jump to navigation

Cómo tratar el creacionismo en las aulas septiembre 26, 2008

Posted by Manuel in ateismo, biologia, ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, educación, escepticismo, evolucion, pseudociencia, religión, sociedad.
Tags: ,
comments closed

Editorial de Nature, 455:431-432 (septiembre 2008 )

Mejor combatir la superstición con ciencia que ignorar las supersticiones

Los titulares no podían ser mas claros: “científico de prestigio argumenta que el creacionismo debe de ser enseñado en las escuelas”. Este fue el titular del periódico The Times del 12 de septiembre, repitiéndose este mismo encabezado en numerosos medios británicos. La historia explicaba que Michael Reiss, un afamado biólogo con ocupación tanto docente como en investigación y con fuertes convicciones religiosas (protestante anglicano), y en esos momentos director de educación de la Royal Society, ha manifestado de forma clara que el creacionismo debe de ser enseñado en clase de biología.

Estos artículos eran erróneos. En un discurso en la Asociación Británica para el Avance de las Ciencias, el día 11 de septiembre Reiss realizó -como hizo muchas veces con anterioridad- unas manifestaciones en concordancia con la postura de la Royal Society (R.S.): cuando los estudiantes realizan cuestiones acerca del creacionismo en clase, el profesor debe de explicar por qué el creacionismo no es ciencia y la evolución sí lo es. Sin embargo, el 16 de septiembre la R.S. anunció la renuncia de Reiss, argumentando que la mala interpretación que había hecho la prensa de sus palabras había socavado la reputación de la R.S.

Nature no conoce las conversaciones mantenidas entre los periodistas y los editores responsables de las noticias de prensa, por tanto dejamos a su consideración cómo esta malinterpretación ha podido pasar, y las lecciones que se puedan aprender de ello. Esta revista tampoco conoce las deliberaciones mantenidas en la R.S. acerca de qué posición era la que proporcionaba un menor daño a su reputación.

Pero este malentendido ha sido una enorme propaganda para el movimiento creacionista. En este sentido son interesantes las declaraciones del candidato a la Casa Blanca que recogen este medio: ni el creacionismo ni el diseño inteligente deben de ser recogido en el programa de ciencias. Pero los científicos y los educadores en ciencias deben de tener en cuenta la cuestión abierta por Reiss: cómo responder a estudiantes que realizan cuestiones acerca del creacionismo en clase<.

Aquellos que piensan que discutir acerca del creacionismo en clase de ciencia lo legitima, y que esas preguntas se han de plantear en otros lugares, están equivocados. Eugene Scott, directora ejecutiva del Instituto Nacional para la Educación de Ciencias de Oakland, California, que lleva muchos años defendido la enseñanza de la evolución, argumenta que una no respuesta por el profesor a sus dudas es percibido por el alumno como una respuesta humillante. Esto más que ayudar puede entorpecer la resolución del problema. Y además invita a protestas por parte de padres “ultrajados”.

Es más, es una forma de despilfarrar lo que se podría llamar, una “oportunidad docente”: una excelente oportunidad de la escuela para reclutar a estudiantes disidentes e introducirlos en cuál es la postura de la ciencia al respecto.

En esos momentos, es cuando se debe realizar la postura defendida por Reiss: manejar la pregunta, sin ridiculizar, pero dejando bien claro que en ciencia las teorías deben de ser testadas para ser validas. “Tú preguntas si la Tierra tiene 6.000 años de antigüedad, y por qué los descendientes de Adán y Eva no están relacionados con los animales inferiores. Bien, ¿cómo podemos validar esas hipótesis y qué dicen las evidencias recogidas hasta ahora”.

Este es una senda tortuosa y llena de obstáculos para los profesores. Un ejemplo de lo delicada que puede ser esta situación fue publicada en New York Times del día 23 de agosto, donde un profesor de Florida explica sus dificultades. En particular, es de extrema importancia que el profesor tenga unos buenos conocimientos de la teoría de la evolución para poder realizar una docencia competente. El problema es que no hay tantos profesores de ciencias que entiendan en profundidad esa teoría, debido fundamentalmente a que ésta no siempre es explicada de forma adecuada en las universidades. Y esto ocurre en un país del primer mundo, en muchos países pocos desarrollados los profesores no reciben ningún tipo de información acerca de la evolución.

Aquellos estudiantes de biología a los que no se les han presentados evidencias de la evolución en acción (en fósiles, en microorganismos, en genomas) están recibiendo una enseñanza deficiente. La educación superior en general, y los departamentos de biología en particular, están en primera línea de la batalla entre el creacionismo y la evolución.

Dimite el científico británico que defendió la enseñanza del creacionismo en las aulas septiembre 18, 2008

Posted by Manuel in ciencia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, educación, escepticismo, evolucion, religión, sociedad.
Tags: , ,
comments closed

EL MUNDO y AGENCIA EFE
MADRID.- La defensa que Michael Reiss, un destacado miembro la Royal Society británica, hizo del creacionismo le ha costado el puesto. Reiss ha dimitido tras la polémica originada, y las críticas recibidas por parte de la comunidad científica.

Lo ha hecho menos de una semana después de que abogara en una reunión científica porque se impartiera el creacionismo como una “idea sobre el mundo” y no como una “teoría errónea” en las aulas británicas. En esa intervención, que realizó en el Festival de la Ciencia en Liverpool, añadió también que era contraproducente desterrar de las escuelas las teorías alternativas sobre el origen de la vida y del universo, basándose en que carecen de base científica.

Reiss se marcha tras la polémica generada por sus palabras y las críticas recibidas por parte de sus colegas que entendieron que la defensa del creacionismo ponía en entredicho la reputación de la entidad. El premio Nobel de Medicina Richard Roberts describió las opiniones expresadas en público por su colega de “escandalosas” y escribió una carta al presidente de la Royal Society, lord Rees of Ludlow, en la que exigía el despido de Reiss.

El premio Nobel de Química Harry Kroto, miembro también de la Royal Society, escribió por su parte otra carta recordando que había advertido en su día del peligro de nombrar a un religioso (hay que recordar que compatibiliza su labor en esta institución junto con su cargo de pastor anglicano) como Reiss director de educación de esa institución.

Tras la polémica originada, la Royal Society publicó un comunicado en el que explicaba que los comentarios del profesor Reiss, que se había expresado en su condición de directivo de esa entidad, podían fácilmente “malinterpretarse”. “Aunque no era ésa su intención, se ha dañado la reputación de la Sociedad”, señala el comunicado.

Según esta institución, “el creacionismo carece de base científica y no debería formar parte del currículo científico. Y si un joven suscita el tema del creacionismo en una clase de ciencia, los profesores deberían poder explicar por qué la evolución es una teoría de sólida base científica, lo que no es el caso, de modo alguno, del creacionismo”.

Muchos miembros de la Royal Society, entre ellos también el biólogo y divulgador científico Richard Dawkins, han expresado su preocupación por la proliferación de escuelas religiosas en el Reino Unido y la influencia creciente de la fundación Templeton, de Estados Unidos, que trata de establecer vínculos entre ciencia y religión.

Harry Kroto pone como ejemplo de lo que puede suceder si no se le pone coto a tiempo lo que ocurre en Estados Unidos, donde la derecha fundamentalista religiosa cada vez ejerce mayor control sobre la política, la judicatura, la educación y los medios de comunicación.

“Bastaría que saliese elegido presidente John McCain y que fuese víctima de un ataque cardíaco para encontrarnos al frente del país más poderoso del mundo a Sarah Palin, una partidaria del creacionismo”, advirtió Kroto.