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Eudald Carbonell: “Está más que demostrado que existe un ancestro común en el orden de los primates” abril 12, 2010

Posted by Manuel in biologia, creacionismo, diseño inteligente, divulgación científica, historia de la ciencia, sociedad.
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Entrevista con el paleontólogo Eudald Carbonell, uno de los codirectores de la excavaciones del yacimiento de Atapuerca. En esta entrevista el doctor Carbonell nos habla acerca de algunos aspectos de la evolución humana, así como de periodismo científico o financiación de proyectos de investigación

Hoy tenemos el placer de presentaros en La Ciencia y sus Demonios a uno de nuestros más prestigiosos paleontólogos, el doctor Eudald Carbonell. Eudald es doctor en Geología del Cuaternario por la Universidad “Pierre et Marie Curie” y en Historia por la Universidad de Barcelona. Actualmente es profesor en la Universidad Rovira i Virgili y dirige las excavaciones del yacimiento de Atapuerca, junto a los doctores Bermúdez de Castro y Juan Luis Arsuaga. Junto a estos investigadores, Eudald Carbonell recibió, ex æquo, el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997. Eudald Carbonell dirige también el yacimiento del Abric Romaní en Capellades (Barcelona).

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Por qué la teoría de la evolución aún es válida enero 11, 2009

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, evolucion, geología, paleontología.
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pinzon
Público- Edición Digital

La mayoría de los biólogos considera un hecho que todas las formas de vida que se conocen son el fruto de una evolución por selección natural desarrollada durante miles de millones de años. La teoría, ideada por separado por los británicos Charles Darwin y Alfred Russell Wallace, ha acumulado evidencias que la fortalecen durante siglo y medio, pero aún existen grupos (en su mayoría, ajenos a la biología) que cuestionan su validez.

Con motivo del 200 aniversario del nacimiento de Darwin y con el fin de mostrar que la teoría de la evolución por selección natural es un principio validado empíricamente, la revista Nature ha recopilado 15 ejemplos publicados en la última década que sustentan la tesis.

Uno de estos ejemplos es el que hace referencia a los pinzones de las Galápagos, también conocidos como pinzones de Darwin (en la imagen). Cuando el científico llegó a las Galápagos a bordo del Beagle, observó que en las islas existían varias especies de pinzones con aspectos muy parecidos salvo por sus picos. Cada tipo de pinzón lo tenía diferente en función de su dieta: los que vivían en el suelo lo tenían ancho, los que habitaban en zonas de cactus lo tenían alargado… Darwin planteó que todos tendrían un antepasado común que habría emigrado a la isla tiempo atrás. Después, por selección natural, habrían comenzado a aparecer las nuevas especies. Desde entonces, el caso de los pinzones se ha convertido en un ejemplo clásico para explicar la aparición de nuevas especies a partir de un tronco común como método de adaptación a los distintos nichos ecológicos.

Competencia que obliga a mejorar

La evolución es una carrera de armamentos. Si el depredador mejora su técnica de caza, la víctima potencial se verá obligada a mejorar sus cualidades elusivas. En 2007, investigadores belgas observaron una de estas competiciones: la que enfrenta a la pulga de agua con los parásitos que la infectan. Cada vez que la pulga lograba mejorar su respuesta a las infecciones, los parásitos mejoraban su capacidad para aprovecharse del organismo de los crustáceos. Confirmando las predicciones teóricas, los parásitos lograron adaptarse a su huésped en un periodo de pocos años. Su capacidad para infectar a las pulgas cambiaba poco con el paso del tiempo, pero la virulencia y la aptitud del parásito se incrementaron progresivamente, siendo siempre igualada por la capacidad de las pulgas para resistir.

Evolución acelerada

Investigadores británicos observaron que la variación genética de los carboneros de un bosque en Oxfordshire era distinta en diferentes partes de la espesura. Esta pauta de variación conducía a diferentes respuestas a la selección natural en distintas zonas del bosque. El efecto se veía reforzado por la ‘dispersión no aleatoria’: pájaros individuales se seleccionan y se reproducen en diferentes hábitats para mejorar su adaptación. Los científicos observaron que cuando el flujo genético no es homogéneo, la diferenciación evolutiva puede producirse en periodos muy breves.

