también disfrutan de estas ventajas evolutivas del lesbianismo.

Los biólogos señalan otras especies que aprovechan las conductas homosexuales para aumentar su éxito reproductor. Algunas cucarachas macho, por ejemplo, imitan el comportamiento de las hembras para ser montadas por otros machos. Al calmar los impulsos sexuales de estos, los insectos travestidos tienen el camino expedito para cubrir a las hembras.

Bailey y Zuk piden que no se esgriman los estudios científicos de comportamientos animales como arma política. Sin embargo, ellos mismos recuerdan en su artículo que el trabajo del biólogo canadiense Bruce Bagemihl, que documentó comportamientos homosexuales en 450 especies, fue fundamental para que el Tribunal Supremo de EEUU tumbara en 2003 una ley que pretendía prohibir la sodomía en Texas.

Miles de ejemplos en el reino animal

La mosca de la fruta
Los escarceos amorosos entre moscas de la fruta del mismo sexo podrían deberse a un error genético. Si una mutación altera los genes responsables de su receptor de feromonas –unas sustancias químicas específicas de cada sexo–, los insectos son incapaces de diferenciar machos de hembras y tienen relaciones homosexuales. Otros estudios aseguran que estos encuentros entre moscas del mismo sexo son un entrenamiento para garantizar el éxito de sus futuras relaciones heterosexuales.

La chinche del murciélago
La conducta homosexual de la chinche del murciélago africano ha desencadenado un cambio evolutivo. Tanto las hembras como los machos han desarrollado un escudo para protegerse frente a las inseminaciones traumáticas, que se producen por perforación en cualquier parte del cuerpo.