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Un embrión de 90 millones de años febrero 13, 2010

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, evolucion, geología, paleontología.
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Los ictiosaurios tenían un aspecto parecido al de los delfines actuales / ABC

ABC

Un grupo de científicos alemanes y chilenos ha encontrado en los alrededores del glaciar Tyndall (sur de Chile) nuevos fósiles de reptiles ictiosaurios de 90 millones de años de antigüedad, uno de ellos con un embrión en su interior, según ha informado la Comisión Nacional Forestal (CONAF). Los ictiosaurios vivieron en los mares del planeta mientras los dinosaurios dominaban toda la tierra. Su aspecto era semejante al de los actuales delfines y su tamaño llego a superar los 15 metros. El hallazgo fue realizado el pasado sábado en el Parque Nacional Torres del Paine, a más de 2.000 kilómetros al sur de Santiago, en el marco de una nueva expedición orientada al estudio de los ictiosaurios que se lleva a cabo desde el 4 de febrero.
Los científicos ya han realizado tres importantes hallazgos en la zona: un ictiosaurio con un embrión en su interior, restos de médula y un ictiosaurio del período Jurásico, es decir, mucho más antiguo que los demás que se encuentran en el área. Estas novedades indican que el sitio puede perfilarse no sólo como uno de los más importantes en Chile en el ámbito de los vertebrados fósiles, sino que del mundo.
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Grandes momentos de la evolución noviembre 25, 2008

Posted by Manuel in evolucion, humor.
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Unos peces cíclidos evolucionan en directo para diversificar su percepción de los colores octubre 2, 2008

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, evolucion.
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EL MUNDO
Los cíclidos son tristemente conocidos por ser algunos de los últimos habitantes del malogrado Lago Victoria, la mayor reserva de agua dulce del continente africano que la sobrepesca y la contaminación han convertido en un verdadero ejemplo de desastre antropogénico. Pero estos pequeños peces, cuya diversidad se ha visto enormemente diezmada (las 500 especies existentes se han reducido a la mitad) en los últimos 30 años, acaban de otorgar un valioso y raro regalo a la ciencia: han mostrado, a escala humana, cómo una especie se diversifica hasta crear otra sin que estén geográficamente aisladas.

Los científicos sabían que, teóricamente, la divergencia por selección natural en los sistemas sensoriales podría causar especiación. En la práctica, los cíclidos representan ejemplos “de manual” de especiación extraordinariamente rápida sin que haya separación geográfica. Pero tener entre las manos la evidencia sobre cómo tiene lugar el proceso es algo muy inusual. Y es lo que han logrado investigadores de varios países, tal y como relatan en un estudio que publica hoy la revista Nature.

A tiempo real y en el laboratorio natural del Lago Victoria, lo que eran unos cíclidos de distinta coloración nupcial se han diversificado en distintas especies según la profundidad y la claridad de las aguas. La divergencia se produjo a nivel sensorial, en relación con la percepción de las longitudes de onda que penetran el lago: primero tuvieron lugar cambios en su visión del color por adaptaciones al entorno. Luego, este cambio desencadenó variaciones en las preferencias de las hembras por la coloración nupcial de los machos. Concretamente, Ole Seehausen, de la Universidad de Berna (Suiza), y colegas estudiaron a dos cíclidos comunes y muy emparentados entre sí, pero con coloraciones nupcial distintas. La primera, Pundamilia pundamilia, tiene un color azulado, y la segunda, Pundamilia nyererei, tiene un tono rojizo.

Un macho de Pundamilia pundamilia de una zona de aguas claras donde peces rojos y azules son especies genéticamente distintas. Los autores concluyeron que, entre estos dos grupos de cíclidos genéticamente distintos, los fenotipos azules estaban asociados con aguas superficiales, mientras que sus colegas rojos eran más propios de aguas más profundas y más oscuras. A través de experimentos en laboratorio, los científicos comprobaron cómo determinadas mutaciones genéticas permitieron a algunos individuos adaptar su visión a las condiciones del entorno. De este modo, algunos peces pueden ver el color rojo a mayor profundidad, y otros reconocen el azul en aguas más superficiales. “Estos peces se encuentran todo el tiempo y viven realmente en el mismo lugar”, dijo Seehausen a Reuters. “Es asombroso”. Los evolucionistas suelen considerar que el origen de una nueva especie está ligado a una separación geográfica.

Los cambios en la claridad del agua y la penetración de la luz en el lago están directamente relacionados con el deterioro ambiental y, concretamente, con la eutrofización (proliferación incontrolada de algas) debido a un exceso de nutrientes (como los detergentes) provenientes de la actividad humana. El exceso de algas crea un manto opaco que impide la penetración de la luz en el agua.Por otra parte, la deforestación del entorno ha hecho que la tierra ya no quede fijada al suelo y vaya arrastrada hasta el lago.Los autores del estudio señalan que los resultados pueden contribuir a mejorar la conservación del ecosistema en general y de los cíclidos en particular.

Un macho de ‘Pundamilia pundamilia’ de una zona de aguas claras donde peces rojos y azules son especies genéticamente distintas. (Foto: Inke van der Sluijs)