Dinosaurios emplumados

Una de las críticas iniciales a la teoría evolutiva era la ausencia de rasgos de transición que ilustrasen el paso de un grupo de animales a otro. Sin embargo, poco después de la publicación de ‘El origen de las especies’, se descubrió el primer fósil de Archaeopteryx, un animal que unía características de los reptiles, como los dientes, con las plumas propias de las aves. Aunque Archaeopteryx es considerado el primer ave conocida, muchos afirmaron que podía tratarse de un dinosaurio con plumas. Desde entonces, nuevos hallazgos han apuntalado la hipótesis de los dinosaurios plumíferos. El año pasado se anunció el hallazgo de Epidexipteryx, un pequeño dinosaurio de vistoso plumaje que podía serle útil en sus conquistas.

Los ancestros de las ballenas tenían pezuñas

Las ballenas llevan millones de años viviendo en los océanos, pero las evidencias recogidas por los investigadores muestran que, como mamíferos que son, su árbol genealógico surgió en tierra firme. Los abundantes fósiles de los primeros diez millones de años de evolución de las ballenas cuentan la historia de criaturas acuáticas como el Ambulocetus, con características que hoy en día sólo se encuentran en las ballenas y extremidades similares a las de los animales terrestres que son sus ancestros. Menos conocidos eran los animales terrestres que se encuentran en una etapa anterior del proceso evolutivo de estos cetáceos. El Indohyus era un animal con algunas características parecidas a las de vacas, ciervos u ovejas, que pasaba gran parte de su vida en el agua. Pese a tener muchas similitudes con las ballenas, su dieta era muy diferente. Esto sugiere que fue un cambio de dieta lo que les impulsó a instalarse definitivamente en el agua. El estudio de Indohyus, publicado en 2007 en ‘Nature’, demuestra que en el registro fósil existen potenciales especies de transición.

La selección no ofrece soluciones óptimas

La selección natural obliga a mejorar al material disponible, no produce soluciones óptimas. Por eso a los tetrápodos, cuando llegaron a la tierra, no les crecieron ruedas sino patas. Un caso de la adaptación del material disponible es el de la Muraena retiñera. Al ser demasiado estrecha y alargada, la cavidad de su boca es muy pequeña para succionar a sus presas a su interior, como hacen otros peces. Como solución, estos animales han desarrollado una segunda mandíbula que surge del interior de su boca y arrastra a sus presas para engullirlas.

Tiktaalik, muestra de la transición del agua a la tierra

Los hallazgos de los últimos 20 años indican que los primeros tetrápodos desarrollaron sus patas cuando aún vivían en el agua. Hasta ahora los pioneros de la vida terrestre sólo se conocían por pequeños fragmentos fósiles mal conservados. Descubrimientos recientes han permitido conocer a Tiktaalik, un depredador acuático con muchas similitudes con los tetrápodos, que muestra con claridad una fase esencial de la transición del agua-tierra.

La teoría de la evolución del hologenoma septiembre 24, 2008

Posted by Manuel in biologia, ciencia, creacionismo, divulgación científica, evolucion, microbiologia.
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En el último número de la revista FEMS Microbiology Reviews aparece un artículo firmado por I.Z. Rosenberg y E. Rosenberg que lleva por título Role of microorganism in the evolution of animals and plants: the hologenome theory of evolution FEMS Microbiol. Rev. (2008) 32: 1-13.

Los propios autores resumen así este trabajo: “Aquí se presenta la teoría de la evolución del hologenoma, que considera la holobionta (los animales o plantas con todos los microorganismos que están asociados a ellos) como una unidad de selección en la evolución. El hologenoma se define como la suma de la información génica del hospedador y su microbiota. La teoría se basa en cuatro generalidades:

(1) Todos los animales y plantas establecen relaciones de simbiosis con microorganismos.

(2) Los microorganismos que forman parte de esa simbiosis pasan de generación en generación.

(3) La asociación entre el hospedador y los simbiontes afecta la relación de la holobionta con el medio ambiente.

(4) Variaciones en el hologenoma puede ocurrir por cambios en el genoma del hospedador o en el de la microbiota; bajo condiciones de fuerte estrés la comunidad microbiana simbióntica puede cambiar rápidamente.

Todo esto sugiere que el conjunto de los genomas de los organismos que establecen la simbiosis pueden jugar un importante papel en la adaptación y en la evolución de los organismos superiores. Cuando se producen cambios bruscos en el ambiente, la comunidad simbionte puede ayudar al holobionte y sobrevivir, dando el tiempo necesario al genoma del huésped a evolucionar hasta la adaptación.

El aspecto más distintivo de la teoría del hologenoma es que considera a todos los genoma de la microbiota asociada con el animal o la planta como parte del holobionte en evolución. De esta forma esta teoría encajaría con el concepto de superorganismo propuesto por Wilson y Sober”.