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Hypatia de Alejandría, la primera mujer astrónoma mayo 3, 2009

Posted by Manuel in astronomia, ciencia, divulgación científica, historia de la ciencia.
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Hypatia de Alejandría es considerada por muchos la primera mujer científica de la historia. En un tiempo en el que las mujeres no tenían acceso al saber, Hypatia consiguió abrirse camino en la ciencia y llegar a tener un gran reconocimiento público. Para ello tuvo que renunciar al matrimonio y a su faceta más femenina.

hypathia

El Pais Digital

Alrededor del año 370 d.C. nació Hypatia en Alejandría. Con el tiempo se convertiría en una mujer brillante y con una gran belleza. Es la primera mujer dedicada a la ciencia cuya vida está bien documentada.

SU VIDA

Aunque no se cuenta con datos sobre la madre de Hypatia, sí sabemos que su padre fue el filósofo y matemático Teón de Alejandría, quien siempre vigiló muy de cerca su educación. Según registros de la época, éste deseaba que su hija fuera “un ser humano perfecto”. Recibió así Hypatia una educación científica muy completa, dedicándose también a un exhaustivo cuidado de su cuerpo. Realizaba todos los días una rutina física que le permitía mantener un cuerpo saludable así como una mente activa. Todo esto contrastaba con la gran mayoría de mujeres de su época, las cuales no podían acceder ni al conocimiento ni a la educación, y se ocupaban sólo a las “tareas femeninas”. Pese a su gran belleza, Hypatia rechazó casarse, para poder dedicarse íntegramente a cultivar su mente.

Su padre trabajaba en el Museo, institución fundada por Tolomeo (emperador que sucedió a Alejandro Magno y fundador de la ciudad de Alejandría) y dedicada a la investigación y la enseñanza. Este Museo tenía mas de cien profesores que vivían allí y muchos más que asistían periódicamente como invitados. Hypatia entró a estudiar con ellos y, aunque viajó a Atenas e Italia para recibir algunos cursos de filosofía, se formó como científica en el propio Museo y formó parte de él hasta su muerte. Incluso llegó a dirigirlo alrededor del año 400. También obtuvo la cátedra de filosofía platónica, por lo que sus amigos le llamaban “la filósofa”. Hypatia cultivó varias disciplinas: filosofía, matemáticas, astronomía, música… y durante veinte años se dedicó a enseñar todos estos conocimientos.

PAGANISMO

De este modo, Hypatia se convirtió en una de las mejores científicas y filósofas de la época. Llegó a simbolizar el conocimiento y la ciencia que los primeros cristianos identificaron con el paganismo. Aquellos eran tiempos difíciles para los paganos, ya que el cristianismo se estaba imponiendo en Alejandría (que en aquellos tiempos estaba bajo domino romano). Fueron épocas de persecución para todo aquel que no se convirtiera al cristianismo y renegara de todos los conocimientos adquiridos. Hypatia se negó a traicionar sus ideas y convertirse al cristianismo por lo que fue acusada de conspiración contra el líder cristiano de Alejandría. Dicha acusación fue aprovechada por un grupo de fanáticos religiosos que, de una forma cruel, pusieron fin a su vida.

Fue asesinada brutalmente, mientras regresaba a casa en su carruaje, la golpearon y arrastraron por toda la ciudad. La desnudaron, la descuartizaron con conchas marinas y sus restos fueron paseados, en señal de triunfo, por toda la ciudad hasta llegar al Ciraneo (supuestamente el crematorio) donde los incineraron.

LEGADO CIENTÍFICO

Aunque todos sus escritos se han perdido, existen numerosas referencias a ellos. Su trabajo más extenso fue en álgebra. Escribió un comentario sobre la Aritmética de Diofanto (considerado como el padre del álgebra) en el que incluía soluciones alternativas y nuevos problemas. También escribió, en ocho libros, un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolonio (a quien se deben los epiciclos y deferentes para explicar las órbitas irregulares de los planetas). Colaboró con su padre en la revisión, mejora y edición de los Elementos de la Geometría de Euclides, cuya edición es la que aún se emplea en nuestros días, escribiendo un tratado sobre el mismo.

Escribió un Canon de Astronomía, dedicándose además a realizar la revisión de las Tablas Astronómicas de Claudio Tolomeo, conocidas por su inclusión en el Canon Astronómico de Hesiquio. También cartografió diversos cuerpos celestes, confeccionando un planisferio.

Además de la filosofía, matemáticas y astronomía, se interesó por la mecánica y las tecnologías prácticas. En las Cartas de Sinesio están incluidos sus diseños para varios instrumentos, incluyendo un astrolabio plano, que nos sirve para medir la posición de las estrellas, los planetas y el Sol. También desarrolló un aparato para la destilación del agua, así como un hidroscopio para medir la presencia y el nivel del agua, y un hidrómetro graduado de latón para determinar el peso específico de los líquidos. Por último, se la supone inventora del aerómetro, instrumento que se usa para medir las propiedades físicas del aire u otros gases.

Autora: Rosa M. Domínguez Quintero (Observatorio Astronómico de Cantabria -IFCA-CSCI-UC-)

El Diseño Inteligente a examen marzo 1, 2009

Posted by Manuel in ateismo, biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, educación, escepticismo, microbiologia, mutaciones, origen de la vida, pseudociencia, religión.
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En muchas ocasiones el diseño inteligente (DI) y el creacionismo de la Tierra joven (literalistas bíblicos o YECs) se han asociado como un mismo movimiento. Sin embargo técnicamente esto no es así aunque los YECs han hecho todo lo posible para que ambas cosas sean asumidas como tales y los seguidores del DI no han gastado demasiadas energías en desmarcarse de los YECs. De hecho el DI tuvo la oportunidad de presentarse como una enseñanza en clase de ciencias, pero sus propuestas pseudocientíficas junto con los libros con los que pretendía explicar la asignatura, que eran equivalente a los que los YECs presentaron años antes (ver Of panda and peoples (1) y
Of panda and peoples (2)) les ha cerrado las puertas de la enseñanza en escuelas públicas.

Aquí cabe dos preguntas, ¿qué proclama el DI? y ¿porqué digo que el DI no es una ciencia?.

La verdad es que lo que proclama el DI depende bastante de a quien leas. Apoyando al DI hay YECs y también hay evolucionistas teístas. Los primeros apoyan el concepto de la Tierra de 6.000 años y la interpretación literal de la Biblia, mientras que los segundos huyen de estos planteamiento y apoyan una evolución con ciertas “intervenciones sobrenaturales”. Lo más “curioso” es la escasez de biólogos dentro del DI, y un apoyo por parte de abogados o matemáticos tal y ya mostré aquí y aquí.

Los primeros proponen que la evolución promueve una concepción atea del mundo y, por lo tanto, debe ser rechazada por los creyentes en Dios. En un documento interno del “Discovery Institute”, un importante partidario del DI redactó un documento “cuña”, que en su origen fue un memorando interno (que llegó a Internet), en el que se describen metas a 5, 10 y 20 años para influir en la opinión pública, desbancar el materialismo ateo y reemplazarlo por un “entendimiento en términos generales teísta de la naturaleza”. Por tanto, aunque el DI se presente como una teoría científica no nació de la tradición científica.

Su segunda propuesta afirma que la evolución es fundamentalmente fallida, ya que no puede explicar la intrincada complejidad de la naturaleza. Este argumento no es más una adaptación del pensamiento de Paley expresado en lenguaje de la bioquímica, la genética y las matemáticas.

El último argumento es quizás el más curioso de todos desde el punto de vista científico. Se podría llamar el “apoyo por eliminación”. Dado que la evolución es incapaz de explicar la complejidad irreducible (en realidad no lo es), debe de existir un diseñador inteligente. Cómo tu teoría no es correcta debe de serlo la mía. Esto vuelve a demostrar por qué el DI no puede ser considerado una ciencia. El argumento“como tu teoría no es correcta, la mía debe de ser cierta”, es falaz y pseudocientífico ya que en ciencia hay que demostrar experimentalmente los modelos que se plantean, reunir evidencias a su favor y hacer predicciones a partir del modelo propuesto que tienen que ser comprobadas más adelante.

Eso sí, los seguidores del DI se cuidan mucho de no especificar quién es el diseñador, pero la perspectiva cristiana de la mayoría de los líderes del movimiento sugiere implícitamente que esta fuerza que falta vendría a ser Dios mismo.

Por este blog han pasado diferentes personas que han mostrado su apoyo al DI. Al igual que hace poco examinamos al creacionismo YEC, con escasa respuesta por parte de éstos (el silencio les delata), aquellos que defienden que el DI es una teoría científica capaz de plantear un modelo que explique el origen de la vida y de la biodiversidad de nuestro planeta tiene aquí un canal de comunicación abierto para contestar preguntas tales como:

(i) ¿Es el DI una teoría científica?. Si es así, ¿cuáles son las observaciones experimentales en las que se sustenta?, ¿qué predicciones realiza?, ¿qué experimentos sugiere para su verificación?

(ii) ¿Cuál es el mecanismo mediante el cuál las intervenciones sobrenaturales postuladas dan lugar a la complejidad?.

(iii) Behe propone que los organismos primitivos habían sido “precargados” con todos los genes que fueran eventualmente necesarios para el desarrollo de las complejas máquinas moleculares de multicomponentes que él considera irreductiblemente complejas. Esos genes podrían ser despertados en el momento adecuado cientos de millones de años más tarde, cuando fueran necesarios. ¿Dónde están esos genes?. Hasta la fecha no se ha encontrado nada parecido en los genomas estudiados. ¿Cómo han sobrevivido a la acumulación de mutaciones producidas en un tiempo tan largo?.

(iv) Los ejemplos de complejidad irreducible, ¿son realmente irreducibles?. Los ejemplos aportados hasta ahora como por ejemplo el flagelo bacteriano o la cascada de la coagulación sanguínea están formado por “piezas” que pueden funcionar por sí solas. El conocimiento de las secuencias de los genomas está transformando lo desconocido, que era catalogado como irreducible, con algo conocido y no irreducible. Así la ciencia en estos momentos ya puede aportar 3 ejemplos de estructuras que se ajustan a la definición de irreducible de Behe y que muestran signos claros de cómo podrían haber sido ensamblados por la evolución en un proceso gradual. Estos son (1) la cascada de coagulación de la sangre humana, (2) el ojo y (3) el flagelo bacteriano. Por tanto la frase de Darwin “si se pudiese demostrar que existe algún organismo complejo que no se hubiera podido formado definitivamente a partir de varias, sucesivas y ligeras modificaciones, mi teoría se desmoronaría totalmente” puede completarse con lo que el mismo dijo hace ya 200 años “pero no puedo encontrar ni un solo caso así”.

(v) Parece ser que el creador interviene cada cierto tiempo, a intervalos regulares, como reparador de inadecuaciones de su propio plan. Cabría preguntarse ¿lo sigue haciendo hoy día?, ¿bajo qué criterios?, ¿cuál ha sido la última estructura que ha sido creada?

(vi) ¿Cómo explica el origen de la vida el DI?, ¿cómo explica el origen de la biodiversidad de la que disfruta nuestra planeta?

(vii) ¿Cuál es el origen de la especie humana?

(viii) ¿Quién es el diseñador?, ¿por qué el diseño es ineficaz y necesita de nuevas intervenciones?

(ix) Las intervenciones “sobrenaturales”, ¿se producen al azar para ir mejorando las especies?. ¿Eso significa que las especies más evolucionadas tienen estructuras muchos más eficientes que las menos evolucionadas?

Aquí hay materia más que suficiente para el debate. Acabo este artículo con dos reflexiones de sendos científicos. El primero es Francis S. Collins, uno de los “padres” del proyecto genoma humano, premio príncipe de Asturias de investigación científica, el otro es William Demski, modelador matemático y uno de los líderes del movimiento DI.

F: Collins en su obra “¿Cómo habla Dios” afirma: “Superficialmente, las objeciones que expone el movimiento el DI contra la evolución darwiniana parecen convincentes, y no es de sorprender que los legos, especialmente aquellos en busca del papel de Dios en el proceso evolutivo, hayan abrazado estos argumentos cálidamente. Pero si la lógica realmente tuviera méritos en terrenos científicos, uno esperaría que tropas de biólogos en activo también mostraran interés en perseguir estas ideas, sobre todo porque una cantidad importante de biólogos también son creyentes. Sin embargo, esto no ha sucedido y el DI continúa siendo una actividad marginal con poca credibilidad dentro la comunidad científica dominante”.

William Dembski advierte: “El DI no se debe convertir en una noble mentira para derrotar puntos de vistas que consideramos inaceptables. Más bien, el DI necesita convencernos de su verdad con base en sus méritos científicos”. En otra declaración añade: “Si se pudiera demostrar que sistemas biológicos maravillosamente complejos, elegantes e integrados, como el flagelo bacteriano, se podrían haber formado mediante un proceso gradual darwiniano (y que por tanto, su complejidad específica es una ilusión), entonces el DI sería refutado en sus principios básicos de que no es necesario invocar causas inteligentes indirectas. En este caso la navaja de Occam acabaría con el DI con facilidad”.

Lo triste para Dembski es que si evaluamos la información científica publicada en la actualidad podemos ver que estos datos ya están disponibles, y que los pretendidos espacios que el DI intenta llenar con Dios están siendo llenados con los avances de la ciencia.

La fórmula de Dios febrero 13, 2009

Posted by Manuel in ateismo, ciencia, humor.
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god-and-science

Creo que has cometido un error justo al principio de todo.

Un giro de 360º enero 21, 2009

Posted by Manuel in ciencia, divulgación científica, educación, sociedad.
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Hoy en “De todo un poco” Un giro de 360º

La condena de Galileo, el destino que muchos desearon para Darwin (II) noviembre 25, 2008

Posted by Manuel in astronomia, ateismo, ciencia, creacionismo, divulgación científica, escepticismo, evolucion, historia de la ciencia, religión.
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procesogalileo

Todas la grandes verdades empiezan como herejías
George Bernard Shaw

En la época de Galileo había tres sistemas astronómicos. Dos de ellos eran de carácter geocentristas, es decir, que situaban a la Tierra en el centro del Universo conocido. El primero es el geocentrismo de Aristóteles y Ptolomeo en el que los planetas y el Sol giran alrededor de la Tierra. El segundo era el geocentrismo del astrónomo protestante danés Tycho Brahe en el cual el Sol gira en torno a la Tierra y los planetas en torno al Sol. El otro sistema era el heliocéntrico de Copérnico en el que los planetas y la Tierra giran alrededor del Sol.

El sistema heliocéntico contradecía, al menos aparentemente, algunos pasajes de la Biblia, aunque parecía no afectar absolutamente nada al núcleo de la fe cristiana. Pero en la época de Galileo muchas personas creían que la Biblia había que interpretarla literalmente, por ello el heliocentrismo no parecía una idea muy acertada desde el punto de vista teológico (¿os suena?).

Textos bíblicos que contradecían el heliocentrismo: Jos 10, 12-13; 2Re 20, 9-11; Is 38, 7-8; Hab 3, 11; Sal 93, 1-2; Sal 104, 5; Ecl 1, 4-5

Lo que de verdad palpitaba en esta polémica, no era la verdad o no del sistema copernicano, sino quién podía decidir acerca de la verdad en lo referente acerca de los asuntos de la naturaleza; los científicos, en base de una rigurosa lectura del libro de la naturaleza, o los teólogos, en base de la interpretación de la Biblia. Como veis esta este es también uno de los temas centrales en la discusión creacionismo/evolución en este blog. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado con este argumento por parte de los literalistas bíblicos?. Parece no haber pasado el tiempo. Y es que visto en perspectiva su principal argumento se cae como arrastrado por la ley de la gravedad. Culpan a la ciencia de mostrar verdades parciales, ya que los científicos no se ponen de acuerdo y en ocasiones una teoría puede se invalidada y ser sustituida por otra. Pues bien, eso mismo ocurre con la teología. Esta disciplina está fundamentada en opiniones humanas y en interpretaciones de traducciones de traducciones, con lo que sus verdades también son mutables. Para muestra lo que viene a continuación.

La postura de Galileo era muy clara: la ciencia tenía derecho a decidir en cuestiones físico-naturales y lo mejor era no mezclar en asuntos científicos al texto bíblico. Pero no opinaban así muchos teólogos y Galileo tuvo que entrar en una discusión que nunca deseó. El libro de Copérnico a diferencia de otros libros heliocéntricos no fue incluído en el listado de libros prohibidos. Esto fue gracias a la opinión de los cardenales Bonifacio Caetani y Maffeo Barberini, que en contra de la opinión del papa Pablo V, consiguieron que el libro no fuese considerado herético sino simplemente falso y opuesto a la Biblia. Por ello fue expurgado y corregido en algunos pasajes.

En cuanto al caso Galileo, en el año 1616 un informe emitido por toda una serie de teólogos afirmaba que la inmovilidad del Sol era disparatada y contravenía el sentido literal de la Biblia. Respecto a la movilidad de la Tierra, el informa decía que era simplemente errónea. A Galileo en un primer momento se le conminó a hablar del heliocentrismo como una simple hipótesis puesto que no había pruebas científicas concluyentes (del geocentrismo tampoco, pero decir eso podía costarte muy caro en la época).

El proceso a Galileo se llevó a cabo en 1633 y ha sido ampliamente recogido en diversas biografías del científico italiano. Galileo fue condenado como “vehemente sospechoso” a arresto domiciliario de por vida.

La condena a Galileo, 16 de junio de 1633: El mencionado Galileo Galilei por los motivos antes mencionados, etc. el Sto. Padre ha decretado que ha ser interrogado sobre la acusación, amenazándoles incluso con la tortura; y, si la mantiene, previa una abjuración de la vehemente (sospecha de herejía) ante toda la congregación del Santo Oficio, ha de ser condenado a prisión según el arbitrio de la Sgda. Congregación, mandándosele, además, que en adelante no se ocupe en modo alguno, ni de palabra ni por escrito, de la movilidad de la Tierra ni de la estabilidad del Sol; o de lo contrario reincidiría en la pena. Y se le prohibirá el libro escrito por él, que lleva por título Diálogo de Galileo Galilei Linceo. Además, a fin de que todas estas cosas lleguen a conocimiento de todos, mandó que se envíen copias de la sentencia, que se dará más adelante, a todos los Nuncios Apostólicos y a todos los Inquisidores de la depravación herética, y sobre todo al Inquisidor de Florencia, quien leerá en público dicha sentencia a toda su Congregración, habiendo convocado también al máximo número posible de aquellos que enseñan matemáticas

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Galileo fue obligado a abjurar. Lo tuvo que hacer dos veces, para evitar la tortura. El texto que tuvo que leer decía.

“No sostengo ni he sostenido esta opinión de Copérnico después de que se me indicara que debía abandonarla; por lo demás, estoy aquí en vuestras manos, haced conmigo lo que os plazca”. Y posteriormente: “Estoy aquí para someterme, y no he sostenido esta opinión después de que se pronunciase la decisión, como he dicho antes”

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Un aspecto muy interesante, y que llamó menos la atención al Santo Oficio, fue la teología de Galileo, ésta quedó recogida en su carta a la princesa Cristina de Lorena. En ella Galileo expresaba que no puede haber contradicción entre la verdad de la ciencia y la verdad de la fe ya que Dios es el autor de toda la verdad. Una segunda idea no menos importante afirmaba que Dios tenía un propósito principal revelando la Sagrada Escritura que era la salvación del hombre y no, desde luego, la enseñanza de la naturaleza.

Hay que decir que Galileo contaba con evidencias científicas suficiente para mantener el sistema copernicano al nivel de teoría científica, no de hipótesis. Estas evidencias eran sobre todo las fases de Venus y el sistema planetario formado alrededor de Júpiter. Sin embargo la prueba definitiva no llegó hasta 1838, cuando Bessel logró medir lo que se conoce como paralaje de una estrella. Mucho antes, en 1741, el papa Benedicto XIV había concedido el imprimatur a la obra entera de Galileo. En el año 1992 Juan Pablo II finalizó un trabajo iniciado en concilio Vaticano II (1962-1965) al rehabilitar la figura de Galileo.

La obras de Galileo y de Darwin, quizás hayan sido las que más han revolucionado la posición del hombre en el cosmos, y ese es el principal motivo por el que se encontraron con un enfrentamiento tan enconado. Galileo popularizó la visión de Copérnico del mundo, situando a nuestro planeta como un simple punto en la inmensidad del espacio. No somos el centro del cosmos. Además, cambió radicalmente la forma de acercarse a conocer la naturaleza, variando la idea aristotélica del razonamiento por el de la experimentación. De esta forma Galileo revolucionó las ciencias al defender el método científico como método para entender el Universo. Darwin varió la posición de los humanos en la naturaleza. Somos una especie más entre los millones de especies que han habitado este planeta. Y somos consecuencia de una evolución biológica, a partir de organismos más simples. Como diría el astrónomo francés Camilla Falmmarion Los hombres…han tenido la vanidad de pretender que toda la creación se hizo para su disfrute, cuando en realidad toda la creación ni sospecha de su existencia. Por supuesto, la teoría de la evolución sufre los mismos ataques virulentos que en su época sufrió el heliocentrismo. Y por parte de las mismas personas, los literalistas bíblicos. Pero contamos con evidencias científicas suficientes para mostrar que la evolución es un hecho y desde el punto de visto teológico no es incompatible con la fe. Al igual que le ocurrió a Galileo, algún día Darwin tendrá que ser rehabilitado por aquellos que hoy lo deploran. De hecho tanto las Iglesias católica como anglicana han empezado ya a hacerlo.

Nota bibliográfica: mucha de la información aquí recogida pertenece a la obra “Galileo. La nueva física” escrita por José M. Vaquero. Ediciones Nivola. Es un libro muy interesante que recomiendo desde aquí, donde se recogen, además de la vida y el proceso a Galileo, los principales descubrimiento en el campo de las matemáticas y de la física, que el genio italiano llevó a cabo a lo largo de su vida.